La amistad supera las diferencias

En el Teatro Trasnocho, el Grupo Actoral 80 presenta Fresa y chocolate, texto del escritor cubano Senel Paz, producción  de Carolina Rincón y dirección de Héctor Manrique.

David, un estudiante que cree en la revolución cubana, y Diego, un homosexual que  trabaja como fotógrafo y promotor cultural, coinciden en una heladería de la Habana. Estos dos hombres tan disímiles superan las diferencias que los separan gracias a la amistad que establecen, aunque el entorno político y social no les permite mantenerla.

Conocido como guión cinematográfico, el argumento creado por Paz se adapta de forma idónea al teatro concentrando la acción en el apartamento de Diego. Solamente tres personajes aparecen en escena: los dos protagonistas y Miguel, una especie de agente de inteligencia que obliga a David a vigilar las acciones de Diego para acusarlo de traición.

La puesta en escena es claramente realista en la forma de resolver las acciones de los personajes. La escenografía posee los elementos necesarios para representar el apartamento de Diego y el vestuario es pertinente para cada rol. En cambio, Miguel es mostrado como el símbolo de la revolución cubana, siempre actúa entre sombras y proyecta una imagen típica que refleja a los líderes de la revolución. En este sentido, la iluminación demarca claramente la presencia y actuación de Miguel en contraste con las acciones de que se desarrollan en el apartamento.

En las actuaciones, Daniel Rodríguez consigue una interpretación correcta como David. Por su parte, Juan Vicente Pérez se siente forzado como Diego. Por momentos, se conecta con el hombre que siente limitada su vida en el entorno que lo rodea, sin embargo las actitudes del personaje se perciben muy marcadas. La libertad que Rodriguez demuestra imitando las actitudes de Diego y la fuerza de Pérez en los momentos finales indican que el resultado fuera distinto si los roles se invirtieran. Finalmente, Wadih Hadaya se muestra débil como Miguel. Este personaje requiere mayor fuerza interna en sus intervenciones con David y un carácter enérgico cuando irrumpe en la casa de Diego, pero la actuación se percibe plana.

La virtud de la propuesta consiste en llevar a escena un texto que se vincula directamente con la realidad actual del país: dos habitantes del mismo país que se consideran diferentes, uno de ellos es perseguido por su condición sexual y por no luchar por un proceso que lo desprecia, el otro cree ciegamente pero empieza a comprender que pensar distinto no es un error. Ambos ven la necesidad de superar las diferencias, aunque al final el exilio parece ser la única solución para el perseguido.

La lógica de la muerte

En la Sala Experimental del Centro Cultural BOD, la agrupación Catarca producciones, con el apoyo del Grupo actoral 80, presenta Necro-lógica, texto de Nathalia Paolini y dirección de Ana Alicia Pérez.

Una mujer llega a la morgue para anunciar su muerte. Con buen venezolano, el empleado que la recibe toma el anuncio como una broma, sin embargo las razones que ella va esgrimiendo logra que ambos establezcan una conexión. En clave de humor negro, Paolini logra una pieza con buena ilación que conecta al espectador con ciertos aspectos de la realidad venezolana. La protagonista desea que su muerte sea efectiva porque ella debe decidir cuándo y cómo debe morir dentro de una sociedad donde el homicidio se ha hecho costumbre y aparece sin previo aviso. Su visión en torno a la realidad del país es pesimista, aunque las razones del personaje femenino son internas: la soledad que siente la hace actuar de una manera poco convencional. En cambio, el trabajador de la morgue es el optimista por naturaleza.

La dirección propone una acertada estética realista con una escenografía enfocada en reflejar la oficina de la morgue donde ambos personajes coinciden. Este espacio se aprovecha de forma pertinente en el desarrollo de la acción. Asimismo, el vestuario es apropiado para  delinear cada rol y la iluminación sencilla pero precisa para acentuar varios momentos donde los personajes logran conectarse.

En las actuaciones, Stephania Nevado alcanza una interpretación franca e intensa como la mujer. Estoy seguro que con el avance de las funciones irá decantando más las tres situaciones emocionales por las que transita el personaje: el pesimismo de la mujer que se considera muerta, el éxtasis de locura que le produce el ambiente que la rodea  y la conexión que establece con el empleado. Javier Figuera Gago se percibe locuaz y real como el empleado. Captura la esencia del venezolano que ve algo bueno en toda situación adversa.

