Ritualidad y tragedia

En la Sala Horacio Peterson del Ateneo de Caracas se presenta ArteÚ con el montaje Señora de los ahogados del brasileño Nelson Rodríguez, bajo la producción general de Eliseo Pereira y la dirección de Costa Palamides. Esta agrupación está conformada por ex integrantes del Teatro Universitario de la UCV que ahora se dedican profesionalmente a la actuación. La pieza tiene como centro a una familia que se deja llevar por el odio, la envidia, la traición y la venganza como en una tragedia griega. Ésta ha quedado marcada desde el día de la boda de Eduarda y Misael, los padres que descubrirán las causas de sus acciones, los secretos de su hija Moema y las consecuencias para la vida de su hijo Paul, mientras son observados por los vecinos del lugar. La puesta en escena posee un carácter ritualista que se percibe desde el comienzo cuando dos actores en posición estática reciben al público con una postura que refiere a imágenes religiosas y luego se da inicio a la acción desde la primitiva forma teatral del círculo que se desarma para, en constante movimiento de lado a lado, aprovechar de la disposición bifrontal de la sala. Lo anterior se refuerza con el uso de la capoeria y la danza africana como técnicas para contar la historia y darle un estilo tradicional y mítico, al mismo tiempo, a las interpretaciones. Esto adquiere relevancia cuando los personajes se enfrentan y en el momento en que su pelea y muerte se resuelve simbólicamente. Cada personaje se delinea a través de la expresividad corporal y se desenvuelve hasta un nivel cada vez mayor de exteriorización por medio del cuerpo. El trabajo coral se muestra logrado y acoplado entre los actores para representar a los vecinos que rondan durante el desarrollo de la trama, lo que se observa en los textos que deben expresar en común y especialmente durante los cantos que realizan en portugués para reforzar la atmósfera de la propuesta escénica. Ésta se complementa con la ambientación en la que el piso y los bastidores son blancos, al igual que dos grandes telas que se utilizan y el vestuario con sus textiles ligeros, de esta forma la pureza que se le atribuye a este color contrasta con los desenfrenados conflictos de la pieza. Asimismo, el diseño de iluminación de Gerónimo Reyes fortalece el ambiente blancuzco y acentúa ciertas situaciones determinantes para la acción. En las actuaciones, Nakary Bazán como Eduarda y Carlos Maza como el Novio demuestran una coherencia clara entre voz y cuerpo, Dayana Caro como Moema saca provecho del personaje en las escenas más decisivas y Rogers Lombano como Paul ofrece el desempeño más convincente en todos los aspectos. Por su parte, Germán Manrique como Misael debe conectarse más con la propuesta actoral para dejar de lado una búsqueda naturalista en un personaje que logra por momentos y Alexandra López como Manuela podría dar mayor intensidad a su interpretación, además que ambos pueden cambiar la dureza de su cuerpo con el paso de las funciones. La pertinente participación especial de Nirma Prieto acompaña a esta joven agrupación que aparece en el contexto teatral venezolano de la mano de un productor que va ganando experiencia en su corta carrera y un director con varios montajes en su trayectoria.
Función: 8 de Abril de 2009

Apreciaciones sobre una muestra nacional (y II)

