Una vida nada aburrida

En la sala principal del Teatro San Martín de Caracas se presenta El hombre más aburrido del mundo, texto de Gustavo Ott, producción de David Villegas para el Teatro San Martin y el grupo Textoteatro, y dirección general de Luis Domingo González.

El argumento refleja la vida de Juan Pujol García, un español que fue espía doble de los alemanes y del Imperio británico durante la segunda guerra mundial. La pieza recrea los momentos más importantes del personaje a manera de “flashback”. Un suceso inicial conduce al viejo Pujol, cuyo nombre cambió cuando se vino a vivir a Caracas, a relatar la vida que llevó a su familia y que es contraria a la existencia aburrida que, según su nieta, lleva en la actualidad. De esta forma, Ott plantea una serie de episodios de ficción que parten de sucesos reales. En este sentido, el texto avanza con una progresión dramática que cohesiona cabalmente las escenas pero se percibe débil en su conflicto. La historia avanza porque la vida de Pujol avanza pero sin el eje central de tensión dramática. Pese a esto, la recreación de los acontecimientos es atractiva por la acciones de Pujol y su pasión por el teatro es capaz de conectar a todos los espectadores.

La dirección propone un montaje de estilo simbolista. El diseño de escenografía de Héctor Becerra plantea una ambientación gris que funciona para resaltar a los actores en conjunto con todos los elementos y se convierte en todos los espacios de la acción. En los extremos se ubica la casa de actual de Pujol y que sirve de espacio para diferenciar el paso del tiempo entre el viejo y el joven. Estos momentos son marcados adecuadamente por la dirección, al igual que la forma en que distribuye y equilibra la escena para cada una de las escenas. La atmósfera adquiere consistencia gracias a la musicalización de Alfonso Ramírez y la iluminación de Gerónimo Reyes. En cambio, el vestuario desluce en su mayoría.

En las actuaciones, José Gregorio Martínez como Juan Pujol García ofrece una composición honesta y efectiva del personaje. Se luce en el manejo de los matices y de la expresividad corporal para diferencia al viejo que cuenta la historia y al joven que la vive en escena. Sabe equilibrar la intensidad y sutileza en su interpretación. Es uno de los mejores trabajos que ha realizado. Es secundado por la labor David Villegas y Héctor Caro que realizan como mínimo cuatro personajes cada uno, todos con veracidad y pertinencia. Asimismo, Leonardo Gibbs se percibe correcto en los roles que asume, al igual que Jennifer Morales. Sin embargo, ambos pueden diferenciar más cada interpretación tanto vocal como corporalmente. 

¡Un trabajo cabal!

Función: 28 de Abril de 2013

Ideales superados

En la su sala homónima, el grupo Rajatabla presentó Con una pequeña ayuda de mis amigos, texto de Nestor Caballero, producción general de William López y dirección de José Domínguez. Con este estreno, la agrupación comienza el homenaje a Caballero cuyo nombre lleva la III Muestra de Dramaturgia Nacional.

El argumento pone en escena a Gilberto, Álvaro, La Chata y Zulay, cuatro seres que se sintieron atraídos por el sueño revolucionario, de paz, amor y excesos propios de los años 60, pero que transitan una vida en la que traicionaron sus ideales. En el texto, presente y pasado se fusionan para sopesar las causas y consecuencias de las acciones de los personajes y para mostrar la esencia y los contrastes de cada época reflejada.

La dirección propone una estética simbólica que se sustenta en la escenografía de Silvia Inés Vallejo. Ésta es usada en toda su amplitud para representar cada uno de los espacios y tiempos. El piso de tonos verdes y el fondo con intervenciones de murales de Andy Warhol enmarcan cabalmente la época pasada y resaltan la figura de los actores sobre el escenario. Estas intervenciones fueron pintadas sobre persianas, lo que ayuda a la puesta en escena para mostrar apariciones de figuras que refuerzan las situaciones. Asimismo el diseño de vestuario de Rufino Dorta posee la esencia y diferencia de los roles en cada tiempo. Se destacan las transiciones que muestran la energía y música de los 60, gracias a las coreografías de José Lugo y la selección musical de Eduardo Bolívar. Quizás esto desvía un poco la atención sobre la trama central y el desarrollo de los personajes.

