Especial "Festival de Teatro de Occidente 2011" - 4: Un payaso como aventurero, un artista como paria


El XXIX Festival de Teatro de Occidente avanza con presentaciones de mayor calidad y profundidad.

Teatro Latente de Barquisimeto realizó el espectáculo Las aventuras de Clauss. En el más puro espíritu del “clown”, Héctor Liscano presenta una serie de rutinas en las que usa la pantomima, una marioneta, la magia, el malabarismo, la globoflexia y el diábolo. Como el personaje Clauss, Liscano atrapa al público, no solamente porque invita a subir al escenario a varios espectadores para que participen con él, sino porque también demuestra extraordinarias condiciones en distintos ámbitos de las artes escénicas. 

Este unipersonal se convirtió en un gran descubrimiento dentro del festival.

El Teatro La Bacante presentó Paria, montaje teatral basado en aforismos de Cioran, con dramaturgia, producción y dirección de Diana Peñalver. El abandono a dios, el reconocimiento que lo sagrado se puede encontrar en el teatro, la limitación a la creación, la censura al arte, la falsa caridad y la manipulación por parte del poder son los temas de este trabajo. 

En el plano de la dramaturgia, se parte de un coro que presenta el espectáculo y vincula el inicio con el teatro griego. Con el uso máscaras y largas gabardinas, el coro expone la premisa inicial del abandono a dios. Luego, los actores se despojan de la imagen anterior para convertirse en los personajes de la historia central. Un asesinato producto de una prohibición es el punto de partida del argumento. Al principio, esto causa extrañeza y desconcierto porque el público debe ir descubriendo y digiriendo poco a poco la trama. Con la vida circense como trasfondo, los recuerdos de Almitamía, una joven inocente, se hacen reales y se comprende la causa de la muerte: Paria, una mujer cantante, rompe la norma de prohibición de la música no marcial. Para finalizar, el crimen es recreado nuevamente como un círculo que cierra su trayecto.

En lo estético, el montaje posee el uso llamativo de lo plástico. La escenografía es el boceto en blanco y negro de una ciudad que podría ser cualquier urbe del mundo. Varias puertas giratorias facilitan la entrada y salida de los personajes. El vestuario tiene correspondencia con la ambientación. El coro mantiene el esquema visual de lo escenográfico en su vestimenta y los demás trajes reflejan el espíritu de lo circense con un mayor colorido y el uso del retazo y la enmienda. 

En lo actoral, se destaca Lismar Ramírez que compone con buen manejo de la tensión corporal y cohesión vocal a Almitamía. Es secundada por Diana Peñalver como la suelta e intensa Paria. Por su parte, Jericó Montilla, Abel García, Orlando Paredes y Marcos Suniaga ofrecen una buena correlación entre voz y cuerpo en todos sus roles.

Siempre se agradecen las propuestas de esta agrupación porque son producto de la investigación antes de la escena, para la confrontación escénica y la reflexión durante y después de la escenificación. 

Sean artistas, actores, payasos, aventureros o parias, los hombres y mujeres de teatro siguen demostrando su talento en el festival.

Funciones: 15 de Noviembre de 2011, ambos montajes.

Especial "Festival de Teatro de Occidente 2011" - 3: La revuelta del público y una batalla robada

El tercer día de presentaciones en el Festival de Teatro de Occidente tuvo muchos altibajos.

La carpa “Cacao” fue lugar de una situación bochornosa. La presentación de La revuelta de los idiotas, co-producción de los grupos Des acuerdo Teatro y Teatro Cronopio de Ecuador, fue víctima de un público agresivo y desconocedor de hecho teatral. Esto me lleva a reflexionar sobre varios puntos.

Para comenzar, la carpa estuvo destinada en su mayoría a la exhibición de trabajos circenses en los primeros días del festival, por eso pienso que el público que ocasionó la situación esperaba ver algo con el mismo estilo. En segundo lugar, me encontré con una audiencia poco educada y que parece haber asistido con la única intención de sabotear la representación. Es lamentable que los habitantes del sector donde se encuentra la carpa no comprendan el valor que tiene el teatro, aunque sea como medio de entretenimiento. Por último, queda esperar que dichas agrupaciones se reconcilien con Venezuela y sus pobladores en otra presentación que les permita ofrecer su propuesta escénica.