Concluyó la Primera Muestra Nacional de Artes Escénicas y Musicales, organizada por la Compañía Nacional de Teatro y el IAEM. Varias coproducciones realizadas con agrupaciones del interior del país continuaron presentando sus trabajos durante el mes de marzo. Teatro Quijotillo del Estado Sucre llevó a escena El médico a palos de Moliere. Esta comedia en la que un hombre acepta convertirse en médico al ser apaleado por lacayos aconsejados por su mujer se presentó en una versión del texto original que demostró la eficacia de éste aunque las interpretaciones del elenco se quedaban en la exteriorización de los personajes a través del cuerpo. La dirección de Hugo Arneodo equilibra de manera adecuada el desplazamiento y ritmo escénico con un diseño de escenografía y vestuario mal acabado, que no posee correspondencia estética entre ellos y lleno de algunos aspectos discordantes con la época que pretende reflejar. Esto sucede también debido a que los actores emplean máscaras propias de la “comedia del arte” y las actrices llevan un exagerado maquillaje decorativo. Teatro Manglares del Estado Delta Amacuro presentó Kaya y el guerrero Warao, escrita y dirigida por Darly Rivas. El montaje es un ejercicio parateatral que relata el amor que surgió entre una diosa que habita en el delta del río Orinoco y un hombre indígena, a pesar de la oposición de otras deidades. Se considera un ejercicio porque no constituye estructuralmente una obra de teatro, es decir, no está escrito como tal, además de que la representación se interesa más en el aspecto visual de los telones, el maquillaje corporal y la iluminación sin lograr unas actuaciones idóneas. Más allá del rescate y el valor de la mitología de los Waraos, el trabajo busca contar la historia sin mayores pretensiones. La Compañía Regional de Teatro de Portuguesa realizó el montaje de Titus Andronicus de William Shakespeare. El diseño de escenografía, vestuario, iluminación, musicalización y la dirección es de Armando Holzer, es decir, toda la visión estética del espectáculo recae sin miramientos en el director. Lo visto parece indicar que fue una mala función para los actores porque la organicidad, energía y matices de la interpretaciones se percibían técnicas y sobreactuadas, además de varios detalles que restan fuerza a la puesta en escena como emplear toda la escenografía al principio y luego ir usando partes de ella que se separan o suben, pero que perjudican el ritmo con cada cambio de escena o colocar la mesa del final en el centro del escenario, frente al público, cuando encima del módulo mayor del dispositivo permitía mejor visión. Otros detalles desfavorables lo constituyen la iluminación que se propone desde lo tenue u oscuro sin el uso de luces frontales que por momentos perturba la contemplación y la musicalización que no posee un estilo uniforme. El vestuario pretende un reflejo de la época romana hasta cierto punto con algunas evidentes propuestas de romper con ella sin mucha justificación. Una versión que recude el argumento para una función baja de ritmo y fuerza.
Para concluir, es necesario que el ente organizador supervise los montajes que se realicen en coproducción para una mejor calidad en los mismos y, por ende, de la muestra.
Funciones: 15, 19 y 30 de Marzo de 2009

Apreciaciones sobre una muestra nacional (I)

La Compañía Nacional de Teatro, acompañadas por las Compañías Nacionales de Danza y Música junto al Instituto de las Artes Escénicas y Musicales (IAEM), organiza la Primera Muestra Nacional de Artes Escénicas y Musicales que tiene como sede principal la Casa del Artista. Varias colectivos regionales que realizaron coproducciones con la compañía durante el año pasado se han venido presentando en las salas de la sede y otro espacios. El Teatro Negro de Barlovento, coproducción del Estado Miranda, presentó La Cantata del Rey Miguel de Tomás Jurado Zabala en la Plaza de Los Museos. A partir de la historia real de un esclavo negro que se rebela en contra de su condición social y crea un movimiento durante la época colonial venezolana, la agrupación crea un musical bajo la sólida dirección de puesta en escena realizada por Carlos Arroyo, acompañado de la dirección artística de Hirma Pacheco y la apropiada dirección musical de William Sánchez. Ellos facilitan la representación de un texto más narrativo que teatral con ritmos latinos y música de tambores que tiene como pilares la historia relatada por Juan Carlos Azuaje, la adecuada presencia de Ender Machado como Miguel y de cuatro talentosas cantantes. La sugerente escenografía y vestuario de Rafael Sequera, a pesar de algunas licencias en la vestimenta de Miguel y su esposa como reyes, junto al colorido juego lumínico de Alfredo Caldera permiten disfrutar de este espectáculo. El Teatro Nacional Juvenil Núcleo Valera, Estado Trujillo, llevó a escena Romance de lobos de Valle-Inclán. La dirección de Giusseppe Grasso crea una puesta en escena expresionista que destaca lo grotesco del estilo del escritor, apoyado en el maquillaje, la intensidad de la interpretación y la iluminación. La versión se sostiene debido a la imponente composición que hace Ciro Di Nucci de Don Juan Manuel Montenegro, un padre que debe lidiar con la avaricia de sus hijos luego del caos que desata la muerte de su esposa. También destacan Roberto Pinto, Francisco Rivera y Fernando Barrueta que manifiestan el carácter de cada uno de los hijos en la propuesta teatral hasta ahora se muestra más clara estéticamente. El Teatro Estable de Villa de Cura, Estado Aragua, realizó el montaje de Los invasores de Egon Wolff. El argumento trata de un grupo de extraños que irrumpe en la casa de una familia pudiente como parte de un levantamiento que pretende cambiar su condición de marginación. En este caso, se acorta el texto original y se propone una precisa puesta en escena en la que se comprende lo que simboliza que se ubique a la familia de clase alta hacia un lado y a los marginados hacia el otro. Orlando Ascanio, director del montaje, consigue articular al grupo de actores que forman parte del coro de invasores y crea momentos sin texto en donde carga de mayor simbolismo la acción para justificar que todo sea un sueño del protagonista. Resaltan los vestuarios y maquillaje de los invasores, en una escenografía funcional pero no acabada estéticamente, además de la actuación de Luis Enrique Torres que se muestra orgánico y claro en los matices de China, líder del grupo. Esta muestra continúa con la intención principal de presentar otros trabajos del interior del país.
Funciones: 6, 8 y 13 de Marzo de 2009

