Juventud sin propósito, juventud enferma

En la Sala experimental del CELARG, la agrupación Hebu teatro presenta La enfermedad de la juventud de Ferdinand Bruckner con dirección de Diana Volpe.

El amor traicionado, la depresión, la drogadicción, la manipulación, la libertad sexual y el orgullo falso son los temas que desarrolla el texto escrito en 1926. En él, siete jóvenes tienen las mismas incertidumbres que podrían tener los jóvenes actuales.

Con un tono y ritmo realista, la mayor virtud de la dirección consiste en actualizar la obra original. Las situaciones sutiles y, tal vez, censurables para la época, ahora se hacen evidentes en un montaje duro e intenso de una pieza hasta cierto punto misógina.

La escenografía, diseñada por Violette Bule, es de tendencia simbolista aunque coquetea con el realismo. Además, presenta una serie de elementos eclécticos que amplían la lectura en torno a los diferentes tipos de jóvenes que deambulan por la escena. Esto se percibe también en el diseño de vestuario de Joaquín Nandez que le da un carácter propio a cada personaje.

El diseño de iluminación de Gerónimo Reyes consolida cada escena, en especial durante los cambios de tiempo y para reforzar las situaciones más intensas, así como la selección musical se vincula perfectamente con ellas.

El trabajo actoral tiene diferentes niveles. A la cabeza, se encuentran Rossana Hernández como María y Elvis Chaveinte como Federico. Ella demuestra una sorprendente capacidad para el manejo de las emociones entre la alegría y la depresión. Él ofrece veracidad en el desenfado, la manipulación y la moralidad liberal que posee el personaje. Por su parte, María Alejandra Rojas como Desiré se percibe veraz e intensa en los cambios de humor. Asimismo, Nakary Bazán como Lucía compone cabalmente un personaje en los límites de la ingenuidad y el patetismo, mientras que Domingo Balducci se muestra pertinente como el ambiguo Alex quien interviene en los momentos justos y, sobre todo, reflexiona sobre los sucesos en la distancia.

Los más débiles son María Gabriela Díaz como Irene quien debe demostrar mejor la pretendida inocencia que profesa, aunque su mejor momento es cuando es atacada sexualmente, y Javier Figuera como Pedro que debe reforzar la imposibilidad de darse cuenta de sus acciones. Ambos tienen que cuidar su dicción y proyección vocal. 

Espero que lo jóvenes que asisten a la representación escapen de la risa fácil que abunda entre ellos en la actualidad y tengan la capacidad de hurgar en lo no evidente, de leer entre líneas y de reflexionar acerca de las consecuencias de una juventud sin propósito, más allá de cualquier concepción moral de la vida.

Función: 11 de Febrero de 2012

Nostalgia femenina

En el horario vespertino del Espacio Plural del Trasnocho Cultural,  las agrupaciones Encuadre Teatral, TET y Producciones NM presentan Pessoas, producción ejecutiva de Alma Blanco, producción general de Norma Monasterios, creación original y dirección de Katty Rubesz.

A partir de la figura del escritor portugués Fernando Pessoa, el montaje incluye lo multimedia, la música en vivo y los demás elementos tradicionales del teatro en un espectáculo onírico que pasa de una escena a otra sin una vinculación aparente pero que se cohesiona cuando llega al final. Parte de la nostalgia de una mujer que amó profundamente a Pessoa y que no puede olvidarlo, por eso lo rememora constantemente al mismo tiempo que relata a una amiga lo que compartió con él.

Pessoa no es uno solo, son varios como lo fue en sus escritos, de ahí el título del espectáculo. La imaginación fértil de su amada hace que esas personalidades aparezcan en su imposibilidad de escapar del recuerdo. Aunque, de la misma forma en que la imagen del escritor es producto de la mente de su enamorada, la única forma de librarse de su evocación recurrente es a través del estado en el que se desatan los pensamientos: el sueño. El sueño es el medio que elimina la nostalgia y convierte la aceptación en realidad.

Todo lo anterior no tendría sentido sin la dirección musical de Gonzalo Mendoza y el acompañamiento de Rodolfo Aranguibel. Ambos crean la atmósfera idónea para el desarrollo de cada situación. Además, el diseño de iluminación de Víctor Villavicencio complementa los estados por lo que pasan los personajes, mientras que el diseño de vestuario de Raquel Ríos los atavía correctamente en el estilo de su época. También, resaltan las ilustraciones escenográficas de Lester Arias que, junto al diseño multimedia de Lya Bonilla, ofrecen un apropiado telón de fondo que remata el aspecto visual del montaje.

