Arte, consumismo y censura

La agrupación Teatro Forte presenta Goya del español Rodrigo García con dirección de Vladimir Vera. La dirección cambia el sexo original del personaje para que sea una mujer cercana a los 40 años, símbolo de la Latinoamérica matriarcal, la que desea que sus hijos conozcan la pintura de Goya en vez de ir a un parque temático de Disney y, por eso, comparte una noche de droga, alcohol y comida española junto a ellos y a un filósofo alemán de moda.

La puesta en escena es quizás la más comedida y convencional que le he visto a este director frente a sus dos últimos trabajos realizados. Resuelve la discusión entre la madre y sus hijos con desplazamientos laterales sobre el escenario y hace que el personaje reflexione bordeando al público. Su propuesta más clara se percibe cuando la mujer va despojándose poco a poco de su abigarrado atuendo para revelarse como es en realidad. El trabajo actoral lo realiza Fedora Freites cuya interpretación fluye con el manejo del tono y la intensidad necesaria, luego de librarse de varias tensiones iniciales.

A lo largo del monólogo, se presentan declaraciones en video en las que varias personalidades ofrecen puntos de vista discordantes, jocosos o reflexivos en torno a Goya y su pintura. El contraste de estas participaciones con lo que plantea la pieza amplía las lecturas del contenido. Estos videos fueron apropiadamente intervenidos por Salomón Eidelman para no romper con la estética del montaje. Por su parte, la musicalización de Valeria García complementa y refuerza la atmósfera de la escena.

Este trabajo se presentaría en la Sala José Ignacio Cabrujas de la Fundación cultural Chacao pero la agrupación decidió suspender la temporada debido a la censura impuesta por la Dirección Artística de la institución. La causa de la censura fue la ambientación de la sala con una exposición de imágenes de desnudos masculinos tomadas por el reconocido fotógrafo y artista plástico Nelson Garrido. Al parecer la continuidad de la temporada estaba supeditada al retiro de las fotografías, algo que el grupo no aceptó. El arte no negocia.

La obra es una crítica a la sociedad alienada que se deja influir por el consumismo y, sobre todo, a aquellas personas que poseen un desconocimiento del significado real del arte y de la reflexión de lo contemporáneo pero pretenden demostrar que sí. Irónicamente, este último planteamiento refleja el sentido de la posición asumida por dicha dirección artística en un país que limita cada vez más los espacios al arte y, especialmente, al teatro.

Ahora, el montaje podrá disfrutarse sin censura en la Organización Nelson Garrido (ONG) de Las Acacias.

Función: 20 de Mayo de 2011

Un tranvía llamado Latinoamérica

En la celebración de los 100 años del nacimiento del escritor norteamericano Tennessee Williams que se realiza en el Trasnocho Cultural, Hebu Teatro presenta Un tranvía llamado deseo en el Espacio Plural, con producción ejecutiva de Diana Volpe, producción general de María Gabriela Díaz y dirección de Orlando Arocha.

Esta obra es un clásico dentro del teatro universal. Sin embargo, la historia de la perturbada Blanche Dubois que se va a vivir con su hermana Stella y su esposo Stanley es ubicada en un barrio latinoamericano para darle una dimensión mayor al entorno que rodea el argumento. Los vecinos adquieren gran importancia y se convierten en seres que se pueden encontrar en cualquier sector popular de este subcontinente, con énfasis en Venezuela. La música estridente, los ritmos de moda, el chisme, el sexo sin pudor, los celos, las peleas, los insultos y la lucha de clases se unen a los temas del autor. Esto alude a una crítica de esa manera de vivir y, aunque, los personajes se conmueven con el drama de Blanche ¿serán capaces de cambiar?

La propuesta de dirección vuelve a poner en la palestra la discusión entre el sentido de las obras consideradas como teatro clásico y su revisión. En este trabajo, Blanche mantiene su esencia, Stella es muy venezolana y Stanley es Brasilero; y sus escenas, en conjunto, no rompen con el contenido de la obra. Habría que ajustar otras, como la violación, para que el efecto sea mayor.

El dispositivo escenográfico realizado por Espacio Adentro resuelve los diferentes ambientes que requiere la trama, aunque su distribución no es la más idónea porque las condiciones de la sala no se prestan para ello. El vestuario de Raquel Ríos propone los códigos propios de la forma de vestir en los sectores populares, pero deja a Blanche de época como símbolo de que se quedó en el pasado.

