Sueños y vestidos

El Teatro Trasnocho ofrece una oferta variada. En el horario vespertino, dedicado al teatro infantil, se presenta Naku Teatro con El sueño de Leo, creación y dirección de Sonia González.

Leo es un personaje de una serie de libros y programas televisivos que hace su aparición en escena para destacar los valores de la libertad, la tolerancia y el perdón, tres virtudes necesarias en la sociedad venezolana actual. La propuesta vuelve a demostrar la extraordinaria capacidad de este grupo para la manipulación de títeres, aunque amplia su rango a usar trajes de mayor tamaño para representar a los personajes. La puesta en escena es original, sin embargo el desarrollo podría tener una progresión dramática mejor trabajada para que las situaciones tengan más fuerza. Todo el elenco, compuesto por Mercedes Barrios, Ana O’Callaghan, Vanessa León, Ariadna Izturiz, Abel García, Luis Alfredo Ramírez, Roy Lorenzo, Julio Arana y Daniel Sánchez, logra una excelente labor. 

En el horario nocturno, el Grupo Actoral 80 presenta Cinco mujeres con un mismo vestido, texto del estadounidense Alan Ball, producción de Carolina Rincón y dirección de Héctor Manrique.

Las cinco damas de honor de una boda se reúnen en el cuarto de una de ellas, hermana de la novia, para criticar el evento y revelar sus penas. Ball, guionista multipremiado de la televisión y el cine norteamericano, teatraliza una situación común con un estilo de comedia ligera cuyo conflicto es la celebración como tal y lo que genera en las protagonistas. Incluye algunas situaciones más impactantes, aunque las deja sin cerrar y agrega un personaje masculino para dar un toque de amor al texto que conduce a un desenlace agradable.

La dirección ofrece un estilo realista que se caracteriza por el desplazamiento, la entrada y salida de los personajes manteniendo buen ritmo escénico. El diseño del espacio, hecho por el director, funciona cabalmente para representar la habitación donde ocurre la acción, así como el vestuario de Eva Ivanyi es adecuado en el estilo que propone para el vestido de las damas de honor.
 
Las actuaciones son correctas, dentro del realismo de la propuesta, con Melissa Wolf como Marilú, Mariangel Ruiz como Georgina y Walid Hadaya como Alejandro Ackerman a la cabeza. Elaiza Gil como Tina puede aprovechar más las intenciones de la mujer liberal y Angélica Arteaga es atinada en su interpretación aunque sigue estancada en la misma línea de roles. Se destaca el trabajo de Samantha Castillo como Amanda porque logra manejar y transmitir las diferentes emociones de su rol. 
 
Como se ve, las opciones son variadas para el gusto del público.
 
Funciones: 4 de Agosto de 2013, ambos montajes.

Burguesía y poder

En La Caja de Fósforos, nuevo espacio ubicado en la Concha Acústica de Bello Monte, la agrupación Deux Ex Machina presenta Saverio, el cruel, texto del argentino Roberto Alt, producción general de Rossana Hernández y dirección de Gabriel Agüero Mariño.

Este nuevo grupo teatral aparece en la escena caraqueña con una obra de gran envergadura, si bien sus integrantes ya tienen años de experiencia en las tablas. Saverio es un vendedor de manteca que se ve envuelto en un juego de apariencia y realidad cuando es invitado a representar a un coronel usurpador en una farsa que pretende servir de cura terapéutica a una joven perturbada. Sin embargo, todo es una mentira creada por Susana, la supuesta enferma, quien juega a divertirse engañando a gente ignorante junto a sus primos. La crítica a la burguesía y la obsesión por el poder son temas recurrentes en la obra.

Con este trabajo, Agüero entra de lleno en la dirección, luego de muchos años de experiencia actoral. Su trabajo comienza con una marcada tendencia realista y simbolista en el desarrollo de los personajes, las situaciones y la ambientación del montaje. Luego, se va más a una estética donde el uso de máscaras y la expresividad de los actores hacen evidente el sentido irreal de la trama. Orienta correctamente cada situación, aunque se percibe como un director que está experimentando con diversas formas mientras consigue su lenguaje propio.

El concepto escenográfico, propuesta del mismo Agüero, funciona para diferenciar los tres espacios principales. Con un simple uso de poleas y de elementos se cambia de un espacio a otro. El diseño de vestuario de Jericó Montilla establece correctamente el cambio del estado real a la farsa orquestada y delimita bien a cada personaje dentro de las situaciones que se desarrollan. Se destaca el diseño de máscaras de Patricio Agüero Mariño, un elemento que resalta más la irrealidad en varios momentos. Asimismo, el diseño de iluminación de Gerónimo Reyes y Ángel Pájaro apoya lo anterior.

