Cuentos y cavidades

Cuentos: En el Espacio Plural del Trasnocho, el Teatro del Contrajuego presenta Q & Q: Queens and queers, último espectáculo del ciclo Mala conducta. En el montaje se escenifican los cuentos de Tennessee Williams: "El chulo asesino y la loca enclosetada", "Caramelo", "El deseo y el masajista negro" y "Dos en la vida loca". Con producción de Rossana Hernández; la traducción, versión y dirección fueron realizadas por Julio Bouley.

La propuesta es la más atrevida de todos los trabajos presentados para la celebración del centenario del autor. Aunque ya no es algo vanguardista en el teatro, los actores asumen el riesgo de permanecer desnudos durante toda la representación para acentuar el contenido homoerótico de los relatos.

A través de la recreación de los personajes, la dirección plantea un reforzamiento y demostración de la gestualidad para contar cada historia. Destacan las coreografías que abren, enlazan y cierran los cuentos porque aprovechan al máximo las versiones de la canción “Fever”.

En las actuaciones, la fuerza y el matiz oportuno de Carlos Arráiz y Julio Bouley contrastan con la poca intensidad de Pablo Andrade, Darwin Barroeta y Armando Díaz. Además, siendo la narración la base del espectáculo, los cinco actores deben mejorar la precisión en el decir para que el trabajo sea redondo.

Cavidades: En el horario vespertino del mismo Espacio Plural, Xiomara Moreno Producciones celebra 19 años de trayectoria con Nueve huecos, escrita y dirigida por Javier Moreno. Con producción general de Xiomara Moreno y con Nelson Lehman como productor encargado, la pieza presenta a un hombre con deseos de ser escritor y una mujer arribista que irrumpe en su apartamento porque no tiene donde vivir. Luego de la manipulación mutua a través del sexo, la convivencia se va haciendo insoportable porque él revela sus carencias y ella demuestra verdaderamente quién es.

De forma apropiada, la dirección impone el ritmo escénico a través del desplazamiento constante de los actores. La escenografía diseñada por Valentina Herz es sencilla y está constituida por un sofá y un banco que adquieren diversas posiciones para reflejar los espacios del apartamento. La música de Mladen Horvat crea una atmósfera opresiva que va aumentando a medida que se desarrolla el conflicto.

El trabajo actoral es cabal. Mientras Mayte Parias como Dalia va aumentando de intensidad y los gestos acompañan sus intenciones, Raúl Hernández como Raúl va degradándose cada vez más sin perder los matices necesarios.

Nueve huecos son las cavidades del ser humano, un ser que pierde su humanidad en una sociedad donde nos destruimos unos a otros.

Funciones: 17 de Julio de 2011, ambas obras

Cuentística Williams

En el Espacio Plural del Trasnocho Cultural continúa la celebración del centenario del nacimiento del dramaturgo norteamericano Tennessee Williams con la presentación por parte del Teatro del Contrajuego de tres espectáculos basados en sus cuentos. Hasta ahora, han presentado: Mujeres poseídas y Tenn/Tom, dirigidos por Ricardo Nortier y Juan José Martín, respectivamente.

Para la puesta en escena de estos trabajos, la representación de una obra narrativa conllevó complicaciones. Ambos directores tomaron la decisión de honrar la forma de contar de Williams sin realizar una adaptación que elimine la fuerza de las imágenes que se describen. Por eso, cada cuento es narrado más que representado hasta lograr un trabajo dentro de los límites de lo teatral.

En Mujeres poseídas se escenificaron los relatos: "Una manzana regalada", "El reino de la tierra" y "El inventario de Fontana Bella". Éstos tienen en común la presencia de unos personajes femeninos muy particulares, algo típico en la dramaturgia de Williams. Nortier crea una velada nocturna a cuatro voces donde los actores, ataviados con una apropiada apariencia de cabaret, narran historias de amor y sexo, mientras un pianista complementa la atmósfera con sus interpretaciones. En el trabajo actoral, resaltan las interpretaciones de Carmen La Roche y Haydeé Faverola donde la veracidad vocal y corporal están presentes. Por su parte, Nathalie Cortéz se percibe atinada en sus gestos e intenciones y Elvis Chaveinte se muestra pertinente, si bien debe romper con la forma pausada y naturalista que repite en otras actuaciones.