En el ámbito del montaje, lo sucedido durante la función no permitió que me conectara con el trabajo, aunque vi en escena a dos actrices que hicieron lo imposible por controlar al público y que optaron por continuar a pesar de los inconvenientes. Esta decisión depuró a la audiencia e hizo que se quedaran en la platea aquellos interesados en ver la historia que se contaba. De lo poco con lo que pude conectarme, aprecié una propuesta en términos simbólicos donde se alcanza un nivel superior de expresividad corporal, el empleo de juegos coreográficos y el tránsito por diversas situaciones en la que se teorizaba sobre la conexión entre los seres humanos y un ser supremo.

El Instituto de Investigaciones para el Desarrollo del Arte en Venezuela (IIAVE) y su red de Teatro de los invisibles presentó: ¿Quién nos robó esa batalla?, de César Rengifo con dirección de Alberto Ravara. El texto pone en escena a varios veteranos de la Guerra de Independencia que se quejan por no haber podido participar en la Batalla de Ayacucho. Durante la celebración de la victoria, las premoniciones y los sueños se hacen presenten para indicar que, en un tiempo futuro, los habitantes de la república ya constituida han olvidado la gesta.

La puesta en escena cambia el sentido dramático original del texto y lo lleva hacia situaciones de comicidad. Esto es válido de hacerse con cualquier texto, sin embargo el marcado acento realista de la dramaturgia de Rengifo hace que la propuesta de IIAVE luzca forzada y sin correspondencia estética. Además, la forma de componer los personajes y de vestirlos no se vincula con la premisa de la obra, especialmente, en los roles de los Encopetados que se convierten en seres esperpénticos que parecen simbolizar la muerte.

Las actuaciones tienen diferentes niveles energéticos que no terminan de integrarse. Es necesario mantener un equilibrio entre las intervenciones del actor que lleve la acción en un momento determinado y las reacciones de los demás intérpretes. Esto es importante para que se comprenda el sentido del texto. Por eso, hay que controlar las interjecciones, gritos y evitar que se agreguen constantemente textos que no están escritos. El elenco posee buena energía en lo individual, mas no en lo grupal.

El festival continúa…

Funciones: 14 de Noviembre de 2011, ambos montajes.

Especial "Festival de Teatro de Occidente 2011" - 2: Mestizaje circense y el viaje de Alegría y Mapulín

El Festival de Teatro de Occidente continúa con espectáculos de diferentes géneros.

En la carpa “Cacao”, el Circo Social de Portuguesa presentó el espectáculo circense Mestizaje. A partir del encuentro y desencuentro entre los aborígenes y los españoles, la agrupación crea un trabajo escénico que utilizas los códigos del circo y, a la vez, cuenta la historia de la colonización. 

El espectáculo comienza con mago que nos invita a trasladarnos a través de sus actos de ilusión a una época remota. Luego, se presenta una coreografía que muestra la presencia del indígena en su territorio original. Con la irrupción del español se crea el conflicto y, posteriormente de la lucha por la riqueza, se produce la mezcla entre razas.

Esta trama es desarrollada con una propuesta corporal en la que las cargadas, el equilibrismo y distintos ejercicios sobre guaya permiten lucir las extraordinarias condiciones físicas de los intérpretes. Destaco el vestuario que estiliza y refleja con propiedad la vestimenta de ambas razas. 

Este grupo sorprende por su compromiso y claridad estética.

En la Sala Federico Collado, la Compañía Regional de Portuguesa presentó la producción del Taller permanente de formación actoral: Alegría y Mapulín de Carlos Giménez, producción de Julián Ramos y dirección de Aníbal Grunn. En este trabajo para toda la familia, dos amigos llamados: Señora Mapulín y Señor Alegría, intentan llegar al "País de nunca acabar” pero no lo consiguen. Se encuentran con diversos personajes que interrumpen su trayecto hasta que descubren que con la magia del teatro pueden alcanzar lo que deseen. 