Situaciones al límite

El Centro de Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (Celcit), con el apoyo del Grupo Actoral 80, presentan Edmond del norteamericano David Mamet en la Sala de Conciertos del Ateneo de Caracas. Con la dirección de Melissa Wolf y producción general de María Elena Ascanio, esta pieza desarrolla la historia de Edmond, un hombre que cambia las perspectivas de su vida cuando una pitonisa le dice: “No estás en la lugar que te corresponde”. Esta frase hace que el personaje se deje llevar por la decepción, las obsesiones, el racismo y la violencia sin nunca caer en cuenta hacia donde se conduce. La dirección resuelve el problema que plantea la puesta en escena de esta pieza como es el constante traslado de espacio del protagonista. Para esto se vale de pocos elementos escenográficos que permiten ubicar al espectador en cada escena y exigirle que use su imaginación, lo que se constituye como la mayor virtud del montaje. Estos elementos adquieren varias dimensiones como el panel de plástico que se usa para representar el cristal que separa a Edmond de una bailarina erótica y que luego se convierte en el vidrio que lo separa de su esposa durante la visita en la cárcel o la cama que le podía servir como espacio de liberación sexual con una prostituta que se convierte en el objeto que oculta el asesinato de una mesonera y sobre el cual se traslada la utilería que debe salir para dar paso a la próxima escena, incluido el cadáver de la mujer, uno de los momentos mejor logrados del montaje. El diseño de iluminación de José Jiménez favorece la puesta debido a que ayuda al desarrollo de la acción para demarcar el traslado de un sitio a otro y crea una atmósfera distinta en cada lugar que refuerza el propósito de cada escena. La musicalización que acompaña el cambio de una escena a otra está conformada por diversos estilos del Jazz que remiten a un ambiente nocturno, pero contrasta con el uso de modismos venezolanos en la interpretación para una obra que tiene referencias a la sociedad norteamericana en la que nació el dramaturgo. Precisamente, la actuación del elenco se observa con diferentes niveles. Juan Vicente Pérez como Edmond transmite la dejadez corporal del personaje y consigue manejar las intenciones de las diversas circunstancias que se plantean, sin embargo debe equilibrar la manera en que éstas lo llevan al límite para que el público comprenda que el personaje reacciona como nunca lo ha hecho en su vida. Mariana Gil busca un contenido orgánico en los cuatro personajes que interpreta, al igual que Jesús Cova, aunque él podría emplear mejor la actitud jocosa que ofrece para que cada personaje sea distinto en esencia. Maikel Ortuño se presenta cabal en su modo de conseguir el matiz de los personajes y Ailed Silva pretende variados niveles de intensidad en cada rol, si bien debe darles mayor organicidad. Los que se presentan más débiles son Claudio Laya y Luis Bisbal que no utilizan los matices apropiados al decir el texto y se muestran sin veracidad. En definitiva, una dirección ingeniosa que encauza las situaciones que propone la obra, soluciona la forma de llevar a escena cada una de ellas y unas actuaciones que necesitan mayor compromiso al asumir el reto de montar una pieza como ésta.
Función: 22 de Marzo de 2009