Tenn/Tom estuvo conformado por fragmentos de las memorias del autor y las narraciones: "Grand", "Retrato de una chica de cristal" y "Hombre traer esto carretera arriba". De contenido autobiográfico, la correspondencia entre lo que cuenta el personaje Tom y la vida del escritor: Tenn (de ahí el nombre del espectáculo) es comprendida solamnente si se es conocedor de su trayectoria. Martín propone una puesta en escena equilibrada y convencional que revela la teatralidad, donde el público puede observar el cambio y distribución de los elementos escénicos, el cambio de vestuario y la entrada y salida de personajes. En las actuaciones, se destaca la franqueza y manejo corporal de Gabriel Agüero, secundado por los adecuados trabajos de Aura Rivas y Julio Bouley, aunque sin la veracidad orgánica del primero. Por otro lado, Ana Melo se muestra más comedida en su interpretación sin aprovechar al máximo el personaje del segundo cuento.

En definitiva, dos trabajos disímiles para honrar con propiedad a este reconocido escritor.

Funciones: 26 de junio y 9 de Julio de 2011, respectivamente

Costumbrismo teatral venezolano

En el Teatro Luis Peraza, el Taller Experimental del Teatro presenta El rompimiento de Rafael Guinand, dirigido por Guillermo Díaz Yuma. Con el reto de montar una pieza representada en muchas ocasiones por otros grupos, la agrupación asume este “Sainete” (obra corta de carácter costumbrista y de corte humorístico) que presenta el peso de las tradiciones familiares, la irrupción de lo moderno, la deshonestidad y el chisme entre personajes populares.

La dirección propone una estética realista acorde con espíritu del texto. La puesta en escena busca el equilibrio en la distribución y el desplazamiento escénico de los actores, aunque es necesario cuidar la correspondencia entre las entradas y salidas de los personajes porque algunos salen por un lado y entran por otro sin razón alguna. La estética propuesta se apoya en los apropiados diseños de escenografía de Manuel Chourio y de vestuario de Omar Borges que ubican la acción en la época de la llamada “Caracas de antier” donde los colores pasteles y de tonalidad terrosa destacan visualmente.

Las actuaciones son la mayor virtud del montaje debido a la buena energía que maneja el elenco. La interpretación parece partir de la expresión corporal para crear el personaje, si bien no deja de lado la presencia de lo coloquial en la forma del hablar como parte esencial del texto. Mónica Quintero como Ramona y Yazel Parra como Tomasita se perciben pertinentes en sus trabajos, pero deben estar atentas a moderar la rapidez de la articulación vocal para que cada palabra tenga su matiz. Entre tanto, Louani Rivero maneja una eficiente corporalidad y gestualidad facial en su composición de Catalina Mijares.

Por su parte, el desempeño del elenco masculino es más uniforme. Carlos Sánchez Torrealba como Hilario hace gala de una integración vocal y corporal con la que aprovecha la actitud del personaje. Además, juega al desequilibrio y a la demostración de cada acción con un gesto para alcanzar satisfactorios niveles de hilaridad en la audiencia. Alí Rondón como Esparragosa propone un manejo contenido de la voz, sin dejar de lado los matices, y equilibra el uso de la expresividad corporal para reflejar la deshonestidad y las verdaderas intenciones del personaje en los momentos que lo requieren. Por último, Héctor Castro realiza una interpretación cabal de Braulio al emplear una simpleza de gestos.

Es de hacer notar que el Taller Experimental del Teatro parece haber entrado en una nueva etapa debido a que sus últimos dos trabajos surgen a partir de textos de dos autores venezolanos, uno costumbrista y otro contemporáneo, algo particular en su trayectoria.

Función: 3 de Julio de 2011

Interclubes para el teatro (II)

Culminó el XIX Festival de Teatro Interclubes, organizado por el Centro Italo Venezolano de Caracas. Dentro de las agrupaciones participantes, sobresalió el grupo Histrionis del Centro Social Italo Venezolano de Valencia que presentó De drama a la carcajada, el mejor espectáculo del encuentro, conformado por los textos: El Cristo de las violetas de Andrés Eloy Blanco y Las Muñoz Marín van de compras de Aquiles Nazoa. Con dirección de Eduardo Sanoja, este trabajo fue el más honesto del festival porque logró la atmósfera necesaria en la primera obra y mostró una hilarante versión de la segunda. Se destacaron las actuaciones de Susana Kleczynski, Estefania Bracaglia y Jessica Meléndez.

