La locura que cambió el destino del país

En el Teatro Trasnocho, MJM Producciones presenta Diógenes y las camisas voladoras de Javier Vidal, con producción general de Margarita Lamas y dirección de Moisés Guevara.

La pieza recrea un momento crucial de la historia de Venezuela en el que Diógenes Escalante, candidato a la presidencia, muestra indicios de locura cuando cree que sus camisas salieron volando por la ventana. Esta situación cambió el futuro del país debido a que Escalante tenía el apoyo de todos los sectores del país en el año de 1945. Su renuncia a la candidatura fue algo inevitable y se convirtió en una de las causas de los dos golpes de Estado que se sucedieron en tres años, es decir, que por culpa de una enfermedad (en este caso mental) Venezuela se vio envuelta en la inestabilidad política.

El texto comienza con el momento de locura de Escalante para luego presentar los sucesos previos en los que su secretario privado y coleguita, un periodista que contrata como asesor, se convierten en los testigos e informantes de su estado mental. La progresión dramática se mantiene dentro de lo estándar, si bien algunas situaciones carecen de acción teatral como la discusión en torno a la gastronomía venezolana. Pese a esto, Vidal crea un texto reflexivo y bien estructurado.

La dirección mueve a los actores lo necesario para el desarrollo de las acciones y mantiene el estatismo en otros momentos. Destaca la forma en que se revela la teatralidad con el uso de un podio donde el secretario y coleguita ubican a la audiencia en la fecha de la acción e indican lo que sucederá, además de emplear dos sillones donde esperan para entrar a escena. La escenografía y el vestuario diseñados por Fernando Calzadilla se complementan al presentar una ambientación que refleja la habitación del hotel que se reconoce iconográficamente por una gran imagen del Ávila al fondo y varios trajes cuyos estilos muestran la época de la acción.

En las actuaciones, Javier Vidal ofrece una atinada interpretación como Diógenes Escalante. Equilibra apropiadamente el paso de la conciencia hasta la locura, aunque en los momentos de mayor fuerza pierde un poco el acento y los matices que emplea correctamente en las primeras escenas. José Miguel Dao como Ramón J. Velásquez “coleguita” maneja de forma encomiable lo vocal y lo corporal en su trabajo. Por su parte, Jan Vidal Restifo como Hugo Orozco, el secretario, tiene momentos de franqueza pero requiere más intensidad y veracidad para brindar las intenciones del personaje.

En definitiva, una bien lograda reflexión histórica de un personaje cuya locura cambió lo que, posiblemente, habría sido un mejor destino para el país.

Función: 21 de Agosto de 2011

El petróleo es el poder

El Grupo actoral 80 presenta Petroleros suicidas de Ibsen Martínez, producida por Carolina Rincón y dirigida por Héctor Manrique, en la Sala de Conciertos del Centro Cultural BOD CORPBANCA. El reencuentro de un ex matrimonio sirve de punto de partida para que surjan los recuerdos de las causas de la separación con la industria petrolera venezolana de trasfondo.

En un texto estructurado con relatos, “flashback” y recreación de situaciones, Martínez refleja la forma de pensar del venezolano. Cuenta la leyenda urbana de los suicidios de diversos ejecutivos petroleros, luego de su despido en televisión. Pero, en este país particular, nadie se suicidó como ocurrió en otros sitios por culpa de la crisis económica mundial. Es tan particular que un paro petrolero y de trabajadores de grandes dimensiones, no consiguió su objetivo. Pareciera que el venezolano sobrevive en las condiciones más adversas.

Nos presenta al venezolano que aprovecha la cuota de poder que tenga. Si el petróleo te da la posibilidad de obtener el dinero para ocultar una muerte, para pagar extorsiones, para el sicariato o para viajar por el exterior con todos los beneficios, como hacen los personajes de la obra, pues se aprovecha. También vemos al venezolano que desea que “lo pongan donde ahí” y que, sin haber hecho ningún mérito, lo logra.

En correspondencia con el texto, la dirección se presenta entre lo simbólico y la revelación de la teatralidad. Los personajes principales entran y salen según se necesite, pero los secundarios permanecen en escena. Los elementos escenográficos se trasladan frente a la vista de la audiencia. El diseño de escenografía de Edwin Erminy propone como ambientación un almacén de archivos de tonos grises que se complementa con la iluminación de lámparas y focos tradicionales, diseñada por José Jiménez. El vestuario de Eva Ivanyi delinea a cada personaje, si bien podría integrarse más a lo grisáceo.

