Lejanos y cercanos a la guerra

Con Cuentos de guerra para dormir en paz, original de Karin Valecillos, el grupo Tumbarrancho teatro irrumpe en la escena ofreciendo un emotivo espectáculo que se presenta en los Espacios cálidos del Ateneo de Caracas. La propuesta dramatúrgica incluye cuatro obras cortas que tienen como premisa central las consecuencias de la guerra y acercarse a ella desde la mirada de sus víctimas. En la primera pieza llamada Grita Kassandra, dos mujeres de Yugoslavia se reúnen durante la guerra para contarse los capítulos de una telenovela venezolana, aunque el destino es lo que las une. Soraya Acosta y Patrizia Fusco logran conectar al público con el drama de estos personajes, debido a que transmiten el miedo, la incomprensión, el escape que les permite la ilusión de un programa televisivo y, especialmente, el desconsuelo que acarrea la guerra. Un chiste de Las Malvinas refleja las repercusiones de la guerra en la vida de sus veteranos. Julián y Martín, interpretados cabalmente por Giovanny García y Rober Calzadilla, respectivamente, ven como sus amigos y compañeros de batalla se han ido suicidando poco a poco, mientras la sociedad nunca les agradecerá haber luchado en una guerra sin sentido. El empleo del acento argentino y de un necesario realismo en la interpretación hace que alcancen el cometido de la pieza. La comedia se hace presente en El medio oriente es de Carúpano para allá, donde Modesta y Guaché creen que la Guerra del Golfo sucede en su pedazo del oriente venezolano. Así, en medio de la confusión, se puede comprender que por muy alejado que se esté del conflicto bélico, afecta de la misma manera. La hilaridad de las situaciones se consigue gracias a que Indira Jiménez y Jesús Carreño se valen de la manera de hablar propia de esa región del país y una bien manejada expresividad corporal. Por último, Madrake Copperfield, hijo de Houdini trata el tema de los desplazados colombianos que buscan mejores condiciones de vida en Venezuela, si bien no pueden olvidar su origen y sienten que los conflictos originados por la guerrilla no les ha permitido vivir como ellos desean. A través de la magia, Mandrake desea que su esposa Narda pueda evadir la depresiva realidad, pero siempre será un sueño. Giovanny García e Indira Jiménez dan vida con propiedad a estos personajes y hacen que el final de todo el espectáculo sea conmovedor. Acompaña a las cuatro piezas El brillo, un video proyectado a mitad del espectáculo, en el que dos seres humanos parecen dedicarse a recoger cadáveres en un lugar destruido, sin embargo su ritmo lento y falta de una historia sólida rompe con la propuesta . La atinada dirección de Jesús Carreño se concentra en el trabajo actoral y en los desplazamientos escénicos necesarios para resolver cada una de las circunstancias de las cuatro piezas. La música original de Abiram Brizuela crea diversas atmósferas, principalmente cuando acompaña a los actores en el decir del texto, además que - al ser ejecutada en vivo - se adapta al ritmo escénico en cada representación. Una sencilla producción, a cargo de Patrizia Fusco, presenta un montaje con pocos elementos escenográficos y un vestuario de carácter realista que se muestra acorde con los planteamientos de dirección.
Función: 13 de Julio de 2008