Dos montajes para dúos

En el Teatro Trasnocho se exhiben dos espectáculos distintos. El primero es Educando a Rita del británico Willy Russel. Este montaje de Producciones en el acto es dirigido por Moisés Guevara, en el que una peluquera que desea ingresar a la universidad se inscribe en un curso de literatura donde obtendrá el conocimiento que le permitirá aprobar la prueba de admisión. El curso es dictado por un poeta fracasado con tendencias al alcoholismo y que se muestra arrogante e irónico como profesor. Guevara propone una puesta en escena realista que se apoya en el minucioso diseño escenográfico y pertinente iluminación de Fernando Calzadilla donde mesas, sillas, lámparas, bibliotecas y un sillón central sobre el piso cubierto de alfombras permiten desarrollar la acción en diferentes espacios y el cambio lumínico entre cada escena simboliza el paso del tiempo con la correspondiente profundización de los conflictos entre Rita y el Profesor, haciendo que cambien para siempre. El desplazamiento actoral es solo el indispensable porque muchas de las escenas se concentran en los diálogos que permiten que la trama avance. Catherina Cardozo captura la esencia de Rita, su manera de hablar y equilibra de manera admirable el cambio progresivo que se observa en el personaje hasta que se convierte en otra, lo que se logra también gracias al uso de un vestuario diferente en cada escena. Alejo Felipe da el tono justo del Profesor en especial por el cabal manejo de los matices que al mismo tiempo brinda veracidad a la interpretación. En definitiva, una atinada producción.
En un horario diferente, se presenta el Grupo Theja con De todo corazón, escrita, producida y dirigida por José Simón Escalona. La pieza es un drama en el que dos amigos que tienen quince años sin verse se encuentran en una habitación de hotel para recordar lo que fueron y tratar así de olvidar sus relaciones fracasadas. Ella y Él, nombre genérico de los personajes, reflexionan de sus vidas y del entorno social que los rodea lo que demuestra que el texto está vigente después de haber sido estrenado hace tiempo, aunque la revisión que se hizo de éste pudo interesarse más por el conflicto de ellos y dejar de lado los guiños hacia la situación actual del país. La dirección de Escalona resuelve sus propuestas como dramaturgo con una puesta en escena realista en el que el movimiento escénico se realiza de acuerdo al desarrollo de la trama. En las actuaciones, Alfonso Medina se observa rígido en escena, maltrata su voz con una interpretación sobreactuada y poco convincente, abusa del alargamiento de las vocales y se muestra intenso sin ningún contenido orgánico, por esto no logra afinidad con su compañera. Nacarid Escalona saca provecho del personaje al ofrecer fuerza a las intenciones que lo requieren y manejar matices sutiles en los momentos donde es necesaria la hilaridad, sin embargo la desvinculación de su compañero los hace parecer en dos montajes distintos. La ambientación escenográfica del mismo director le da un carácter minimalista y preciosista a la habitación de hotel que se acentúa con la iluminación blanca aprovechada al máximo debido a que se usa un sobrepiso reflector de la luz. Una adecuada producción para un montaje con altibajos.
Funciones: 7 de Marzo de 2009 (Ambos montajes)