En fin, un trabajo bien conducido e interpretado que enfrenta al público acerca del pesimismo social y personal en tono de comedia. Los espectadores se divierten con el tono irónico con que se maneja que alguien decida asumir su muerte. Entonces, cabe preguntarse, ¿cuál es la lógica de la muerte en la Venezuela actual? Parece ser la sinrazón, porque no encuentro razones para el asesinato semanal de múltiples venezolanos, al igual que no las encuentro para justificar la pésima actuación de las autoridades en, por lo menos, intentar resolver esta situación. ¿Será preferible tomar la decisión de la protagonista y decidir cuándo y cómo morir antes que la violencia nos alcance?

Comienzo de temporada

La temporada teatral del año 2014 está empezando. En la ciudad de Caracas, el sitio con mayores presentaciones al año de Venezuela, comienza formalmente este fin de semana y la oferta promete ser variada. Dentro de la variedad de espacios que existen, Urban Cuplé lleva la delantera porque abrió sus puertas desde el primer fin de semana del año con una programación cargada de comedia ligera y teatro infantil. Por su parte, el Teatro Escena 8 empezará el año con un tono parecido a Urban, al igual que Teatrex (tanto El Hatillo como El Bosque) que incluye el regreso de La ratonera y las múltiples presentaciones de los exitosos “Stand Up Comedy” que todavía algunos confunden con teatro. El Teatro Santa Fe también tendrá teatro para divertirse y aquel destinado al público infantil.

En cambio, el Trasnocho Cultural apuesta por una programación menos orientada a la risa fácil debido a que el Grupo Actoral 80 estrenará la versión teatral de Fresa y chocolate en su sala principal y se podrá apreciar el monólogo Frida Khalo: Viva la vida en el Espacio Plural. Además, se exhibirá La Zapatera Prodigiosa del Centro de Directores para el Nuevo Teatro y, más adelante, se estrenará: Todo sobre Bette (Mimi Lazo Producciones).

El Centro BOD comenzará el año con Necro-lógica, texto que pudo disfrutarse el año pasado en otro espacio y que vuelve a escena de la mano de otra agrupación (Catarca Producciones) gracias a su pertinencia en los tiempos actuales. Por otro lado, el Grupo Delphos llevará a escena la comedia Manos arriba para abrir la programación del Teatro Premium de Los Naranjos.

En el Teatro Municipal de Chacao, se exhibirá 400 sacos de arena, una nueva apuesta de Luigi Sciamanna para hablar de la importancia del arte por encima de la censura y la violencia, mientras que el Teatro César Rengifo de Petare abre su temporada con Las mujeres sabias de Moliere.

En el oeste de la ciudad, el Teatro San Martin rendirá homenaje al dramaturgo Rodolfo Santana. Para ello, llevarán a cabo el estreno de Nunca entregues tu corazón a una muñeca sueca. Todavía no manejo información de la programación del Circuito Teatral de Caracas ni de uno de los espacios más destacados del año pasado: La caja de fósforos.

Como se puede ver, el año comienza con una oferta amplia para diferentes bolsillos, ya que las condiciones económicas del país se verán reflejadas en los precios de algunas salas. De igual manera, los espectadores asiduos deberán sortear la creciente inseguridad del país que puede llevarlos a decidir que es mejor quedarse en su casa en vez de salir a disfrutar de buen teatro.

La decisión final queda de parte del público.

La escena teatral 2013 (y III): Eventos

Una variedad de eventos y propuestas del año que culmina son importantes de recordar. Para comenzar, FUNDARTE, ente cultural de la Alcaldía del Municipio Libertador, y la Gobernación del Distrito Capital organizaron la segunda edición del Festival de Teatro de Caracas. Una amplia oferta de espectáculos del todo el país se presentaron en la salas del Circuito Teatral de Caracas hasta que todo fue suspendido debido al duelo nacional que todos conocemos. El festival del año que viene será de mayor envergadura con la presencia de grupos internacionales porque se estableció un convenio con el Festival de Teatro de Bogotá.Por su parte, el Ateneo de Caracas sacó adelante nuevamente el Festival Internacional de teatro. Su cartelera estuvo más limitada que el año anterior, si bien se pudieron apreciar buenos trabajos de las agrupaciones: La Zaranda de España y Timbre 4 de Argentina, junto a las coreografías de EDX2 de la República de Corea.