Codificando y decodificando la realidad venezolana

El Taller Experimental de Teatro ha venido presentando en su sede del Teatro Luis Peraza de los Chaguaramos, una reinterpretación de Marat – Sade, la famosa pieza escrita por Peter Weiss. Con versión y dirección de Juan Cordido, la representación hecha por los internos de un sanatorio de la muerte del revolucionario Jean Paul Marat y dirigidos por el Marqués de Sade es un acercamiento a la locura desde la contemporaneidad. La versión decodifica el texto original para solo mantener su premisa de que toda revolución posee una contrarrevolución, cada una con sus pro y contra, haciendo que cada ciudadano fije una posición y se identifique con alguna de ellas. Luego esto se codifica de nuevo para proyectar el suceso de Marat en la realidad actual del país en la que la palabra revolución posee diferentes connotaciones para cualquiera que la oiga o emplee. El montaje es el reflejo de una sociedad al borde de la locura, los actores se desplazan sobre un piso blanco de papel que transmite tranquilidad pero que es imposible de mantener impoluto, se mancha, se rompe, se convierte en otro lugar invadido de infantiles muñequitas hasta que se acaba con él, el papel se arranca violentamente; quizás las bases de la organización social ya no soportan el peso de lo que tienen encima. Coulmier, el director del sanatorio, advierte que la representación es hecha por internos, de esta forma el teatro les ofrecerá un poco de cultura, es decir ¿que es necesario ofrecer actividades artísticas para mantener satisfechos a los locos del país? (en este caso, los ciudadanos del país). Charlotte Corday, la asesina de Marat, es una figura con la cara cubierta con una máscara de gas, ¿acaso aquel que se oponga al líder revolucionario debe recibir bombas lacrimógenas y protegerse para poder acercarse? Sade se enfrenta al público que exige que se le satisfagan sus necesidades más ilógicas, es decir ¿el Estado debe complacer los deseos más mundanos de los ciudadanos sin nunca dejar atrás el paternalismo? La puesta en escena se desarrolla entre el dinamismo que invade todo el espacio cuando los actores no dejan de moverse mientras suceden acciones en primer plano hasta el estatismo cuando aparecen videos o ellos se ubican a ambos lados del escenario. Este último es cubierto solo por el piso blanco, al principio de papel y debajo de esté pintando del igual color, una acertada propuesta porque dependiendo de la iluminación, que en ocasiones se concentra en diferentes lugares y en otras juega con sombras, parece cada vez un ambiente diferente, así como sucede con la ubicación de los actores o uso de elementos como tiza y las muñequitas. El trabajo actoral está equilibrado al mantener siempre la conexión visual y energética entre los intérpretes, resaltando la labor corporal de Aurelena Pisani, la propiedad en el decir del texto de Carlos Sánchez Torrealba o la variedad intencional de Jesús Sosa, secundados por Guillermo Díaz Yuma, Ludwig Pineda, Ángel Ordaz, Dixon Dacosta y Alma Blanco. El uso de la técnica del distanciamiento brechtiano con videos o maneras de decir el texto pretenden una postura crítica del público hasta el maravilloso final especular en que todo se rehace de atrás hacia adelante y viceversa.
Función: 4 de Julio de 2008