Diversos estilos paternos

El Teatro San Martín de Caracas ha venido presentando en su sala principal el tercer y último de los espectáculos de Proyecto Padre, en donde varias piezas cortas emplean como temática principal la figura paterna. Todos los padres poseen el mismo nombre, por eso también se conoce como Obras José y en este caso se exhiben el montaje: Atardeceres, después que se llevaron a escena: Amaneceres y Noches. Esta propuesta está conformada por cinco piezas de dramaturgos latinoamericanos. La que abre y cierra es Ella bailaba boleros de Isolina de Santiago Martín Bermúdez que trata de la venganza hacia un padre asesino y se desarrolla con apariciones fantasmales para concluir con un final de celebración a ritmo de bolero. Luego, La cuota de la plusvalía de Benjamín Gelimeri (Chile) pretende mostrar la dominación de un padre hacia su hijo preso, pero no resuelve teatralmente el conflicto al quedarse en lo metafórico. Continúa El Padre José de Angel Norzagaray (México) que muestra sin prejuicios la problemática de la pederastia en la iglesia. Domingo de Mónica Ogando (Argentina) conmueve por la relación entre un padre viudo y su hija, además se presenta como la más clara dramatúrgicamente. Por último, ¿Quién Eres? de Ignacio del Moral (España) presenta a un padre que pierde la memoria y la relación de dos hijos que coinciden sin saber de la existencia del otro. La dirección de Palamides propone un espacio escénico dividido en cinco rectángulos que en conjunto parecen un juego infantil. En cada uno de ellos se desarrolla una pieza delimitada también por la iluminación y demarcada simbólicamente por los actores al inicio de cada historia. Esto restringe el movimiento sobre el escenario, lo que concentra la energía actoral, y plantea una original puesta en escena que resuelve el problema de presentar cinco textos en un mismo espectáculo, de los cuales cuatro de ellos se fragmentan para detener la acción exactamente en el clímax, continuar al siguiente y luego volver alternadamente a ellos para su desenlace. Lo anterior demuestra que el trabajo de dirección no solo se dedicó a llevar a escena las obras sino que también se propone otro nivel de lectura al espectador con este trabajo dramatúrgico. Como ya comenté, la iluminación apoya el desarrollo de cada argumento, bien sea por la delimitación que hace o porque crea nuevos signos que sustentan cada una de las tramas, gracias al diseño de Gerónimo Reyes. El desempeño actoral tiene como pilares la experiencia de Ludwig Pineda, encargado de interpretar a todos los padres, porque se desenvuelve con fuerza y da el tono justo a cada personaje, especialmente en El Padre José y Domingo. Y por la misma razón, María Brito con claras intenciones y energía como la hija en Domingo, además de la presencia que le da a la enfermera en ¿Quién eres?. Junto a ellos, Juliana Cuervos ofrece un cabal trabajo orgánico en todas sus interpretaciones y José Gregorio Martínez que maneja adecuadamente diversas energías para cada uno sus personajes. El trabajo es el cierre de la primera parte de una atractiva propuesta de esta institución teatral que próximamente presentará el estreno de Proyecto Madre: Obras María en donde quince piezas girarán en torno a la madre.
Función: 27 de Febrero de 2009