El texto toca temas vigentes en la sociedad venezolana como la censura, el militarismo y la falta de individualidad. Los protagonistas se topan con La señora de la censura, como muchas personas sienten que deben limitar sus opiniones. Luego, se encuentran con el Soldado que busca un General, al igual que muchos ciudadanos buscan desesperadamente alguien que los mande, y cuando el que manda es él, empieza el abuso de poder. A continuación, ambos personajes ven cómo varios dobles los imitan y les hacen perder su individualidad. Finalmente, aparece la magia para demostrar que el teatro es el mejor medio para explotar la imaginación.

La dirección propone una interpretación donde los personajes sobrepasan el realismo, mientras que el vestuario posee un variado juego de colores, al igual que la iluminación. Todo esto facilita la conexión con el público infantil que asiste a la representación. Además, propone un espacio vacío que los actores llenan con un bien logrado juego de desplazamientos donde las marchas, filas, diagonales y otras combinaciones ofrecen variedad visual. 

El trabajo actoral tiene un buen manejo de la energía. A la cabeza del elenco se encuentra Edilsa Montilla, como la Señora Mapulín, porque da la fuerza y el matiz justo a cada frase. Le sigue Roimber Peraza, como el Señor Alegría, quien maneja de forma pertinente su cuerpo y voz, aunque debe cuidar el equilibrio entre el paso de una situación a otra.

Se destaca el desparpajo y la honestidad de los jóvenes formados en el taller: Carla Arroyo, Génesis Guanay, Rosa Grisman, Isdania Maluenga, Milagros Montaña, Karelis Salazar, Alex Azócar y Yohan Vargas. La única recomendación que se les puede dar a ellos es que siempre deben estar atentos al manejo del contenido orgánico para que cada uno de sus textos tenga la intensidad necesaria y que eviten mecanizar su actuación. 

En resumen, adultos y niños disfrutan por igual de un trabajo bien hecho.

Funciones: 12 y 13 de Noviembre de 2011, respectivamente.

Especial "Festival de teatro de occidente 2011" - 1: El desconocido Bolívar

El Festival de Teatro de Occidente regresa en su edición número 29 como una vitrina para la exhibición de espectáculos regionales, naciones e internacionales. En la ciudad de Guanare, como sede principal, los espacios del festival son las Salas Federico Collado y Alberto Ravara del Complejo Cultural "Herman Lejter", la carpa “Cacao” instalada por la Compañía Nacional de Circo y la Escuela de Teatro José Antonio Páez.

En la Sala Alberto Ravara, la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa llevó a escena El desconocido de Tomás Jurado Zabala, con producción de Julián Ramos y dirección de Carlos Arroyo. En días previos al llamado “Caracazo”, ocurrido el 27 de febrero de 1989, un grupo de presos ensaya una obra que toca diversos momentos de la vida de Bolívar. La pieza es escrita por un periodista detenido debido a sus ideas políticas y fue encargada por el llamado Funcionario Cultura que, junto al apoyo del Director de la cárcel, desea ser reconocido por el presidente. 

La mayor virtud del texto está presentar a Bolívar como un desconocido, debido a que muchas situaciones de su vida se han tergiversado. De igual forma, se destaca el paralelismo entre la libertad interior que buscan los presos al trabajar en la obra y la libertad exterior que exigió el pueblo al salir a protestar en las calles durante el “Caracazo”. Ambos son el reflejo de los ciudadanos de un país a quienes imponen cambios y dan órdenes sin razón, lo que causa acciones, a veces extremas, en búsqueda de la libertad.