En las actuaciones, Diana Volpe vuelve a demostrar su experiencia al emplear los gestos precisos y el equilibrio de las intenciones como Blanche. Ricardo Nortier ofrece un uso correcto de la fuerza trepidante y del machismo que representa Stanley. Resalto el trabajo de Rossana Hernández como Stella porque ofrece un buen manejo de una amplia gama de emociones. Por su parte, los demás actores realizan de forma eficaz su trabajo. Entre ellos se encuentran: Simona Chirinos, Djamil Jassir, Paul Gámez, Dallas Aguiar, Jesús Cova, Javier Figuera y Pablo Andrade.

Para los puristas del teatro, este montaje desvirtúa la intención de la obra, si bien su finalidad claramente transgresora abre el campo a nuevas lecturas de la obra de Williams y asume un riesgo que, desde mi punto de vista, debe aplaudirse.

Función: 15 de Mayo de 2011

La poesía vence a la violencia

El teatro San Martín de Caracas y textoteatro, su agrupación residente, presentan en su sala principal: Lírica, escrita por Gustavo Ott con producción general de David Villegas y dirección de Luis Domingo González. Mientras ocurren las réplicas de un terremoto, Abril López y Norway González son dos madres que discuten con La directora de una escuela porque desean que sus hijos dejen de estudiar juntos y rompan su amistad. La trama se desarrolla hasta descubrir que sus destinos se cruzaron por un suceso violento que vincula a los padres de sus hijos.

A través de la recreación de hechos ocurridos en una escuela de la zona de San Martín, el autor plantea cómo el amor y la amistad reflejados en las creaciones poéticas en conjunto de dos niños de 9 años pueden superar el odio y la venganza que ocasiona la violencia. El terremoto que rodea el argumento central se convierte en la metáfora de la naturaleza violenta que llevamos en los genes y que parece aumentar cada vez más en el país. Las madres protagonistas son incapaces de ver más allá de sus deseos de venganza, mientras que sus hijos se sobreponen a lo acontecido.

La dirección se vale del concepto escenográfico de Domingo Cova que refleja a cabalidad la dirección de la escuela. Aprovecha la distribución en diagonal de los elementos para conducir el desplazamiento de los personajes. Además, acentúa varias partes del texto a través del uso del proscenio y del fondo del escenario. Esto se logra también con el diseño de iluminación, realizado por el mismo director, aunque deben corregirse algunas fallas porque en algunos momentos no se percibe el rostro de las actrices. Todo se complementa con la oportuna musicalización de Alfonso Ramírez.

En la parte actoral, María Brito como La directora ofrece un adecuada interpretación porque emplea las intenciones necesarias, al igual que Verónica Arellano como Abril López debido al manejo que propone de los diferentes matices. Se destaca Carolina Torres que presenta el ritmo, intensidad y veracidad que se requieren en la composición de Norway González.

Con este trabajo, el teatro celebra 18 años de funcionamiento e inicia el “Proyecto burgueses” cuyo objetivo es, como indica el programa de mano, “...crear vínculos participativos, teatrales y literarios con la comunidad que rodea al Teatro San Martín.”

Hace tiempo que no se presentaba en este teatro una obra con este conveniente nivel de producción y que, particularmente, se relacionara con su entorno inmediato para conmover de la forma en que lo hace. Por eso, el proyecto parece ser uno de los más llamativos dentro de los que han propuesto en los últimos años.

Función: 6 de Mayo de 2011

Una poética de la desaparición

En la sala experimental del Celarg, la agrupación Scenik arte presenta Desaparecidos, basada en textos del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca y del escritor uruguayo Carlos Liscano. La obra cuenta con producción ejecutiva de Mariana Calderón, dirección artística de Luis Villegas y dirección general de Daniel López.

Tres historias acerca de personas desaparecidas por causa de la guerra o de la dictadura son el punto de partida: el asesinato y desaparición de Federico García Lorca, el secuestro y tortura de dos jóvenes, María y Bernardo, y una madre que no sabe el destino de su hija desaparecida por más de 20 años.

El texto presenta las historias en paralelo a través de la descripción de los hechos que realizan los personajes, salvo García Lorca que dice partes de su creación poética. Está conformado por una serie de monólogos aislados que se presentan de manera fragmentada y se entrecruzan para brindar diversos puntos de vista de un mismo tema. Por estas razones, carece de la acción teatral que da el diálogo.

