Infidelidad justificada

La Asociación Cultural Humboldt presenta en su teatro el montaje de La maleta (Título original: La valija) del argentino Julio Mauricio, producción ejecutiva de Cristina Neufeld y dirección de Moisés Guevara.

Con un tono de comedia dramática, se desarrolla la historia de una mujer casada que es seducida por un joven que le ofrece un escape momentáneo de su matrimonio, aunque el engaño es descubierto por el esposo.

El texto se siente envejecido en su estructura, mas no en la temática y su tratamiento. La trama se desenvuelve en dos largas escenas (o dos actos, si se quiere): en la primera ocurre la seducción y en la segunda el descubrimiento de la infidelidad. Esta organización refleja las cuatro décadas que han pasado del estreno de la pieza y, por lo tanto, es distinta al estilo actual de escenas cortas y con mayor dinamismo. Sin embargo, el público va descubriendo el argumento y  se adapta a su evolución gradual.

Lo que se mantiene vigente es el tema de la infidelidad. Luisa, la esposa, es infiel porque siente la novedad de un amor sincero frente a la rutinario y asfixiante en que se ha convertido su matrimonio. Osvaldo, su esposo, no puede comprender las razones del engaño porque su relación se ha convertido en una extensión de los problemas laborales y hace tiempo que no se preocupa por los sentimientos de su mujer.

El conflicto suena trillado y parece agotado gracias a las telenovelas. No obstante, la obra mantiene la capacidad del teatro de concentrar varios puntos de vista en un tiempo limitado.

En correspondencia con el texto, la dirección propone un estilo realista. Los desplazamientos de los actores buscan el equilibrio sobre el escenario y la lógica según el desarrollo de la trama. Esto se apoya en la escenografía minimalista diseñada por Sebastián Segica que refleja de forma pertinente la sala de un apartamento y las salidas a los otros espacios. Asimismo, el vestuario de estilo actual y la iluminación con algunos efectos sutiles sirven de complemento.

De igual forma, las actuaciones se mantienen dentro del realismo. Beba Rojas como Luisa equilibra bien y con intensidad el paso por las diferentes emociones del personaje. Javier Vidal como Osvaldo ofrece fuerza e hilaridad en su rol del marido machista y engañado, además se vale de algunas improvisaciones para reforzar sus intenciones. Por último, Elvis Chaveinte como Horacio mantiene una proporción adecuada entre el romanticismo, la seducción e ingenuidad que requiere su papel. 

En definitiva, un montaje bien manejado en los términos del realismo y que le permite al espectador la oportunidad de reflexionar más allá de la risa.

Función: 9 de Junio de 2012

La tortura no daña la dignidad

En el Teatro Municipal, la agrupación REPICO estrenó su más reciente trabajo: Pedro y el capitán, texto del uruguayo Mario Benedetti y dirección de Consuelo Trum.

El texto presenta, en varias escenas, la discusión entre un torturado y su torturador. En un monólogo inicial, el Capitán le propone a Pedro, a quien mantiene encapuchado, la necesidad de confesar todo. Luego, se plantea una lucha de fuerzas a través de las palabras en la que el militar intenta obtener la información que necesita y Pedro se niega a ofrecerla.

La dirección plantea de forma idónea una puesta en escena simbolista. Se apoya en lo audiovisual con la proyección de imágenes en vivo de la representación. La escenografía, diseñada por Emily Jolie, propone un cuarto de interrogatorio pequeño con paredes blancas y un techo que cuelga en desniveles. Esta atmósfera limpia contrasta con el horror que significa la tortura y su tamaño permite concentrar las acciones. Este espacio se complementa con la iluminación de Lina Olmos que apoya el ambiente blanco que predomina en cada escena, el cual va transformando poco a poco, durante los momentos de mayor tensión, con un color que traspasa las aberturas del techo. Esto refuerza la trama y se convierte en una premonición del final con el uso del rojo.

El diseño de vestuario de Joaquín Nandez facilita el despojo sistemático que los personajes realizan de sus prendas en cada una de las escenas. El Capitán posee una imagen imponente en traje color negro y Pedro está ataviado con ropas desgarradas. Mientras el primero se va quitando el uniforme para reflejar su incomodidad porque Pedro no habla, este último es desvestido hasta quedar casi desnudo y manchado constantemente de sangre sin que por ello claudique. Así, ambos revelan sus ideas y verdades.

