Especial "Festival de teatro de occidente 2011" - 1: El desconocido Bolívar

El Festival de Teatro de Occidente regresa en su edición número 29 como una vitrina para la exhibición de espectáculos regionales, naciones e internacionales. En la ciudad de Guanare, como sede principal, los espacios del festival son las Salas Federico Collado y Alberto Ravara del Complejo Cultural "Herman Lejter", la carpa “Cacao” instalada por la Compañía Nacional de Circo y la Escuela de Teatro José Antonio Páez.

En la Sala Alberto Ravara, la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa llevó a escena El desconocido de Tomás Jurado Zabala, con producción de Julián Ramos y dirección de Carlos Arroyo. En días previos al llamado “Caracazo”, ocurrido el 27 de febrero de 1989, un grupo de presos ensaya una obra que toca diversos momentos de la vida de Bolívar. La pieza es escrita por un periodista detenido debido a sus ideas políticas y fue encargada por el llamado Funcionario Cultura que, junto al apoyo del Director de la cárcel, desea ser reconocido por el presidente. 

La mayor virtud del texto está presentar a Bolívar como un desconocido, debido a que muchas situaciones de su vida se han tergiversado. De igual forma, se destaca el paralelismo entre la libertad interior que buscan los presos al trabajar en la obra y la libertad exterior que exigió el pueblo al salir a protestar en las calles durante el “Caracazo”. Ambos son el reflejo de los ciudadanos de un país a quienes imponen cambios y dan órdenes sin razón, lo que causa acciones, a veces extremas, en búsqueda de la libertad.

El montaje tienes tres niveles de lectura en la puesta en escena. El primer nivel es el simbólico en el que el desplazamiento actoral está delimitado por un gran rectángulo en cuyos bordes transitan el Funcionario de Cultura y el Director de la Cárcel, mientras que los presos utilizan la parte central. Esto demarca el poder que manda a los internos y que invade sus espacios cuando quiere imponerse sobre ellos. También, se observa en el vestuario de los presos quienes parecen convertirse en militares que deben seguir las órdenes de sus superiores sin quejarse. 

El segundo nivel es el expresionista que se percibe en la vestimenta, maquillaje e interpretación del Funcionario y del Director. Ambos se convierten en dos “clown” que llevan hasta el extremo el abuso de poder, si bien están haciendo el ridículo en el fondo, como dos payasos que pretenden controlar la libertad de pensamiento. Además, los presos llevan rayas verticales maquilladas en sus caras como indicador de las rejas que coartan su libertad y de una manera limitada de ver. Aunque el Periodista intenta librarse de esas rejas, está limitado, al igual que el público que solamente tiene en su memoria la historia que le han contado de Bolívar.

El tercer nivel es la revelación de la teatralidad. Los actores se sientan en ambos lados del escenario para esperar su entrada a escena y para colocarse elementos de vestuario. Esto le indica al público que está viendo teatro, que asiste a una representación y que debería observar de manera crítica lo que ve sobre el escenario. Sin embargo, no hay forma de predecir las relaciones que se pueden establecer entre lo que se ve en escena y el entorno inmediato. De igual manera, este nivel se percibe en la entrada, traslado y salida de los objetos, lo que sucede frente a los ojos de los espectadores. 

Estos niveles se integran para conformar un montaje redondo en lo estético.

En las actuaciones, se destaca la intensidad y manejo de los matices de Aníbal Grunn, como el Funcionario de Cultura, porque equilibra la forma externa del personaje y el contenido orgánico. Es secundado por Julián Ramos, como el Director de la cárcel, porque dirige correctamente su interpretación hacia el terreno de lo bufonesco y por Jesús Plaza, como el preso Corredeivile, quien ofrece un encomiable manejo de las intenciones. Por su parte, Edilsa Montilla y Wilfredo Peraza logran la fuerza necesaria es los roles de Manuela y el Periodista, respectivamente. Job Jurado Guevara da el tono justo a El desconocido, aunque debe estar atento a su trabajo vocal. Finalmente, Efraín Castillo, William Ocanto y Roimber Peraza son pertinentes sus actuaciones. 

En definitiva, esta compañía sigue arriesgándose con cada espectáculo que presenta.

Función: 12 de Noviembre de 2011

La Reina vino con sueños frustrados

En el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, Tumbarrancho teatro presenta Vino la Reina de Karin Valecillos, con producción general de Patrizia Fusco y dirección de Jesús Carreño.

