Ilusión y magia al doble

Ilusión: El grupo teatral Delphos presenta la pieza infantil El circo de madera de Irma Borges, dirigida por Luis Alberto Rosas, en el Teatro Luisela Díaz. Un niña que desea mantener vivo el recuerdo de su abuela decide esperar el circo para irse con él, pero su verdadera misión será contribuir a que dos niños crean en que éste existe, ayudada por la magia de otro personaje. Con una puesta en escena precisa que se preocupa por mantener siempre el equilibrio en el escenario, las canciones de Alan González complementan la historia para dar más énfasis en las características de los personajes que juegan a marchar durante cada música gracias a las coreografías de Ellavled Ascano. Los diseños de escenografía y vestuario de Robert Cardenas proponen una sencilla y colorida ambientación que ubica la acción en un parque con árboles de diferentes texturas, además de vestir apropiadamente a cada personaje. Las actuaciones logran acercarse a través de los gestos y la voz a los personajes de niños con Andrea Silva como Blanca, la protagonista, junto a Sandy González como Rosa y José Joaquín Araujo como Armando. De igual manera, hay veracidad en la caracterización que hace Erika Calderón de Fortunata, el personaje mágico, aunque puede afianzar más los conceptos que expresa para disfrutar mejor de la comicidad que posee. Este montaje tiene doble elenco, sin embargo pude apreciar a uno solo, por lo que puedo suponer que si el otro elenco se desenvuelve en los mismos términos que éste, el montaje ofrecerá el contenido de ilusión y amistad que hace que los niños se diviertan con él.
Función: 9 de Mayo de 2009
Magia: Horus Teatro presenta Entre hadas y duendes de Mario Errasmuspe en la sala principal del Teatro San Martín. Este montaje infantil, dirigido por Orlando Alfonzo, desarrolla la historia de un grupo de personajes mágicos que se consigue con que su bosque se ha vuelto oscuro porque el sol y la luna no alumbran debido al hechizo de una bruja; por lo tanto, deben unirse para resolver el problema. La versión realizada por el mismo director solventa varias inconsistencias sobre el conflicto principal, aunque existen personajes que se muestran de relleno porque no aportan nada para el desarrollo y resolución como el Hada Prana y la Princesa. La puesta en escena se encarga de resolver la entrada y salida de los personajes, si bien puede limpiar más el desplazamiento escénico al evitar que los personajes se solapen unos a otros y caminen hacia atrás, además de mantener el ritmo escénico que comienza ajustado pero baja en varios momentos que requieren más fluidez en el diálogo. En la actuación, el elenco masculino posee más fuerza y veracidad en las caracterizaciones que realizan Teo Gutiérrez (Puck), Carlos Enrique Vargas (Urisk), Jaime Feliú Cervi (El Maestro), Fernando Azpúrua (Elfo), Javier Contreras (Gogo) y Orlando Alfonzo (El Sol). El elenco femenino debe manejar mejor las intenciones en Gabriela Mata (Leanan) y Stephania Nevado (Prana), así como mayor intensidad en Ana Karina Terrero (Princesa) y Pilar Seijo (La Luna), igualmente debe trabajarse más a Amanda Gómez (Musa) quien se muestra más débil, al contrario de Ana María Áñez (Annis) que propone mejor su personaje. Una pertinente ambientación y conveniente vestuario de delinea cada rol integran este montaje de una agrupación que es producto de la autogestión y que ha mejorado mucho desde su primera temporada.
Función: 10 de mayo de 2009