En las actuaciones, Fabiola Colmenares e Iván Tamayo ofrecen un manejo correcto de la intensidad y las intenciones como Natalia y Cayetano, respectivamente. Luis Abreu como el Coronel Arroyo Valera aprovecha sus intervenciones al brindar los matices necesarios. Resalta el trabajo de Dimas González como Alexis “Mayimbe” Espósito porque compone de forma excepcional un personaje donde lo corporal y lo vocal van de la mano.

“¿Qué tendrá en petróleo que envenena?” es la frase final del texto que retumba en la mente de los espectadores. El petróleo simboliza el poder en Venezuela y su particular forma de envenenar continuará porque es, prácticamente, nuestro único medio de sustento económico.

Función: 27 de Agosto de 2011

Teatro en el centro de Caracas

Los teatros del centro caraqueño han reabierto con diferentes espectáculos de entrada libre. Precisamente, Fundarte y la Compañía Nacional de Teatro presentan Bolívar doméstico de Roberto Azuaje, con dirección de Adolfo Nittoli, en el Teatro Municipal. En la pieza, Bolívar adulto cuenta a Joaquín Posada sobre su primer amor y su vida doméstica, a través del “flashback” cinematográfico. Con el uso erróneo de algunas expresiones actuales, las situaciones son propias de un melodrama.

Para el cuento inicial, el empleo los pasillos de la platea es innecesario porque se pierde la visual de los actores. Tampoco parece necesaria la espectacularidad del final cuando se pretende la desmitificación del héroe. Para la historia de Bolívar joven, los desplazamientos tienen como pauta el equilibrio que determina un gran mueble central y las líneas convergentes que forman varios paneles laterales. Esto, junto a la presencia de la entrada posterior, ofrece una puesta en escena muy “limpia” pero que requiere mayor precisión en los actores para que eviten solaparse unos con otros. No obstante, el diseño de escenografía de Héctor Becerra es aprovechado.

Por otro lado, el diseño de vestuario de Jenif Tovar es muy desigual. Su mayor virtud es el uso de estilos más contemporáneos, anacrónicos y algunos rasgos de época para la vida de Bolívar joven. Esto se corresponde con la idea de desmitificar, aunque no refleja el cambio de tiempo y de lugar que se da entre las escenas. En la ropa masculina mantiene una tonalidad de colores, salvo la incompresible gabardina azul de Bolívar que rompe la línea estética. De igual forma, sucede con la ropa femenina en la que no hay una moda definida en María Teresa ni en María Francisca. En contraste, la época real se percibe en Joaquín Posada que está vestido a la usanza de principios del siglo XIX y en Bolívar adulto que usa su característico traje militar.

En las actuaciones, José Luis Useche rompe con la desmitificación debido a la forma impostada que asume como Bolívar adulto, mientras que Fernando Moreno ofrece una correcta naturalidad como Bolívar joven. César Bencid como el Márquez de Ustáriz y Salomón Adames como Don Bernardo son pertinentes en sus trabajos, al igual que María Brito como María Francisca y Elvis Chaveinte como Pedro Rodríguez. Se destaca la franqueza de María Alejandra Tellis como Hipólita y de Giovanny García como Joaquín Posada. El trabajo más débil es el de Adriana Gavini como María Teresa del Toro porque se queda en la simple demostración de los sentimientos.

Habrá que esperar para ver si este circuito teatral se reactiva de una vez por todas.

Función: 20 de Agosto de 2011

Visión y pasión teatral (II de II)

Culminó la octava edición del Festival Teatral de Autor (Festea) dedicada a la dramaturgia de Javier Moreno, Elio Palencia y Paul Williams. Pathmon producciones, como ente organizador, realizó talleres, charlas, foros críticos y, en especial, facilitó la presencia de grupos de jóvenes teatreros.

Barón Rampante de México realizó el montaje de Penitentes de Palencia, dirigido por Jean Paul Carstensen. A partir de la recreación de la muerte de un sacerdote en un hotel de Caracas, la propuesta deja de lado el realismo del texto para evidenciar el trasfondo homosexual a través del simbolismo del vestuario conformado por unas pesadas faldas y de la expresividad corporal con la que se desplazan los actores. Sobreponiéndose a la falta de un actor que no pudo entrar al país por problemas burocráticos, Rodrigo Canchola y el mismo Carstensen manejaron cabalmente sus intenciones con el apoyo del venezolano Delbis Cardona, aunque el ritmo tuvo altibajos.