Como comenté en la columna dedicada a los espacios, la creación de la “Caja de fósforos” en la Concha acústica de Bello Monte fue importante. Su propuesta de presentar textos de autores venezolanos contemporáneos y escoger directores noveles representó un gran acierto. Además, permitieron al público compartir el proceso de creación del montaje: Celebración. Los interesados debían pagar una cantidad de dinero para vivir la experiencia completa. Este tipo de experimentos son pocos frecuentes en una Venezuela donde los colectivos son celosos de exponer sus visiones a los demás.

Un evento dedicado a apoyar a los grupos de poca trayectoria como lo es el Festival Teatral de Autor tuvo como temática principal a tres dramaturgos venezolanos: José Gabriel Núñez, Johnny Gavlovski y Rubén León. Asimismo, en el interior del país, se mantienen los Festivales de Teatro de Occidente y de Oriente gracias al esfuerzo de sus organizadores, mientras que el Encuentro Internacional de Teatro “Arribando al Puerto de Maracaibo” va adquiriendo mayor resonancia luego de su tercera edición, que contó con la presencia de un nutrido grupo de invitados internacionales. De igual forma, “Por el medio de la calle”, que organiza Cultura Chacao, sirvió de vitrina para propuestas parateatrales que amplían la opciones para los espectadores, aunque se celebre una vez al año.

Por último, no puedo dejar de comentar el amplio aporte que realizó el Centro Nacional de Teatro a diversos colectivos nacionales. Esta acción, junto a las ya tradicionales coproducciones, constituyen las políticas culturales del Estado en torno al teatro.

En espera de ver qué nos depara el año 2014.

La escena teatral 2013 (II): La dramaturgia

Para el año que culmina, la dramaturgia de autores venezolanos tuvo un repunte en la cartelera teatral al contrario del año pasado donde pocas piezas se pudieron apreciar. Tierra santa del prolífico Elio Palencia y Jardines en el Lídice de la cada vez más reconocida Karin Valecillos fueron dos textos que destacaron. De hecho, el último ganó la primera edición del Premio Isaac Chocrón que busca reconocer anualmente el mejor trabajo del año. Además, Valecillos creó un experimento interesante, entrelazando partes de las piezas de Cesar Rengifo cuya temática es la Venezuela petrolera, llamado: Bajo tierra. Por su parte, Palencia presentó una versión de un trabajo anterior con el nombre de Mátame, mamá.

Otro de los experimentos fue la presentación de varias obras de diferentes autores venezolanos contemporáneos denominado El piquete” que incluyó a Laik a Viryin, también de Valecillos, Hay que matarlos a todos de Haydee Faverola, Alrededor de la mesa de Nayauri Jiménez, Necro-lógica de Nathalia Paolini, El fiscal de Gennys Pérez, Niños lindos de Fernando Azpurua, No molestar, 4 microrelatos de Jorge Cogollo, Cambiemos de vida de Adolfo Oliveira y Tenebros de José Miguel Vivas.

Uno de los dramaturgos nacionales más importantes volvió a escena: José Ignacio Cabrujas, con dos de sus piezas emblemáticas: Profundo y El día que me quieras. Su estilo tiene la capacidad de mantenerse en el tiempo porque el país no ha cambiado o el venezolano sigue siendo el mismo. También volvieron a escena: Con una pequeña ayuda de mis amigos y Los taxistas también tienen su corazoncito, ambas de de Néstor Caballero. La primera de ellas se presentó gracias a un homenaje que realiza la agrupación Rajatabla y que dio pie a un concurso de dramaturga nacional con obras que se montarán el año que viene. Otros textos de autores nativos fueron: El hombre más aburrido del mundo de Gustavo Ott, El gigante de mármol de Luigi Sciamanna, Inolvidable de José Gabriel Núñez, Posdatados de Nayauri Jiménez, El sitio de José Antonio Barrios, El inmortal de Paul Salazar Rivas y Rondó Adafina  de Edwin Erminy, junto a nuevos montajes de El pez que fuma de Román Chalbaud y Habitantes del fin de los tiempos de Johnny Gavloski.

En la dramaturgia extranjera, destaco a dos montajes disimiles de El enemigo del pueblo de Henrik Ibsen, un texto en el que se pueden establecer relaciones con el entorno político del país. Del catalán Guillem Clua se presentaron dos piezas: La piel en llamas y Marburg, que sorprendieron por su crudeza. Otra pieza que sorprendió fue la adaptación teatral del guión de la película Celebración.