El montaje tienes tres niveles de lectura en la puesta en escena. El primer nivel es el simbólico en el que el desplazamiento actoral está delimitado por un gran rectángulo en cuyos bordes transitan el Funcionario de Cultura y el Director de la Cárcel, mientras que los presos utilizan la parte central. Esto demarca el poder que manda a los internos y que invade sus espacios cuando quiere imponerse sobre ellos. También, se observa en el vestuario de los presos quienes parecen convertirse en militares que deben seguir las órdenes de sus superiores sin quejarse. 

El segundo nivel es el expresionista que se percibe en la vestimenta, maquillaje e interpretación del Funcionario y del Director. Ambos se convierten en dos “clown” que llevan hasta el extremo el abuso de poder, si bien están haciendo el ridículo en el fondo, como dos payasos que pretenden controlar la libertad de pensamiento. Además, los presos llevan rayas verticales maquilladas en sus caras como indicador de las rejas que coartan su libertad y de una manera limitada de ver. Aunque el Periodista intenta librarse de esas rejas, está limitado, al igual que el público que solamente tiene en su memoria la historia que le han contado de Bolívar.

El tercer nivel es la revelación de la teatralidad. Los actores se sientan en ambos lados del escenario para esperar su entrada a escena y para colocarse elementos de vestuario. Esto le indica al público que está viendo teatro, que asiste a una representación y que debería observar de manera crítica lo que ve sobre el escenario. Sin embargo, no hay forma de predecir las relaciones que se pueden establecer entre lo que se ve en escena y el entorno inmediato. De igual manera, este nivel se percibe en la entrada, traslado y salida de los objetos, lo que sucede frente a los ojos de los espectadores. 

Estos niveles se integran para conformar un montaje redondo en lo estético.

En las actuaciones, se destaca la intensidad y manejo de los matices de Aníbal Grunn, como el Funcionario de Cultura, porque equilibra la forma externa del personaje y el contenido orgánico. Es secundado por Julián Ramos, como el Director de la cárcel, porque dirige correctamente su interpretación hacia el terreno de lo bufonesco y por Jesús Plaza, como el preso Corredeivile, quien ofrece un encomiable manejo de las intenciones. Por su parte, Edilsa Montilla y Wilfredo Peraza logran la fuerza necesaria es los roles de Manuela y el Periodista, respectivamente. Job Jurado Guevara da el tono justo a El desconocido, aunque debe estar atento a su trabajo vocal. Finalmente, Efraín Castillo, William Ocanto y Roimber Peraza son pertinentes sus actuaciones. 

En definitiva, esta compañía sigue arriesgándose con cada espectáculo que presenta.

Función: 12 de Noviembre de 2011

La Reina vino con sueños frustrados

En el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, Tumbarrancho teatro presenta Vino la Reina de Karin Valecillos, con producción general de Patrizia Fusco y dirección de Jesús Carreño.

En un país que estaba a la expectativa con los conciertos del grupo Queen en 1981, un empresario que ve su oportunidad de riqueza, un joven que desea que su condición sexual sea aceptada por su padre, un mensajero que intenta enamorar a una secretaria y una anarquista que quiere demostrar su determinación son las cuatro historias que coinciden en un show televisivo. Ninguno logra lo que quiere porque el cambio que esperan alcanzar en sus vidas es arruinado por la inesperada muerte de Rómulo Betancourt.

La dirección plantea una puesta en escena simbolista que divide el escenario en cuatro espacios donde se presenta cada situación para luego emplear todo el espacio en el show y la resolución de cada trama. Sin embargo, las entradas y salidas de los personajes lucen forzadas, al igual que el incorrecto uso del piso y la obligación de que los actores se vean frente a frente, en vez de adaptarse a la distribución de la sala.

El diseño de vestuario de Samantha Castillo refleja correctamente la época y la dirección de arte de Rober Calzadilla propone una escenografía simple y simbólica acorde con la dirección de Carreño, mientras que la dirección musical de Abiram Brizuela da la ambientación justa a la obra.