También de México, Imaginartes presentó Coloquio de hipócritas de Williams con diseño de escenografía, vestuario, actuaciones y dirección de Rodrigo Canchola y Sotero Castrejón. Dos amigos, enamorados de la misma mujer, se mienten mutuamente para herirse y sobrellevar la traición. El trabajo posee tres niveles que conforman un espectáculo redondo: una interpretación cargada de farsa y rompimientos que acentúan el texto, una planta de movimientos donde hacen gala de lo corporal y deshacen la vinculación texto – gesto, y una ambientación onírica que se complementa con el vestuario de toques infantiles.

Lafratta Teatro de Maracay trajo Las tijeras de Williams con producción de Firelley Fernández y apropiada dirección de Hans Velásquez. Las actuaciones de Daifra Blanco y Daniel Vásquez ofrecen la veracidad e intensidad necesarias como la pareja de esposos que pretende comunicarse para escapar del tedio, aunque establecen un juego de víctima y victimario en sus conversaciones fragmentadas.

De las agrupaciones invitadas, destacó Jóvenes Actores de Vargas con El cáliz amargo de una santera de Jan Thomas Mora, dirigida por Maigualida Gamero. El catolicismo y el espiritismo chocan en las figuras de dos hermanos. Con un texto que presenta un conflicto claro pero carente de acción teatral, la sugerente ambientación expresionista adquiere significado gracias a las comprometidas actuaciones de Marytere Buitrago, Carlos del Castillo y Javier De Vita.

La siguiente edición del festival estará dedicada al llamado “teatro del absurdo” en la que se rendirá homenaje al francés Jean Genet, el rumano Eugene Ionesco y el inglés Harold Pinter.

Funciones: 1, 2, 4 y 6 de Agosto de 2011

Visión y pasión teatral (I de II)

La octava edición del Festival Teatral de Autor (Festea), organizada por Pathmon producciones, se celebró en el Teatro Alberto de Paz y Mateos como sede principal. Este encuentro de carácter anual se realizó una vez más para que agrupaciones de jóvenes creadores exhiban sus trabajos. Con el nombre de “Dramaturgia venezolana en acción: Tres visiones, una pasión”, el festival estuvo dedicado a Javier Moreno, Elio Palencia y Paul Williams.

Para la inauguración, Pathmon presentó Combatientes del español Antonio Hernández Centeno con dirección de Maigualida Gamero. Con un texto reiterativo y sin una premisa clara sobre la psicología militarista y los excesos de la guerra, la puesta en escena debe dejar de lado el realismo para hacer énfasis en el simbolismo que se propuso en la escena inicial y que daría mayor contundencia a las siguientes. Las actuaciones de José Gregorio Franquiz y Carlos Alberto Sánchez requieren mayor fuerza, mientras que Yohana Bello debe diferenciar sus tres personajes.

El grupo Arte latente llevó a escena Invasión de Paul Williams, producida por Zenahit Contreras y dirigida por Dionys Fuentes. En el futuro, una pareja de esposos de clase alta, apoderados por la pasividad que produce la tecnología, se da cuenta que los androides que hacen las tareas de la casa deciden rebelarse. Con una ambientación sencilla y una apropiada selección musical, la dirección debe subrayar la tensión creciente que plantea el texto. En las actuaciones, Marlon Hernández se percibe muy pasivo, Ana Márquez es más pertinente pero puede cuidar su corporalidad y Carlos Calderón como los androides maneja excepcionalmente su cuerpo.

También de Williams, Sobretablas de Venezuela representó Cuatro locos de este mundo con dirección de Jennifer Morales. Cuatro seres humanos pretenden comprobar que no están locos pero sus acciones y el mundo que los rodea demuestran lo contrario. Uno de los textos más contundentes del festival, se convirtió en el espectáculo mejor logrado. La adecuada estética expresionista que se refleja en la ambientación, el vestuario y la iluminación; se complementa con el encomiable trabajo actoral de Paola Baroferre, Yuri Pita, Zammy Jiménez y la misma Morales.

El Teatro de la Penumbra montó Muchinga, escrita y dirigida por Javier Moreno. Una serie de enredos amorosos tienen lugar en La guaira durante 1915. Con una puesta en escena que parte del espacio vacío, el texto, cargado de recursos literarios, no se comprende porque la interpretación actoral no ofrece los matices necesarios.

En definitiva, fueron cuatro trabajos disímiles para el comienzo del festival.