Consecuencias reales de interacciones virtuales

El Teatro San Martín de Caracas presentó Chat de Gustavo Ott, dirigida por Luis Domingo González, en la Sala Principal de su sede. La pieza reúne cuatro historias sobre las interacciones que se pueden producir en el entorno de la “realidad virtual” a través de la herramienta de comunicación al instante denominada “chat”. Cada personaje parece destinado a la tragedia porque es conducido, como si no tuviera salvación, a su muerte. Una mujer que desea viajar al primer mundo y utiliza los servicios de un coyote, una joven que se relaciona en la web y es secuestrada por uno de sus contactos, un adolescente que demuestra su sexualidad a través de Internet y compra armas para asesinar a sus compañeros de colegio, y un hombre que reafirma su fe y es incitado a inmolarse con una bomba son los personajes de esta visión pesimista del uso de la tecnología. Las historias se desarrollan alternadamente para presentar cada trama, su desenvolvimiento y sus consecuencias, lo que se traduce en dinamismo para la representación. Sin embargo, al entrar de lleno en la originalidad del argumento, éste parece reiterativo y sin nada nuevo que ofrecer cuando se conoce suficiente acerca de la crueldad de los coyotes que transportan a personas para cruzar la frontera entre México y los Estados Unidos, el asesinato de jóvenes en colegios norteamericanos, los pedófilos que rondan las salas de conversación en busca de víctimas y los mártires musulmanes, sin tocar temas que podrían tener más repercusión en la sociedad venezolana como la creación de perfiles en redes sociales para decir que alguien posee VIH, el cambio constante del lenguaje que se observa en la web o la creciente búsqueda de información por parte de estudiantes para presentarla, como si fuera de su autoría, en las actividades académicas. La puesta en escena de González se propone desde una estética expresionista con desplazamientos precisos. El ánimo de los personajes y su destino se refleja en el dispositivo escénico de Domingo Cova que cubre el escenario de grandes franjas en blanco y negro que cruzan hacia un lado, como si la vida que iba por un rumbo se desvió hacia su final. El vestuario de Manuel González delinea a cada personaje con una imagen evidente de lo que simbolizan. La estética se distingue mejor con el acentuado maquillaje propuesto por los actores, aunque es muy exagerado en el personaje del adolescente, y la iluminación de Gerónimo Reyes que encierra por secciones cada escena y cada personaje con rudeza. Las actuaciones se observan con diferentes intensidades, cargadas de movimientos exagerados y simbólicos para mostrar el desasosiego de los personajes, para escenificar las conversaciones del chat y, a través del uso de varios recuadros, apoyar la trama que sea principal en ese momento. Por su organicidad y composición, destacan Rubén León, que asume cabalmente cuatro roles distintos, y Carolina Torres. En cambio, a Mariana Alviárez y David Villegas se les hace más cuesta arriba la interpretación de dos adolescentes debido a que la forma corporal y el trabajo vocal se quedan en exteriorizar emociones cuando la búsqueda para componer estos roles puede ser otra. En definitiva, un punto de vista sobre el uso de Internet.
Función: 2 de Mayo de 2009