En las actuaciones, hay organicidad e intensidad en la composición de los personajes. Adolfo Nitolli ofrece el tono justo en el manejo vocal y corporal que requiere el Capitán. Podría fortalecer más la perturbación final del personaje, pero es algo que seguro irá descubriendo a lo largo de las funciones. Vicente Peña como Pedro mantiene una continuidad entre el estado inicial del rol y su desenlace. Este equilibrio le permite lucirse en su interpretación con el matiz acertado y la fuerza de cada frase en correspondencia con la expresión corporal que va cambiando mientras avanza la tortura. 

En definitiva, este montaje integra de manera excepcional todos los elementos escénicos. La producción está a la espera de confirmar otras salas para su presentación y la recomendación es no perder la oportunidad de confrontar un estupendo trabajo.

Función: 3 de Junio de 2012

Teatro moderno en proyecto

En la Sala de Teatro 2 del CELARG, la agrupación Hebu Teatro presenta “Proyecto August Strindberg” para celebrar el centenario de la muerte de este dramaturgo sueco, considerado uno de los padres del teatro moderno. En doble función, se puede disfrutar de las piezas: El Pelícano y La Señorita Julia, con producción ejecutiva de Diana Volpe, producción general de Rossana Hernández y dirección de Orlando Arocha.

El estilo opresivo y la misoginía que se le atribuye a Strindberg se percibe en ambos textos. En el primero, con la madre desnaturalizada que mata de hambre y frío a sus hijos y se enamora del marido de su hija, y, en el segundo, con la joven de clase alta que pierde todo en manos de un aprovechador.

La dirección es excepcional en la conformación de las situaciones. Como espacio escénico, ambas representaciones comparten una estructura de madera con tres espacios que se acondicionan con una variedad de elementos para diferenciar las dos realidades. La rigidez de la estructura refleja el ambiente asfixiante de los textos, además es utilizada para dividir las relaciones entres los personajes. El paso de un espacio al otro está determinado por el desarrollo de la trama y tiene un peso simbólico. Esta certera propuesta escenográfica contrasta con el vestuario, ambos diseñados por el director, debido a que posee un estilo de época, aunque sirve para demostrar la imagen de cada personaje.

En las actuaciones de El pelícano, Diana Volpe mantiene un atinado control del cuerpo y el tono vocal que demarcan las intenciones de Elisa, la madre. Asimismo, Ricardo Nortier como Axel, el yerno, y Nirma Prieto como Margaret, la criada, transmiten de forma pertinente los propósitos de cada papel. Por su parte, Daniela Leal como Gerda, la hija, ofrece la imagen del personaje pero debe ser más intensa y recalcar los matices. Por último, resalta el trabajo de Jesús Nunes porque propone una dejadez corporal que refuerza con una voz intensa para transmitir las angustias de Federico, el hijo.

En las actuaciones de La Señorita Julia, existe una adecuada compenetración. Yuri Pita se luce como Julia porque demuestra una comprensión cabal de las diferentes emociones. Además, equilibra el paso entre una situación a otra hasta llegar al desenlace. Abilio Torres compone con firmeza y veracidad a Juan, el mayordomo. Mantiene una postura sobria y un tono de voz sereno que acentúa lo terrible del personaje, al mismo tiempo que rompe con esto cuando es necesario. Finalmente, Rossana Hernández se percibe justa como Cristina.

Para concluir, no puedo dejar de comentar lo atractivo que resulta este proyecto. Hay claridad estética, sin embargo el público no se encontrará con textos complacientes y puede que reaccione al final como aquellos espectadores con los que compartí las funciones: permanecer en silencio.

Funciones: 24 de Mayo de 2012, ambos montajes.

Juventud revisada y leyendas mezcladas

En el Teatro Nacional, el grupo Rajatabla presenta una revisión de su montaje: Cuando quiero llorar no lloro, basado en la novela homónima de Miguel Otero Silva, adaptada y dirigida por José Domínguez. El argumento es el mismo: tres jóvenes, uno de clase baja, otro de clase media y el último de clase alta, nacen y mueren el mismo día, tienen conflictos con sus padres y comparten el nombre de Victorino.

 Esta revisión vino cambios de elenco, escenografía, puesta en escena y de adaptación. Esta última mantiene el equilibrio original entre acción y narración, y concentra mejor las tres tramas. Los únicos desaciertos consisten en el abrupto comienzo que no refleja el nacimiento y destino común de los Victorinos, además de la escena y coreografía del bar que lucen descontextualizadas.