El grupo Scenic del Centro Catalán realizó el montaje de Fuga de Jordi Galcerán con una encomiable dirección actoral de Eduardo Gulino. El ritmo de la comedia se hizo presente en un texto que plantea que los líderes políticos son tan estafadores como el pueblo y donde Arturo Rodríguez se lució como el ex ministro Isidro Galí. Con una acertada musicalización, la dirección de arte fue su punto débil.

Por otro lado, Los Comediantes del Club Puerto Azul llevaron a escena una irregular versión de La rosa tatuada de Tennessee Williams con dirección de Daniel Uribe y el grupo Jeff Levy Caracas Play House exhibió Guantánamo de V. Brittain y G. Slovo con plausible puesta en escena de Vladimir Vera y simbólica escenografía de Carlos Pollack.

Entre otros grupos, se encuentra El Nuevo Grupo del C.S.C.D Hebraica que realizó un trabajo convencional de Un espíritu burlón de Noel Coward, Teatlantes del Hogar Canario Venezolano que escenificó Titania, reina mía de Orlando Alonso, una innecesaria versión de un clásico de Shakespeare con buenas actuaciones, y el Teatro Ensayo de La Lagunita Country Club que presentó El caso de la mujer asesinadita de Miguel Mihura con una buena dirección de un texto envejecido.
Por su parte, las agrupaciones Lusoescena del Centro Portugués, Trampallan de la Hermandad Gallega, Aequilibrium del Club Santa Paula y el colectivo de la Casa Italia de Maracay presentaron los trabajos más débiles y estéticamente peor resueltos del festival. Es importante que sus directores replanteen la línea de trabajo en beneficio de sus actores y para que los miembros de sus clubes asistan a ver buen teatro.

Como festival de carácter competitivo, el Interclubes despierta pasiones en los integrantes de los grupos que buscan reconocimiento. Si esto se convierte en la única razón para participar en él, se desvirtúa su sentido: compartir e integrar una vez al año, a través del teatro, a los clubes del país.

Funciones: 11, 12, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 22 y 23 de Junio de 2011

¿Civilización contra barbarie?

En el Aula magna de la Universidad Central de Venezuela, la Fundación Venezuela viva presentó su producción musical Orinoco, versión libre de Doña Bárbara de Rómulo Gallegos. Este espectáculo cuenta con Carolina Lizarraga en la dirección general, la dirección musical de César Orozco, coreográfica de Daniela Tugues, teatral de Vicente Albarracín, coral de Alejandro Zavala, técnica de Antonio Mejía y de sonido de Rafael Rondón.

A lo largo de dos actos, se presentan los momentos más representativos de la novela de Gallegos contados con el apoyo de la narración en off, los conflictos entre los protagonistas, la música, el canto y el baile. El libreto logra resumir la historia pero reduce mucho la temática central de civilización contra barbarie, representada en Santos Luzardo y Doña Bárbara, respectivamente.

Con una dirección escénica convencional y simple, la mayor virtud del espectáculo es el trabajo coreográfico donde el joropo es el centro. Se mantiene la esencia del baile con sus pasos y figuras típicas, aunque se lleva a una forma estilizada. En contraste con esto, se encuentra el uso incorrecto del flamenco y de una “bailaora” para representar a Doña Bárbara. Este personaje es un ícono de la literatura venezolana y refleja el espíritu recio del llanero en la figura de una mujer, por lo tanto esta escogencia estética fue una mala decisión. Además, la interpretación de Daniela Tugues es muy débil porque no maneja la intensidad y veracidad necesaria en sus textos, y luce incómoda en su postura corporal y desplazamiento escénico.

Por su parte, Alejandro Zavala es pertinente como Santos Luzardo, si bien debe concatenar las intenciones y la expresión corporal. Carla Urquiola como Marisela y Juan Carlos Páez como Pajarote sobresalen en sus trabajos actorales y de canto.

Junto a una estupenda iluminación, la escenografía de Edwin Erminy ofrece una ambientación apropiada con la ubicación de la vida y civilización hacia un lado del escenario y la muerte y barbarie hacia el otro. El diseño de vestuario de Justo Gómez, Lilian Matheus y Omaira Loreto es adecuado dentro del estilo estilizado del musical, destacándose los trajes de la Caracas de principios del siglo XX y la simpleza de la forma de vestir de la gente del llano.

Para concluir, es importante que los creadores de Orinoco orienten cada vez más su trabajo hacia el verdadero sentido de las danzas folklóricas venezolanas y dejen de lado las danzas españolas que, a mi parecer, desvirtuaron su anterior trabajo “Venezuela viva” en el que abusaron del flamenco y vendieron, en el exterior, una imagen errónea de la diversidad cultural del país.