En las actuaciones, Gerardo Luongo como Gilberto y Dora Farías como Zulay se muestran precisos y cabales en sus trabajos, en especial la conexión que establece Farías con los sentimientos de su rol. Se destacan Jean Franco de Marchi como El Tigre y Ángel Pájaro como Álvaro, ambos intensos y con buen manejo de las intenciones. Eliana Terán como La Chata y Vicente Bermúdez como Saturno se perciben más externos y sin los matices que requieren sus interpretaciones. El resto de elenco conformado por alumnos del Taller Nacional de Teatro cumple en mayor o menor grado. 

Es innegable vincular esta pieza con la historia de muchas épocas que ha vivido la humanidad y que han quedado en el pasado, aunque su espíritu se mantenga en el inconsciente colectivo. Todavía existen personas que mantienen los ideales transitados pero que han sido absorbidos por la sociedad contemporánea. Por esto, percibo que parte de la Venezuela actual se alimenta visiones del mundo ya superadas y que se pretendan conservar sin mirar al futuro.

Función: 21 de Abril de 2013

Radicalismo y politización teatral

A raíz de los sucesos acaecidos en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, he estado reflexionando acerca de la vinculación entre el teatro y el sentido que ha tomado el término “política” en Venezuela. 

Durante una representación teatral, un grupo de desadaptados forzó las puertas de un recinto que es parte del Patrimonio de la Humanidad y lanzó bombas lacrimógenas dentro del mismo. No hay palabras para calificar este tipo de actos de intolerancia ideológica que parece estar vinculado con la negativa del Gobierno Nacional de permitir la presentación del mismo espectáculo en un hotel de VENETUR. Dicho espectáculo de nombre Orgasmos no es el tipo de teatro al que asisto ni que me gusta apreciar, pero tengo la libertad de tomar esa decisión sin tener que apelar a la violencia para expresar mi desacuerdo.

De hecho, no me he enterado de algún inconveniente que haya tenido el monólogo: El aplauso va por dentro en las múltiples presentaciones que tuvo en el Aula Magna. Lo que sí puede apreciar fue el montaje El último amante, donde trabaja la misma actriz de monólogo mencionado, y dentro del cual varios comentarios de índole “político” se incluyeron sin justificación. 

Otra experiencia que viví, fue apreciar Juicio a Vicente Nario, trabajo en el que Emilio Lovera y Laureano Márquez, guiados por el texto de Ibsen Martínez, hicieron una radiografía en tono de comedia de varios personajes históricos del país para vincularlos con la realidad actual. Cuando el teatro te hace reír y te hace pensar, se agradece. En cambio, si se convierte en un panfleto evidente,  se desvirtúa. 

Esto último puede estar sucediendo con los montajes de varios textos de César Rengifo. Las propuestas se orientan más a intentar relacionarlo con una tendencia “política” que mostrar la pluralidad de significados que están en la literatura dramática. Por otro lado, se ha hecho una relectura de la obra de Jose Ignacio Cabrujas y su capacidad para reflejar a Venezuela sin perder la vigencia de sus creaciones, sean o no “políticas”. 

Desde la antigua Grecia, Aristóteles nos indicó en el ser humano es un “animal político” y, como tal, no puede desvincularse de la política si forma parte de una ciudad. El teatro fue en Grecia parte vital de la vida de las ciudades-estado y, pese a los inconvenientes, sigue siéndolo de las ciudades modernas, por lo tanto es político por naturaleza. El problema está en confundir la política con la “politiquería” barata e ideológicamente mal orientada que daña (y, a mi juicio, ha dañado) la mente de los venezolanos hasta el punto de llevar a cometer actos como aquel con el que comencé este escrito.