Las palabras seducen

El Teatro de la Noche y el Teatro del Contrajuego han venido presentando Port-Royal de Juan Martínez de la Vega, dirigida por Juan José Martín, en el Teatro Luis Peraza. A Port-Royal, una abadía de la secta religiosa de los jansenistas, llegan Juan e Isabel para descansar antes de continuar su viaje, sin saber que ese sitio será el último para uno de ellos y que su presencia servirá para que los habitantes del lugar se den cuenta realmente de sus conflictos con la fe. La construcción que hace el autor de la historia y los personajes se percibe desde lo que dicen, con un evidente contenido filosófico que deja de lado la acción teatral para darle mayor valor a la seducción de las palabras. De esta forma, el Padre Dufresne defiende la fe con el uso de la palabra, aunque al final se sienta afectado por las circunstancias; la Madre Ana de Jesús expresa su duda con palabras, pero mantiene sus creencias; Juan de Burgos demuestra soberbia y blasfema con palabras; Isabel se conecta con las palabras de las cartas de la Hermana Margarita, Carlos D’Ancy estudia las palabras y justifica su desesperanza con ellas, el Hermano Francisco obtiene sus conocimientos en las palabras de los libros, Monsieur Robert informa con ellas sus objetivos y la Hermana Beatriz manifiesta la consternación no solo con acciones, sino con palabras. Por esto, más allá de emplear apropiadamente a la expresión corporal en la actuación, es necesario que en ésta se maneje una adecuada técnica vocal a través de los matices, las intenciones y la modulación del lenguaje. Esto lo logra cabalmente Alfredo Sandoval en su sincera interpretación del Padre Dufresne, junto a Diana Volpe como la Madre Ana de Jesús. En el mismo nivel se encuentra Robert Chacón que, además de la voz, diferencia corporalmente los personajes del Hermano Francisco y Monsieur Robert, así como también la pequeña participación de Ana Melo como la Hermana Beatriz. Los tres trabajos actorales restantes deben reforzar la búsqueda de la voz como foco interpretativo en donde Alexander Leterni ofrezca mayor intensidad en su propuesta naturalista de Juan de Burgos, Adolfo Nittoli varíe las entonaciones sin perder el ritmo que le da a Carlos D’Ancy y Marialejandra Martín como Isabel descifre mejor el contenido de las palabras sin quedarse solo en lo exterior de la forma. La dirección se propone desde lo estático debido a que los personajes prácticamente no se mueven para apoyar la importancia que posee el texto, por eso muchas escenas comienzan y mantienen esa inmovilidad con sutiles desplazamientos que apenas acentúen lo que se expresa, al mismo tiempo que la iluminación refleja la atmósfera estática o enfoca los momentos en los que se enfatiza algo. Las mayores virtudes de la puesta en escena son la delicada musicalización y especialmente el trabajo de videoarte, ambos de Franca Franchi, que sitúa los espacios en donde se desarrolla la pieza, sirve para mostrar escenas que suceden fuera del escenario y crea nuevos significados con la proyección de pinturas, además de frases que aparecen hasta el punto de descomponerse y caer como una lluvia de letras. De igual manera, el minucioso vestuario de María Moschiano complementa la escena en esta disertación entre la fe y la razón.
Función: 26 de Abril de 2009

Historias entrelazadas para homenajear

La agrupación Art- Teatro se estuvo presentando en la Sala Textoteatro del Teatro San Martín con el montaje Seis historias para Emilio, dirigido por Luisa Maymó. Este trabajo es un homenaje al dramaturgo mexicano Emilio Carballido en el que se presentan seis obras cortas que tienen en común que la acción se ubique en un parque. Desde el día, pasando por la noche, hasta que amanece varios personajes deambulan por el lugar con argumentos que van de la comedia al drama y viceversa. En ¡Únete pueblo!, dos mujeres jóvenes apoyan un cambio que no comprenden realmente, destacan las interpretaciones de Patricia Romero y Antonieta Mendoza debido a que asumen cabalmente los roles de estas jóvenes estrafalarias, aunque es necesario manejar mejor el ritmo que requiere esta pieza. Solitario en Octubre presenta a un hombre melancólico que entabla un diálogo de aceptación y rechazo con una mujer dudosa de su compromiso matrimonial, lo que se desarrolla con sutileza y propiedad gracias a la adecuada composición de los personajes que hacen Robert Castro y Glennys Colina, junto a la pertinente caracterización de Juan José Guzmán como el prometido de la mujer. La siguiente obra es Tangentes que percibe como la más extraña en su desarrollo, cuando un hombre mayor, una pareja de estudiantes enamorados y una mendiga coinciden en una trama de nostalgia, decepción y pérdida en la que parecen conectarse y que se sostiene por la veracidad que ofrece Daniel Landa como el hombre y la acertada búsqueda orgánica de Mariafernanda Fuentes como la mendiga, para ésta y la siguiente obra. Una de las piezas mejor logradas en ritmo y especialmente por el manejo de los matices requeridos en la actuaciones es La miseria, donde una pareja entra en conflicto por la limosna que deben darle a una mendiga, resaltando una vez más el trabajo y la conexión que consiguen Robert Castro y Glennys Colina. La quinta historia es Dificultades, que casi a manera de monólogo muestra a un hombre perturbado que relata sus problemas familiares y de trabajo, de tal forma que lo narrativo se impone sobre lo teatral, a pesar de que Noel Quijada busca un contenido interno pero conduce el rol más desde lo externo. Por último, Delicioso Domingo manifiesta el espíritu humorístico del autor con dos hombres que tratan de pasar un día con dos prostitutas que les provocan más problemas que placer, donde Daniel Landa, Antonieta Mendoza, Robert Castro y Mariafernanda Fuentes aprovechan la comicidad de los personajes. Otro personaje que participa de la acción y le da continuidad al paso de una a otra es el periodiquero, interpretado por Jorge Martínez, que apoya con gestos y acentúa la hilaridad de las historias, alcanzando su mejor momento en Dificultades. Con esto, la dirección resuelve la ilación entre cada pieza, apoyada con la proyección de imágenes que refuerzan cada argumento, ubican al espectador en diversos ambientes del parque y se convierten en signos que cargan de otros significados a la escena. Por otro lado, se hace necesario plantear una mejor propuesta estética en el vestuario y el espacio escénico, si bien se comprende el enfoque de autogestión que posee este grupo que da con solidez su primeros pasos en la escena nacional.
Función: 18 de Abril de 2009