En las actuaciones, el mejor trabajo es ofrecido por Vicente Peña como el mensajero José porque logra una admirable composición en la que integra lo vocal, las intenciones y los gestos. Es secundado por Alejandro Díaz que aprovecha la sutileza de los gestos y matices para demostrar la sexualidad de Clarkson. Elvis Chaveinte se percibe correcto y firme como el empresario Gerardo, al igual que Israel Moreno en sus dos roles. Giovanny García equilibra de manera pertinente la fuerza de Tomás que se debate entre su posición anarquista y la admiración a Queen.

Asimismo, Omaira Abinadé demuestra un buen manejo de las intenciones como la sufrida madre Noreida. Por su parte, Indira Jiménez como la secretaria Judi y Patrizia Fusco como la presentadora Mirna Manaure ofrecen dos interpretaciones cabales y justas, mientras que Zuly Méndez como la aprendiz de anarquista Liber posee la imagen del personaje pero requiere mayor intensidad vocal y debe reforzar los matices. 

Hasta ahora, este es el proyecto más ambicioso que ha presentado la agrupación y, pese a los detalles, salió airosa porque el montaje posee un aire de nostalgia, como en todos los trabajos que ha presentado, que nos hace pensar en un país donde los sueños frustrados están a la orden del día.

Función: 30 de Octubre de 2011

Diez años en las comunidades (II de II)

Culminó la décima edición de la Muestra de Teatro y Títeres en las comunidades de Caracas, organizada por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo del Arte en Venezuela (IIAVE). En ella, diversas agrupaciones del interior y del exterior tuvieron la oportunidad de exhibir sus espectáculos.

Una de ellas fue la agrupación teatral Coordinación de Yaracuy que presentó Eemarü el camino, producción general de Lusvio Ramírez y dirección de Francisco Salazar. La ofrenda, el ritual, los olores y sabores confluyen en este fascinante unipersonal que muestra varias historias en torno al origen del mito de María Lionza. El trabajo actoral de Elsy Loyo es muy completo en todos los sentidos porque ofrece organicidad, manejo vocal y, sobre todo, corporal en el tránsito de una situación a otra.

Por su parte, el grupo Moriche llevó a escena Inmundos farsantes y Puerto teatro representó Lotería. Ambas agrupaciones, provenientes de Anzoátegui, demostraron el creciente talento joven que existe en las regiones. El primer trabajo es muy sencillo y podría explotar más la temática de la viveza venezolana, mientras que en el segundo los actores mostraron honestidad, aunque no poseían la edad y experiencia que requerían los personajes.

Desde España, el teatro Emer-gente de Catalunya montó un pretendido homenaje a Picasso llamado Pintora y poeta, dirigido por Rosalía Martínez Ortega. A partir de una trama poco original de una pintora obsesionada con su trabajo, el montaje adolece de una estructura dramática que se soporte. Además, la puesta en escena estuvo cargada de elementos gratuitos como un desnudo, largas escenas de sexo sugerido y textos poéticos irrelevantes, lo que demuestra que el teatro requiere seriedad, compromiso y, en especial, claridad estética para realizarse.

Teatro D’ dos de Cuba realizó el montaje Acuememe de Manuel Martínez, dirección de Julio César Ramírez.  Este unipersonal tiene como base un texto desestructurado y nostálgico acerca de la historia de La habana. Betsy Rodríguez diferencia cada personaje que interpreta en su tono justo y real. Con una puesta en escena que valora el paso de un rol a otro, una revisión o versión del texto redondearía el espectáculo.

De Caracas, Seza producciones realizó una versión de textos de Franca Rame y Darío Fó llamada Los varones como hijos del silencio, dirigida por Néstor González. Con una bien lograda actuación orgánica de Yonyi Gutiérrez, la simbología del comienzo y la desnudez deben revisarse. 

En definitiva, son 10 años de trabajo continuo para mantener la presencia de las artes escénicas en las parroquias caraqueñas.