Desmitificando la historia

La agrupación Teatro del Laberinto presentó una original obra de teatro llamada Bolívar vs. San Martín: la revancha en la Sala José Ignacio Cabrujas de la Fundación Cultural Chacao, ubicada en Los Palos Grandes. La pieza, escrita y dirigida por Ignacio Márquez, toma como punto de partida las vidas de Simón Bolívar y José de San Martín para crear todo un relato en torno al mundo del boxeo. El enfrentamiento final, considerado como revancha, entre Simón “El libertador” Bolívar y José “El libertador” San Martín va a ocurrir en el Barrio el olvido, mientras sus vidas y hazañas deportivas son narradas como presentación previa por Infundio Vargas y Divino Moreno, dos cronistas, que van recreando los diferentes momentos históricos conocidos en el más puro estilo boxístico. De esta forma, aparecen varios personajes representativos de la vida de cada uno convertidos en entrenadores, promotores o compañeros de boxeo, al igual que el Reino de España se convierte en el Cartel Español o la campaña admirable se transforma en una serie de peleas que Bolívar ganó con habilidad. La originalidad reside en la adecuación hecha de la historia para convertirla en una fascinante fábula boxística, ocasionando gratos momentos de hilaridad y desenfado, tanto en la dramaturgia como en la interpretación. El relato avanza progresivamente de acuerdo a la cronología de la vida de ambos personajes, sin embargo se queda en la narración para dejar de lado la acción teatral que tiene su base en el diálogo, así que el accionar solo se logra con la puesta en escena. Esta última se constituye en el eje del montaje al valerse de un cuadrilátero marcado en el piso de la sala con cuatro recipientes de metal en cada esquina y dos bancos. La trama comienza con los dos cronistas narrando desde el centro del escenario para desplazarse a cada una de las esquinas y luego bordear el cuadrilátero, así, sucesivamente ocurre el movimiento escénico que logra interesar e integrar al público dentro de la historia porque mantiene el ritmo de la interpretación y permite seguir la acción desde varios ángulos debido a que el público se ubica rodeando los cuatro lados del espacio. Nacho Marx (seudónimo de Ignacio Márquez) y Arnaldo Mendoza son los actores encargados de representar hasta cinco personajes cada uno. Ambos diferencian cabalmente cada uno de ellos, tanto vocal como corporalmente, utilizando al máximo los diferentes elementos del vestuario deportivo que llevan. De Marx o Márquez resalta la energía que ofrece con Infundio Vargas, la pose reiterativa con que identifica a Bolívar, la exaltación de un excéntrico Simón Rodríguez y el habla coloquial de Sucre. Mendoza sobresale en la caracterización vocal de Divino Moreno, la vanidad que le infunde a San Martín y la afectación con que compone a María de los Remedios de Escalada, esposa devota de San martín. En definitiva, una interesante propuesta. Por otro lado, es conveniente destacar la importancia que ha cobrado esta sala porque ha servido, y seguirá haciéndolo, de espacio para el teatro, las lecturas dramatizadas, la danza, conferencias, charlas y talleres de formación; lo que demuestra el interés de la Fundación Cultural Chacao de ofrecer varias opciones culturales a los caraqueños.
Función: 28 de Junio de 2008

Es necesaria la amistad para cruzar la vida

El Grupo actoral 80 con el apoyo del CELCIT presentan el montaje El cruce sobre el Niágara del dramaturgo peruano Alonso Alegría. Nuevamente, esta agrupación da oportunidad a nuevos talentos en el área de las artes escénicas como lo hizo en Final de Partida, en la que varios jóvenes aceptaron el reto de interpretar esta reconocida pieza. Algunos de ellos son los creadores de este emocionante espectáculo como diseñadores y realizadores de la escenografía y vestuario, asistentes y hasta asumiendo la dirección. Aunque el compromiso mayor es de Melissa Wolf como directora de la obra, junto a su propuesta del espacio escénico. En esta pieza nos encontramos frente a la representación de varios momentos en la vida de Blondin, un equilibrista francés famoso por haber cruzado la cataratas del Niágara en distintas oportunidades, en cada una de las cuales inventó una nueva manera de hacerlo, como preparar un omelette en medio del trayecto. El argumento creado por Alegría nos presenta un Blondin solitario, a pesar de su fama, que es visitado por Carlo, un joven que critica lo comercial y repetitivo de su proeza, si bien realmente lo admira. Poco a poco se convierten en amigos cuando Carlo convence a Blondin para que cruce de nuevo con él en sus hombros. La estructura teatral se maneja correctamente, al desarrollar en seis escenas toda la historia, con planteamiento del conflicto en las dos primeras, desarrollo en las tres siguientes, clímax y resolución en la final. De esta manera, la premisa planteada se hace evidente cuando la solidaridad, la confianza, el saber que se puede poner la vida en las manos de alguien logra constituir una sólida amistad. La puesta en escena de Wolf invade todo el espacio y se vale del dispositivo escenográfico integrado por una puerta, un escaparate, en el centro una cama con mesita y silla a su lado, detrás un gran ventanal, rodeados de varios paneles blancos que a manera de paredes resaltan la sugestiva iluminación. En las primeras dos escenas los actores se desplazan constantemente en virtud del planteamiento señalado, usando todos los elementos de la escenografía, haciendo piruetas, subiéndose a los objetos o metiéndose en ellos, como es el caso del escaparate. En las siguientes escenas las acciones constantes buscan un sentido más preciso para el desarrollo de la trama, como es que Carlo logre convencer a Blondin que se puede cruzar con alguien en sus hombros. Luego todos los objetos desaparecen y quedan los paneles. De esta forma, sobre un gran columpio en constante balanceo se hace evidente que deben decidir si cruzan o no; hasta la escena final donde uno encima del otro, caminan frente al público, cruzando el Niágara. La puesta en escena va desde el desequilibrio hasta la precisión como se desarrolla la trama de la pieza, además que la selección musical deleita con las diferentes versiones de Stairway to heaven. Daniel Rodríguez demuestra nuevamente su talento al crear cabalmente un excéntrico Blondin que usa su habilidad corporal para moverse sin descanso y emplea una variedad de gestos faciales y corporales que cargan de hilaridad al personaje. Jesús Cova ofrece una interpretación suelta y pertinente como Carlo. El montaje, que logró superar a algunos problemas técnicos en la función que presencié, se venía presentado en la Sala Horacio Peterson con notable éxito, ahora se disfrutará en la Sala del Conciertos del Ateneo de Caracas.
Función: 22 de Junio de 2008