En las actuaciones, Elvis Chaveinte logra un trabajo verdadero, intenso y pleno de matices como Saverio. Equilibra de forma excepcional los momentos de lucidez y locura del personaje. De igual forma, Rossana Hernández como Susana es real e intensa en su interpretación. Ambos son secundados por los trabajos honestos de Sahara Álvarez como Luisa, Abilio Torres como Juan y Abel García como Pedro, junto a las interpretaciones pertinentes de Dayana Carmona como Simona, Alexandra Vivas como Ernestina e Idanis Infante como Julia.

En definitiva, un buen trabajo de esta nueva agrupación en un espacio que va ganando su público.

Función: 28 de Julio de 2013

La vigencia de Cabrujas

En el Teatro Chacao, el Grupo Actoral 80 presenta El día que me quieras, texto de José Ignacio Cabrujas, producción general de Carolina Rincón y dirección de Juan Carlos Gené. La puesta en escena original fue presentada en el año 2005 luego que el maestro Gené regresara a Venezuela tras doce años de haberse ido a Argentina. Gené falleció hace un año pero su propuesta se mantiene gracias a Melissa Wolf, asistente de dirección de aquel montaje y ahora responsable de la reposición.

Este texto es considerado uno de los más importantes de la dramaturgia venezolana. La historia de la familia Ancízar que es visitada por Carlos Gardel cuando vino a presentarse en el país es un pequeño cosmos que refleja la idiosincrasia del venezolano. Cabrujas sitúa el argumento en 1935 para hablar en la distancia  de la Venezuela que vio el estreno en 1979 y que más de 30 años después parece no haber cambiado. Sigue siendo contundente el personaje de Pío Miranda que es vivo reflejo del país. Un hombre que se dice comunista y tarda 10 años en tomar una decisión mientras inventa una mentira tras otra para soportar ese tiempo, así como en Venezuela no se toman las decisiones correctas y, durante más de una década, se vive en una sucesión de mentiras. Antes de salir definitivamente de escena, Pío Miranda expresa que “No hay nada” porque en su vida nunca ha habido nada real, como ya no hay nada de la Alemania dividida por el Muro de Berlín, como ya no hay nada de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, entonces ¿por qué algunos están empeñados en aplicar en el país un sistema de “izquierda” que no funcionó? He aquí la vigencia de la obra de Cabrujas.

La visión original de Gené se mantiene con su extraordinaria capacidad para manejar el teatro realista. Arma la distribución y desplazamiento de los personajes, modela a los actores con sus personajes. El diseño de vestuario de Eva Ivanyi y el espacio escénico de Carlos Di Pasquo son fieles a la época y facilitan las intenciones de la dirección.

Las actuaciones de Eulialia Siso como María Luisa Ancízar, María Cristina Lozada como Elvira Anzícar y Martha Estrada como Matilde son reales y comprometidas. Las secundan Miguel Ferrari como Plácido Anzícar y Juan Carlos Ogando como Alfredo LePera, ambos correctos en sus trabajos. Mención aparte se encuentra Héctor Manrique como Pío Miranda, claro e intenso en sus intenciones aunque tiende a sobrepasar esa intensidad cuando podría desarrollarla progresivamente. Finalmente, Jean Carlos Simancas luce cómodo y veraz como Carlos Gardel, un personaje que ha interpretado en muchas ocasiones. 

¡Cabrujas sigue hablando de y para Venezuela!

Función: 14 de Julio de 2013

Emilio en el Teatrino

Siempre es un placer volver al Teatrino del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, institución que recibió este año el Premio especial de la Asociación Venezolana de Crítica Teatral (AVENCRIT) de la que formo parte. Este espacio ha albergado agrupaciones de distinta índole, tanto aficionadas como profesionales, con un pequeño aforo que puede llegar a ser limitante si los montajes llegan a ser exitosos.  Quienes no tienen límite son los directivos y colaboradores del laboratorio que abren las puertas de lo que fue el apartamento modelo de Parque Central a creadores y docentes en diversas áreas para que ensayen y dicten talleres.