País profundo

En el horario vespertino del Espacio Plural del Trasnocho Cultural, el Grupo Actoral 80 presenta Profundo de José Ignacio Cabrujas, producción de Carolina Rincón y dirección de Héctor Manrique.

Esta obra se incluye dentro de las más conocidas y clásicas de la dramaturgia de Cabrujas. Una familia se obsesiona con desenterrar el tesoro que les anuncia el fantasma de un cura y, para ello, se dedican a seguir doctrinas religiosas que no comprenden realmente.

La temática latinoamericana de la búsqueda de la riqueza fácil y de los falsos creyentes se presenta aquí con el particular tono mordaz del autor y la capacidad que tiene su obra de no perder vigencia. Sorprende cómo las situaciones y los personajes pueden reflejar tipos y vivencias del venezolano actual.  Así, el Buey, uno de los protagonistas, hace un análisis de la situación económica y habla de control de cambio y devaluación. Este texto fue escrito en 1971 por lo que pareciera que el país no ha cambiado.

La dirección propone una estética simbolista y minimalista que se observa en el diseño escenográfico con el hueco como centro del escenario, la diferenciación clara de los tres espacios que indica el texto, el uso de los elementos escénicos necesarios y la creación de los personajes con tipologías bien definidas. Existe una armonía plástica que toma el gris como color predominante tanto en la ambientación como en el vestuario. En este caso la propuesta del espacio de Manrique en conjunto con Oscar Salomón y el vestuario de Eva Ivanyi calzan perfectamente con la vida que llevan los personajes en busca de la fortuna. Asimismo, la iluminación de José Jiménez completa la propuesta.

En las actuaciones, se destaca el trabajo de Luis Abreu como el Buey. Abreu logra una composición del personaje sincera, intensa y plena de matices. Daniel Rodríguez se luce como Manganzón. Demuestra un excepcional trabajo corporal, en correspondencia el manejo de la voz, para trasmitir los diferentes estados emocionales del rol. Por su parte, Tania Sarabia como Magra y Prakriti Maduro como Lucrecia se perciben justas en sus interpretaciones dentro de la variedad de situaciones del argumento, en especial la última cuando interpreta el soliloquio en que cuenta la aparición fantasmal que da pie a la situación dramática de la pieza. Violeta Alemán es enérgica y veraz en su interpretación de La Franciscana. Su trabajo con la mirada es sorprendente cuando usa el blanqueo de los ojos. Por último, Angélica Arteaga como Elvirita se percibe distante del personaje, intenta transmitir su esencia pero se queda en el boceto externo. 

En conclusión, ¡un buen montaje!

Función: 7 de Abril de 2013

Un retrato de las condiciones del teatro venezolano en la era chavista

Después de la toma de posesión de Hugo Chávez a raíz del triunfo en las elecciones presidenciales de 1998, se dio inicio a una transformación del sistema político venezolano mediante la instauración de un nuevo marco institucional. Entre los cambios ocurridos, estuvo la adopción de una nueva constitución que en el capítulo dedicado a los derechos culturales y educativos considera que “la creación cultural es libre.” Veamos si se han dado las condiciones para la libertad de la creación teatral en esta era.

Durante los primeros años de la, entonces, nueva presidencia, el sector teatral se vio afectado por la creación del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes que conllevó una restructuración de las escuetas políticas culturales y, por ende, del presupuesto. Al pasar los años, la integración de las tres áreas no fue satisfactoria, por lo que hubo un replanteamiento con la separación de Deportes. Luego, el Ministerio de Educación y Cultura se dividió hasta volver a un esquema anterior. El naciente Ministerio de Cultura pasó a agregar, como todos los otros, la denominación “del poder popular” y a cargarse de los eufemismos que acompañan al gobierno en los últimos años. Dentro de esta institución, se encontraba todavía el envejecido Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) que anteriormente regía y presupuestaba todas las actividades culturales del país, incluyendo la teatral. Las funciones del CONAC se transformaron para minimizar su influencia y burocracia, hasta que finalmente fue eliminado para concluir así con un organismo icónico en el ámbito cultural. Todos estos cambios que comento han sido más de forma que de fondo porque los nuevos entes han arrastrado los vicios de sus predecesores.