Funciones: 18, 19, 22, 24, 25 y 26 de Octubre de 2011

Diez años en las comunidades (I de II)

El Instituto de Investigaciones para el Desarrollo del Arte en Venezuela (IIAVE) organiza la décima edición de la Muestra Internacional de Teatro y Títeres en las comunidades de Caracas. Como es tradición, el mes de octubre se convierte en una fiesta teatral que se instala en las parroquias caraqueñas. El recién restaurado Teatro Principal, la Sala Experimental del CELARG y la Sala Altosf de Parque Central sirven de sede para los trabajos de sala, mientras que múltiples espacios de instituciones educativas, casas de la cultura, parques, plazas y la Sala CADAFE se convierten en escenarios para el teatro infantil, de calle, títeres, marionetas y artes circenses.

Dentro del teatro para adultos, está la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa que presentó El desconocido de Tomás Jurado Zabala, dirigido por Carlos Arroyo. En la obra, un grupo de reos ensaya y representa la vida de Bolívar en días previos al 27 de febrero de 1989. La dirección propone una estética expresionista para resaltar el sentido del texto que trata sobre la censura del arte y el abuso del poder. Se destacan las actuaciones de Aníbal Grunn, Edilsa Montilla y Jesús Plaza.

Kabré teatro llevó a escena Las bejarano, escrita y dirigida por Wilfredo Tortosa. A partir de la existencia real de tres hermanas reposteras en la Caracas independentista, tres actores se travisten para ofrecer una lección de historia donde se logra cabalmente la hilaridad.

El colectivo IIAVE – Teatro de los invisibles montó ¿Quién nos robó esa batalla? de César Rengifo con dirección de Alberto Ravara. Esta representación de varios personajes que coinciden en la celebración por la victoria en la Batalla de Ayacucho requiere mayor rigor. Es necesario equilibrar varios excesos de la puesta en escena que no reflejan la intención del texto y depurar los matices y el trabajo vocal de los actores, aunque poseen buena energía.

Desde Argentina, la Compañía Municipal Oncativo trajo Hermanas siamesas de Mariana Trajtemberg, versión libre y dirección de Mario Arietto. Dos hermanas de edad avanzada sobreviven vigilando y entregando listas de los traidores a funcionarios de la dictadura militar. Con un acabado estilo naturalista en la dirección y las actuaciones de Susana Loos y Nélida Pontte, el montaje nos recuerda la importancia de la memoria con momentos donde se rompe la teatralidad y se habla directamente al público. 

Por otro lado, los trabajos de los grupos Mandrágora de Argentina, El mundo al revés de Colombia y Babalawos de Perú han podido apreciarse dentro de una muestra que busca mantener la conexión fundamental entre el ser humano y el arte.

Funciones: 10, 13, 14 y 15 de Octubre de 2011

Escándalos chejovianos

En la Sala Cabrujas de la Fundación Cultural Chacao, el grupo teatral Emergente de Caracas presenta Escándalos personales, espectáculo basado en cuentos y obras breves del escritor ruso Anton Chéjov, producido y dirigido por Jesús Delgado.

Mientras reflexiona acerca de la suma de instantes que es la existencia humana, el mismo Chéjov conduce al público a lo largo de cinco historias cuyos personajes aparecen como si cobraran vida delante de sus ojos. La representación del escritor es realizada con firmeza por Gerardo Soto con un encomiable manejo de lo vocal y lo corporal.

La primera historia es “El estornudo”. Un trabajador de ministerio se ve envuelto en una curiosa situación llevada al extremo. La actuación de Germán Anzola como Cherviakov logra la verdad en todos los sentidos y Carlos Clemares es eficaz como El general.

“La institutriz” muestra la diferencia de clases en una situación desagradable de abuso de poder y docilidad. Marisol Da Silva y Stella Guerrero ofrecen las intenciones necesarias como La señora y Julia, respectivamente.

En “El arreglo”, Chéjov de 19 años recibe un regalo sexual por parte de su padre. Gerardo Soto interpreta con veracidad al Padre, junto al emotivo Fulvio Quintana como Antosha y al trabajo correcto de Ivonne Vela como Nina.