Como parte de los grupos que mantienen la programación del Teatrino, ART-Teatro presentó su espectáculo Seis historias para Emilio, especie de homenaje y dedicatoria al autor mexicano Emilio Carballido, con dirección de Luisa Maymó. Las piezas Únete pueblo, Solitario en Octubre, Tangentes, La miseria, Dificultades y Delicioso domingo muestran la variedad dramatúrgica de Carballido. La primera coloca a escena a dos estudiantes que desean ser parte de un movimiento sin comprenderlo realmente, luego un hombre divorciado se conecta con una mujer pronta casarse, seguidamente varios personajes parecen vincularse aunque sus acciones los separan. Después, una pareja de fiesteros ven cómo su noche se daña al revelar puntos de vista distintos de la miseria, dando paso a un hombre que desea morir porque su sueldo no le alcanza para vivir, hasta que un grupo de trasnochados aparece con la intención de llevar a feliz término el día posterior a una noche de fiesta.

De un momento a otro, el montaje pasa de la comedia al drama y viceversa demostrando las cualidades dramáticas del autor. La dirección propone una puesta en escena realista en vinculación con el estilo de los textos y que se percibe también en el vestuario.  En las actuaciones, el trabajo tiene la virtud de poner en escena a personas con experiencia en las tablas juntos a actores de formación. Luisa Maymó, Mariafernanda Fuentes y Robert Castro se perciben correctos en sus roles, secundados por Juan José Guzmán y Jorge Martínez. Oreana Cordero y Ángel Pelay están en proceso de componer cabalmente sus personajes.

De todos los textos, convendría revisar los trabajos del principio y del final que tienden a desarrollarse con un ritmo vertiginoso sin darle el justo peso a cada situación y dejando pasar los chistes escritos por el autor. Solitario… y La miseria están mejor logrados, mientras que los otros pueden adquirir más fuerza.

Quede parte del público conocer el Laboratorio y apoyar su variada programación.

Función: 7 de Julio de 2013

Prejuicios vigentes

En la Sala Rajatabla, la agrupación El Galpón del Arte presentó Mátame, Mamá, montaje basado en  de la pieza Arráncame la vida de Elio Palencia, asistencia y dirección de Citlalli Godoy Rivas, y dirección escénica de Elio Palencia.

Esta nueva versión de la obra de Palencia mantiene su espíritu de presentar una crítica a los prejuicios de la sociedad. Una madre debe lidiar con el hijo contagiado de VIH que decide volver a la casa donde se crió para transitar sus últimos días. El texto se estructura con el final como principio y la súplica del hijo para que la madre acabe con su sufrimiento. Sucesivamente, las escenas nos van presentando ciertos monólogos en los que la Nubia Linares, la madre, cuenta cómo descubrió la homosexualidad del hijo y las reacciones que podría suscitar en sus vecinos de un pueblo del interior del país. El momento más contundente es el discurso de Nubia frente al auditorio de la escuela en la que trabajó toda su vida y que le entrega un reconocimiento a sus años de servicio. El final de la obra marca la esperanza de un fin que ya se conoce.

La dirección maneja correctamente una estética simbolista donde los elementos son cambiados constantemente de lugar para recrear las situaciones. El uso de un maniquí para representar al hijo moribundo es un gran acierto que permite al espectador imaginar a una persona enferma con SIDA. El diseño de vestuario de Jonathan Rodríguez y del mismo director se percibe sencillo y ajustado a los personajes, salvo el traje carnavalesco de Nubia que refleja su espíritu fiestero y el ánimo de mostrarse ajena a la situación que debe enfrentar con la enfermedad de su hijo. Por su parte, los elementos escenográficos, propuesta de Alfonso Rivas, son los necesarios para diferenciar los espacios de la acción, aunque el diseño de iluminación de Gerónimo Reyes cumple más con este propósito, además de indicar el paso del tiempo y reforzar el estado interno de los personajes.

En las actuaciones, el peso de la obra es llevado por Aura Rivas como Nubia Linares. Esta pieza adquiere consistencia, conmueve y transmite las ideas que plantea gracias a su interpretación. Rivas demuestra un manejo excepcional del trabajo vocal y corporal con una extraordinaria capacidad de conectarse internamente con el rol y hacerlo real. Por otro lado, Domingo Balducci interpreta a Andrés, el hijo. Su labor es consistente y correcta, destacándose en el monólogo donde el personaje alucina y que el actor siente y transmite con veracidad.

Este es un montaje que ha recorrido varias salas de Caracas y espero que lo siga haciendo para enfrentar al público con un tema que todavía está vigente.