La dirección propone una estética simbolista con el uso de pocos elementos escenográficos y se concentra en resolver la acción teatral con la entrada, desplazamiento y salida de García Lorca y la Madre siempre en iguales términos. Las vivencias de María y Bernardo son aprovechadas para que los actores realicen las acciones de tortura durante la representación, lo que se convierte en la parte más contundente de todo el montaje. Es importante destacar el apropiado diseño de iluminación de David Blanco, la utilización de videos realizados por Lv diseños que apoyan el drama y sirven como contexto a cada personaje, y la coreografía de flamenco de Jhonn Molina que proporciona un enérgico final a la obra.

En las actuaciones, Mariana Calderón como María y Luis Villegas como Bernardo alcanzan la intensidad necesaria e intenciones para transmitir las atrocidades que se viven con la tortura de dos seres humanos. De igual forma, lo hace Flor Colmenares como la Madre, símbolo de todas aquellas mujeres que han sufrido por la desaparición de sus seres queridos en cualquier guerra o dictadura, y que conmueve a la audiencia por la manera en que asume su drama. Por su parte, Carlos Núñez como Federico García Lorca requiere mayor fuerza en cada una de sus intervenciones y ofrecer el matiz necesario en el contenido poético de su texto, aunque posee la imagen del personaje.

De la reflexión surgen preguntas como: ¿hasta cuándo la tortura, muerte y desaparición de seres humanos seguirán siendo atrocidades que se cometan en el mundo? ¿Cuándo los seres humanos se verán unos a otros como iguales?

Función: 29 de Abril de 2011

Cabaret a la venezolana

En la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, Magno producciones presentó Cabaret, producción de Carlos Audrines, ejemplar dirección musical de Armando Lovera y versión al español y dirección general de César Sierra a partir del libreto de Joe Masterhoof, la música de Jhon Kander y las letras de Fred Ebb.

El “Kit kat club” es un cabaret que sirve como lugar de encuentro y de libertad en un Berlín que empieza a sentir los cambios que se avecinan con la importancia que Hitler van adquiriendo en Alemania. La libertad que pregona el cabaret es esencialmente sexual, algo que se remarca más en esta versión y alcanza su punto máximo en la frase “Vive y deja vivir” que expresa el maestro de ceremonias del club. Ésta contrasta con el libertinaje que demuestra Sally, la cantante más destacada del lugar, quien va a vivir con Cliff, un joven norteamericano que desea convertirse en escritor. Ambos comparten una habitación en la posada de Fräulein Schneider donde coinciden con otros personajes.

En lo estético, la escenografía de Héctor Becerra resuelve con pocos elementos la ambientación de cada sitio donde se desarrolla la acción. El vestuario de Altagracia Martínez ofrece las texturas y gama de colores pertinentes para delinear cada personaje. Asimismo, la iluminación de Ernesto Pinto logra con precisión las atmósferas de cada escena. Es necesario destacar la labor coreográfica de Vittorio Marson que armoniza el trabajo del elenco y, en especial, de los llamados chicos y chicas del “Kit kat club”.

A la cabeza de las actuaciones, se encuentra la intensidad y el manejo corporal de Luis Fernández que aprovecha las posibilidades de un personaje como Emcee, el maestro de ceremonias que lleva al público a través de la historia y concluye el espectáculo con contundencia. A la par, se perciben Francis Rueda como Fräulein Schneider y Cayito Aponte como Herr Schultz que conmueven a la audiencia con la franqueza en que asumen una historia de amor imposible por las circunstancias históricas, además de conducirse adecuadamente en el canto. Por su parte, Karl Hoffman realiza una apropiada interpretación como Ernst Ludwig, mientras que Mena Napolitano demuestra buen manejo vocal para el canto aunque no así en su rol como Fräulein Kost porque necesita mayor energía y veracidad en lo que dice. Del mismo modo, sucede con Adrian Delgado como Cliff que podría ofrecer más fuerza y verdad. Por último, resalto el trabajo de Naty Martínez que se luce en sus dotes vocales y manejo de las intenciones como Sally.

Un musical en la cartelera teatral venezolana siempre se agradece, especialmente si se realiza con compromiso.