Lo que se considere marginal es lo más importante

En la Sala Texto Teatro del Teatro San Martín de Caracas ha venido presentándose El contrabajo, monólogo escrito por Patrick Süskind y llevado a escena por la agrupación Amarcorteatro. Bajo la dirección de María Teresa Haiek y la producción de Luis Mancera, se presenta un sencillo pero contundente espectáculo que conecta al público con las emociones de un músico encerrado física y mentalmente en su mundo. Este músico se encuentra en una habitación que ha insonorizado para aislarse de los sonidos del exterior, sin darse cuenta que el caos de afuera que quiere evitar es muy parecido al que tiene en su vida porque se siente decepcionado y cansado de la rutina, de su trabajo como contrabajista e imposibilitado de conseguir el amor. La culpa de sus males la tiene el instrumento que ama y odia con la misma intensidad, al que atribuye mucha importancia como parte de una orquesta y desprecia porque lo aleja del reconocimiento del público que asiste a los conciertos. Así entre música, historias de su vida y de la vida de grandes compositores, reconoce que su manera de escapar es la pasión que siente por una soprano y a quien le gritará su nombre en plena presentación como símbolo de la vida que desea para sí. El personaje interpretado por el joven actor Jesús Das Merces comenta a cada momento que aquello que nos parezca más trascendental en su relato es marginal, es decir, al margen de lo que aparentemente le interesa más. No obstante, lo marginal es lo que en realidad perturba en su vida. La interpretación hecha por este joven actor es el centro del montaje porque logra veracidad, manejo de las intenciones y claro sentido en el entendimiento del texto. Demuestra seguridad y tranquilidad al ir llevando poco a poco el discurso, emplear adecuadamente el instrumento musical, hablar directamente al público, interactuar con él y trasladarse por todo el espacio escénico para realizar las acciones del personaje. La dirección compone una sencilla puesta en escena que desplaza el actor por la escena siempre que sea necesario, aunque se enfoca en lograr cabalmente el desempeño actoral. Los elementos escenográficos permiten estructurar estos desplazamientos con la presencia de un equipo de sonido antiguo para discos de vinilo, una silla acompañada de una mesita con lámpara, un perchero, una ventana y el gran contrabajo. Solo la ventana rompe con la estética lograda porque posee soportes en el piso cuando solo colgada se vería más coherente, sin embargo el esfuerzo de producción es evidente al conseguir todos estos elementos que reflejan una época anterior a la actual. Al principio un pantalón negro y un suéter blanco componen el concepto de vestuario que luego el actor va enriqueciendo hasta vestirse con traje de cola para asistir a la presentación que cambiará su vida. Como aspectos contrarios a la propuesta estética se encuentra la iluminación que no sugiere nada con el uso del color ámbar a los lados, un simple ambiente blanco sería más apropiado, por otro lado el final debe acentuarse más para que quede la certeza de que el músico va a abandonar la vida que lleva cuando grite el nombre de Sara, la soprano de la que está enamorado, y que no es para nada marginal a él.
Función: 14 de Junio de 2008