Con una estética simbolista, la dirección aprovecha los niveles de una escenografía compuesta de andamios cuya parte central está decorada con los colores de la bandera nacional. Este dispositivo facilita la variedad y pertinencia de la entrada y salida de personajes, junto a los desplazamientos. Resalta la apropiada selección musical que refleja la época.

En las actuaciones, el elenco de mayor experiencia es pertinente, mientras que los Victorinos de Jean Franco De Marchi y Ernesto Campos son veraces e intensos, por encima del trabajo de Ángel Pájaro. También participan los integrantes o recién egresados del Taller nacional de teatro que ofrece el grupo, aunque se preocupan más por proyectar la voz que por manejar la dicción e interpretar el sentido del texto.
En definitiva, un montaje mejorado.

En la Sala de Conciertos de UNEARTE, la agrupación Arteú monta Odisimbad, texto de Xenia Kalogeropulu, con producción general de Karla Fermín y traducción, concepto y dirección general de Costa Palamides. El texto mezcla las historias de Odiseo y Simbad, el marino. Para regresar a su hogar, Odisimbad está destinado a pasar por las mismas pruebas de aquellos de los que recibe su nombre.

La puesta en escena se resuelve de forma simbolista y con los recursos necesarios. El montaje es vivo y con mucho humor, la escenografía y el vestuario son sencillos pero claros, y la música de Palentis Palamidis es sugerente. Resaltan las correctas actuaciones del mismo director como Odisimbad y Nakary Bazán como la ayudante Marufa, junto a Germán Manrique y Jonell Páez en múltiples roles. 

Ambos montajes, forman parte de la programación del circuito que conforman unos cuantos espacios teatrales del Municipio Libertador con la reciente inclusión de las salas de la UNEARTE. La oferta es variada, tanto para adultos como para niños.

Funciones: 19 y 20 de Mayo de 2012

Gigantes discusiones ideológicas

En el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, se presenta La novia del gigante, texto, producción y dirección de Luigi Sciamanna.

En vísperas de la visita de Hitler a Italia y su paso por Florencia, el Comandante Talo, fascista y adorador de Mussolini; Dalla Chiesa, Cardenal de Florencia; y el Profesor Innocenti discuten sobre el destino de Lidia Montalcini, judía y admiradora de “El gigante”, como se conoce a la estatua: el “David”, esculpida por Miguel Ángel. La trama se desarrolla con debates sobre la política, la teología católica, el sentido del arte, la discriminación racial, la ciencia manipulada y la libertad, para conformar un texto agudo y sin medias tintas.

Los diálogos que se desarrollan son, más que todo, disertaciones ideológicas. Por esta razón, el texto carece, en su mayoría, de acción teatral. Esto es resuelto por la dirección cuando relaciona los desplazamientos con el sentido de las escenas como, por ejemplo, los encuentros entre el Comandante y la Sra. Montalcini cuya acción es trasladarse de un lado a otro para reflejar la caminata. Asimismo, se apoya en el uso de varias sillas para recrear los espacios. Esto luce apropiado porque ofrece variedad y amplitud para el movimiento sobre todo en las discusiones, y se convierte en el retrato de la manipulación durante el interrogatorio a la Sra. Montalcini en la que el Médico cambia constantemente de lugar. Por otro lado, se destaca la presencia de un mueble central que sirve como asentamiento de la utilería, la cual se usa o aparece según se necesite.

Todo lo anterior indica la presencia de una estética simbolista que refuerza aquello que representa cada personaje, a saber: el Comandante es el fascismo, el Cardenal demuestra las contradicciones de la iglesia, la Sra. Montalcini es el pueblo judío perseguido, el Profesor es la cultura y el arte limitados por el poder y el Médico es el cómplice del poder.

En el trabajo actoral, resalta Antonio Delli como el Comandante por la forma convincente, intensa e irónica que maneja las intenciones en clara vinculación entre voz y cuerpo. Lo secundan, Armando Cabrera como el Cardenal porque emplea de forma notable los matices, Gerardo Soto como el Médico quien mantiene idóneamente un tono monótono y excesivo control del cuerpo para lograr un efecto perturbador y, finalmente, Elio Pietrini como el Profesor cuya interpretación es pertinente. María Fernanda Ferro como Lidia Montalcini pareció desconcentrada porque no tenía seguridad en el texto, si bien logra momentos intensos y reales.

Para finalizar, es imposible no percibir la relación que existe entre la trama y la situación actual de Venezuela.