Función: 16 de Abril de 2011

Amistad devaluada

En el Teatro Trasnocho, el Grupo Actoral 80 presenta Baraka de la holandesa María Goos, producida por Carolina Rincón y dirigida por Héctor Manrique. La obra coloca en escena a Pedro, trabajador homosexual de una alcaldía que quiere demostrar que varios cuadros de un pintor famoso son de su posesión porque es parte del pago de la caja de ahorro. Juan, un político ambicioso que desea ser ministro, se va a vivir con él porque se separa de su esposa. Ambos se reencuentran con Tom, un abogado drogadicto que trabaja en publicidad, y Martin, un director de teatro que ha caído en la mediocridad. Con más de 20 años siendo amigos, los cuatro hombres se reúnen para tratar de resolver el problema de Pedro, aunque descubrirán que su amistad ya no significa nada.

La dirección propone el desarrollo de las escenas con un ritmo en aumento que se apoya en los desplazamientos constantes de los actores. En varios momentos, esto es apropiado para el logro del equilibrio escénico y desarrollo de la historia, sin embargo es excesivo en otros porque rompe la vinculación entre texto y acción. Además, hay instantes de mucha intensidad durante la representación que se justifica por las situaciones desarrolladas, pero es necesario no perder el sentido de la escena y equilibrar con propiedad las intervenciones de cada uno para que el público escuche lo que se dice.

Por su parte, la ambientación representa con eficacia la sala de un apartamento que mezcla una diversidad de estilos con cada uno de sus muebles. Quizás, la escogencia de otro color para el piso resaltaría más los elementos escenográficos.

En las actuaciones, Iván Tamayo se luce con la creación del personaje Tom porque llega hasta el patetismo al aprovecharse de gestos reiterativos e intensos y un conveniente manejo vocal para reflejar la perturbación que produce su adicción. Junto a él, se encuentra la apropiada expresividad vocal y corporal de Javier Vidal como Pedro, la interpretación pertinente de Carlos Cruz como Juan y la energía persistente de Héctor Manrique como Martin.

A pesar que este tema ha sido tratado otras veces por el grupo, nunca ha sido tan desesperanzador. El tono de comedia agridulce está siempre presente y comprender que los intereses personales dañan la amistad está detrás de las risas del público.

Este es el segundo montaje que el Grupo Actoral 80 realiza con autogestión en este año. Parece dejar atrás la polémica decisión que tomó el Ministerio de la Cultura de dejarlo sin subsidio, al igual que hizo con otra agrupaciones calificadas de “perniciosas”, si bien esto no mermó su capacidad y entusiasmo para seguir haciendo buen teatro.

Función: 10 de Abril de 2011

Jóvenes teatreros en la Red

Por iniciativa del actor y director Oswaldo Maccio, se creó un grupo a través de la red social “Facebook” que busca congregar a creadores jóvenes de cualquier rama del quehacer teatral. “Teatreros” es el nombre tentativo que Maccio le colocó y que refleja la forma que se usa para denominar a la gente de este medio, aunque otros prefieran “teatristas".

El grupo fue creado en Febrero del presente año y cuenta con más de 700 miembros. Al principio causó extrañeza entre la cantidad de personas que fueron agregadas sin consultar si querían o no participar en él, luego terminó por convertirse en una plataforma para la reflexión. Como indican sus organizadores, el objetivo es aprovechar el Internet para establecer un movimiento que los reivindique como profesionales del teatro, ya sean directores, actores, escenógrafos, iluminadores, etc.

De lo virtual pasaron a lo real con la primera reunión que se realizó a finales de Marzo en el Nuevo “Nuevo circo” de Caracas y que busca sentar las bases para convertirse en figura jurídica. A través de mesas de trabajo, voceros y participaciones individuales, el encuentro sirvió para discutir sobre el sector teatral.

Se comenzó con el reconocimiento de cada uno, sus expectativas, proyecciones y objetivos. Esto fue la base para replantear el nombre del movimiento, su propósito, la inclusión de todos aquellos que quieran participar y la escogencia de delegados. Sin embargo, el rumbo cambió porque “…es imposible conseguir en una sola reunión lo que el sector teatro ha tratado de conseguir en años”, como indica la agenda que los organizadores me hicieron llegar.

A la cabeza de todo esto están Maccio, Jericó Montilla y Dalia Castellanos, mientras que la asistencia de unas 40 personas a la cita indica que el ánimo para reflexionar acerca del teatro como profesión existe en los jóvenes creadores. Por eso, la invitación es a participar en las discusiones en el “muro” del grupo virtual y, en especial, con propuestas en las reuniones que se harán.