“La audición” presenta a una actriz joven que supera todos los contratiempos para demostrar su talento. Soto mantiene su actuación cabal como El escritor y Patricia Pacheco proporciona una pertinente interpretación cargada de sentimientos como Nina.

Por su parte, la comedia “El oso” es el trabajo menos logrado. La sutileza de las situaciones debe trabajarse mejor, al igual que los matices, las pausas y la intensidad de cada rol.

En general, la dirección conduce cabalmente la narrativa corta teatralizada y la representación de las piezas. Equilibra el escenario y determina con habilidad los desplazamientos de los personajes. Esto se complementa con una coreografía que marca el inicio y en la que los actores se dejan guiar como marionetas dispuestas a interpretar sus roles.

Con una ambientación e iluminación sencillas, el montaje adquiere consistencia gracias al diseño y realización de vestuario de Joaquín Nández que da el tono justo a cada personaje con el empleo de colores y estilos que diferencian a cada clase social, aparte de ataviar a Chéjov con un fino traje a modo de presentador.
 
Con este espectáculo, el grupo ha conseguido el apoyo del público. Esto demuestra que es el más completo que ha presentado en su corta trayectoria y, además, le indica el camino que debe seguir hacia la consolidación de una estética propia.

Función: 21 de octubre de 2011

Canibalismo dorado y sabores agridulces

Canibalismo: En la Sala Anna Julia Rojas de Unearte, la agrupación Río Teatro Caribe presenta Machete caníbal con dramaturgia de Francisco Denis y Arved Schultze, producción de Susana López y dirección de Francisco Denis. El mito de “El Dorado” es el punto de partida para la interrelación entre cuatro historias en las que una campesina es raptada por indígenas, el alemán Felipe Von Hutten se lanza a la tarea de encontrar la famosa ciudad de oro, el tirano Lope de Aguirre habla de los excesos que cometió y una periodista descubre la verdad acerca de la planta de procesamiento del caucho llamada Fordlandia.

El barroco y realismo mágico, estéticas propias de Latinoamérica, se hacen presentes para vincular épocas, espacios y personajes. Dividido en dos actos, el montaje está cargado de intensidad y ritmo gracias a la expresividad corporal, el empleo de diversos objetos, lo audiovisual y la música del grupo Quinto Aguacate. Sin embargo, la energía se pierde con la extraña y poco original parte final dedicada a Fordlandia, el único punto débil. Por su parte, las interpretaciones de Susana López, Vera Linares, Osleida Pérez, Dixon Dacosta, Mauricio Gómez y Pastor Oviedo demuestran veracidad y compromiso.

En definitiva, un interesante experimento teatral como acostumbra presentar este colectivo.

Función: 7 de Octubre de 2011 

Sabores: En su sala homónima, el grupo Rajatabla presenta Agridulce de Glener Morales con producción general de Williams López y dirección de Rufino Dorta como parte de la Segunda Muestra de Dramaturgia Nacional en homenaje a Rodolfo Santana. Con una historia discontinua, se habla de una época pasada donde “el sabor de las querencias”, como indica el subtítulo de la pieza, es agridulce debido a los conceptos morales que se poseían.

Un hombre que recibe una petición, otro de conceptos rígidos, una mujer que sufre porque no ha tenido hijos, otra cuyo matrimonio se he desmoronado y una joven que pasa de niña a mujer son los personajes de un drama inconcluso. No se comprenden las razones, solamente hay consecuencias en un texto sin acción escénica y tan codificado que limita la función comunicacional propia del teatro.

Al partir de esta limitación, la dirección hace poco al proponer una puesta en escena simbólica que no decodifica el texto y, por lo tanto, no resuelve sus problemas estructurales. Con el uso desigual de una escenografía de desniveles y un apropiado vestuario de época, los actores se limitan a decir con intensidad lo que le corresponde. 

Me pregunto, ¿por qué esta agrupación escoge un texto desvinculado de su línea de trabajo y que podría perjudicar la asistencia del público a su sala? 

Función: 8 de Octubre de 2011