Ritualidad y tragedia

En la Sala Horacio Peterson del Ateneo de Caracas se presenta ArteÚ con el montaje Señora de los ahogados del brasileño Nelson Rodríguez, bajo la producción general de Eliseo Pereira y la dirección de Costa Palamides. Esta agrupación está conformada por ex integrantes del Teatro Universitario de la UCV que ahora se dedican profesionalmente a la actuación. La pieza tiene como centro a una familia que se deja llevar por el odio, la envidia, la traición y la venganza como en una tragedia griega. Ésta ha quedado marcada desde el día de la boda de Eduarda y Misael, los padres que descubrirán las causas de sus acciones, los secretos de su hija Moema y las consecuencias para la vida de su hijo Paul, mientras son observados por los vecinos del lugar. La puesta en escena posee un carácter ritualista que se percibe desde el comienzo cuando dos actores en posición estática reciben al público con una postura que refiere a imágenes religiosas y luego se da inicio a la acción desde la primitiva forma teatral del círculo que se desarma para, en constante movimiento de lado a lado, aprovechar de la disposición bifrontal de la sala. Lo anterior se refuerza con el uso de la capoeria y la danza africana como técnicas para contar la historia y darle un estilo tradicional y mítico, al mismo tiempo, a las interpretaciones. Esto adquiere relevancia cuando los personajes se enfrentan y en el momento en que su pelea y muerte se resuelve simbólicamente. Cada personaje se delinea a través de la expresividad corporal y se desenvuelve hasta un nivel cada vez mayor de exteriorización por medio del cuerpo. El trabajo coral se muestra logrado y acoplado entre los actores para representar a los vecinos que rondan durante el desarrollo de la trama, lo que se observa en los textos que deben expresar en común y especialmente durante los cantos que realizan en portugués para reforzar la atmósfera de la propuesta escénica. Ésta se complementa con la ambientación en la que el piso y los bastidores son blancos, al igual que dos grandes telas que se utilizan y el vestuario con sus textiles ligeros, de esta forma la pureza que se le atribuye a este color contrasta con los desenfrenados conflictos de la pieza. Asimismo, el diseño de iluminación de Gerónimo Reyes fortalece el ambiente blancuzco y acentúa ciertas situaciones determinantes para la acción. En las actuaciones, Nakary Bazán como Eduarda y Carlos Maza como el Novio demuestran una coherencia clara entre voz y cuerpo, Dayana Caro como Moema saca provecho del personaje en las escenas más decisivas y Rogers Lombano como Paul ofrece el desempeño más convincente en todos los aspectos. Por su parte, Germán Manrique como Misael debe conectarse más con la propuesta actoral para dejar de lado una búsqueda naturalista en un personaje que logra por momentos y Alexandra López como Manuela podría dar mayor intensidad a su interpretación, además que ambos pueden cambiar la dureza de su cuerpo con el paso de las funciones. La pertinente participación especial de Nirma Prieto acompaña a esta joven agrupación que aparece en el contexto teatral venezolano de la mano de un productor que va ganando experiencia en su corta carrera y un director con varios montajes en su trayectoria.
Función: 8 de Abril de 2009