Es innegable que haber pasado de ser un viceministerio a un ente autónomo fue beneficioso en términos de presupuesto, pero no en su administración por las razones antes descritas. Dentro del ministerio, se creó el Instituto de Artes Escénicas y Musicales que, luego, dio pie a la creación de la Plataforma de las Artes Escénicas y Musicales donde se incluye a este instituto, al Centro Nacional de Teatro (anterior Compañía Nacional), entre otros. Estos organismos han influido en el quehacer teatral, sin embargo la mayor influencia ha sido de los ministros y de Director Sectorial de Teatro.

Comienzo por los últimos. Estos directores han llevado encima la marca de ser los que aprobaban la cuantiosa suma de subsidios que recibían una gran cantidad de agrupaciones. Su perfil se acerca más a un administrador de finanzas o tesorero que a un gerente que ejecuta las políticas y apoya la actividad teatral. Sin embargo, su mayor limitación residió en no resolver, en su momento, la tardanza en la entrega de los subsidios. Muchos subsidios se entregaban a finales de año, lo que ponía a correr a los grupos que debían realizar el proyecto presentado para poder recibir el dinero. Sin salas disponibles, los grupos hacían milagros para presentar algo y justificar la cantidad recibida, otros presentaban sus trabajos a principios del año siguiente y los más arriesgados empleaban su propio dinero sin la certeza de que el gobierno les daría los fondos aprobados y que muchas veces recortaba. La situación en el interior es más dramática. Sé de primera mano la escasez de recursos de que disponen los festivales de más larga data en el interior: Occidente y Oriente, por lo que no me quiero imaginar lo que era, y de seguro sigue siendo, el apoyo económico a los grupos  de las regiones.

Una desventaja que han tenido las agrupaciones es que las instituciones, en este caso el ministerio, supervisaba poco, o no supervisaba, lo que se hacía con el dinero que otorgaban ni se acercaban a ver los espectáculos que pagaban. Quizás, esta falta de información y supervisión creó la opinión contraria al teatro de uno de los peores ministros que hemos tenido, a mi juicio. Hablo de Francisco Sexto (o Farruco, como se hace llamar). Su enfrentamiento frontal con los hacedores teatrales se dio en una reunión que muchos recuerdan porque aseguró que no se iba a ir muy lejos al hablar de dinero y pronunció la frase “el subsidio es un vicio”. Este suceso fue el origen de una confrontación que trajo como consecuencia la eliminación de los subsidios y la calificación de un grupo de creadores como “perniciosos”, años más tarde. Esta última justificación se convirtió en un símbolo reconocible en el teatro de la censura imperante en el país (con la autocensura que vino después). No se puede esperar menos de un ministerio que ha tenido como cabecilla a un veterinario.

El espíritu de censura tiene como suceso importante la revisión hecha a un texto teatral que se presentaba en una sala del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG). Esto ocurrió porque uno de los actores hizo en escena un chiste sobre la realidad cubana. Los productores no le dieron mucha importancia a esto y eliminaron el chiste, pero otro chiste sobre la muerte del, entonces, recién fallecido Gobernador de Guárico le cerró las puertas del CELARG a un grupo reconocido por sus trabajos de improvisación.

Aunque, el suceso más criticado fue la no renovación del comodato de la edificación en la que funcionaba el Ateneo de Caracas. Diversas situaciones de índole político, hicieron que el gobierno, a través de Ministerio del poder popular para la Cultura, tomara esta decisión. Las protestas no funcionaron y una institución que fue clave en el terreno teatral tuvo que salir de su sede. El Ateneo tenía programación teatral todo el año, tanto en sus tres salas (Anna Julia Rojas, de Conciertos y Horacio Peterson) como en otros espacios no convencionales que se aprovechaban. Todos los grupos querían presentarse en este sitio y su programación se planificaba con meses de anticipación. Muchos factores de esta situación no están muy claros todavía.