Función: 19 de Junio de 2011

Interclubes para el teatro

Las agrupaciones teatrales de los diferentes clubes de Caracas y algunos del interior de país, se reúnen nuevamente para realizar el XIX Festival de Teatro Interclubes. En esta ocasión, su organización está a cargo del Centro Italo Venezolano de Caracas cuyo trabajo fue el ganador en la edición pasada. Además, el festival lleva el nombre de Marcella Mosca como un homenaje a quien es pionera de las actividades culturales de dicha institución.

Este encuentro se ha vuelto algo tradicional dentro de las diversas labores que realizan los clubes y se ha constituido es uno de los pocos festivales de teatro que quedan en la ciudad. Dentro del mismo, se podrán disfrutar de trabajos realizados por los colectivos de la Casa Italia de Maracay, el Centro social, cultural y deportivo Hebraica, Caracas Theater club, Centro Italo Venezolano de Valencia, la Hermandad Gallega, el Centro portugués, Club puerto azul, Centro catalán, Club Santa Paula, Hogar Canario y la Lagunita country club.

Para la inauguración, el grupo Maschere del Centro Italo Venezolano presentó La posadera de Carlo Goldoni, producida por Armilda Quintana y dirigida por Giovanni Reali. Acostumbrada a lidiar con los enredos amorosos, Mirandolina es una ingeniosa dueña de una posada en la que dos huéspedes, un marqués ridículo y un caballero invulnerable al amor, son seducidos por su forma de ser.

El espacio escénico es determinante del desarrollo de la acción. Un escenario estándar se une a una pasarela central para ofrecer variedad a la puesta en escena. La dirección se apoya en esto para estructurar el desplazamiento de los actores de tal forma que las situaciones más relevantes se desarrollan a lo largo del pasillo central. Por otro lado, se percibe una buena conducción de la expresión corporal de los intérpretes, algo necesario en este tipo de texto clásico.

Junto a personajes de la “comedia del arte”, acróbatas y bailarines, las actuaciones de Ángela Di Rienzo y Armilda Quintana como máscaras presentadoras del espectáculo son pertinentes. Se destaca la interpretación de Antonio Urdaneta como el Marqués porque maneja con pericia la expresividad corporal y vocal, secundado por Juan Carlos Guedes como el Caballero. Por su parte, Raquel Cisneros expresa correctamente las intenciones de Mirandolina y Natale la Rocca se apoya en el uso del cuerpo para crear un divertido y oportuno Fabrizio. No puedo dejar de resaltar la apropiada ambientación y, especialmente, el espectacular diseño de vestuario de Ramón Góliz que aprovecha favorablemente los colores y las texturas.

En definitiva, un buen inicio para un festival que promete.

Función: 10 de Junio de 2011

El progreso se vuelve en contra

En el foso de la Sala Anna Julia Rojas de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, la agrupación Escena de Caracas presentó Contra el progreso del catalán Esteve Soler, con producción artística de Karla Fermín y dirección de Juan José Martín. El montaje está conformado por siete obras cortas acerca de situaciones de la vida contemporánea que critican la manera en que el progreso se vuelve en contra del ser humano.

Las historias que se desarrollan tratan de una manzana gigantesca en una cocina, una maestra que ve cómo los personajes de caperucita roja cobran vida, dos amigos que discuten porque uno de ellos crea una nueva religión, un contrato de matrimonio a tiempo determinado, un herido que espera en vano una ambulancia, una mendiga de piel oscura que sale del televisor y la confesión de una foca que realiza un espeluznante trabajo. Con un marcado tono de humor negro, se critica la acumulación de bienes materiales, la educación mediocre, el fanatismo religioso, las relaciones amorosas actuales, la falta de solidaridad, la alineación de los medios de comunicación y la matanza de animales.

La dirección propone una estética que revela las convenciones teatrales para que el público reflexione sobre el planteamiento de cada obra. Para obtener esto, delimita los desplazamientos de los actores y se concentra en el texto, aunque crea pequeñas escenas donde el juego físico está presente y que sirven de enlace entre las obras. Esto se integra a la atmósfera grisácea que ofrece la escenografía diseñada y realizada por Héctor Becerra y que se logra con la presencia del plástico en todos los elementos escénicos. El toque final lo da el diseño y realización de vestuario a cargo de Nadeschda Makagonow porque atavía de forma pertinente a cada personaje.