El eco de un hombre y de su vida

La Compañía Nacional de Teatro retoma su camino como referencia para las artes escénicas venezolanas con El eco de los ciruelos, espectáculo escénico-musical a partir de textos de Bertolt Brecht, frase que acompaña la promoción del montaje creado y dirigido por Miguel Issa que se presenta en la Sala experimental del Museo de Bellas Artes. Luego de varias puestas en escena regulares, muchas de ellas desarrolladas a partir de convenios con agrupaciones del interior del país, junto a otras que pretenden valorar lo popular tradicional como premisa o la invitación de directores sin nada original que ofrecer, al parecer su directiva comprendió que esto no puede ser excluyente ni debe ser la línea de una institución que ostenta ese nombre, cualquiera que sean las políticas culturales del Estado, además que nunca es beneficioso apartarse de verdaderas propuestas estéticas llevadas a cabo por figuras representativas del quehacer teatral. Tal es el caso de Issa, quien ideó todo un homenaje a Nicolás Curiel, pionero de la introducción de Brecht en Venezuela, estructurando un impresionante montaje que incluye actuación, danza, música y video, siguiendo el modo de trabajo que ha desarrollado en su grupo: Dramaturgia del Movimiento (Dramo). Como inspiración tomó fragmentos de textos que van desde la época expresionista, pasando por la comunista, hasta el materialismo dialéctico de la dramaturgia y poesía de Brecht, sin dejar de lado a Kurt Weill, el creador de las composiciones musicales que acompañaron muchas de las producciones brechtianas. Este dramaturgo, poeta, director y teórico del teatro tiene como centro de su obra al ser humano en todas sus facetas, al principio como aquel ser capaz de todo, luego en búsqueda de su sitio en la sociedad, su compromiso frente a otros seres humanos y sus contradicciones. Todas estas facetas se observan en el espectáculo, donde casi cuarenta personas en escena, entre actores, bailarines, cantantes y excelentes músicos; van apareciendo durante varias escenas fragmentadas en las que a veces tiene más importancia el texto, otras veces las imagen, el baile o la expresividad corporal, en algunas el acompañamiento de proyecciones, y otras donde la música y el canto llevan el peso del montaje. Dos momentos demuestran el derroche de creatividad, intensidad y emoción que se aprecia durante todo el trabajo: entre todo el elenco forman una gran mesa rodeada por diferentes tipos de sillas donde interactúan unos con otros mientras se interpreta una canción sobre lo que hace el hombre en la vida y otro momento se da cuando todos los actores se convierten en personajes circenses que divierten y juegan con el público como payasos, entrenadores de pájaros, levantadores de pesas, etc. El planteamiento estético logra uniformidad gracias a que el diseño de escenografía, vestuario, máscaras y maquillaje es realizado por una sola persona: Edgar Gil, quien abarca con varios espacios y desniveles la amplitud de la sala, pero alcanza su mejor resultado en el claro sentido expresionista de los demás aspectos. Algo negativo que comentar son los problemas de sonido que hacen que por instantes se pierda lo que los actores dicen, de resto todos derrochan talento en su labor teatral.
Función: 7 de Junio de 2008