Función: 30 de Junio de 2013

¿El regreso de los subsidios?

Después de varios años de la suspensión de los subsidios a las agrupaciones teatrales venezolanas, el panorama parece cambiar. Anteriormente, los aportes eran entregados por el extinto Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) que luego cedió sus funciones al Instituto de la Artes Escénicas y Musicales (IAEM). Sin embargo, las diferencias entre los ministros de cultura y los creadores, las descalificaciones de lado y lado, además de otras circunstancias, llevaron a su suspensión. 

En la actualidad, el Centro Nacional de Teatro (CNT) realiza la entrega de los llamados “Convenios de de Cooperación Cultural” a través de los cuales diversas agrupaciones recibirán apoyo económico. Este proyecto, junto al Sistema Nacional de Registro de la Actividad Teatral y los Proyectos Teatrales de Coproducción, demuestra una intención por parte del gobierno de subsanar las diferencias con los hacedores. 

El CNT informa que los primeros aportes se entregarán a los colectivos del Estado Falcón para luego continuar con los Estados Carabobo, Mérida, Trujillo y el Distrito Capital. Los demás Estados tendrán que esperar durante los meses que restan del año. Es importante destacar que esta primera entrega de los convenios beneficiará a 103 agrupaciones y que la cantidad de dinero sobrepasa los 3 millones de bolívares. Como siempre, mi recomendación es que esta actividad y el aporte no queden como una simple estadística más del gobierno. Tenemos una administración gubernamental que difunde cantidad y no mide la calidad de lo que realiza. Nos sentimos invadidos cuantitativa y no cualitativamente de las acciones gubernamentales. En este caso, contar el número de agrupaciones que serán beneficiadas e informar el dinero del aporte es necesario, pero la tarea de posterior a la entrega del dinero es la más importante. La supervisión de qué se hace con ese dinero y cómo se hace es vital. Las propuestas artísticas de los grupos deben ser supervisadas, orientadas y bien encaminadas en pro del mejoramiento de la labor teatral. Además, es precisa la difusión de los trabajos a las comunidades, al público más cercano a su labor y comprender que la “calidad” es el objetivo. 

Este parece ser el comienzo de la puesta en marcha de verdaderas políticas culturales emanadas por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura. No sé si este el regreso de los subsidios, pero los convenios son un buen comienzo para cambiar la visión que han mantenido ciertos ministros en contra de los hacedores de teatro. Las regiones han dado mejor la talla en el apoyo a los “teatreros”, así que el mayor reto corresponde al Estado Venezolano.

¿La mayoría tiene el poder?

En la Sala José Ignacio Cabrujas de Cultura Chacao, se presenta el Grupo Teatral Emergente de Caracas con Un enemigo del pueblo del noruego Henrik Ibsen, adaptación y producción de Jesús Delgado y Sebastían Torres, y dirección de Jesús Delgado.

El llamado padre del teatro moderno vuelve a escena en Venezuela con la historia del Dr. Stockman, calificado por el Alcalde, su hermano, y la población de su ciudad natal como “enemigo del pueblo” debido a que informa que el balneario que sirve de sustento a la población está contaminado. Ibsen muestra aquí que “las mayorías no siempre tiene la razón” y que “el hombre más poderoso del mundo es el que está solo” como expresa el protagonista.

La propuesta propone una visión estética expresionista donde la alcantarilla o el desagüe de aguas negras son los símbolos más resaltantes. Los personajes se ven inmersos en la suciedad que proviene del poder y que refleja el balneario contaminado causante del conflicto. El diseño escenográfico de Elvis Chaveinte y Christian Ponte tiene como principio el uso de tubos cilíndricos para los elementos escénicos y la parte superior, enmarcados en un fondo negro. El vestuario diseñado de Joaquin Nández refuerza la simbología con los trajes manchados sin perder el estilo de la época de la pieza. Asimismo, el maquillaje de Daniel García carga a los rostros de dureza con un tono blanquecino y ojos delineados en negro que resaltan los rasgos e intenciones de los actores. La iluminación de Gerónimo Reyes crea las atmósferas de cada escena tratando de sobrepasar las limitaciones de la sala.