Función: 13 de mayo de 2012

Débil tempestad y efectiva manteca

Una diversidad de espectáculos forma parte de la programación del circuito que reúne a los espacios teatrales del centro y oeste de Caracas. Este circuito se ha convertido en una alternativa económica para el público y de amplia apertura para los creadores.

Dentro de la oferta, la agrupación Veneteatro, proveniente de Los Teques, presenta La tempestad de William Shakespeare, con dirección de Dante Gil. Varios personajes naufragan en una isla debido a la tempestad causada por Próspero, especie de mago y rey del lugar, que atrajo al barco para vengarse de una vieja deuda.

El texto posee tres tramas que confluyen al final. De las tres, la mejor trabajada por la dirección corresponde a los tres cómicos que deambulan considerándose dueños de la isla. Los actores se acercan a la esencia de los personajes, aunque con algunos problemas de dicción. Esto es más preocupante cuando no se comprende lo que dicen los actores de las otras dos tramas, no proyectan la voz y se desplazan de manera insegura por el escenario, además que entran y salen por el mismo sitio de forma injustificada sin representar su recorrido por la isla.

Con una propuesta simbolista, la ambientación intenta reflejar a la isla con telones de fondo e iluminación, aparte de usar una base de andamio incómoda para su traslado y decorada de forma tosca. El vestuario está mejor manejado con un estilo que refleja a cada rol, salvo el duende Ariel cuyo traje luce descontextualizado en su colorido y forma.

Luego de dos semanas de temporada en el Teatro Municipal, este débil trabajo estará en el Teatro Principal.

En el Teatro Nacional, Teatro K producciones presenta Manteca, texto del cubano Alberto Pedro Torriente, producido y dirigido por Morris Merentes. En la pieza, tres hermanos deben tomar una decisión que les facilitará la vida pero, mientras deciden, expresan sus miedos, frustraciones y carencias en una Cuba que ya no goza del apoyo de la Unión Soviética.

Con un texto contundente y reflexivo, el director crea una espectáculo efectivo y penetrante. La puesta en escena de desplazamientos puntuales se aprovecha de una escenografía realista y minuciosa, junto a la  atmósfera particular que da la música tropical.

En las actuaciones, Varinia Arráiz como Dulce maneja de manera excepcional las intenciones del personaje cuyas emociones fluyen con desenvoltura y veracidad en cada situación. Asimismo, Jesús Hernández como Pucho se percibe veraz en el decir y preciso en su gestualidad, y Adolfo Nittoli como Celestino ofrece intensidad y variedad de matices. Los tres se conectan cabalmente. 

Un trabajo bien acoplado en todos los sentidos.
Funciones: 5 y 6 de Mayo de 2012, respectivamente.

Lágrimas amargas de depresión

En la Sala de Teatro 2 del CELARG, el Teatro del Contrajuego presenta Las amargas lágrimas de Petra Von Kant de Rainer Werner Fassbinder, dirección de Orlando Arocha.

En cinco cuadros, Petra Von Kant, famosa diseñadora, se obsesiona con la joven Karin Thimm, a quien conoce gracias a su amiga Sidonie, cena con ella y se enamora, luego conoce su verdadera cara antes de que la abandone y, por último, muestra su depresión frente Valeria y Gabriela, su madre e hija, estando siempre acompañada de Marlene, una criada silente.

La puesta en escena de esta pieza comienza con sobriedad. Se aprovecha la escenografía, diseñada por el director, cuyo foco principal es una pasarela sobre la que los actores se desplazan de lado a lado y, por momentos, se sientan o agachan para conversar. El personaje de la criada emplea con mayor amplitud sus posibilidades como testigo mudo de la acción. Posteriormente, la escena se carga con múltiples códigos que rompen lo anterior y se diluyen porque se superponen unos con otros y no mantienen la estética. Uno tras otro aparecen en escena sin un significado claro.

Con mayor claridad, los personajes adquieren consistencia gracias al vestuario diseñado por Joaquín Nandez. Estilos, colores y texturas delimitan los roles y apoyan el símbolo que ellos representan como la vanidad de Petra, la exuberancia de Karin y la inocencia de la hija.

En esta propuesta, los personajes femeninos son representados por hombres, salvo la criada. Despojados de maquillaje y manteniendo su voz masculina, los actores asumen cada rol con gestos, poses e intenciones sin llegar a la feminidad. En este sentido, cada actor ofrece el matiz de la emoción y la demuestra con su cuerpo sin vivirla plenamente. Son “actores representando” más que personajes en el sentido tradicional del término.