En fin, la dramaturgia de este año fue muy amplia.

La escena teatral 2013 (I): Los espacios

Para el año 2013, la Zona Metropolitana de Caracas sigue siendo el área de mayor concentración de la actividad teatral que se realiza en Venezuela.

En el ámbito privado, el Centro Cultural BOD (Anteriormente Corp Banca), Escena 8, Trasnocho Cultural, Premium y Teatrex han mantenido su oferta y se agregó el Teatrex del Bosque en la sede de FEDECAMARAS. Sin embargo, sitios como Urban Cuplé se han posicionado y se inauguró el Teatro Santa Fe, ambos con una cartelera atractiva. El Teatro Chacao y la Sala José Ignacio Cabrujas se mantienen en el Municipio Chacao y el Teatro César Rengifo en Sucre.

El uso de bares y salones de los hoteles continúa en repunte como: Embassy Suites, Meliá, Ibiza y el Hotel Alba Caracas. De igual manera, el Teatro Bar continúa con su oferta. Obras destinadas a la comunidad homosexual se presentaron en sitios como Hipocampo Sala Show y Telo Café, además de otros lugares.

 El “Circuito Teatral de Caracas” sigue siendo la mayor apuesta de la Alcaldía del Municipio Libertador en el ámbito oficial, con el apoyo del Ministerio de la Cultura. Este año se agregaron las salas: Teatro Aquiles Nazoa, Teatro Simón Rodríguez y Cine Parque Central a los ya tradicionales teatros: Nacional, Municipal, Principal, Catia y Cristo Rey que, junto a las salas de UNEARTE, han dado cabida a gran variedad de agrupaciones y de manifestaciones como la danza y la ópera. Espacios como la Casa del Artista y el Teatro Alberto de Paz y Mateos se mantienen como los retos a vencer debido a su inestable programación. Al parecer, la Sala Rajatabla, el Teatro San Martín de Caracas y el CELARG se anexarán al circuito. Espero que esto mejore las condiciones del último porque se han visto deterioradas durante el año.

Una iniciativa que llama la atención porque se posicionó en poco tiempo fue: La caja de fósforos. Miembros de las agrupaciones Teatro del Contrajuego y Hebu Teatro con el apoyo de la Alcaldía de Baruta, han manejado de manera independiente un lugar donde se han presentado montajes de calidad. Un espacio anexo de la Concha acústica de Bello Monte sirve de sede a este lugar que ha recibido una buena cantidad de público en busca de una oferta distinta.

Otros espacios como la Sala María Teresa Castillo del Ateneo de Caracas, el Teatro de la Asociación Cultural Humboldt, Teatro Luis Peraza y la sala Río Teatro Caribe tuvieron un uso discontinuo en la temporada. Finalizando el año, tuve la oportunidad de ver cómo se empleó un recinto de la Escuela de Enfermería de la UCV en Sebucán.

Como se puede apreciar, el teatro en todas sus tendencias y estilo dispone de espacios para su desarrollo, los encuentra o los crea.

Travesía gastronómica sefardí

En la Escuela de Enfermería de la UCV, ubicada en Sebucán, Image Class Producciones y Ópera Trasatlántica presentan Rondó Adafina, producción artística de Carolina Puig, coordinación de producción de Sonia Wittmann, producción ejecutiva de Carlos Scoffio y Claudia Urdaneta, texto y dirección de Edwin Erminy.

Haím Benatar relata y vive una travesía de 500 años, desde el siglo XV hasta el XX, para mostrar el establecimiento de una comunidad de judíos sefardí en la ciudad de Coro y convencer a Rebeca que el destino los ha hecho coincidir en varias oportunidades durante su viaje. A lo largo de siete cuadros, en la pieza se representa y narra la historia de Benatar que va desde Marruecos, pasando por España, Portugal, Holanda, Brasil y Curazao hasta Venezuela, mostrando las tradiciones y persecución de los judíos mientras se va revelando la receta de la sopa Adafina. Estructurada en forma circular (de allí su nombre de “rondó”), el argumento avanza de forma progresiva con una narradora que indica los saltos entre un tiempo y otro. En este sentido, los momentos donde existe acción teatral se presentan con buen ritmo, sin bien éste decae un poco con la narración. Pese a esto, el texto transmite de forma clara su premisa: el viaje constante del pueblo judío y su importancia en diversos momentos históricos.