Apreciaciones sobre una muestra nacional (y II)

Concluyó la Primera Muestra Nacional de Artes Escénicas y Musicales, organizada por la Compañía Nacional de Teatro y el IAEM. Varias coproducciones realizadas con agrupaciones del interior del país continuaron presentando sus trabajos durante el mes de marzo. Teatro Quijotillo del Estado Sucre llevó a escena El médico a palos de Moliere. Esta comedia en la que un hombre acepta convertirse en médico al ser apaleado por lacayos aconsejados por su mujer se presentó en una versión del texto original que demostró la eficacia de éste aunque las interpretaciones del elenco se quedaban en la exteriorización de los personajes a través del cuerpo. La dirección de Hugo Arneodo equilibra de manera adecuada el desplazamiento y ritmo escénico con un diseño de escenografía y vestuario mal acabado, que no posee correspondencia estética entre ellos y lleno de algunos aspectos discordantes con la época que pretende reflejar. Esto sucede también debido a que los actores emplean máscaras propias de la “comedia del arte” y las actrices llevan un exagerado maquillaje decorativo. Teatro Manglares del Estado Delta Amacuro presentó Kaya y el guerrero Warao, escrita y dirigida por Darly Rivas. El montaje es un ejercicio parateatral que relata el amor que surgió entre una diosa que habita en el delta del río Orinoco y un hombre indígena, a pesar de la oposición de otras deidades. Se considera un ejercicio porque no constituye estructuralmente una obra de teatro, es decir, no está escrito como tal, además de que la representación se interesa más en el aspecto visual de los telones, el maquillaje corporal y la iluminación sin lograr unas actuaciones idóneas. Más allá del rescate y el valor de la mitología de los Waraos, el trabajo busca contar la historia sin mayores pretensiones. La Compañía Regional de Teatro de Portuguesa realizó el montaje de Titus Andronicus de William Shakespeare. El diseño de escenografía, vestuario, iluminación, musicalización y la dirección es de Armando Holzer, es decir, toda la visión estética del espectáculo recae sin miramientos en el director. Lo visto parece indicar que fue una mala función para los actores porque la organicidad, energía y matices de la interpretaciones se percibían técnicas y sobreactuadas, además de varios detalles que restan fuerza a la puesta en escena como emplear toda la escenografía al principio y luego ir usando partes de ella que se separan o suben, pero que perjudican el ritmo con cada cambio de escena o colocar la mesa del final en el centro del escenario, frente al público, cuando encima del módulo mayor del dispositivo permitía mejor visión. Otros detalles desfavorables lo constituyen la iluminación que se propone desde lo tenue u oscuro sin el uso de luces frontales que por momentos perturba la contemplación y la musicalización que no posee un estilo uniforme. El vestuario pretende un reflejo de la época romana hasta cierto punto con algunas evidentes propuestas de romper con ella sin mucha justificación. Una versión que recude el argumento para una función baja de ritmo y fuerza.
Para concluir, es necesario que el ente organizador supervise los montajes que se realicen en coproducción para una mejor calidad en los mismos y, por ende, de la muestra.
Funciones: 15, 19 y 30 de Marzo de 2009

Apreciaciones sobre una muestra nacional (I)