En las actuaciones, se destaca Norma Monasterios que equilibra el paso por diversas emociones en las que la solidaridad, la hilaridad, el furor y la sensualidad están presentes. Igualmente, demuestra sus extraordinarias dotes para el canto al interpretar una serie de fados, la expresión musical más conocida de Portugal. Por su parte, Alma Blanco maneja cabalmente los sentimientos encontrados de la melancólica protagonista que añora a su poeta. Por último, Alexander Solórzano como Pessoa ofrece una oportuna interpretación cuya intensidad vocal y corporal se engranan para presentar la variedad de personalidades que asume el escritor. 

En definitiva, un trabajo que integra todos los elementos escénicos para ofrecer un producto de calidad.

Función: 5 de Febrero de 2012

Danza en la zona poética

En el Teatro Nacional, la Compañía Nacional de Teatro presentó Fecunda zona, basada en “Silva a la agricultura de la zona tórrida” de Andrés Bello, con coreografía y dirección de Rafael Nieves.

A partir la lectura del famoso poema de Bello, el baile y las sonoridades venezolanas invaden el escenario. El montaje se encuentra en los límites de la danza – teatro con mayor tendencia a la primera. Propone una búsqueda escénica desde la poesía de Bello y la recreación sobre el escenario de las diferentes secciones en que la dirección divide el poema.

La distribución escénica tiene a las líneas horizontales y diagonales, junto a los giros constantes, como símbolos coreográficos que se repiten en cada cuadro. Destaco los cuadros de los caballos y del cortejo entre hombres y mujeres porque logran una conexión directa con la vida del campo. De igual manera, sobresale el cuadro ritual en el que ser humano se convierte en animal.

La dirección musical de Jesús Durán, que también interpreta el cuatro, crea una atmósfera idónea para la coreografías. Está acompañado por Dora Chávez Carvajal en la mandolina y Jorge Villaroel en la percusión. En lo estético, el diseño de los elementos y muñecos por parte de Rafael Sequera y el vestuario de Samyra Recondo proponen una gama de colores en que lo térreo es preponderante. Esto se complementa con el apropiado diseño de iluminación de Alfredo Caldera y las proyecciones que evocan el paisaje agrícola.

El trabajo actoral está cargo de William Escalante quien guía de forma pertinente al espectador por los versos de Bello con la lectura completa del poema. Por su parte, los bailarines manejan eficientemente la corporalidad durante la representación. Existe un buen trabajo de integración energética y correspondencia coreográfica entre Hilse León, Isabel Story, Sain-ma Rada, Pedro Alcalá, Rafael Nieves y Luis Villasmil.

Es importante comentar que, en los últimos años, la Compañía ha producido espectáculos en los que la danza y la música son primordiales. Por esto, cabe preguntarse si volverán a presentar verdadero teatro en próximas oportunidades. No niego la calidad de las propuestas, pero esta institución debe retomar la creación a partir de un texto ya escrito, teniendo como base la amplia gama de autores nacionales. 

Por otro lado, la presentación inauguró las actividades del 2012 en el restaurado Teatro Nacional que junto con el Teatro Municipal, ubicado a pocas cuadras, el Teatro Principal, el Teatro Cristo Rey del 23 de enero y la próxima reapertura del Teatro Catia constituirán un circuito de presentaciones que beneficiará a los creadores escénicos en busca de espacios.

Función: 28 de Enero de 2012

Rubias misteriosas

La temporada teatral del 2012 empezó en el Teatro Trasnocho con el montaje del Teatro de Contrajuego y Hebu Teatro: 8 rubias platinadas, basada en “Huit femmes” (8 mujeres) de Robert Thomas, producción de Rossana Hernández y dirección de Orlando Arocha.

El título alude a la propuesta de que cada personaje tenga rasgos distintivos de actrices rubias de Hollywood con una interpretación en los límites de la farsa. Las ocho protagonistas son sospechosas del asesinato de Marcel, patriarca de la familia, y a lo largo de la trama van revelando aquellas que podrían ser las razones del crimen.

La dirección juega con un apropiado estilo policiaco que parece inverosímil cuando no maneja de forma precisa las entradas, salidas o permanencia en escena de los personajes y no controla el ritmo. Asimismo, el desplazamiento escénico luce atropellado. Por momentos, las actrices se solapan unas a otras y su distribución se percibe forzada para la situación que se desarrolla. Sin embargo, algunos rompimientos dentro de la “realidad” del montaje como desmayos en el sofá, uso de los escalones como asientos, entradas y salidas acompañadas de música y miradas cómplices al público funcionan mejor en el contexto de la comedia.