Dos realidades del país

Un país: El Centro del Directores para el Nuevo Teatro presenta en la Sala Anna Julia Rojas del Ateneo de Caracas la segunda temporada de Hollywood style de Marcos Purroy con dirección de Daniel Uribe. Cristóbal y Roberto son dos actores que desean viajar a Los Ángeles en busca del “sueño americano”. Beatriz, novia de uno de ellos, hace lo imposible porque ambos logren su sueño, aunque se dejan llevar por los ofrecimientos de Régulo que logra convencer al otro para que sea una mula de drogas. El texto de Purroy se desenvuelve de manera correcta dramáticamente en donde las escenas se van sucediendo para permitir el desarrollo del argumento con su clímax y desenlace. Por su parte, Uribe propone una sencilla puesta en escena en la que varias pantallas blancas y pocos elementos escénicos le sirven para diferenciar los espacios, además una telón brillante que divide la escena con el proscenio. Se vale de las composiciones de Chicago y otros musicales para contar la historia, aunque los actores doblan y bailan sin nunca alcanzar la fuerza que transmite la música por sí sola. Las actuaciones, confiadas a artistas de televisión, no logran la eficacia que pretenden, sin embargo Luciano D’Alessandro ofrece veracidad en sus intenciones y Gonzalo Velutini se muestra intenso en su interpretación. Luis Gerónimo Abreu podría explotar más y sin escrúpulos la composición vocal y corporal de su personaje, y Daniela Alvarado emplea la naturalidad televisiva que no da buenos resultados en teatro. A pesar de todo, esta obra refleja una realidad del país.
Función: 7 de Febrero de 2009
Otro país: El Gimnasio de Actores presenta en el Banco del Libro de Altamira la obra: No hay barcos en Chacao, versión libre de Danny and the blue sea de John Patrick Shanley, dirigida por Matilda Corral. Roberta y Alejandro, dos jóvenes que han pasado por experiencias duras en sus vidas, coinciden en un bar y sienten afinidad entre ellos. Su diálogo los conecta y los conduce a la habitación del apartamento donde reside ella, lugar en el cual deberán superar sus temores para continuar con la esperanza de vivir. La puesta en escena se propone desde el realismo en la interpretación y el movimiento escénico, que por momentos llega hasta el hiperrealismo debido a la intensidad y veracidad que alcanzan las actuaciones. Cada desplazamiento se realiza de acuerdo a las necesidades que tenga el personaje de expresar una emoción, partiendo del estatismo en la escena del bar hasta lograr mayor dinamismo en las dos escenas de la habitación. Quizás el momento final puede estar mejor ubicado que en una esquina del cuarto porque se pierde parte de la actuación, aunque se comprende que refleja la imposibilidad de escapar para Roberta y la esperanza que le ofrece Alejandro. Anais Alvarado como Roberta manifiesta las intenciones con su cuerpo y usa un tono de voz que va con el personaje, entretanto requiere más soltura en las manos y debe mantener siempre la intensidad vocal y no solamente en ciertas situaciones. Teo Gutierrez como Alejandro compone de manera cabal su personaje, demostrando un encomiable talento escénico. Una pertinente dirección de Arte de Melba González complementan este inusual montaje por la manera en que el público experimenta la proximidad con los actores.
Función: 22 de Febrero de 2009

Tentaciones durante luna llena

La Fundación Rajatabla con su programa de formación llamado Taller Nacional de Teatro (TNT) tiene varios años educando a jóvenes en el campo de la actuación, aunque muchos terminan desarrollándose también en otras áreas del quehacer teatral. Desde hace varias semanas, presenta en su sala: Plenilunio en la casa del dolor, montaje de graduación de su nueva cohorte, escrito y dirigido por José Domínguez. Esta propuesta, que fue estrenada el año pasado, es una versión para teatro de El maestro y Margarita de Mijaíl Bulgakov en el que se discurre sobre creer o no acerca de la existencia del mal. El mal es representado por Satán que, luego de burlar a un incrédulo de su existencia, ofrece a Margarita una manera de salvar al Maestro, el escritor al que ama y admira. La versión presenta un correcto desarrollo de la progresión dramática, aunque al principio se deja llevar más por el estilo narrativo de la novela para alcanzar mayor fuerza y teatralidad hacia el final. De la misma forma se desenvuelve la puesta en escena de Domínguez, que es muy comedida y precisa al principio, ofreciendo un ritmo lento que va en aumento y se desborda al final alcanzando su momento de más intensidad durante el encuentro de Margarita y Satán, lo que termina por convertirse en un ritual satánico a través del cual ella podrá recuperar a su amor. Para todo esto, se vale de un escenario brifontal con pocos elementos escénicos ubicados a los extremos y que permiten el desplazamiento de lado a lado de los actores, usa uno de los extremos como el lugar desde donde aparece el ocultismo que profesa Satán y aprovecha al máximo el espacio durante el ritual en el que consigue una energía dionisiaca en escena. Como montaje final de un programa de formación, el trabajo actoral está desnivelado. Destacan dos interpretaciones: Gabriel Agüero debido a que compone a Voland, el profesor de ciencias ocultas que en realidad es Satán, con una voz sutil que se acompaña de la actitud amanerada de su cuerpo, sin caer en el cliché, para ofrecer otra dimensión al personaje, y Elvis Chaveinte porque brinda el tono justo y sensato que debe poseer El Maestro. Margarita, interpretada por Yuri Pita, fue compuesta partiendo de la veracidad en las intenciones pero requiere de mayor intensidad. Jean Carlos Rodríguez, Karlina Fernández, Verlú Briceño, Álvaro Durán y Abilio Torres ofrecen actuaciones muy externas frente a lo que pueden representar sus personajes, además deben comprender que alzar la voz con fuerza no ofrece la intensidad necesaria si no se posee un contenido orgánico. Al contrario de Tatiana Mabó que luce segura y clara en sus intenciones durante su breve intervención, Emilshen Acevedo que demuestra un buen uso de la expresividad corporal pero debe mejorar su dicción y Jean Franco De Marchi que puede aprovechar más su vestuario, si bien se muestra pertinente en su desempeño vocal. Todos estos actores, acompañados los integrantes del segundo nivel y con un resaltante maquillaje para la corte de Satán, asumen personajes que permiten el desarrollo de la acción, en especial durante la escena que da título al montaje, cuando en una noche de luna llena es necesario dejarse llevar por la tentaciones del demonio en su casa del dolor.
Función: 8 de Febrero de 2009