Por su parte, el trabajo actoral implica un reto debido a que todos los personajes son realizados por dos actores y dos actrices. Cada uno de ellos representa, al menos, cuatro personajes diferentes y deben pasar de uno al otro a veces en cuestión de segundos. Betsabé Correa, Nadeschda Makagonow, Delbis Cardona y Rafael Gil se compenetran a cabalidad entre ellos y con sus roles, ofreciendo la intensidad apropiada dentro de la forma natural que asumen y cargados del desenfado necesario que permite hacer evidente el sarcasmo que presenta el texto.

Para concluir, me parece necesario destacar cómo este trabajo se circunscribe en la línea estética de una agrupación que ha conseguido un lenguaje particular a través de la mezcla entre el trabajo físico, sin menospreciar lo vocal, y la escogencia de textos que expresen algo a la sociedad venezolana.

Función: 4 de Junio de 2011

Reinterpretar un clásico

En la sala experimental del Celarg, la agrupación Teartes presenta Doce cosas imposibles antes del desayuno con dirección de Jericó Montilla. A partir de la selección de textos de Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo del inglés Lewis Carroll, Montilla crea un espectáculo que escenifica la conocida historia de Alicia y su irrupción en una tierra fantástica.


Apoyado en el uso de un encomiable diseño de vestuario, el punto más fuerte del montaje teatral es la reinterpretación y resolución escénica de varias partes emblemáticas de las obras de Carroll. En este sentido, destacan el encuentro de Alicia con la oruga cuyo cuerpo es formado por varios actores vestidos con batas japonesas y con abanicos que sirven para aparentar el movimiento propio de este insecto. De igual forma, resalta el juego de sillas entre el sombrerero loco, la liebre de marzo y el lirón; las sombrillas giratorias con espirales durante la conversación con el gato de Cheshire; el uso del travestismo a través de batas de baño y paños en la cabeza de las flores; el estilo de presentador de espectáculos con porristas de Humpty Dumpty; y, especialmente, el encuentro con la reina de corazones y su séquito de reinas.


En contraste con lo anterior, el principio y el final de la obra son los puntos más débiles. El conejo blanco abre y cierra la obra con una apariencia que parece simbolizar el poder como aquel personaje que lleva a Alicia a caer en el país de las maravillas, sin embargo la escogencia de sus textos y sus acciones se quedan en el terreno de lo abstracto. Esto sucede también con el trabajo coreográfico, cercano a la danza contemporánea, y con los textos que sirven de paso y enlace entre cada una de las doce escenas principales, al igual que lo que ocurre en la casa de la duquesa y el diálogo con la falsa tortuga donde la densidad de la narrativa de Carroll se muestra pero no se comprende.


En la actuación, sobresalen los actores que interpretan, con veracidad, el complicado texto en varios personajes. Entre ellos se encuentran: José Pablo Álvarez con énfasis en su trabajo del sombrerero loco, Gabriel Agüero en la reina de corazones y el lirón, Abel García como la liebre de marzo y Héctor Castro como el gato de Cheshire. Por su parte, Angélica Robles y Orlando Paredes se perciben pertinentes en sus trabajos; mientras que Luis Alfredo Ramírez propone una forma parsimoniosa de asumir al conejo blanco sin decodificar el texto. El rol de Alicia lo realizan Ángela Meléndez, Sain-ma Rada y Marcela Lunar sin la intensidad y credibilidad necesarias.


En definitiva, una forma personal de escenificar esta historia con altas y bajas.


Función: 29 de Mayo de 2011

Arte, consumismo y censura

La agrupación Teatro Forte presenta Goya del español Rodrigo García con dirección de Vladimir Vera. La dirección cambia el sexo original del personaje para que sea una mujer cercana a los 40 años, símbolo de la Latinoamérica matriarcal, la que desea que sus hijos conozcan la pintura de Goya en vez de ir a un parque temático de Disney y, por eso, comparte una noche de droga, alcohol y comida española junto a ellos y a un filósofo alemán de moda.

La puesta en escena es quizás la más comedida y convencional que le he visto a este director frente a sus dos últimos trabajos realizados. Resuelve la discusión entre la madre y sus hijos con desplazamientos laterales sobre el escenario y hace que el personaje reflexione bordeando al público. Su propuesta más clara se percibe cuando la mujer va despojándose poco a poco de su abigarrado atuendo para revelarse como es en realidad. El trabajo actoral lo realiza Fedora Freites cuya interpretación fluye con el manejo del tono y la intensidad necesaria, luego de librarse de varias tensiones iniciales.