Ricardo Nortier como Petra Von Kant y Javier Figuera como Sidonie logran mejor esta idea, por encima de Julio Bouley como Karin y Alejandro Díaz como Gabriela quienes deben controlar mejor los matices y evitar el amaneramiento. Diana Peñalver como Marlene se muestra pertinente en sus expresiones, sin bien luce incorrecto que hable o cante, mientras que Djamil Jassir como Valeria luce débil y poco convincente.

Al final, los actores, sin las ropas femeninas, cierran el espectáculo expresando frases a favor del amor libre. Esto se convierte en la moraleja innecesaria de una obra que habla de la obsesión y la depresión producto de ésta. 

Con altas y bajas, esta agrupación sigue su línea estética. Sus trabajos se soportan sobre interesantes códigos escénicos que, en este montaje, no se integran cabalmente.

Función: 28 de Abril de 2012

El amor es complicado

En el Teatro Escena 8, el Grupo Theja presenta De todas todas, texto y producción general de José Simón Escalona, producción ejecutiva de Angélica Escalona y dirección de Javier Vidal.

La obra pone en escena a “El Señor”, un hombre mayor, que convive con “El Joven” en una relación que considera amorosa. A pesar de estar agradecido con las facilidades que ha tenido y el equilibrio que ha logrado en su vida, El Joven decide irse del apartamento que comparte con El Señor porque se casará con una mujer. Este es el punto de partida de un texto bien hilado que utiliza de forma espléndida el lenguaje y se apoya en un fino humor. Sin embargo, el final le deja al público la responsabilidad de imaginar lo que podría ser la continuidad del argumento.

Con un evidente contenido homoerótico, el texto se destaca por los pequeños soliloquios que sirven de comienzo y vinculación de las secciones de la acción. Estas escenas, en las que El Señor reflexiona acerca de lo que significa el amor, constituyen la premisa del autor y sobrepasan las relaciones homosexuales para representar a cualquier relación de pareja. Además, el uso de nombres genéricos para los personajes indica que cualquier “Señor” o “Joven” podrían verse reflejados.

La dirección se plantea en términos del realismo con un manejo correcto del desplazamiento y equilibrio escénico. Establece una vinculación con el público cuando los personajes emplean la tarima que está al frente del escenario. Se destaca el uso de video como apoyo para contar la historia y para presentar los pensamientos de los personajes.

La ambientación recrea a cabalidad diferentes espacios del apartamento y se integra con el desarrollo de la historia, así mismo el vestuario de Giovanni Scutaro se percibe correcto en el estilo elegante en que atavía al Señor y en la forma particular que viste al Joven para reflejar los beneficios que posee en su relación. De igual forma, la selección musical se convierte en un símbolo más de la escena porque crea la atmósfera idónea en cada una de las situaciones.

En las actuaciones, Gonzalo Velutini se muestra veraz y pleno de matices como El Señor. Compone excepcionalmente su personaje porque aprovecha cada frase que dice y se apoya en la gestualidad para exteriorizar las emociones de su personaje. Por su parte, Nacho Huett como El Joven es intenso en su interpretación y maneja de forma pertinente las intenciones que corresponden a cada situación, pero puede moderar la tendencia a exceder la tensión en varios momentos. 

En definitiva, un montaje para reflexionar, con la ayuda del humor, acerca de lo complicado del amor en las relaciones humanas.

Función: 19 de Abril de 2012

Regresó el Festival Internacional (II de II)

Hace unas semanas, culminó el XVII Festival Internacional de Teatro. La Fundación Festival Internacional de Teatro con el apoyo de las Alcaldías de Baruta, Chacao y Sucre fueron los artífices de su regreso con el auditorio de la Asociación Cultural Humboldt y los teatros Chacao, Trasnocho y “César Rengifo” de Petare como sedes principales.

De los últimos cinco días del festival, resalto los siguientes trabajos: El grupo Malayerba de Ecuador representó La razón blindada, texto y dirección de Arístides Vargas. Dos presos, interpretados cabalmente por Gerson Guerra y el mismo Vargas, juegan a representar a Don Quijote y Sancho para escapar de la realidad. El día que asistí quizás no fue su mejor función porque hubo momentos de desconcentración, pero se conectaron muy bien con la audiencia y la obra transmitió su premisa debido a una desbordante teatralidad.