Funciones: 25, 26, 27 y 28 de Julio de 2011

Intolerancia religiosa

En la sala de conciertos de Unearte, el grupo La silla rodante presentó El insólito y verídico caso de la peluca del fraile, escrita y dirigida por Carlos Sánchez Delgado. En la Caracas de finales del Siglo XVIII, un fraile decide usar peluca para ocultar la calvicie por la que ha sido objeto de burla dentro de su congregación. A partir de este peculiar acontecimiento real, el autor refleja cómo la intolerancia y el deseo de libertad individual no es algo contemporáneo.

La recreación de la historia del padre Josef Hidalgo presenta el conflicto inicial que aumenta con el paso del tiempo hasta convertirse en un suceso de importancia para el poder ejecutivo y el entorno social de Caracas. La escogencia de los momentos claves y un uso correcto de la progresión dramática conforman una pieza bien escrita.

Al contrario de lo anterior, la resolución estética del montaje es muy pobre. No hay correspondencia entre el sentido simbólico del dispositivo escénico con el uso deslucido de unas mesitas y algunos elementos reales como pan. No se comprende si el vestuario es de época o contemporáneo porque algunos personajes usan una especie de hábito y otros trajes, además que la realización de los hábitos está muy mal resuelta. La música religiosa es lo único idóneo.

En las actuaciones, se destaca el trabajo de Abraham Veronese como Fray Rodríguez, contraparte del padre Josef, porque ofrece la fuerza necesaria. De igual manera, Carlos del Castillo debido al manejo corporal y vocal que ofrece como El gobernador. El mismo Carlos Sánchez Delgado asume el rol protagonista en el que logra varios momentos de profunda franqueza, aunque debe controlar la exageración de los gestos porque convierten el drama que vive el padre en una comedia.

Por otro lado, José Luis Gámez como El maestro y Joel Herrera como El novicio son cabales en sus roles. No así, Eduardo Carrero que se percibe forzado como Fray Ibarra, pero pertinente como El obispo. Francisco Niño como El lego y Somar Toro como El custodio pueden ofrecer variedad de matices dentro de su burla constante, mientras que Nill Quijano tuvo la responsabilidad de interpretar a Fray de la Peña por causas de fuerza mayor sin lograr el ritmo necesario porque necesitaba leer para expresar sus textos.

Los problemas estéticos del montaje demuestran una vez más algo común en el panorama teatral venezolano: los dramaturgos deben llevar a escena sus piezas porque pocas agrupaciones del país se interesan por ellas. Esto no quiere decir que el autor de una obra no pueda realizar un trabajo digno con su creación, pero otro director podría ofrecer una lectura más amplia de lo que se plantea.

Función: 30 de Julio de 2011

La voz de Cabrujas

Cultura Chacao rinde homenaje al escritor y director José Ignacio Cabrujas con el espectáculo Cabrujas: la voz que resuena, creado a partir de una idea original y del guión escrito por Yoyiana Ahumada con producción general de Iván Oropeza y dirección de Francisco Salazar. Con el aniversario número 444 de Caracas como marco, esta institución adscrita a la Alcaldía del Municipio Chacao pretende reconstruir la memoria y rescatar del olvido a este venezolano.

A lo largo de cuatro estaciones, el público puede apreciar una recreación del nacimiento de Cabrujas en forma de radio novela, una presentación audiovisual de su manera de concebir la telenovela, una muestra de su pasión por la ópera con su trayectoria como complemento y, por último, la escenificación de fragmentos de sus piezas teatrales: Venezuela barata y Profundo.

El trabajo tiene el espíritu del “performance” por el aprovechamiento del espacio y la distribución del público, sin embargo deja de lado el carácter improvisado de esta forma escénica. El guión y la dirección ofrecen una estructura sencilla pero efectiva para abarcar diversas facetas de la vida de Cabrujas.

En la primera estación llamada “El hijo pródigo de Catia”, el estilo primitivo de la radio novela me traslada a una época de relaciones humanas más simples. El espectáculo radiofónico se complementa con la labor cabal de las actrices: Norma Monasterios, Ana González y María José Mata.

La segunda estación es “La telenovela, el espectáculo del sentimiento”, un documental que revela la concepción que Cabrujas tenía del género más famoso de Latinoamérica. Con la adecuada presentación de Norma Monasterios y Domingo Balducci, veo con nostalgia imágenes del escritor y de sus creaciones televisivas con opiniones que se vuelven hilarantes porque reflejan una forma particular de criticar a la “novela rosa” que, a mi juicio, sigue menospreciando la inteligencia de los televidentes en la actualidad.