La Compañía Nacional de Teatro, acompañadas por las Compañías Nacionales de Danza y Música junto al Instituto de las Artes Escénicas y Musicales (IAEM), organiza la Primera Muestra Nacional de Artes Escénicas y Musicales que tiene como sede principal la Casa del Artista. Varias colectivos regionales que realizaron coproducciones con la compañía durante el año pasado se han venido presentando en las salas de la sede y otro espacios. El Teatro Negro de Barlovento, coproducción del Estado Miranda, presentó La Cantata del Rey Miguel de Tomás Jurado Zabala en la Plaza de Los Museos. A partir de la historia real de un esclavo negro que se rebela en contra de su condición social y crea un movimiento durante la época colonial venezolana, la agrupación crea un musical bajo la sólida dirección de puesta en escena realizada por Carlos Arroyo, acompañado de la dirección artística de Hirma Pacheco y la apropiada dirección musical de William Sánchez. Ellos facilitan la representación de un texto más narrativo que teatral con ritmos latinos y música de tambores que tiene como pilares la historia relatada por Juan Carlos Azuaje, la adecuada presencia de Ender Machado como Miguel y de cuatro talentosas cantantes. La sugerente escenografía y vestuario de Rafael Sequera, a pesar de algunas licencias en la vestimenta de Miguel y su esposa como reyes, junto al colorido juego lumínico de Alfredo Caldera permiten disfrutar de este espectáculo. El Teatro Nacional Juvenil Núcleo Valera, Estado Trujillo, llevó a escena Romance de lobos de Valle-Inclán. La dirección de Giusseppe Grasso crea una puesta en escena expresionista que destaca lo grotesco del estilo del escritor, apoyado en el maquillaje, la intensidad de la interpretación y la iluminación. La versión se sostiene debido a la imponente composición que hace Ciro Di Nucci de Don Juan Manuel Montenegro, un padre que debe lidiar con la avaricia de sus hijos luego del caos que desata la muerte de su esposa. También destacan Roberto Pinto, Francisco Rivera y Fernando Barrueta que manifiestan el carácter de cada uno de los hijos en la propuesta teatral hasta ahora se muestra más clara estéticamente. El Teatro Estable de Villa de Cura, Estado Aragua, realizó el montaje de Los invasores de Egon Wolff. El argumento trata de un grupo de extraños que irrumpe en la casa de una familia pudiente como parte de un levantamiento que pretende cambiar su condición de marginación. En este caso, se acorta el texto original y se propone una precisa puesta en escena en la que se comprende lo que simboliza que se ubique a la familia de clase alta hacia un lado y a los marginados hacia el otro. Orlando Ascanio, director del montaje, consigue articular al grupo de actores que forman parte del coro de invasores y crea momentos sin texto en donde carga de mayor simbolismo la acción para justificar que todo sea un sueño del protagonista. Resaltan los vestuarios y maquillaje de los invasores, en una escenografía funcional pero no acabada estéticamente, además de la actuación de Luis Enrique Torres que se muestra orgánico y claro en los matices de China, líder del grupo. Esta muestra continúa con la intención principal de presentar otros trabajos del interior del país.
Funciones: 6, 8 y 13 de Marzo de 2009