En lo estético, la escenografía de Armando Zullo proporciona un fondo monótono que permite el lucimiento del vestuario, además de indicar de forma pertinente las entradas y salidas y dar importancia al cuarto donde ocurrió el asesinato. El vestuario de Freddy Mendoza delinea el estilo de cada personaje en correspondencia con el ícono que desea representar.

En las actuaciones, son pocas las actrices que mantienen la imagen del personaje y le imprimen su carácter. Gladys Seco, como la sirvienta Lili, es la que más se aproxima porque ofrece veracidad a la hora de manejar su corporalidad e intenciones vocales a lo Marilyn Monroe. De igual forma, Nattalie Cortéz brinda los matices y gestos del personaje de Bibi, hermana del asesinado. Las secundan Haydée Favelora y Diana Volpe, ama de llaves y esposa del muerto, quienes ofrecen solamente un acercamiento a través de la expresión corporal. Por su parte, Ana Melo, Carolina Torres, Aura Rivas y Alexandra Vivas no logran integrar cabalmente la forma y contenido orgánico de sus personajes. 

Lamentablemente, este montaje tiene más fallas que aciertos. El mayor problema reside en el mal manejo de las situaciones dramáticas porque el conflicto avanza pero no aumenta la tensión sobre el escenario para que el final sea más contundente. No puedo dejar de reconocer el esfuerzo de producción, pero los demás elementos todavía no están engranados.

Función: 22 de Enero de 2012

La escena teatral 2011 (3): Propuestas

La propuesta más interesante en el ámbito teatral del 2011 fue el nacimiento del Festival de Teatro de Caracas. Los festivales sirven de vitrina para los grupos de todo el país y este evento albergó una gran variedad de espectáculos de Caracas y, con mayor relevancia, del interior.

Por otro lado, el Festival de Teatro de Occidente, con sede principal en Guanare, y el de Oriente, realizado en Barcelona y Puerto La Cruz, volvieron a escena pese a los inconvenientes presupuestarios que sufren cada año. La celebración de las ediciones 29 y 36, respectivamente, vuelve a demostrar el compromiso de sus organizadores de no perder estos eventos necesarios para sus regiones. Asimismo, el grupo Ciudad Puerto Teatro de Maracaibo produjo el I Encuentro de Teatro "Arribando al Puerto de Maracaibo" de carácter internacional.

De los diversos encuentros que se llevaron a cabo en la capital del país, destaco el arribo a sus primeros diez años de la Muestra Internacional de Teatro y Títeres en las comunidades de Caracas. Su trabajo por lo comunitario, sin verdadera distinción de clases y posiciones, sigue a la vanguardia gracias al esfuerzo del Instituto de investigaciones para el desarrollo del arte en Venezuela (IIAVE), su ente organizador.

En otro ámbito, la Compañía Nacional de Teatro sigue apoyando a las regiones con coproducciones que pretenden rescatar las tradiciones de las comunidades, así nacieron los trabajos: Caústica noche y Madre vieja. Además, produjeron Fecunda zona, creado a partir de Silva a la agricultura de la zona tórrida de Andrés Bello, estrenaron El coro de los desiguales en el estado Barinas y remontaron Cabaret: reinas de la noche. La creación colectiva, el taller montaje, la poesía, el canto y la danza parecen ser los nuevos objetivos de una institución que ha dejado de lado algo primordial para el teatro: el texto. La imagen es más importante que el contenido en sus espectáculos.

En el área de apoyo a las nuevas agrupaciones, el Festival Teatral de Autor, organizado por Pathmon producciones, volvió a realizarse. En esta ocasión, fueron homenajeados los dramaturgos nacionales: Javier Moreno, Elio Palencia y Paul Williams.

Por su parte, el Teatro San Martín presentó la primera edición de “Miradas: Nuevos directores a escena”. Esta muestra sirvió para descubrir el aprendizaje adquirido por un variado grupo de nuevos creadores después de un año de taller de dirección.

Por último, otro evento de importancia fue el X Encuentro de institutos de formación teatral con la Escuela Nacional de Artes Escénicas César Rengifo a la cabeza.

En espera de las propuestas de este año.