El país es como el cementerio del sur

La fundación Rajatabla continúa con la “Primera muestra de dramaturgia nacional en homenaje a Gilberto Pinto” llevando a escena: Los dioses del sur de Vicente Lira, dirigida por José Domínguez. El argumento presenta a Rodolfo Contreras y los obstáculos que debe superar para enterrar a su tía, una famosa actriz de telenovelas, en el caraqueño cementerio del sur. Todo se van complicando cada vez más debido a que aparecen varios personajes que imponen diversas exigencias y buscan obtener beneficios económicos. Estos curiosos personajes que manejan los entierros como una industria de la muerte son siempre parecidos o idénticos, de ahí que aparezcan hasta tres veces en escena siendo interpretados por un mismo actor o actriz sin que se diferencien en sus propósitos, aunque sí en su manera de lograrlos. Al mismo tiempo, dos mujeres de apellido Moira, con clara referencia a las diosas griegas del destino, observan con atención los sucesos pero no intervienen en las decisiones humanas, hasta que al final deciden acabar con todo cuando ya es imposible escapar del rumbo que tomaron los acontecimientos. Lira como dramaturgo toma varios elementos de la cultura venezolana para reflejar el oportunismo, la viveza y la burocracia que agobia al país, logrando estructurar cabalmente su pieza y cargarla de originalidad cuando representa situaciones que seguramente suceden en los cementerios del país o en uno tan particular como el del sur, llevando la tensión dramática hasta el límite con todo lo que debe pasar Rodolfo. El trabajo actoral está liderado por quienes deben interpretar tres personajes, como la fuerza e imponente capacidad interpretativa de Gerardo Luongo, el manejo de las intenciones y carácter de Dora Farías, la pertinencia de Demis Gutierrez y el sorprendente potencial que demuestra el joven Mayo Higuera. Las Moiras interpretadas por Pedro Pineda y Yurahy Castro, adquieren mayor peso gracias a como el primero conduce el personaje tanto en matiz como en autenticidad, en cambio todavía se siente que Castro está asumiendo un personaje hecho antes por otra actriz. Rafael Marrero como Rodolfo consigue acertados instantes de veracidad en la desesperación del personaje, aunque muchas veces se muestra engolado. La dirección de Domínguez resuelve escénicamente cada momento y distribuyen hábilmente a los actores por todo el espacio escénico, empleando todas sus posibilidades en cuanto a entradas y salidas para los personajes, además de orientar con sabiduría la interpretación. Lo anterior se logra por la excepcional propuesta escenográfica de Héctor Becerra que incluye una serie de imágenes dispuestas en paneles laterales, una gran entrada al fondo donde se observa la figura de cristo crucificado según Salvador Dalí y un dispositivo central movible que se convierte en tres espacios diferentes, empleando una escala cromática propia de los mausoleos. Asimismo es apropiada la presencia constante del color negro en el vestuario diseñado por Rufino Dorta, salvo el contraste necesario que hace en el protagonista, siendo el mayor acierto el vestir a las Moiras como mujeres enlutadas y con trajes de baño al estilo antiguo. Buen montaje de la primera pieza escogida por concurso para esta muestra.
Función: 24 de Mayo de 2008

La actualidad de Adán y Eva

La agrupación Proyecto Azul ha venido presentando en la Sala de Conciertos del Ateneo de Caracas el montaje: Confesiones de Adán y Eva, basada en la obra de Mark Twain. El relato es versionado manteniendo la historia bíblica en la que Dios, luego de haber creado al mundo, decide que sea habitado por un ser hecho a su imagen y semejanza, un ser humano de género masculino, al que acompaña luego de otro femenino y que crea el conflicto debido a que invade el espacio del primero, lo lleva al reconocimiento del otro, al enamoramiento, a la desobediencia frente al consumo del fruto del árbol prohibido, causa de la expulsión del edén y de la vida que llevaron luego. Esta versión de Anabel García y Gladys Prince acerca la historia al contexto actual de las relaciones de pareja y le da un evidente tono de comedia a todo el relato que realizan los actores. Dios es argentino con la particular manera de expresión de este gentilicio, interesante y acertada propuesta por la manera en que asume su omnipresencia, Adán se la pasa descansando todo el tiempo y quejándose de las acciones de Eva, mientras ella la coloca nombres a todas las cosas de la hacienda edén, lo abruma con sus conversaciones y siente una constante necesidad de estar acompañada. Las constantes críticas que se hacen entre hombres y mujeres se ven reflejadas en este Adán y esta Eva, el darse cuenta que son diferentes, que están destinados a enamorarse y que pueden superar los problemas a pesar de todos los obstáculos. Solo se le puede criticar a la versión que mantiene un sentido narrativo que se aleja de la acción escénica que proporciona el diálogo, aunque existen algunas interacciones entre los personajes, además que nunca queda claro cómo se dio el descubrimiento del sexo por parte de los protagonistas, lo que complica el entendimiento del nacimiento de Caín y Abel para luego dar paso al desenlace que pretende demostrar que hombres y mujeres son inseparables. Prince es también la directora general del espectáculo aparte de interpretar a Eva. Como actriz demuestra su experiencia teatral debido a que se vale de un variado registro vocal para elevar a otro nivel cada uno de los matices de su personaje, con el uso acompasado de su cuerpo y sus expresivos ojos. Como directora plantea una puesta en escena equilibrada colocando siempre a Eva de un lado y Adán del otro, realizando su narración de frente al público, al inicio utiliza dos imágenes pictóricas que muestran la desnudez de los personajes, encima de estos cuerpos aparecen las cabezas de éstos pero luego se olvida de este ocurrente recurso y al final la pieza parece monótona en sus desplazamientos, lo que hace pensar que siempre es necesario cuando se asume doble rol de dirección y actuación que otra persona observe desde afuera el trabajo que se está realizando. Junto a ella, Daniel Jiménez como Adán se distingue idóneo y efusivo en su interpretación; y Oscar Aldón como Dios tiene claro sentido de la vanidad con que se propone el rol con momentos agradables. Por otro lado, las propuestas de escenografía y vestuario se presentan sencillas y funcionales para labor actoral, y no se puede dejar de nombrar la apropiada selección musical que es interpretada admirablemente en vivo.
Función: 25 de Mayo de 2008