Situaciones al límite

El Centro de Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (Celcit), con el apoyo del Grupo Actoral 80, presentan Edmond del norteamericano David Mamet en la Sala de Conciertos del Ateneo de Caracas. Con la dirección de Melissa Wolf y producción general de María Elena Ascanio, esta pieza desarrolla la historia de Edmond, un hombre que cambia las perspectivas de su vida cuando una pitonisa le dice: “No estás en la lugar que te corresponde”. Esta frase hace que el personaje se deje llevar por la decepción, las obsesiones, el racismo y la violencia sin nunca caer en cuenta hacia donde se conduce. La dirección resuelve el problema que plantea la puesta en escena de esta pieza como es el constante traslado de espacio del protagonista. Para esto se vale de pocos elementos escenográficos que permiten ubicar al espectador en cada escena y exigirle que use su imaginación, lo que se constituye como la mayor virtud del montaje. Estos elementos adquieren varias dimensiones como el panel de plástico que se usa para representar el cristal que separa a Edmond de una bailarina erótica y que luego se convierte en el vidrio que lo separa de su esposa durante la visita en la cárcel o la cama que le podía servir como espacio de liberación sexual con una prostituta que se convierte en el objeto que oculta el asesinato de una mesonera y sobre el cual se traslada la utilería que debe salir para dar paso a la próxima escena, incluido el cadáver de la mujer, uno de los momentos mejor logrados del montaje. El diseño de iluminación de José Jiménez favorece la puesta debido a que ayuda al desarrollo de la acción para demarcar el traslado de un sitio a otro y crea una atmósfera distinta en cada lugar que refuerza el propósito de cada escena. La musicalización que acompaña el cambio de una escena a otra está conformada por diversos estilos del Jazz que remiten a un ambiente nocturno, pero contrasta con el uso de modismos venezolanos en la interpretación para una obra que tiene referencias a la sociedad norteamericana en la que nació el dramaturgo. Precisamente, la actuación del elenco se observa con diferentes niveles. Juan Vicente Pérez como Edmond transmite la dejadez corporal del personaje y consigue manejar las intenciones de las diversas circunstancias que se plantean, sin embargo debe equilibrar la manera en que éstas lo llevan al límite para que el público comprenda que el personaje reacciona como nunca lo ha hecho en su vida. Mariana Gil busca un contenido orgánico en los cuatro personajes que interpreta, al igual que Jesús Cova, aunque él podría emplear mejor la actitud jocosa que ofrece para que cada personaje sea distinto en esencia. Maikel Ortuño se presenta cabal en su modo de conseguir el matiz de los personajes y Ailed Silva pretende variados niveles de intensidad en cada rol, si bien debe darles mayor organicidad. Los que se presentan más débiles son Claudio Laya y Luis Bisbal que no utilizan los matices apropiados al decir el texto y se muestran sin veracidad. En definitiva, una dirección ingeniosa que encauza las situaciones que propone la obra, soluciona la forma de llevar a escena cada una de ellas y unas actuaciones que necesitan mayor compromiso al asumir el reto de montar una pieza como ésta.
Función: 22 de Marzo de 2009

Dos montajes para dúos

En el Teatro Trasnocho se exhiben dos espectáculos distintos. El primero es Educando a Rita del británico Willy Russel. Este montaje de Producciones en el acto es dirigido por Moisés Guevara, en el que una peluquera que desea ingresar a la universidad se inscribe en un curso de literatura donde obtendrá el conocimiento que le permitirá aprobar la prueba de admisión. El curso es dictado por un poeta fracasado con tendencias al alcoholismo y que se muestra arrogante e irónico como profesor. Guevara propone una puesta en escena realista que se apoya en el minucioso diseño escenográfico y pertinente iluminación de Fernando Calzadilla donde mesas, sillas, lámparas, bibliotecas y un sillón central sobre el piso cubierto de alfombras permiten desarrollar la acción en diferentes espacios y el cambio lumínico entre cada escena simboliza el paso del tiempo con la correspondiente profundización de los conflictos entre Rita y el Profesor, haciendo que cambien para siempre. El desplazamiento actoral es solo el indispensable porque muchas de las escenas se concentran en los diálogos que permiten que la trama avance. Catherina Cardozo captura la esencia de Rita, su manera de hablar y equilibra de manera admirable el cambio progresivo que se observa en el personaje hasta que se convierte en otra, lo que se logra también gracias al uso de un vestuario diferente en cada escena. Alejo Felipe da el tono justo del Profesor en especial por el cabal manejo de los matices que al mismo tiempo brinda veracidad a la interpretación. En definitiva, una atinada producción.
En un horario diferente, se presenta el Grupo Theja con De todo corazón, escrita, producida y dirigida por José Simón Escalona. La pieza es un drama en el que dos amigos que tienen quince años sin verse se encuentran en una habitación de hotel para recordar lo que fueron y tratar así de olvidar sus relaciones fracasadas. Ella y Él, nombre genérico de los personajes, reflexionan de sus vidas y del entorno social que los rodea lo que demuestra que el texto está vigente después de haber sido estrenado hace tiempo, aunque la revisión que se hizo de éste pudo interesarse más por el conflicto de ellos y dejar de lado los guiños hacia la situación actual del país. La dirección de Escalona resuelve sus propuestas como dramaturgo con una puesta en escena realista en el que el movimiento escénico se realiza de acuerdo al desarrollo de la trama. En las actuaciones, Alfonso Medina se observa rígido en escena, maltrata su voz con una interpretación sobreactuada y poco convincente, abusa del alargamiento de las vocales y se muestra intenso sin ningún contenido orgánico, por esto no logra afinidad con su compañera. Nacarid Escalona saca provecho del personaje al ofrecer fuerza a las intenciones que lo requieren y manejar matices sutiles en los momentos donde es necesaria la hilaridad, sin embargo la desvinculación de su compañero los hace parecer en dos montajes distintos. La ambientación escenográfica del mismo director le da un carácter minimalista y preciosista a la habitación de hotel que se acentúa con la iluminación blanca aprovechada al máximo debido a que se usa un sobrepiso reflector de la luz. Una adecuada producción para un montaje con altibajos.
Funciones: 7 de Marzo de 2009 (Ambos montajes)