Para la próxima reunión de Abril, se han planteado revisar las coincidencias y diferencias con otras asociaciones, uniones o sindicatos y que servirán como punto de partida para el tipo de agrupación que quieren. Además, desean crear una base de datos de los profesionales y grupos de teatro, y proponer estrategias para un plan de acción.

Queda preguntarse si los jóvenes teatreros ampliarán la convocatoria a los experimentados porque en el medio siempre se ha escuchado acerca de los desencuentros entre estos últimos, sin olvidar que también se dice que el problema del estancamiento del teatro venezolano es la falta de unión.

Astucia y mitología

Astucia: En la Sala Cabrujas de la Fundación Cultural Chacao, se presenta el Grupo Teatral Emergente de Caracas con La maña, escrita por el argentino Damián Dreizik y dirigida por Jesús Delgado. La obra trata el tema de la reflexión, la necesidad y la supervivencia de un náufrago abandonado en una isla desierta. ¿Por qué un dramaturgo toca una historia desarrollada hasta el cansancio en la literatura y el cine? Pues, porque quiere usar el humor. Sin embargo, la dirección concentra su atención en la parte reflexiva y perturbadora de la soledad que elimina la originalidad del texto. No resaltar el evidente sentido humorístico, convierte este trabajo en un lugar común.

La ambientación minimalista es apropiada porque delimita a la acción en un círculo ubicado al final de un largo sobrepiso que representa al mar. La iluminación es pertinente pese al limitado equipamiento de la sala, pero es necesario evitar tantos “blackout” porque tienden a confundir el final de la representación. La actuación de Manuel Trotta mantiene un matiz plano para la mayoría de las situaciones, aunque logra apropiados momentos de intensidad que se refuerzan con la tensión y distensión del cuerpo.

En definitiva, el humor era necesario.

Mitología: En el Teatro Luis Peraza, el Taller Experimental de Teatro realiza el montaje de Yocasta, escrita por León Febres-Cordero y dirigida por Santiago Sánchez. La pieza recrea el mito de Eteocles y Polinices, hijos de Edipo, que murieron asesinándose entre ellos. Acompañados por su hermana Antígona, los hermanos en conflicto discurren acerca de si deben o no matarse nuevamente. Con una visión contemporánea, el autor mezcla tiempos y lugares para recalcar que el mito no cambia y que la humanidad está condenada a matarse una y otra vez, como estos hermanos, hasta que alguien reconozca el sufrimiento del otro.

La dirección apuesta, en su mayoría, al estatismo de los actores y emplea tres lámparas que ofrecen un efecto constante de luz y sombra. Además, propone una actuación contenida que limita los gestos y las emociones porque busca un sentido de la verdad a través de la interioridad. Solamente Alí Rondón como Eteocles parece comprender y manejar esta propuesta, mientras que Areani Rondón como Antígona orienta su interpretación a la tensión de sus manos y Oswaldo Maccio como Polinices se concentra en decir de forma correcta el texto. En lo estético, detalles como el sonido de la tarima cuando se camina sobre ella o el material y acabado de la cortina trasera podrían haberse armonizado con el estilo pulcro del sofá, las lámparas y el vestuario.

Si los mitos no cambian, ¿el teatro sí?

Funciones: 26 y 27 de Marzo de 2011, respectivamente

Cultura reveladora

En el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, el Grupo Actoral 80 presenta Acto cultural escrita por José Ignacio Cabrujas, producida por Carolina Rincón y dirigida por Héctor Manrique.

Como la mayoría de la obras de este autor, ésta es considerada un clásico del teatro venezolano. En ella, la junta directiva de la Sociedad Luis Pasteur del San Rafael de Ejido celebra sus cincuenta años con el acto cultural en el que representan el drama: "Colón Cristóbal, el genovés alucinado". Esta escenificación acerca del llamado descubrimiento de América, servirá como punto de partida para que los seis directivos de la sociedad develen los conflictos que los agobian.

Es conocido por todos que la dramaturgia de Cabrujas es teatro de texto, de ahí que la dirección de este montaje sea acertada porque da mayor relevancia a la comprensión del contenido y al manejo de los matices. Al apoyarse en esto, los demás elementos complementan lo que se dice en escena. El mismo Manrique diseña un sencillo espacio escénico que ofrece el fondo necesario para el estilo realista de la pieza. Por su parte, el vestuario de Eva Ivanyi ubica temporalmente a los personajes en los años 20 del siglo pasado y resuelve la época propia del drama que ponen en escena. Resalto la música compuesta por Aquiles Báez que invade el escenario para crear varias atmósferas que se integran a las actuaciones.