Espacios para la difusión y la comprensión

Difusión: La agrupación Teatro de Cerca exhibe: Érase una vez un rey, original del grupo chileno Aleph, en su “Espacio 77 para las Artes” de San Bernardino. Este recinto se ha convertido en una opción para los que necesitan sitios de ensayo, para danza, presentaciones y otras actividades relacionadas con diversas áreas artísticas. El montaje se presenta en la pequeña sala del Espacio como reflexión acerca de las consecuencias del poder cuando Watusi, Ñafle y Sonajera, tres recolectores de basura, juegan a convertirse en reyes por una semana, lo que ocasiona numerosos conflictos entre ellos. La dirección de Oliver Loyo propone una puesta en escena en la que el equilibrio es primordial en la ubicación de los personajes y el movimiento escénico, para ello se vale de varios elementos que podrían usar este tipo de personas y otros creados para tal fin, además de un carro recolector que facilita la movilidad. El ritmo escénico se mantiene al principio, pero decae de la mitad hacia el final donde se hace necesario mayor fluidez en la interrelación de cada una de las escenas. La actuación, acompañada de divertidas interpretaciones cantadas, se propone desde la caracterización de los personajes. Esto puede observarse en el desenfado y la notable expresividad corporal de Juliana Cuervos (Ñafle), la manera pertinente de asumir cada situación, si bien debe reforzar más la intención de cada una, de Walter de Andrade (Watusi) y el correcto uso vocal y corporal, con acento colombiano incluido, de Mariale Camacho (Sonajera). Este espacio se constituye como otra iniciativa en pro del teatro venezolano y del arte en general.
Función: 7 de Febrero de 2009
Comprensión: El Circuito de Arte Cénica presenta en la Sala de Conciertos del Ateneo de Caracas la pieza infantil: La Pájara Pinta y El Pájaro Loco, escrita y dirigida por Ricardo Nortier. El argumento se desarrolla cuando La Pájara Pinta, personaje emblemático del cancionero infantil venezolano, se traslada desde su pueblo llamado “verde limón” hasta la ciudad en busca de mejores oportunidades, allí conoce al Pájaro Loco, un francés obsesionado con la tecnología. De las diferencias entre ambos y la aceptación de sus puntos de vista surge el amor para transmitir la premisa de tolerar siempre al que piensa distinto. La puesta en escena posee un ritmo apropiado que nunca disminuye, lo que mantiene la atención de los espectadores, gracias al trabajo interpretativo del elenco. Ana Melo como La Pájara Pinta y Gabriel Agüero como El Pájaro Loco construyen con solidez sus personajes, en especial por la desenvoltura del segundo, y Nortier como el narrador y Chinoto, un pájaro cura, posee una energía sin igual en la apropiada composición de ambos personajes. Lo anterior no se lograría sin el diseño de vestuario de Joaquin Nandez que usa diversos materiales textiles para ofrecer una admirable textura visual en la que cientos de plumas invaden los trajes de los protagonistas, además de emplear un color resaltante para cada personaje y reflejar así su temperamento. Junto al atrayente diseño escenográfico de Orlando Arocha y la admirable música de Enrique Bravo, este montaje divierte a adultos y niños por igual porque trata un tema actual que se desenvuelve con originalidad.
Función: 8 de Febrero de 2009