La escena teatral 2011 (2): La dramaturgia

La dramaturgia escenificada durante el 2011 fue variada. Los textos nacionales más destacados fueron: Diógenes y las camisas voladoras de Javier Vidal, presentada por MJM Producciones, y Petroleros suicidas de Ibsen Martínez (Grupo Actoral 80). Otra obra de Martínez que se montó fue Como vaya viniendo, vamos viendo.

El Grupo Actoral 80 también presentó: Baraka de María Goos, Gorda de Neil LaBute y Excusas de Joel Joan y Jordi Sánchez. Por su parte, el Teatro San Martín y Textoteatro llevaron a escena la conmovedora Lírica de Gustavo Ott. Este trabajo fue más interesante que sus propuestas: Otelo 4x4, versión de Shakespeare, y Momia en el closet, sobre la muerte de Evita. También de Ott, Repico representó Monstruos en el closet, ogros bajo la cama.

El grupo Rajatabla continuó con la Segunda Muestra de Dramaturgia Nacional dentro de la que presentaron Mi reino por un sueño de José Antonio Barrios y Agridulce de Glener Morales, aunque se irrespetó la estructura original de las piezas.

Hebu Teatro y el Teatro del Contrajuego celebraron el centenario del nacimiento de Tennessee Williams con los montajes de Un tranvía llamado deseo y de diversas piezas cortas del autor, pero su experimento más interesante fue la escenificación de una selección cuentos.

Otros experimentos dramatúrgicos importantes fueron: Hay que tirar las vacas por el barranco, a partir de un libro de Ricard Ruiz Garzón (Teatro del Contrajuego), Machete caníbal de Francisco Denis y Arved Schultze (Río Teatro Caribe) y Paria, sobre los aforismos de Azorín (La Bacante).

A la par de las nuevas tendencias, Teatro Forte escenificó Goya de Rodrigo García, censurada por la directora de Cultura Chacao, y Amén de Carlos Be. Asimismo, resalto los montajes de Vino la Reina de Karin Valecillos (Tumbarrancho teatro) y Escándalos personales, a partir de escritos de Chejov (Grupo Emergente).

Otras piezas nacionales que se exhibieron fueron: El último credo de Lali Armengol, Bolívar doméstico de Roberto Azuaje, El fantasma de Bonnie de Edgar Moreno Uribe, Dos de amor y El largo camino del Edén de José Gabriel Núñez, Implicados de Marcos Enrique Prieto, Esa espiga sembrada en Carabobo y Joaquina Sánchez de César Rengifo, La disculpa de César Rojas, El juego de Mariela Romero y La peluca del fraile de Carlos Sánchez.

Dentro de la dramaturgia extranjera se destacaron: Un informe sobre la banalidad del amor de Mario Diament, La muerte y la doncella de Ariel Dorfman, La maña de Damián Dreizik, Contra el progreso de Esteve Soler, Flores de papel y Tras una puerta cerrada de Egon Wolff.

Por último, no faltó la comedia fácil con El cavernícola, Hombre casado busca, Fuga y Toc toc.

La escena teatral 2011 (1): Los espacios

La actividad teatral concentrada en Caracas se realizó en diversos espacios. En el ámbito privado, el emblemático Trasnocho Cultural estuvo a la cabeza con sus dos salas, seguido por la variedad de locales que posee el Centro Cultural BOD Corpbanca y, en menor grado, el Teatro Premium y Teatrex. 

El Teatro Luisela Díaz cerró sus puertas debido a varias decisiones contraproducentes que tomó la junta directiva del Caracas Theater Club. Sin embargo, sus administradores no se rindieron y, ahora, manejan el Teatro Escena 8 que renovó su programación. 

Otros espacios privados son el Teatro Bar y Capital Jazz que han servido especialmente para la exhibición de stand up comedy y propuestas disímiles de siguen funcionando de público. De igual forma, hubo presentaciones en algunos salones de reconocidos hoteles capitalinos. 

Por su parte, la actividad en sitios administrados por el Estado se sigue concentrando en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, aunque su oferta esté llena cada vez más de trabajos de mediana calidad. En cambio, el Teatro Alberto de paz y Mateos y la Casa del Artista se han vuelto inexistentes. 

También, se encuentran las tres salas de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE). Su entrada libre a los espectáculos atrae mucho público en detrimento de su vecina Sala Rajatabla. En la misma zona está el Teatro Teresa Carreño que tuvo un renacimiento gracias a la presencia de dos musicales dentro de la programación de este año. 