El trabajo actoral está equilibrado. Cada actor se luce en su papel, comandados por el manejo corporal y fuerza vocal de Juvel Vielma como Amadeo Mier y la soltura de Samantha Castillo como Herminia Briceño. Asimismo, destaco la intensidad de Daniel Rodríguez como Cosme Paraima, la veracidad de Melissa Wolf como Antonieta Parissí, la pertinencia de Juan Vicente Pérez como Francisco Xavier y la franqueza de Angélica Arteaga como Purificación Chocano.

Todo el montaje lleva a la reflexión acerca de los arquetipos que están presentes en nuestro inconsciente colectivo. ¿Acaso, los venezolanos seremos habladores, lujuriosos, bromistas, limitados, tímidos y dependientes de nuestras madres como los personajes de la obra? ¿Nos aprovechamos de esas formas de ser para evadir los problemas? De igual forma, la representación sugiere la vinculación que podría existir entre los venezolanos y su historia. ¿Es que los acontecimientos del pasado nos han servido para aprender y, especialmente, para revelar cómo somos en realidad? Cada quien tendrá su respuesta, pero lo cierto es que Cabrujas era un visionario y esta obra posee una vigencia que sorprende por su capacidad de reflejar al país.

En definitiva, un espectáculo que no tiene desperdicio.

Función: 19 de Marzo de 2011

Sueños poéticos

La agrupación Rajatabla celebra sus 40 años con la segunda muestra de dramaturgia nacional en homenaje a Rodolfo Santana. La fecha de su fundación coincidió con la temporada del quinto montaje de la muestra: Mi reino por un sueño, escrita por José Antonio Barrios y dirigida por Costa Palamides. La vida y poesía del Cumanés José Antonio Ramos Sucre es el eje central del espectáculo.

En diez escenas, Barrios se concentra en sucesos importantes de la existencia de Ramos Sucre. Parte de lo coercitiva que fue su madre Rita Sucre en la infancia, pasa por la estadía con su tío el Padre Ramos en Carúpano, la amistad con el poeta Cruz Salmerón Acosta, el insomnio que lo agobiaba, el proceso de escritura de su lírica y la sombra de su antepasado Antonio José de Sucre, hasta llegar a su suicidio. En varias escenas, el dramaturgo propone un coro griego que dice poemas representativos del escritor, vinculados con la trama que se desarrolla. Por la forma en que recrea y avanza la historia, el texto presenta un buen manejo de la progresión dramática, sin embargo la puesta en escena rompe con esto.

El concepto de la dirección reorganiza las escenas y empieza la obra con el encuentro final e imaginario entre Ramos Sucre y Salmerón Acosta. Luego, divide otras escenas para presentarlas en diferentes momentos, aumenta la intervención del coro y agrega personajes que el poeta Cumanés nombra en sus creaciones. Todo esto perjudica el desarrollo del argumento original y hace incomprensible la premisa del texto, lo que se acentúa con el uso excesivo del coro, de los personajes dobles y de las Moiras porque desvía la atención. Igual sucede con el desplazamiento constante de la actriz vestida de blanco que interpreta varios personajes, aunque parecen siempre el mismo.

El diseño de escenografía de Héctor Becerra es funcional para apoyar los símbolos de la representación. El vestuario de Silvia Inés Vallejo es discordante porque está a medio camino entre el realismo de los personajes principales y la fantasía onírica de los secundarios. Además, su realización no fue favorable porque son evidentes los detalles de mala costura.

En las actuaciones, destaco a Gabriel Agüero como el Alter ego por la efectividad en que maneja las palabras y la franqueza de Abilio Torres como Cruz Salmerón Acosta, joven. No así, el trabajo de Elvis Chaveinte como Ramos Sucre debido a que se le hace cuesta arriba interpretar la lírica explícita del texto, aunque alcanza la intensidad necesaria en las escenas finales. Un punto a favor, es el acoplamiento del coro que pronuncia y canta los poemas con destreza vocal y fuerza.

Pese a los altibajos, Rajatabla conmemora un año más de trayectoria.

Función: 13 de Marzo de 2011