Diversos estilos paternos

El Teatro San Martín de Caracas ha venido presentando en su sala principal el tercer y último de los espectáculos de Proyecto Padre, en donde varias piezas cortas emplean como temática principal la figura paterna. Todos los padres poseen el mismo nombre, por eso también se conoce como Obras José y en este caso se exhiben el montaje: Atardeceres, después que se llevaron a escena: Amaneceres y Noches. Esta propuesta está conformada por cinco piezas de dramaturgos latinoamericanos. La que abre y cierra es Ella bailaba boleros de Isolina de Santiago Martín Bermúdez que trata de la venganza hacia un padre asesino y se desarrolla con apariciones fantasmales para concluir con un final de celebración a ritmo de bolero. Luego, La cuota de la plusvalía de Benjamín Gelimeri (Chile) pretende mostrar la dominación de un padre hacia su hijo preso, pero no resuelve teatralmente el conflicto al quedarse en lo metafórico. Continúa El Padre José de Angel Norzagaray (México) que muestra sin prejuicios la problemática de la pederastia en la iglesia. Domingo de Mónica Ogando (Argentina) conmueve por la relación entre un padre viudo y su hija, además se presenta como la más clara dramatúrgicamente. Por último, ¿Quién Eres? de Ignacio del Moral (España) presenta a un padre que pierde la memoria y la relación de dos hijos que coinciden sin saber de la existencia del otro. La dirección de Palamides propone un espacio escénico dividido en cinco rectángulos que en conjunto parecen un juego infantil. En cada uno de ellos se desarrolla una pieza delimitada también por la iluminación y demarcada simbólicamente por los actores al inicio de cada historia. Esto restringe el movimiento sobre el escenario, lo que concentra la energía actoral, y plantea una original puesta en escena que resuelve el problema de presentar cinco textos en un mismo espectáculo, de los cuales cuatro de ellos se fragmentan para detener la acción exactamente en el clímax, continuar al siguiente y luego volver alternadamente a ellos para su desenlace. Lo anterior demuestra que el trabajo de dirección no solo se dedicó a llevar a escena las obras sino que también se propone otro nivel de lectura al espectador con este trabajo dramatúrgico. Como ya comenté, la iluminación apoya el desarrollo de cada argumento, bien sea por la delimitación que hace o porque crea nuevos signos que sustentan cada una de las tramas, gracias al diseño de Gerónimo Reyes. El desempeño actoral tiene como pilares la experiencia de Ludwig Pineda, encargado de interpretar a todos los padres, porque se desenvuelve con fuerza y da el tono justo a cada personaje, especialmente en El Padre José y Domingo. Y por la misma razón, María Brito con claras intenciones y energía como la hija en Domingo, además de la presencia que le da a la enfermera en ¿Quién eres?. Junto a ellos, Juliana Cuervos ofrece un cabal trabajo orgánico en todas sus interpretaciones y José Gregorio Martínez que maneja adecuadamente diversas energías para cada uno sus personajes. El trabajo es el cierre de la primera parte de una atractiva propuesta de esta institución teatral que próximamente presentará el estreno de Proyecto Madre: Obras María en donde quince piezas girarán en torno a la madre.
Función: 27 de Febrero de 2009