Dramas para el oeste de Caracas

El Teatro San Martín de Caracas es prácticamente el único lugar de relevancia donde se presenta teatro en el Oeste de Caracas. Como ente productor de espectáculos y sede de la agrupación Textoteatro ha venido exhibiendo en su sala principal: 80 dientes, 4 metros y 200 kilos de Gustavo Ott. En la pieza, el monstruo de la culpa (al que refiere el título) persigue durante tres décadas a tres amigos que asesinaron y abandonaron a la hermana de uno de ellos, por lo que el destino al que temen desde jóvenes se cumple tiempo después como consecuencia del acto que cometieron. Ott estructura la acción en tres partes demostrando su habilidad dramatúrgica en las nueve escenas de la primera parte (como un juego de béisbol), tres escenas para la segunda y un clímax final donde los fantasmas del pasado vuelven de tal forma que no permiten identificación con el personaje principal cuando se relata su muerte. José Gregorio Martínez, David Villegas y Leonardo Gibbs encarnan con veracidad y firmeza a los tres amigos, apoyados por las cabales caracterizaciones de Carolina Torres y Rubén León que interpretan varios roles. La puesta en escena de Luis Domingo González aprovecha al máximo los elementos escenográficos para representar los diferentes lugares de la acción, lo que ofrece dinamismo y resuelve con certeza cada situación, además de emplear la música para ubicar cada época.
Función: 31 de Enero de 2009
En la Sala Textoteatro del mismo lugar, Pathmon producciones presenta una versión de La criadas de Jean Genet. La situaciones originales se mantienen, pero concentran la acción en casi una hora donde Clara y Soledad, dos sirvientas, representan un juego de dominación y resentimiento social cuando una se hace pasar por la Señora de la casa y otra por una de ellas mismas hasta el punto de confundir la apariencia con la realidad cuando la que se cree la Señora termina asesinada por la otra debido a la imposibilidad de matar a la verdadera. La versión se presenta muy ajustada y hacia el final no muestra la efectividad del principio porque la resolución del conflicto es muy abrupto y no cierra con el impacto que requiere. La dirección de José Gregorio Franquiz crea una interpretación expresionista en donde la emoción se exterioriza a través de amplios movimientos en la actuación, estética que se refleja en el diseño de vestuario y maquillaje de David Lovera pero que se rompe con la propuesta escenográfica surrealista de Iván Candeo, ya que reinterpreta alguno de los elementos que se requieren en escena, como un reloj que podría significar la relatividad del tiempo y coloca figuras bidimensionales de vestidos y una cómoda, al mismo tiempo que usa elementos reales como dos mesas, un juego de té y un teléfono. En la actuación, Maigualida Gamero logra con mayor propiedad las intenciones y fuerza que requiere Soledad contraria a Yohana Bello con una interpretación vocal de pocos matices y que podría ser de mayor intensidad para Clara. Franquiz asume el rol de la Señora que se desplaza en escena sobre zancos para simbolizar la opresión, si bien el gesto y voz que usa lucen externos. Este montaje propone otra visión del texto con algunas desavenencias que pueden retomar y una carga simbólica que se consigue hasta cierto punto.
Función: 1 de Febrero de 2009