En un país que estaba a la expectativa con los conciertos del grupo Queen en 1981, un empresario que ve su oportunidad de riqueza, un joven que desea que su condición sexual sea aceptada por su padre, un mensajero que intenta enamorar a una secretaria y una anarquista que quiere demostrar su determinación son las cuatro historias que coinciden en un show televisivo. Ninguno logra lo que quiere porque el cambio que esperan alcanzar en sus vidas es arruinado por la inesperada muerte de Rómulo Betancourt.

La dirección plantea una puesta en escena simbolista que divide el escenario en cuatro espacios donde se presenta cada situación para luego emplear todo el espacio en el show y la resolución de cada trama. Sin embargo, las entradas y salidas de los personajes lucen forzadas, al igual que el incorrecto uso del piso y la obligación de que los actores se vean frente a frente, en vez de adaptarse a la distribución de la sala.

El diseño de vestuario de Samantha Castillo refleja correctamente la época y la dirección de arte de Rober Calzadilla propone una escenografía simple y simbólica acorde con la dirección de Carreño, mientras que la dirección musical de Abiram Brizuela da la ambientación justa a la obra.

En las actuaciones, el mejor trabajo es ofrecido por Vicente Peña como el mensajero José porque logra una admirable composición en la que integra lo vocal, las intenciones y los gestos. Es secundado por Alejandro Díaz que aprovecha la sutileza de los gestos y matices para demostrar la sexualidad de Clarkson. Elvis Chaveinte se percibe correcto y firme como el empresario Gerardo, al igual que Israel Moreno en sus dos roles. Giovanny García equilibra de manera pertinente la fuerza de Tomás que se debate entre su posición anarquista y la admiración a Queen.

Asimismo, Omaira Abinadé demuestra un buen manejo de las intenciones como la sufrida madre Noreida. Por su parte, Indira Jiménez como la secretaria Judi y Patrizia Fusco como la presentadora Mirna Manaure ofrecen dos interpretaciones cabales y justas, mientras que Zuly Méndez como la aprendiz de anarquista Liber posee la imagen del personaje pero requiere mayor intensidad vocal y debe reforzar los matices. 

Hasta ahora, este es el proyecto más ambicioso que ha presentado la agrupación y, pese a los detalles, salió airosa porque el montaje posee un aire de nostalgia, como en todos los trabajos que ha presentado, que nos hace pensar en un país donde los sueños frustrados están a la orden del día.

Función: 30 de Octubre de 2011

Diez años en las comunidades (II de II)

Culminó la décima edición de la Muestra de Teatro y Títeres en las comunidades de Caracas, organizada por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo del Arte en Venezuela (IIAVE). En ella, diversas agrupaciones del interior y del exterior tuvieron la oportunidad de exhibir sus espectáculos.

Una de ellas fue la agrupación teatral Coordinación de Yaracuy que presentó Eemarü el camino, producción general de Lusvio Ramírez y dirección de Francisco Salazar. La ofrenda, el ritual, los olores y sabores confluyen en este fascinante unipersonal que muestra varias historias en torno al origen del mito de María Lionza. El trabajo actoral de Elsy Loyo es muy completo en todos los sentidos porque ofrece organicidad, manejo vocal y, sobre todo, corporal en el tránsito de una situación a otra.

Por su parte, el grupo Moriche llevó a escena Inmundos farsantes y Puerto teatro representó Lotería. Ambas agrupaciones, provenientes de Anzoátegui, demostraron el creciente talento joven que existe en las regiones. El primer trabajo es muy sencillo y podría explotar más la temática de la viveza venezolana, mientras que en el segundo los actores mostraron honestidad, aunque no poseían la edad y experiencia que requerían los personajes.

Desde España, el teatro Emer-gente de Catalunya montó un pretendido homenaje a Picasso llamado Pintora y poeta, dirigido por Rosalía Martínez Ortega. A partir de una trama poco original de una pintora obsesionada con su trabajo, el montaje adolece de una estructura dramática que se soporte. Además, la puesta en escena estuvo cargada de elementos gratuitos como un desnudo, largas escenas de sexo sugerido y textos poéticos irrelevantes, lo que demuestra que el teatro requiere seriedad, compromiso y, en especial, claridad estética para realizarse.

Teatro D’ dos de Cuba realizó el montaje Acuememe de Manuel Martínez, dirección de Julio César Ramírez.  Este unipersonal tiene como base un texto desestructurado y nostálgico acerca de la historia de La habana. Betsy Rodríguez diferencia cada personaje que interpreta en su tono justo y real. Con una puesta en escena que valora el paso de un rol a otro, una revisión o versión del texto redondearía el espectáculo.