Teorizar sobre el amor con Shakespeare como pretexto

Con el nombre de Historia de amor de Romeo y Julieta, se pudo disfrutar en Caracas de la adaptación que hizo la compañía francesa Philippe Car Agence de Voyages Imaginaries del clásico de William Shakespeare y que se presentó en el Teatro de la Asociación Cultural Humboldt en San Bernardino. Un payaso de vestimenta negra y cara blanca llamado Seraphin teoriza sobre el amor, al mismo tiempo que relata varias escenas de la obra original e interpreta cada uno de los personajes. Otros dos payasos lo acompañan como músicos y manipuladores de objetos para que el público se deleite con el tono de comedia que dan a la historia de los amantes de Verona. La adaptación de Philippe Car mantiene el desarrollo de la pieza al escoger escenas representativas que permiten tener un panorama general del argumento además de incluir, entre cada relato hecho por Seraphin, varios textos que se refieren al amor y las relaciones de pareja, junto a pequeñas interacciones con el público que permiten conectarlo con el espectáculo. Esta conexión comienza desde el momento en que Seraphin empieza a contar y luego aparece al salir de una gran caja metálica plateada, centro del escenario y de toda la acción teatral, al mismo tiempo que nos explica que se encontraba metido en ella y que tiene miedo porque es la primera vez que narra todo en español. De esta manera, en un español afrancesado transcurre todo el montaje con el excelente trabajo interpretativo de Valérie Bournet como Seraphin, que además de sortear las barreras idiomáticas, demuestra una impresionante capacidad expresiva, inseparable de su vis cómica, debido a que asume todos los personajes de la versión (una decena aproximadamente), diferenciándolos vocal y corporalmente. El energético Benvolio, el grotesco Señor Capuleto, la vanidosa Señora Capuleto, la envejecida Nodriza y por supuesto, la enamoradiza Julieta y el apasionado Romeo son los personajes mejor logrados por esta actriz al darle a cada uno los caracteres con que los describo. La dirección del mismo Car es un deleite de creatividad porque emplea instrumentos musicales, paraguas, muñecos y una pantalla blanca para teatro de sombras para desarrollar la acción, con todos estos objetos y la caja metálica va recreando cada escena en la que los instrumentos de viento sirven de sombrero, espada y cigarro; una pequeña muñeca es Julieta en un balcón de paraguas; la caja es el muro del balcón, bañera del señor Capuleto, ventana para Romeo, la tumba donde se encuentran los amantes durante el desenlace y en el que un gran muñeco es alternativamente Julieta y Romeo según ocurre la escena. Todo el escenario está cubierto de una alfombra al estilo circense con luces de colores que rodean sus bordes, de ahí que el trabajo de los payasos sea un híbrido de diferentes tendencias en el uso de la expresión corporal o teatro gestual como es presentado el espectáculo y se acompañen con la iluminación que ellos mismos manipulan para crear las atmósferas de la pieza. Vicent Regout y Laurence Bournet complementan la labor de Valérie, mientras tocan música y apoyan con acciones e intervenciones durante la historia. En definitiva, una acertada versión enmarcada dentro un gran trabajo creativo.
Función: 17 de Mayo de 2008