El mismo Balducci es el guía para “Dos entradas para Tosca”, la tercera estación. La lectura en off de una carta por parte de Isabel Palacios y la música operática se integran frente a un gran mural que resume la trayectoria de Cabrujas.

Finalmente, el teatro hace su aparición en la última estación. Los fragmentos de las dos piezas que se exhiben vuelven a demostrar la vigencia y capacidad visionaria del creador, gracias a las acertadas interpretaciones de Ana González, María José Mata, Norma Monasterios, Ángel Chávez, César Augusto Roa y Steve Rosas.

Para apreciar esa voz que resuena, hay que acercarse al espacio que lleva el mismo nombre de homenajeado: la Sala Cabrujas.

Función: 22 de Julio de 2011

Cuentos y cavidades

Cuentos: En el Espacio Plural del Trasnocho, el Teatro del Contrajuego presenta Q & Q: Queens and queers, último espectáculo del ciclo Mala conducta. En el montaje se escenifican los cuentos de Tennessee Williams: "El chulo asesino y la loca enclosetada", "Caramelo", "El deseo y el masajista negro" y "Dos en la vida loca". Con producción de Rossana Hernández; la traducción, versión y dirección fueron realizadas por Julio Bouley.

La propuesta es la más atrevida de todos los trabajos presentados para la celebración del centenario del autor. Aunque ya no es algo vanguardista en el teatro, los actores asumen el riesgo de permanecer desnudos durante toda la representación para acentuar el contenido homoerótico de los relatos.

A través de la recreación de los personajes, la dirección plantea un reforzamiento y demostración de la gestualidad para contar cada historia. Destacan las coreografías que abren, enlazan y cierran los cuentos porque aprovechan al máximo las versiones de la canción “Fever”.

En las actuaciones, la fuerza y el matiz oportuno de Carlos Arráiz y Julio Bouley contrastan con la poca intensidad de Pablo Andrade, Darwin Barroeta y Armando Díaz. Además, siendo la narración la base del espectáculo, los cinco actores deben mejorar la precisión en el decir para que el trabajo sea redondo.

Cavidades: En el horario vespertino del mismo Espacio Plural, Xiomara Moreno Producciones celebra 19 años de trayectoria con Nueve huecos, escrita y dirigida por Javier Moreno. Con producción general de Xiomara Moreno y con Nelson Lehman como productor encargado, la pieza presenta a un hombre con deseos de ser escritor y una mujer arribista que irrumpe en su apartamento porque no tiene donde vivir. Luego de la manipulación mutua a través del sexo, la convivencia se va haciendo insoportable porque él revela sus carencias y ella demuestra verdaderamente quién es.

De forma apropiada, la dirección impone el ritmo escénico a través del desplazamiento constante de los actores. La escenografía diseñada por Valentina Herz es sencilla y está constituida por un sofá y un banco que adquieren diversas posiciones para reflejar los espacios del apartamento. La música de Mladen Horvat crea una atmósfera opresiva que va aumentando a medida que se desarrolla el conflicto.

El trabajo actoral es cabal. Mientras Mayte Parias como Dalia va aumentando de intensidad y los gestos acompañan sus intenciones, Raúl Hernández como Raúl va degradándose cada vez más sin perder los matices necesarios.

Nueve huecos son las cavidades del ser humano, un ser que pierde su humanidad en una sociedad donde nos destruimos unos a otros.

Funciones: 17 de Julio de 2011, ambas obras

Cuentística Williams

En el Espacio Plural del Trasnocho Cultural continúa la celebración del centenario del nacimiento del dramaturgo norteamericano Tennessee Williams con la presentación por parte del Teatro del Contrajuego de tres espectáculos basados en sus cuentos. Hasta ahora, han presentado: Mujeres poseídas y Tenn/Tom, dirigidos por Ricardo Nortier y Juan José Martín, respectivamente.

Para la puesta en escena de estos trabajos, la representación de una obra narrativa conllevó complicaciones. Ambos directores tomaron la decisión de honrar la forma de contar de Williams sin realizar una adaptación que elimine la fuerza de las imágenes que se describen. Por eso, cada cuento es narrado más que representado hasta lograr un trabajo dentro de los límites de lo teatral.