En correspondencia con esto, el teatro volvió al centro de Caracas. El Teatro Municipal tuvo una actividad intermitente porque se usa todavía para actos proselitistas, si bien la reinauguración del Teatro Principal y la reapertura del Teatro Nacional, después de su restauración, ampliaron la oferta para este sector de la ciudad. 

Otros sectores que se han visto beneficiados son Chacao y Petare. El primero con la Sala José Ignacio Cabrujas y, especialmente, con el estreno del Teatro Municipal de Chacao, ubicado en El Rosal, que diversificará la oferta teatral en el venidero año. En el segundo, se reabrió el Teatro César Rengifo que, además, resolvió el problema del acceso al público a esta zona popular porque facilita el traslado con autobuses desde dos centros comerciales del municipio. Esta misma estrategia debería emplearse en tres lugares de actividad discontinua durante el año: la sede del Ateneo de Caracas, el teatro de la Asociación Cultural Humboldt y la sala Río Teatro Caribe. 

Otros recintos discontinuos: Aula magna de la UCV, Altosf, Sala A-teatro, Fiec y Teatro Luis Peraza. 

Hay espacios para el teatro.

Beckett en proyecto

En diversos espacios del Ateneo de Caracas, se presentó Proyecto Beckett. Cinco directores jóvenes mostraron su visión en igual número de obras escritas por el Premio Nobel irlandés Samuel Beckett. A lo largo del recorrido, el público confronta algunos de los textos más simbólicos del autor en una propuesta que entra en los cánones del llamado teatro experimental.

El primer montaje apreciado fue Acto sin palabras, que refleja el control sobre el ser humano. La dirección de Luis Alberto Rosas hace evidente este control porque amarra al protagonista como una marioneta y coloca en escena a otro personaje, interpretado cabalmente por Fedora Freites, quien se encarga de dirigirlo con silbidos. Ambos se visten de “clown” para demostrar el ridículo en el que cae el personaje principal. La actuación de Yrwuins Escobar debe expresar mejor con el cuerpo la necesidad real de sus acciones. En definitiva, una correcta reinterpretación con algunos detalles. 

La segunda propuesta fue Aliento, dirigida por Daniel Dannery. La imaginación es puesta a prueba con las sensaciones que pueden producirse en un cuarto lleno de basura donde se oye primero una frase repetitiva, luego una escena de sexo y finalmente el llanto de un bebé. Cada espectador puede recrear la historia que desee a partir de la extrañeza que ocasiona este trabajo dirigido al inconsciente.

La tercera estación fue Monólogo, dirigido por Vladimir Vera. La joven Amanda Gómez que acompaña al público como guía coloca un video en el que las bocas de Gala Garrido y Naia Urresti nos leen, primero con desespero y luego con sensualidad, dos estados un ser humano que diserta sobre la muerte. En este trabajo se vislumbra con mayor claridad la carga simbólica de la dramaturgia del autor, aunque el desconcierto siempre está presente. 

El mejor trabajo fue Bajo el puente, con dirección de Morris Merentes. Varios pordioseros dicen poemas del autor mientras realizan acciones en un ambiente que refleja la vida del venezolano que vive en la calle. Esto se refuerza con el canto de tonadas de Simón Díaz. Las interpretaciones de Varinia Arraiz, Dayana Carmona, Mauro Costero, Jesús Javier Hernández y Christian Ponte poseen intensidad y veracidad.

Por último, la propuesta más débil fue No yo, dirigido por René Guerra. El sentido real del texto se pierde con el abuso de lo multimedia y una representación sin matices. Hay que saber reinterpretar el minimalismo que propone el autor. 

En conclusión, una vez más queda demostrado que la dramaturgia se adelanta en el tiempo. Los temas de la literatura de Beckett poseen una vigencia extraordinaria en la actualidad.

Función: 10 de Diciembre de 2011

Excusas y frustraciones

El Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT), sede Venezuela, y el Grupo actoral 80 presentan Excusas, texto de los catalanes Joel Joan y Jordi Sánchez y dirección de Melissa Wolf. En el horario vespertino del Espacio Plural del Trasnocho Cultural, se exhibe este montaje que muestra los desencuentros de dos parejas de treintañeros.

Una pareja está formada por Jesús y Begoña. Él desea vivir de la forma libertina que demuestra su mejor amigo pero se conforma con amar a su esposa y sus trabajos esporádicos. Ella manda sobre su marido y tiene una relación extramarital que le ofrece lo que no tiene. La otra está integrada por Christian y Susana. Él lleva una vida de excesos que esconde a su novia y prefiere irse a acostar con otra que compartir con ella. Ella consiente tener un novio infiel y no quiere dejarlo aunque limite su crecimiento profesional. 