Las actividades de apoyo al teatro que ha tenido el gobierno han sido puntuales. Los Ministerios del poder popular para la Educación Superior y para la Cultura se unieron para crear la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE). El edificio del antiguo Ateneo se convirtió en su sede principal y se comenzó una programación que ha dado cabida a diversas agrupaciones. Al principio, la universidad realizaba un pago por función a los grupos, ahora se cobra una entrada a precios muy bajos. Estas salas se insertaron dentro del llamado Circuito Teatral de Caracas, que podría constituirse como el proyecto chavista de mayor envergadura en el área teatral, junto al Festival de Teatro de Caracas. Lo más llamativo de esto es que no fue realizado por el ente rector, es decir, el Ministerio, sino por la Gobernación de Distrito Capital, la Alcaldía del Municipio Libertador y su organismo cultural, FUNDARTE. Estas instituciones demostraron que con interés, la buena orientación de las políticas culturales y el presupuesto necesario, se pueden concretar los planes. El Teatro Nacional, Municipal y Alberto de Paz y Mateos se unieron a los restaurados y rescatados Teatro Catia y Principal para conformar este circuito. El Teatro Urdaneta, antiguo cine, y otro más están por unirse. En este caso, la administración local se ha impuesto a la nacional para comprobar que la descentralización es un buen camino.

Además de este circuito, el otro proyecto que sorprendió a los creadores teatrales fue la realización del llamado Festival de Teatro de Caracas. Este evento fue una especie de encuentro nacional que dio cabida a muchos montajes de calidad variada. Conferencias y reflexiones sobre el teatro se vieron durante el festival, aunque las presentaciones musicales fueron la nota discordante. ¿Por qué no exhibir grandes espectáculos de calle en vez de contratar a cantantes? Estas son las paradojas de la administración de tendencia chavista.
El último gran proyecto, y cambio de nombre, es el Centro Nacional de Teatro, nueva denominación de la Compañía Nacional del Teatro. De este ente naciente, no puedo comentar mucho porque apenas se sentirá su impacto este año. Solamente, espero que elimine los vicios y errores de la antigua compañía que ha estado dedicada más a producir poseía teatralizada que verdadero teatro y realizó coproducciones con grupos del interior sin la supervisión adecuada y sin un criterio de escogencia que propicie su calidad.

Como se ve, las condiciones idóneas para la creación teatral han sido variadas: unas limitaron el quehacer, otras cambiaron las estructuras con diversas consecuencias y muchas han estado orientadas a intereses. Hay que ver qué depara el futuro.

Publicado en dos partes los días 6 y 7 de Marzo de 2013 en el Diario Tal Cual.

Caracas internacional (y II)

El Festival Internacional de Teatro culminó después de semana y media en la que una pequeña muestra de producciones del exterior y una nutrida representación venezolana exhibieran sus propuestas en diversas salas caraqueñas.

Desde Argentina, la agrupación Timbre 4 presentó El viento en un violín, escrita y dirigida por Claudio Tolcachir. Dos familias se cruzan en la vida: la primera está formada por una madre que ha criado a un hijo inútil, la segunda presenta a otra madre (señora de servicio de la primera) que debe aceptar la condición homosexual de su hija y a su novia. Tolcachir crea una historia contundente con un trasfondo terrible por debajo del humor que exhibe la escena. El trabajo del elenco y el manejo del escenario demuestran la capacidad de la dirección para crear un buen montaje en todas sus dimensiones.

La danza también estuvo presente con la Compañía de danza EDX2 de la República de Corea que presentó dos coreografías creadas por Lee In-Soo. La primera titulada Sentimiento moderno, pone en escena a dos bailarines en un juego de encuentros y desencuentros donde se aprovechan las posibilidades de la danza contemporánea. A causa de un por qué se denomina la segunda propuesta en la que un grupo de jóvenes buscan el sentido de una vida que empiezan a transitar con los movimientos de su cuerpo, sus acciones y la interrelaciones que establecen. En ambos trabajos se destaca un manejo excepcional de la plástica del cuerpo, del sentido coreográfico y del dinamismo en escena.