El trabajo actoral está a un nivel por encima del realismo. Los actores expresan sus emociones y demuestran sus movimientos con mayor fuerza en correspondencia con la estética. Antonio Delli resalta como el Doctor Stockman, un personaje que va hilando poco a poco hasta alcanzar un buen grado de intensidad y con el manejo de los matices apropiados. Le secunda Wilfredo Cisneros como el Alcalde porque compone el personaje a partir del hieratismo y la precisión de los gestos para reflejar el manejo del poder. Claudia Nieto como la Sra. Stockman se percibe justa en sus matices e intensa cuando lo requiere su interpretación, al igual que Jesús Hernández como Hovstad, director del Diario “La voz del pueblo”. Por su parte, Jorge Dakar como el comerciante Aslarken y Carlos Clemares como Morten Kull, suegro de Stockman, son correctos en sus interpretaciones. Finalmente, Lidsay Castro se percibe débil en su labor de Petra, Hija de Stockman.

En definitiva, un buen trabajo de esta agrupación con una obra que tiene vigencia en la Venezuela actual.

Función: 15 de Junio de 2013

Caricias contemporáneas

En el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, la agrupación Teatro del Encuentro presenta Caricias, texto del catalán Sergi Belbel, producción de Alexxey Córdova y dirección de José Jesús González.

Uno de los textos más representados de este autor, vuelve a la escena caraqueña para presentar una más su visión de las relaciones humanas en la contemporaneidad. A lo largo de once escenas, podemos apreciar la interrelación actual entre esposos, madre e hija, mujeres mayores, hermanos, jóvenes y viejos, padre e hijo, amantes, hija y padre, homosexuales jóvenes y viejos, madre e hijo y vecinos. Belbel estructura el texto de tal forma que el personaje de una escena aparece en la escena siguiente en situaciones distintas hasta que cierra el círculo con el primer personaje. El texto alude de forma irónica a la forma en que muchas personas se comportan de manera violenta con los otros en sus relaciones familiares, esporádicas y de pareja hasta que al final uno de los personajes es comprendido por otro. Pareciera que las urbes contemporáneas conducen a los seres humanos a despreciarse mutuamente.

En este sentido, la premisa del texto es clara, sin embargo la propuesta de dirección no está cohesionada. Esto sucede por el uso de símbolos que no se vinculan con el texto como el empleo de paraguas, los marcos colgando en el fondo, el piso de hojas secas o los personajes posando para fotografías. Estos signos lucen desgastados en el teatro venezolano. De igual forma, ocurre con la selección musical que está desligada del tono que lleva la obra y no facilita la conexión entre las escenas. Tiene mayor claridad la idea de los personajes deambulando al principio en busca de relación y el diseño cabal del vestuario para delinear a los roles.

Con respecto al desarrollo de las escenas, la propuesta se percibe básica con el reiterativo desplazamiento de un lado a otro de los intérpretes sin el peso que podrían adquirir al enfrentarse cara a cara o la solidez que demuestra un movimiento preciso que signifique algo en la escena.

En el trabajo actoral, Virginia Urdaneta y Alexander Rivera se perciben más ajustados y comprometidos en sus interpretaciones dentro de la escena mejor lograda. En segundo plano, son correctos los trabajos de Mariú Favaro, José Torres, Alexander Solórzano y José Romero. Loly Sánchez, Marco Alcalá y Grouber Materán podrían conectarse mejor con el rol por encima de la imagen externa que ofrecen del personaje. Arlette Torres y Ana María Paredes lucen desvinculadas de sus roles, en especial la última que se percibe muy externa.

En definitiva, un trabajo que requiere mayor rigor en la dirección.

Función: 9 de Junio de 2013

Macbeth barroco

El Teatro del Contrajuego y Hebu Teatro inauguraron un nuevo espacio para el teatro en Caracas: La Caja de Fósforos. Este lugar se encuentra ubicado en la Concha acústica de Bello Monte, nace con una programación que está por confirmarse y se perfila también como un sitio para la formación de nuevos talentos con una serie de actividades académicas que se están planificando.

El montaje que abrió la sala es Macbeth de William Shakespeare, producción ejecutiva de Diana Volpe, producción de Rossana Hernández y dirección de Orlando Arocha.