La agrupación Theater Oberhausen de Alemania presentó Nora oder ein puppenhaus, versión en tono cómico de Casa de Muñecas de Ibsen, bajo la dirección de Herbert Fritsch. Un montaje expresionista en todo el sentido de la palabra que se destacó por una impecable expresión corporal, un vestuario idóneo y un maquillaje característico que convirtieron a los personajes en los símbolos que subyacen en la obra original.

Desde Chile, el Teatro en el Blanco trajo Diciembre, escrita y dirigida por Guillermo Calderón. En el 2014, dos hermanas discuten si su hermano debe regresar a la guerra entre Chile y Perú. El trabajo fue muy duro por lo que expresa y su contenido político pero estuvo teatralmente bien resuelto gracias a una original iluminación que usaba bombillos ubicados sobre los actores, sobre la mesa que servía de escenografía y debajo de ella. Demostró las extraordinarias capacidades histriónicas de Paula Zúñiga y Mariana Muñoz que realizaron dos personajes cada una, muy por encima del poco competente Jorge Becker.

El cierre del festival se realizó en la Plaza Alfredo Sadel con la presentación de Insectos, provenientes de España con manipuladores venezolanos. Las representaciones en gran tamaño de dos hormigas, una araña, una mantis religiosa y una planta carnívora recorrieron un trayecto de ida y vuelta desde la plaza hasta casi el inicio de la Avenida Principal de Las Mercedes. Un recorrido simple con la interacción del público y sin una historia que contar. Mucha parafernalia y poco teatro. 

Hago votos porque el festival mantenga la regularidad que tenía en su etapa anterior y, sobre todo, para que sigamos confrontando y conociendo, a través de él, las diferentes propuestas teatrales que se están realizando en el mundo.

Funciones: 5, 6, 7 y 8 de Abril de 2012

Regresó el Festival Internacional (I de II)

Después de seis años de ausencia, el Festival Internacional de Teatro de Caracas (FITC) regresó a la cartelera nacional en homenaje al reconocido hombre de teatro: José Ignacio Cabrujas. Como parte de esto, el Grupo Actoral 80 repuso dos montajes de probada calidad: El día que me quieras, puesta en escena original del maestro, fallecido recientemente, Juan Carlos Gené, y Acto cultural, dirigido por Héctor Manrique.

De igual manera, otros espectáculos importantes de la escena nacional acompañaron a estos trabajos dentro de la programación, junto a obras de Alemania, Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, España, Francia y México.

Desde Francia, la agrupación Les Philebulistes realizó el trabajo de calle Arcane. Dos ruedas gigantes que giran independientemente y que se encuentran unidas por un eje central conforman el aparato que sirvió de interrelación entre dos ejecutantes. Un juego de equilibrio y desequilibrio sobre las ruedas, cargadas, figuras acrobáticas y una pequeña escena cómica con el giro como movimiento característico probaron las habilidades corporales y vinculación energética entre los dos acróbatas en un espectáculo que no superó la media hora. ¡De lo bueno, poco! 

El grupo Timbre 4 de Argentina trajo el montaje Tercer cuerpo, dramaturgia y dirección de Claudio Tolcachir. Cinco personajes develaron sus miserias en un montaje cuya teatralidad sorprendió. El texto mantiene la progresión dramática hasta el desenlace final pero va desarrollando la trama en fragmentos y detalles que el espectador debe unir. Esto se complementa con la puesta en escena que revela y remarca las convenciones teatrales sobre un escenario despojado de efectismos. Las actuaciones de Melisa Hermida, Daniela Pal, José María Marcos, Hernán Grinstein y Magdalena Grondona estuvieron cargadas de una veracidad e intensidad encomiables. De esta forma, texto, teatralidad y actuaciones conformaron uno de los mejores trabajos del festival.

El Teatro Línea de Sombra, proveniente de México, presentó Amarillo, concepto y dramaturgia de Jorge A. Vargas y Héctor Bourges y dirección de Jorge A. Vargas. A través de la danza – teatro y el trabajo físico, mostraron una propuesta donde reflejan el problema de la migración hacia Estados Unidos y la terrible travesía en la frontera desértica. Esta temática recurrente en el teatro mexicano contemporáneo asombró por el impresionante aparataje tecnológico para recrear las situaciones y componer imágenes hermosas con el uso de los elementos: aire, agua y tierra. 

Estos tres espectáculos resaltaron durante los cinco primeros días del festival. 

Funciones: 31 de Marzo y 2 de Abril de 2012