El grupo Cantieri Teatrali Koreja de Italia trajo Paladini di Francia, un espectáculo a medio camino entre el teatro infantil y juvenil, escrito por Francesco Niccolini y dirigido por Enzo Toma. Cuatro intérpretes representan a una serie de marionetas en tamaño real para contar historias vinculadas con las guerras del Renacimiento. Desde el punto de vista dramatúrgico, el montaje se dispersa en varias historias sin una progresión dramática definida que podría tener mejores resultados si se demarca cabalmente el principio y final de cada una o la interrelación entre ellas. Sin embargo, el trabajo de los actores es extraordinario gracias a su capacidad corporal de mantener una forma de representación cercana al guiñol que es manipulado por cuerdas y de diferenciar con franqueza a cada personaje. Se destaca el maravilloso vestuario creado a partir de utensilios de cocina y otros materiales que permiten reconocer bien a cada rol y reflejar el estilo de un muñeco.

La nota discordante fue la clausura del evento que requería un espectáculo de calle de mejor calidad al que se presentó.

En espera del próximo festival.

Funciones: 27, 30 y 31 de Marzo de 2013

Caracas Internacional (I)

El Festival Internacional de Teatro de Caracas (FITC) regresó este año con una oferta más limitada que la anterior edición del 2012. Sin embargo, sigue siendo una oportunidad para disfrutar de espectáculos extranjeros y servir de vitrina a las propuestas nacionales.

En el Teatro Chacao, la agrupación La Zaranda, Teatro Inestable de Andalucía La Baja (España), presentó Nadie lo quiere creer de Eusebio Calonge, dirección Paco de la Zaranda. Una vieja decrépita y enferma vive en una mansión en ruinas. En el largo proceso de su muerte, se muestra orgullosa de sus antepasados y hace que su criada y su sobrino representen a familiares muertos, mientras ellos esperan apoderarse de la casa.

La propuesta mantiene la estética grotesca, simbólica y esperpéntica que acostumbra el colectivo, cargada de humor negro. Sorprende la forma de cambiar los espacios que se arman y desarman con los elementos escénicos y la iluminación. El estilo de actuación se basa en la preeminencia del cuerpo sin dejar de lado el contenido verosímil del la interpretación vocal. La labor de Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez y Enrique Bustos es excepcional, en especial por su capacidad de interpretar personajes femeninos si caer en el amaneramiento. Un gran montaje.

En el Teatro Trasnocho, el grupo Malayerba de Ecuador llevó a escena Instrucciones para abrazar el aire, dramaturgia de Arístides Vargas, Charo Francés y Gerson Guerra, dirección de Arístides Vargas. A partir de la historia de una niña robada tras el golpe militar de 1975 en Argentina, se plantean tres tramas que se mezclan: los abuelos que transitan una vida sin sentido, los padres que cocinan conejos para aparentar algo que no son al mismo tiempo que esconden una imprenta clandestina y una pareja de vecinos que no se soporta pero que están atentos a lo que sucede. De las tres situaciones, la mejor es la de los abuelos porque alcanza el tono de melancolía y desesperación. Las otras dos tienen una marcada tendencia cómica que no se vincula completamente con el planteamiento inicial más que por la referencia de la niña. Además, ambas alargan la representación haciendo que el desenlace no sea tan contundente.

En las actuaciones, Charo Francés y Arístides Vargas interpretan a la triada de personajes femeninos y masculinos, respectivamente. El trabajo de Francés tiene mayor fuerza debido al apropiado manejo de la corporalidad y de los matices para diferenciar cada rol. Vargas se muestra más plano y muy similar en sus interpretaciones. Pese a todo, el trasfondo del tema se comprende cabalmente. 

El festival continúa durante los últimos días de la semana mayor.