El espacio no convencional de la UCV es aprovechado al máximo con un escenario bifrontal donde el uso de pocos elementos sirve para indicar los cambios de lugar y tiempo, alcanzando una apropiada estética simbolista que se señala en la recreación de cada escena, apoyada en el diseño de escenografía del mismo Erminy y la iluminación de Carolina Puig. De igual forma, el vestuario a cargo de Samyra Recondo y Efren Rojas se percibe pertinente en función de cada rol. Mención aparte merece la dirección musical de Santos Palazzi que traslada al espectador a cada momento del viaje y crea momentos sublimes con temas de raíz judaica. Su interpretación en vivo es un gran acierto.

El trabajo actoral muestra veracidad, intensidad y un buen manejo de la corporalidad en los diferentes roles que deben asumir la mayor parte del elenco: Carolina Leandro, Gladys Seco y Pastor Oviedo, junto a Vera Linares, encargada de narrar el viaje. Se destaca la labor de Francisco Salazar. Por su parte, Oswaldo Maccio logra una composición honesta y natural como Haim, conduciendo de manera excepcional al personaje por cada situación que vive. Es secundado por Mónica Quintero con una interpretación franca como Rebeca.

Un buen montaje que se vale de un espacio no convencional para integrar de manera notable todos sus elementos.

Comedia terapéutica

En la Sala de Teatro 2 del CELARG, Espejo teatro producciones presentó Terapia, texto del argentino Martin Giner, producción general de Sofía Mirabal y dirección de Yorbi Bastidas.

Un psicoanalista recibe a un paciente que piensa que su madre invisible existe en realidad, aunque al final los roles se invierten para revelar la verdad de la situación. Este es el punto de partida de una comedia que divierte por su forma de reflejar lo extraño de las relaciones humanas, el amor, el sexo y, sobre todo, la locura.

Con una propuesta minimalista, la dirección resuelve cabalmente el estilo realista del texto. Apoyado en una escenografía sencilla que representa el consultorio del psicoanalista, los desplazamientos de los actores se realizan de acuerdo a las necesidades de la escena con el uso de dos sillones y dos pequeños bancos. Asimismo, el vestuario funciona para representar a los personajes y, especialmente, para indicar el paso del tiempo con el cambio de algunos elementos. Precisamente, las transiciones con pequeños cambios de escenografía y vestuario destacan de la puesta en escena por su forma de revelar la teatralidad y permitir al espectador reflexionar sobre lo que está viendo.

En las actuaciones, el trabajo es correcto. Los trabajos de Elvis Di Marcantonio y Domingo Badulcci delinean de forma cabal a los personajes. Di Marcantonio ofrece un tono natural e inocente como el paciente y Balducci un estilo solemne como el psicoanalista. Esto se invierte para dar paso al desenlace. De igual forma, ambos conducen apropiadamente la corporalidad para diferenciar el cambio que ocurre.

En definitiva, un buen montaje de una agrupación que establece sus cimientos con pocos años de trayectoria.

Por otro lado, me gustaría comentar la impresión que me dejó la visita al CELARG. La afluencia de público ha bajado progresivamente de unos meses para acá, incluso he recibido comentarios de grupos que han tenido que suspender funciones porque no hay ninguna entrada vendida. Al parecer, la razón principal es el mal manejo de la publicidad de la institución. El CELARG forma parte de la red de entes culturales del Estado Venezolano, ¿por qué no se publica su cartelera en los múltiples medios que en la actualidad maneja el gobierno? ¿Por qué no se busca un acercamiento con medios privados que poseen amplias carteleras de la actividad teatral en la ciudad capital? ¿Cuál es el impacto de la institución en la comunidad que la rodea? Son varios aspectos para reflexionar. Los perjudicados de esta situación son los creadores que se presentan en las diferentes salas que posee el centro. Espero que esto cambie.

Traumas y evasiones

En la Sala María Teresa Castillo del Ateneo de Caracas, la agrupación Teatro Forte presentó Bob (Título original: See Bob run o “Mira correr a Bob”) del canadiense Daniel McIvor, producción de Adriana Bustamante y dirección de Vladimir Vera.