La estética se orienta hacia la tendencia expresionista y barroca que caracterizan los trabajos de Arocha. Una morgue es la primera impresión que recojo del espacio escénico, diseño del mismo director. Varios cuerpos desnudos yacen sobre dos mesas metálicas y el piso. Todos tienen un pequeño libro azul en sus bocas. Luego, las brujas, representadas aquí por mujeres y hombres vestidos de manera recargada, vienen a limpiar el lugar y terminan por convertirse en los hilos conductores de la trama.  Este es el inicio de las entradas y salidas aceleradas de los personajes con varias imágenes cargadas de fuerza como un soldado desnudo que escupe sangre, un rey moribundo que es seguido por su séquito de aduladores, una fiesta de hombres vestidos como militares, un espíritu que se multiplica y un himno final que convierte al reino (o país) en una morisqueta de sí mismo, por nombrar algunas. El vestuario contemporáneo de Samyra Recondo refuerza la simbología de los personajes. Esta sobrecarga de imágenes y símbolos sitúa al texto en el suelo venezolano.

El trabajo actoral es oportuno, franco e intenso en todo el elenco con Juan Carlos Gardié como Macbeth a la cabeza. Este actor se apropia del personaje es gestos, posturas y manejo de la voz para componerlo en todas sus aristas. Es secundando por la labor cabal de Diana Volpe como Lady Macbeth, en especial en el manejo de las intenciones que requiere el rol. Del resto del elenco, se destacan: Beto Benites, Giovanny García, Paúl Gámez, Abilio Torres, Ernesto Campo y Rossana Hernández, junto al buen desempeño de Djamil Djassir, Antonio Ruiz, Slavko Sorman y Kevin Amorín. Mención aparte para la interpretación de las brujas: Simona Chirinos, Dayana Carmona, Dallas Aguirrez y Homero Chávez.

La apertura de la sala demuestra confianza y apoyo al teatro venezolano. El montaje te deja un sabor agridulce: una propuesta clara estéticamente, pero con un trasfondo contundente. Un personaje expresa: “Pobre patria, casi no puede reconocerse a sí misma. No es nuestra madre sino nuestra tumba.” Saquemos nuestras conclusiones.

Función: 2 de Junio de 2013

Bajo tierra

En la Sala Anna Julia Rojas de UNEARTE, la agrupación Río Teatro Caribe y Auyan Tepui producciones presentaron Bajo tierra, adaptación de la tetralogía del petróleo del César Rengifo, producción general de Jorge Rengifo, dirección y puesta en escena de Francisco Denis.

El texto es un compendio de las cuatro obras de Rengifo que tratan el tema de la Venezuela petrolera: Las mariposas de la oscuridad, El vendaval amarillo, El raudal de los muertos cansados y Las torres y el viento. Esta propuesta desarrollada dramatúrgicamente por Karin Valecillos toma la esencia de las historias y las vincula para mostrar el paso del país rural al petrolero, la visión limitada de la ruralidad, los efectos sociales, la viveza, el nuevo manejo del poder y la influencia cada vez mayor de la televisión en la vida de los ciudadanos. La versión apunta más a las consecuencias perjudiciales de la explotación del mineral que ha constituido la base de la economía del país durante casi 100 años.

La dirección articula cabalmente el desarrollo de las acciones, aunque tengo la impresión que el ritmo del montaje no se ha logrado todavía y debe integrarse mejor el paso de una escena a otra. En el sentido estético, la propuesta maneja un claro sentido simbolista y de revelación de la teatralidad con la escenografía y el vestuario de Rafael Sequera. La ambientación distribuye cada espacio de las tramas que se entrelazan y se conectan al igual que lo hacen las divisiones sobre el escenario. Al fondo, un gran tendedero deja ver los vestuarios que cuelgan y que los actores usan para interpretar cada rol. La forma en que están construidas las paredes con maderas verticales separadas entre sí permite apreciar los desplazamientos, cambios de ropa y uso de elementos escénicos.

En las actuaciones, los intérpretes asumen varios personajes. En este sentido, se destacan aquellos que muestran la capacidad de transmitir la esencia de cada rol con Verónica Arellano a la cabeza, secundada por Jesús Carreño y Luis Domingo González. Así mismo Zair Mora y Anthony Castillo ofrecen franqueza y buen manejo de los matices de en sus interpretaciones. Por último, Gladys Prince se percibe más externa y con una intensidad que, por momentos, no se vincula con los roles que interpreta.

El petróleo que ha sido la base para el desarrollo del país tiene su contraparte si los dirigentes despilfarran el dinero que genera, si éste no se utiliza bien en la educación de sus habitantes, si no se usa para producir una televisión pública de calidad, si no se emplea para reforzar otra áreas económicas. Este es el drama de la Venezuela que vive con lo que se extrae bajo tierra.

Función: 18 de mayo de 2013