Funciones: 23 y 24 de Marzo de 2013

Ideas religiosas con tonos musicales

En el Teatro Chacao, CLAS Producciones presentó el musical Godspell, libro original de John-Michael Telebak, música original de Stephen Schartz, producción artística de Alfredo Coerria, producción ejecutiva y general de Claudia Salazar, dirección musical de Gabriel Figueira y dirección de Armando Álvarez. 

A lo largo de 15 escenas, una docena de jóvenes guiados por un maestro representan las parábolas de la biblia, expresan los mensajes de convivencia del libro sagrado y recrean el final de la pasión. Como su nombre lo indica, “la palabra de dios” es difundida a través de la representación, la coreografía, el canto y la música. 

La dirección se propuso la tarea de reinterpretar la forma en que se presentan las parábolas para ofrecer un tono jocoso con cada una de ellas sin que su mensaje implícito se pierda. Esto se logra cabalmente y se convierte en una estrategia idónea para transmitir las enseñanzas que están más allá del espectáculo. Cada escena tiene una directriz clara y en conjunto ofrecen la variedad que permite mantener la interés de los espectadores durante las dos horas y media de representación. Se destaca la orientación correcta y sin abuso de la improvisación al contrario de montajes anteriores del mismo director. 

Además, este trabajo supera el obstáculo de llevar a escena una historia discontinua y que refleja un estilo envejecido del musical. Para esto, se vale de la extraordinaria dirección coreográfica de Taba Ramírez, así como también del diseño escenográfico de Ramón Pérez Pina y el mismo director que se aprovecha al máximo. La ambientación posee un apropiado estilo urbano que permite jugar con desniveles. Asimismo, el diseño de vestuario de Valentina Wolfermann atavía de forma pertinente a los personajes con tendencias y coloridos juveniles. No puedo dejar de mencionar el diseño de iluminación de Víctor Villavicencio y Valentina Sánchez que refuerza el sentido espectacular de la propuesta y complementa las atmósferas que se logran con la interpretación y el canto. 

En las actuaciones, el elenco está nivelado. Todos los integrantes demuestran vivacidad y franqueza en escena, al igual que notables condiciones vocales en su canto. Se destacan Alejandro Torres, Carlos David León, Alí Rondón, Coquito y Natalia Román, secundados por Vera Linares, Daniela Martínez, Natalie Rego, Claudia Rojas, Juls Sosa, Julián Izquierdo, Alberto “Tico” Barnet y Taba Ramírez. 

Considero que esta propuesta se convierte en una forma atractiva de desmitificar, transmitir y presentar las ideas religiosas. Creyentes y no creyentes disfrutaron por igual del espectáculo.

Función: 16 de Marzo de 2013

Caracas de festival (II)

El Festival de Teatro de Caracas sigue en varios espacios de la Zona Metropolitana con una masiva asistencia de público.

En la Sala Horacio Peterson de UNEARTE, la agrupación Ensamble Teatral José Ignacio Cabrujas presentó El show de los enanos: Sonyanai Andy Micótico Estil, escrito por Osvaldo Blanco y William Urdaneta, y dirigido por este último. Este espectáculo de corte humorístico puso en escena a cuatro actores con un vestuario y prótesis que los hacían parecer enanos. Interpretaron de forma excepcional varias canciones románticas que servían de guía del show y de pausa entre una serie de escenas hilarantes. El sorprendente uso del lenguaje, buen manejo de la interrelación entre ellos y las improvisaciones conformaron un divertimento que todo el público disfrutó sin distinción. 

En el Espacio Arte Nativo, el grupo Teatro Grado 38 llevó a escena Critorium, texto de Guy Foissy, adaptación de Marina Guédez y dirección de Gregorio Milano. Tres mujeres esperan un autobús que las lleve al “critorium”, un sitio donde las personas son encerradas para que puedan gritar debido a que está prohibido hacerlo en la vía pública. El trasporte no llega y la tensión aumenta progresivamente porque quieren liberar su ira. 