A lo largo del monólogo, se presentan declaraciones en video en las que varias personalidades ofrecen puntos de vista discordantes, jocosos o reflexivos en torno a Goya y su pintura. El contraste de estas participaciones con lo que plantea la pieza amplía las lecturas del contenido. Estos videos fueron apropiadamente intervenidos por Salomón Eidelman para no romper con la estética del montaje. Por su parte, la musicalización de Valeria García complementa y refuerza la atmósfera de la escena.

Este trabajo se presentaría en la Sala José Ignacio Cabrujas de la Fundación cultural Chacao pero la agrupación decidió suspender la temporada debido a la censura impuesta por la Dirección Artística de la institución. La causa de la censura fue la ambientación de la sala con una exposición de imágenes de desnudos masculinos tomadas por el reconocido fotógrafo y artista plástico Nelson Garrido. Al parecer la continuidad de la temporada estaba supeditada al retiro de las fotografías, algo que el grupo no aceptó. El arte no negocia.

La obra es una crítica a la sociedad alienada que se deja influir por el consumismo y, sobre todo, a aquellas personas que poseen un desconocimiento del significado real del arte y de la reflexión de lo contemporáneo pero pretenden demostrar que sí. Irónicamente, este último planteamiento refleja el sentido de la posición asumida por dicha dirección artística en un país que limita cada vez más los espacios al arte y, especialmente, al teatro.

Ahora, el montaje podrá disfrutarse sin censura en la Organización Nelson Garrido (ONG) de Las Acacias.

Función: 20 de Mayo de 2011

Un tranvía llamado Latinoamérica

En la celebración de los 100 años del nacimiento del escritor norteamericano Tennessee Williams que se realiza en el Trasnocho Cultural, Hebu Teatro presenta Un tranvía llamado deseo en el Espacio Plural, con producción ejecutiva de Diana Volpe, producción general de María Gabriela Díaz y dirección de Orlando Arocha.

Esta obra es un clásico dentro del teatro universal. Sin embargo, la historia de la perturbada Blanche Dubois que se va a vivir con su hermana Stella y su esposo Stanley es ubicada en un barrio latinoamericano para darle una dimensión mayor al entorno que rodea el argumento. Los vecinos adquieren gran importancia y se convierten en seres que se pueden encontrar en cualquier sector popular de este subcontinente, con énfasis en Venezuela. La música estridente, los ritmos de moda, el chisme, el sexo sin pudor, los celos, las peleas, los insultos y la lucha de clases se unen a los temas del autor. Esto alude a una crítica de esa manera de vivir y, aunque, los personajes se conmueven con el drama de Blanche ¿serán capaces de cambiar?

La propuesta de dirección vuelve a poner en la palestra la discusión entre el sentido de las obras consideradas como teatro clásico y su revisión. En este trabajo, Blanche mantiene su esencia, Stella es muy venezolana y Stanley es Brasilero; y sus escenas, en conjunto, no rompen con el contenido de la obra. Habría que ajustar otras, como la violación, para que el efecto sea mayor.

El dispositivo escenográfico realizado por Espacio Adentro resuelve los diferentes ambientes que requiere la trama, aunque su distribución no es la más idónea porque las condiciones de la sala no se prestan para ello. El vestuario de Raquel Ríos propone los códigos propios de la forma de vestir en los sectores populares, pero deja a Blanche de época como símbolo de que se quedó en el pasado.

En las actuaciones, Diana Volpe vuelve a demostrar su experiencia al emplear los gestos precisos y el equilibrio de las intenciones como Blanche. Ricardo Nortier ofrece un uso correcto de la fuerza trepidante y del machismo que representa Stanley. Resalto el trabajo de Rossana Hernández como Stella porque ofrece un buen manejo de una amplia gama de emociones. Por su parte, los demás actores realizan de forma eficaz su trabajo. Entre ellos se encuentran: Simona Chirinos, Djamil Jassir, Paul Gámez, Dallas Aguiar, Jesús Cova, Javier Figuera y Pablo Andrade.

Para los puristas del teatro, este montaje desvirtúa la intención de la obra, si bien su finalidad claramente transgresora abre el campo a nuevas lecturas de la obra de Williams y asume un riesgo que, desde mi punto de vista, debe aplaudirse.

Función: 15 de Mayo de 2011