Al principio, esta combinación de situaciones tiene apariencias de teatro ligero, pero se va convirtiendo en una comedia agridulce. El nacimiento de un bebé y una separación abrupta van a evidenciar la necesidad de un cambio. Pero, cuando se vive con la excusa de que todo está bien, la frustración lleva a cometer actos irracionales.

La puesta en escena juega con el hiperrealismo. Los elementos escenográficos reflejan correctamente el apartamento donde ocurre la acción. En este espacio, el desplazamiento escénico se concatena con cada situación que se presenta, no importa que el escenario se desequilibre y las acciones se desarrollen en un solo lado, lo que se complementa con los detalles del manejo de la utilería. 

La verdad de las actuaciones se logra porque se busca naturalidad en el decir, se repiten frases como sucede cuando se habla en la vida real, se permite la equivocación, se usan expresiones venezolanas actuales y se improvisa en ciertas situaciones. En este sentido, el trasfondo del texto está muy bien manejado, sin embargo, hay que cuidar algunos excesos de la improvisación porque no aportan nada.

En las actuaciones, se destaca Jesús Cova porque integra notablemente gesto y voz para transmitir las emociones del sometido Jesús. Angélica Arteaga, como Begoña, ofrece el tono justo y con fuerza en sus intenciones. Wadih Hadaya, como Christian, mantiene una buena intensidad, si bien debe estar atento a los matices, y Ana Alicia Pérez maneja acertadamente las emociones por las que pasa Susana. 

Es importante comentar lo difícil que es la asistencia de público en este horario del Espacio Plural. Debe reforzarse la publicidad o proponer un cambio de hora porque no hay excusas para no ir a disfrutar de este montaje.

Función: 3 de Diciembre de 2011

Teatro para Caracas

Durante dos semanas se realizó el Festival de Teatro de Caracas. Organizado por el Gobierno del Distrito Capital y la Alcaldía de Caracas, el festival rescató mucho de los espacios olvidados del centro de la ciudad, además de utilizar otros ya reconocidos. Los lugares para el teatro de sala fueron el Teatro Nacional, Teatro Municipal, Teatro Principal, Teatro Cristo Rey, Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, Salas Juana Sujo y Doris Wells de la Casa del Artista, las tres salas de la Universidad de las Artes, la sala principal del Teatro San Martín,  Sala Rajatabla, Celarg, el Nuevo Circo y el auditorio del Museo Boliviano. Por su parte, el teatro de calle y otros géneros se presentaron en parques, plazas, bulevares y museos.

Más de 80 compañías exhibieron sus trabajos, sin embargo quedan detalles importantes por resolver para la continuidad del evento. Primero, proponer una programación que permita apreciar más espectáculos durante el día. Varios montajes a la misma hora o con una hora de diferencia entre uno y otro es un error. En segundo lugar, se debe ofrecer amplitud y rigor en la escogencia de las agrupaciones. Esto implica que se dé la oportunidad de selección a cualquier colectivo, aunque se escojan aquellos trabajos de calidad. 

Además, es necesario invitar a los estudiantes de las escuelas de teatro y de las universidades para que asistan a las conferencias, foros y talleres de formación. La plaza Diego Ibarra del centro de Caracas, rebautizada con el nombre de “Ciudad Teatro”, fue el sitio que albergó estas actividades, así como también la presentación de conciertos. Esto último puede replantearse para que sean las funciones de teatro de calle las que atraigan al público y no la música.

Por último, es importante revisar la información que se publica de las agrupaciones y entregar programas de mano en cada presentación. Fue desconsiderado que los nombres de muchos dramaturgos no aparecieran en el catálogo del festival. Esto, aunado a la falta de los programas, aumenta el desconocimiento del público común sobre el quehacer teatral. 

Después de 12 años, el Gobierno del Distrito Capital y Fundarte, ente cultural adscrito a la Alcaldía de Caracas, han señalado uno de los caminos que deben seguir las políticas culturales en torno al teatro. En cambio, el Ministerio del poder popular para la Cultura y su Instituto de las artes escénicas y musicales (IAEM) tienen todavía una gran deuda con el sector. Cuando el Estado comprenda que el arte, en todos sus sentidos, no es solo entretenimiento sino uno de los pilares fundamentales del ser humano puede que desarrolle verdaderas políticas que se mantengan en el tiempo.

(Publicado en el Diario Tal Cual)