Con este argumento que refleja las prohibiciones que impone una sociedad represiva, la dirección crea una atmósfera asfixiante que se percibe en el limitado uso del escenario y en el desarrollo de las relaciones que se establecen entre los personajes. Las actuaciones están bien delineadas por el trío de actrices con Maigualida Gamero y Marina Guédez a la cabeza, mientras que Gabriela Bolívar puede ofrecer más intensidad en sus matices. 

En la Sala Doris Wells de la Casa del Artista, Proyecto Azul montó Las siamesas, una y parte de la otra de José Antonio Barrios, dirección de William Cuao. Dos hermanas, unidas por sus cuerpos, discuten sus puntos de vista disímiles mientras esperan que vuelva el circo al que pertenecían. Al final, todo era un sueño de una de ellas. 

La trama de esta pieza no se sostiene de forma pertinente porque la situación dramática es muy débil. El conflicto interno de las siamesas se estanca desde el principio, por lo que se propone uno exterior que no resuelve el problema. La dirección trata de presentar un estado onírico que se desdibuja porque no mantiene la fluidez de las escenas, además que el texto no la ayuda. Las actuaciones son superficiales y poco creíbles. Verónica Ortiz se muestra débil y Gladys Prince se percibe plana. Esta última apela al lenguaje burdo para hacer reír público. En definitiva, un trabajo con muchos problemas. 

El festival continúa.

Funciones: 1, 2 y 3 de Marzo de 2013

Nota: El suceso que se vivió en Venezuela durante las últimas semanas condujeron a la suspensión del festival.

Caracas de festival (I)

El Festival de Teatro de Caracas regresó en su segunda edición como vitrina para una gran variedad de grupos nacionales que se presentan en diversos espacios.

La inauguración se realizó en el Teatro Nacional y estuvo a cargo de Lazo Producciones que presentó El último amante, texto del norteamericano Neil Simon, producción de Mimí Lazo y dirección de Luis Fernández. El argumento pone en escena a un hombre en principio tímido que desea ser infiel y para ello invita a una mujer que conoció en el lugar donde trabaja a la casa de su madre. Como no concreta nada, intenta llevar a cabo la infidelidad en dos oportunidades más aunque sin éxito.

Esta comedia juega con el tema de la pareja infiel e intenta dar un punto de vista que termina por ser tradicional pese al interesante manejo del humor. Sin embargo, el trabajo presentado por Fernández no posee la concreción necesaria porque permite un exceso de improvisaciones y situaciones que desvirtúan el texto. Esto hace evidente la imprecisión de los actores a la hora de seguir la trama original y convierten la representación en una mezcla de risa burda y fácil. En este sentido, las interpretaciones de Lazo y el mismo Fernández, que se muestran más precisas al principio, se pierden totalmente con las frases que incluyen para complacer al público. Igual sucede con la estética. La sala de un apartamento es decorada con tendencias minimalistas, aunque no se corresponda con la descripción que se ofrece de la misma ni con la condición social de la dueña del lugar. Todo lo anterior demuestra la falta de rigor y de sentido de la escena que Fernández ha mostrado como director en anteriores montajes.

En el Teatro Alberto de Paz y Mateos, la agrupación TEMPO (Teatro Estable de Muñecos del Estado Portuguesa) y el Centro Nacional de Teatro presentaron la coproducción La colección del peregrino, escrita por Daniel Di Mauro y dirigida por Carlos Arroyo. Este es un interesante espectáculo que integra escenas de teatro de actores con teatro de títeres para contar una parte de la vida de Lope de Aguirre, interpretado de manera extraordinaria por Aníbal Grunn.

En la Sala Rajatabla, Kabré teatro llevó a escena Hippos-equino, inspirada en Equus de Peter Shaffer, escrita y dirigida por Wilfredo Tortosa. Un joven que ha dejado ciegos a seis caballos es tratado por una psiquiatra que descubre cómo la religión le ha marcado la vida. La versión resta fuerza a muchas de las situaciones originales y la dirección agrega elementos no se integran cabalmente, solamente el personaje principal logra la franqueza que se requiere con su interpretación. 

El festival apenas está comenzando.

Funciones: 22 y 23 de Febrero de 2013