En Mujeres poseídas se escenificaron los relatos: "Una manzana regalada", "El reino de la tierra" y "El inventario de Fontana Bella". Éstos tienen en común la presencia de unos personajes femeninos muy particulares, algo típico en la dramaturgia de Williams. Nortier crea una velada nocturna a cuatro voces donde los actores, ataviados con una apropiada apariencia de cabaret, narran historias de amor y sexo, mientras un pianista complementa la atmósfera con sus interpretaciones. En el trabajo actoral, resaltan las interpretaciones de Carmen La Roche y Haydeé Faverola donde la veracidad vocal y corporal están presentes. Por su parte, Nathalie Cortéz se percibe atinada en sus gestos e intenciones y Elvis Chaveinte se muestra pertinente, si bien debe romper con la forma pausada y naturalista que repite en otras actuaciones.

Tenn/Tom estuvo conformado por fragmentos de las memorias del autor y las narraciones: "Grand", "Retrato de una chica de cristal" y "Hombre traer esto carretera arriba". De contenido autobiográfico, la correspondencia entre lo que cuenta el personaje Tom y la vida del escritor: Tenn (de ahí el nombre del espectáculo) es comprendida solamnente si se es conocedor de su trayectoria. Martín propone una puesta en escena equilibrada y convencional que revela la teatralidad, donde el público puede observar el cambio y distribución de los elementos escénicos, el cambio de vestuario y la entrada y salida de personajes. En las actuaciones, se destaca la franqueza y manejo corporal de Gabriel Agüero, secundado por los adecuados trabajos de Aura Rivas y Julio Bouley, aunque sin la veracidad orgánica del primero. Por otro lado, Ana Melo se muestra más comedida en su interpretación sin aprovechar al máximo el personaje del segundo cuento.

En definitiva, dos trabajos disímiles para honrar con propiedad a este reconocido escritor.

Funciones: 26 de junio y 9 de Julio de 2011, respectivamente

Costumbrismo teatral venezolano

En el Teatro Luis Peraza, el Taller Experimental del Teatro presenta El rompimiento de Rafael Guinand, dirigido por Guillermo Díaz Yuma. Con el reto de montar una pieza representada en muchas ocasiones por otros grupos, la agrupación asume este “Sainete” (obra corta de carácter costumbrista y de corte humorístico) que presenta el peso de las tradiciones familiares, la irrupción de lo moderno, la deshonestidad y el chisme entre personajes populares.

La dirección propone una estética realista acorde con espíritu del texto. La puesta en escena busca el equilibrio en la distribución y el desplazamiento escénico de los actores, aunque es necesario cuidar la correspondencia entre las entradas y salidas de los personajes porque algunos salen por un lado y entran por otro sin razón alguna. La estética propuesta se apoya en los apropiados diseños de escenografía de Manuel Chourio y de vestuario de Omar Borges que ubican la acción en la época de la llamada “Caracas de antier” donde los colores pasteles y de tonalidad terrosa destacan visualmente.

Las actuaciones son la mayor virtud del montaje debido a la buena energía que maneja el elenco. La interpretación parece partir de la expresión corporal para crear el personaje, si bien no deja de lado la presencia de lo coloquial en la forma del hablar como parte esencial del texto. Mónica Quintero como Ramona y Yazel Parra como Tomasita se perciben pertinentes en sus trabajos, pero deben estar atentas a moderar la rapidez de la articulación vocal para que cada palabra tenga su matiz. Entre tanto, Louani Rivero maneja una eficiente corporalidad y gestualidad facial en su composición de Catalina Mijares.

Por su parte, el desempeño del elenco masculino es más uniforme. Carlos Sánchez Torrealba como Hilario hace gala de una integración vocal y corporal con la que aprovecha la actitud del personaje. Además, juega al desequilibrio y a la demostración de cada acción con un gesto para alcanzar satisfactorios niveles de hilaridad en la audiencia. Alí Rondón como Esparragosa propone un manejo contenido de la voz, sin dejar de lado los matices, y equilibra el uso de la expresividad corporal para reflejar la deshonestidad y las verdaderas intenciones del personaje en los momentos que lo requieren. Por último, Héctor Castro realiza una interpretación cabal de Braulio al emplear una simpleza de gestos.

Es de hacer notar que el Taller Experimental del Teatro parece haber entrado en una nueva etapa debido a que sus últimos dos trabajos surgen a partir de textos de dos autores venezolanos, uno costumbrista y otro contemporáneo, algo particular en su trayectoria.

Función: 3 de Julio de 2011