Tecnología que desune y gatos modernos

Pandilla separada: Desde hace alguna semanas en la Sala de Conciertos del Ateneo de Caracas, el grupo Pandilla teatro presenta el montaje de No me abraces por e-mail, escrita por Aníbal Grunn y dirigida por Jhon Peña. Varilla, un payaso que poseía un grupo de amigos se siente solo porque sus compañeros están más interesados en la realidad virtual, los juegos de video y en la comunicación a través de Internet. Trata de recuperar su pandilla de juegos, aunque solo lo logrará cuando Niki, Gusy, Balyn y July comprendan que es más emocionante el contacto real que el virtual. Con una dirección que busca siempre la distribución escénica y se enfoca en el uso del cuerpo como medio para la comedia, Varilla es interpretado a cabalidad por Aníbal Figueroa con un variado registro vocal en los matices del texto, acompañado por el acertado trabajo de Cristina Klatt y Aliberth González, quienes disfrutan sus roles. Por otra parte, Wills Bonilla y Jennifer Colautti se muestran pertinentes. Para sorprender a los niños se emplea una escenografía, vestuario e iluminación como mucho colorido y es importante comentar el trabajo de improvisación que ocurre durante la representación porque interrelaciona al público y los actores creando situaciones hilarantes.
Función: 12 de Abril de 2008
Gato enamorado: El grupo teatral Talía vuelve a escena para continuar su labor dedicada al teatro para niños con El gato con botas... de goma, pieza escrita por Carmelo Castro y dirigida por José Manuel Ascensao, presentada en el Teatro Luisela Díaz ubicado en San Román. En ella, Felino es un gato enamorado de Gatuna Tuna, modelo de comida para gatos y que se interesa en él porque lo cree rico, entretanto él ayuda a Cheo, un niño que no entiende matemáticas, haciéndole confiar en sus capacidades. Junto a ellos, otros gatos como Fideo y Cola Corta buscan comida persiguiendo a veces al Ratón Rasputín, hasta que al final Felino descubre el amor verdadero en Filipa, la gata que siempre ha estado a su lado. Ascensao como director guía correctamente el trabajo de sus actores en la interpretación vocal y corporal de roles felinos, de tal manera que los movimientos y matices del texto se articulan como si fueran gatos con capacidad de pensar y hablar. Al mismo tiempo resuelve la escenografía para que represente la azotea del edificio donde se desarrolla la acción, que adquiere más vida gracias al interesante diseño de vestuario de David Castellucci porque delinea cada personaje en colores diferentes acompañado del acertado maquillaje de Víctor Hugo Gómez. El trabajo de actuación se presenta más logrado en Luis Serrano, Maryeliz Montilla y Javier Vargas, aunque este último debe mantener la fuerza de las intenciones, seguido por la interpretación cabal de Marilyn Ascensao e Isaac de Lima que debe diferenciar un poco más la voz entre el ratón y Cheo, sin dejar de lado a Yaure Sánchez que le da sentido al gato Albert. Con un ritmo de representación que debe ajustarse en beneficio de la pieza y para que adquiera mayor dinamismo entre escena y escena, la originalidad de la escritura de Castro reside en darle sentimientos a gatos, lo que atrae el interés de los niños, no obstante la propuesta coreográfica se presenta rígida y desajustada con la música.
Función: 26 de Abril de 2008