Roberta, que se hace llamar Bob, es una joven que hace auto-stop para huir de los recuerdos que la atormentan. Ansiosamente cuenta a cada conductor que la recoge extractos de sus experiencias, pero su exceso de palabras esconde dos situaciones que la perturban: los abusos de su padre y la muerte de su novio. Estructurada como un monólogo, la pieza se va desarrollando con las historias que Bob relata y la recreación de sus traslados en auto mientras revela consecutivamente la verdad de lo que ha vivido.

La dirección propone un escenario desnudo con una silla que sirve de apoyo a la actriz para representar sus historias. Cada escena posee variedad gracias a los desplazamientos de la silla y una bailarina que se convierte en el símbolo de los traumas de Bob. Amneris Ramírez asume cabalmente esta figura ofreciendo precisión, presencia y fuerza en sus intervenciones.

La propuesta lumínica es sencilla y puntual a la hora de apoyar las situaciones, sin embargo la atmósfera se logra mejor con la música en vivo de Juan Sebastián Blanco. El ambiente que crean los sonidos y melodías que acompañan el transitar de Bob no desentona. Por su parte, el diseño de vestuario de Fedora Freites hace evidente dos momentos de Bob: el primero de la niña que pierde la inocencia y el segundo de la joven que huye. Los símbolos están claros en los dos atuendos, al igual que el estilo amenazador de telas rasgadas para la sombra que sigue a Bob.

En el trabajo actoral, Graziella Mazzone alcanza un buen desempeño como Bob. Transmite de forma apropiada la perturbación que existe debajo de lo que expresa. Va de una situación a otra sin perder el tono y el ritmo, y marca apropiadamente el paso entre ellas, aunque podría contrastar más esto para que la intensidad aumente de manera progresiva hasta el final.

En fin, Teatro Forte vuelve a su estética de montajes donde vincula los símbolos de un texto poco complaciente para el público con los de la puesta en escena.

Ópera y agravio

Ópera: En la Sala Anna Julia Rojas, la Fundación Teatro Teresa Carreño presentó la ópera Gertrudis, Música original de Gerardo Gerulewicz a partir de textos de Xiomara Moreno.

Tomando como base la pieza teatral Hamlet de William Shakespeare, Moreno crea una historia paralela de estilo contemporáneo donde el personaje Gertrudis, la madre de Hamlet, trata de controlar el dolor de Ofelia luego que el mismo Hamlet asesinó a su padre. A partir de esto, propone una interpretación de lo que podría haber sucedido entre ambas mujeres y otra forma de concebir el destino de Ofelia.

La presentación se plantea como una especia de lectura dramatizada “operática” donde las cantantes presentan sus personajes pero no se realiza la puesta en escena como tal. Una serie de desplazamientos ofrecen dinamismo pero el punto de concentración está en la música y la historia que se desarrolla. Gerulewicz parte de un texto teatral para crear una composición que crea una atmósfera musical a cada rol y se mantiene en los esquemas de la creación operática, aunque con un estilo más contemporáneo para Gertrudis y más clásico para Ofelia.

El trabajo de ambas cantantes es correcto: Flavia Ranzolín como Gertrudis y Caribay Saavedra como Ofelia, aunque la joven Saavedra destaca por su capacidad de transmitir con más profundidad lo que el texto y la música sugiere.

Una propuesta bien lograda que espera por una puesta en escena definitiva que debe concretarse el año que viene.

Agravio: La agrupación teatral TEATRELA que lidera el director Costa Palamides y el productor Juan Carlos Azuaje, junto a otros profesionales, expresó su inconformidad por la falta de apoyo del Estado Venezolano después de haber sido invitados a participar en el Festival Internacional de Teatro de La Habana.

Azuaje escribió a través de Facebook que por cuarta vez no han podido viajar  al festival. El Ministerio de la cultura informó que la situación de las líneas aéreas ha hecho imposible conseguir pasajes. Conozco el trabajo de TEATRELA, su compromiso y capacidad de producción, por lo que dudo que la solicitud la hayan hecho sin el tiempo necesario para organizar el viaje.

En una comunicación, los directivos de la agrupación expresan que esto no sucedería si los solicitantes fueran cualquiera de los entes vinculados a la música sinfónica. Destaco este reclamo porque sé, de buena fuente, el apoyo y los viajes que realizan las diferentes orquestas al exterior. Mi intención no es despreciar este soporte, sino exigir un trato igual para todos los colectivos que deseen representar al país en cualquiera de las ramas del arte. Espero que algún día sea así.