De Caracas, Seza producciones realizó una versión de textos de Franca Rame y Darío Fó llamada Los varones como hijos del silencio, dirigida por Néstor González. Con una bien lograda actuación orgánica de Yonyi Gutiérrez, la simbología del comienzo y la desnudez deben revisarse. 

En definitiva, son 10 años de trabajo continuo para mantener la presencia de las artes escénicas en las parroquias caraqueñas.

Funciones: 18, 19, 22, 24, 25 y 26 de Octubre de 2011

Diez años en las comunidades (I de II)

El Instituto de Investigaciones para el Desarrollo del Arte en Venezuela (IIAVE) organiza la décima edición de la Muestra Internacional de Teatro y Títeres en las comunidades de Caracas. Como es tradición, el mes de octubre se convierte en una fiesta teatral que se instala en las parroquias caraqueñas. El recién restaurado Teatro Principal, la Sala Experimental del CELARG y la Sala Altosf de Parque Central sirven de sede para los trabajos de sala, mientras que múltiples espacios de instituciones educativas, casas de la cultura, parques, plazas y la Sala CADAFE se convierten en escenarios para el teatro infantil, de calle, títeres, marionetas y artes circenses.

Dentro del teatro para adultos, está la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa que presentó El desconocido de Tomás Jurado Zabala, dirigido por Carlos Arroyo. En la obra, un grupo de reos ensaya y representa la vida de Bolívar en días previos al 27 de febrero de 1989. La dirección propone una estética expresionista para resaltar el sentido del texto que trata sobre la censura del arte y el abuso del poder. Se destacan las actuaciones de Aníbal Grunn, Edilsa Montilla y Jesús Plaza.

Kabré teatro llevó a escena Las bejarano, escrita y dirigida por Wilfredo Tortosa. A partir de la existencia real de tres hermanas reposteras en la Caracas independentista, tres actores se travisten para ofrecer una lección de historia donde se logra cabalmente la hilaridad.

El colectivo IIAVE – Teatro de los invisibles montó ¿Quién nos robó esa batalla? de César Rengifo con dirección de Alberto Ravara. Esta representación de varios personajes que coinciden en la celebración por la victoria en la Batalla de Ayacucho requiere mayor rigor. Es necesario equilibrar varios excesos de la puesta en escena que no reflejan la intención del texto y depurar los matices y el trabajo vocal de los actores, aunque poseen buena energía.

Desde Argentina, la Compañía Municipal Oncativo trajo Hermanas siamesas de Mariana Trajtemberg, versión libre y dirección de Mario Arietto. Dos hermanas de edad avanzada sobreviven vigilando y entregando listas de los traidores a funcionarios de la dictadura militar. Con un acabado estilo naturalista en la dirección y las actuaciones de Susana Loos y Nélida Pontte, el montaje nos recuerda la importancia de la memoria con momentos donde se rompe la teatralidad y se habla directamente al público. 

Por otro lado, los trabajos de los grupos Mandrágora de Argentina, El mundo al revés de Colombia y Babalawos de Perú han podido apreciarse dentro de una muestra que busca mantener la conexión fundamental entre el ser humano y el arte.

Funciones: 10, 13, 14 y 15 de Octubre de 2011

Escándalos chejovianos

En la Sala Cabrujas de la Fundación Cultural Chacao, el grupo teatral Emergente de Caracas presenta Escándalos personales, espectáculo basado en cuentos y obras breves del escritor ruso Anton Chéjov, producido y dirigido por Jesús Delgado.

Mientras reflexiona acerca de la suma de instantes que es la existencia humana, el mismo Chéjov conduce al público a lo largo de cinco historias cuyos personajes aparecen como si cobraran vida delante de sus ojos. La representación del escritor es realizada con firmeza por Gerardo Soto con un encomiable manejo de lo vocal y lo corporal.

La primera historia es “El estornudo”. Un trabajador de ministerio se ve envuelto en una curiosa situación llevada al extremo. La actuación de Germán Anzola como Cherviakov logra la verdad en todos los sentidos y Carlos Clemares es eficaz como El general.

“La institutriz” muestra la diferencia de clases en una situación desagradable de abuso de poder y docilidad. Marisol Da Silva y Stella Guerrero ofrecen las intenciones necesarias como La señora y Julia, respectivamente.

En “El arreglo”, Chéjov de 19 años recibe un regalo sexual por parte de su padre. Gerardo Soto interpreta con veracidad al Padre, junto al emotivo Fulvio Quintana como Antosha y al trabajo correcto de Ivonne Vela como Nina.

“La audición” presenta a una actriz joven que supera todos los contratiempos para demostrar su talento. Soto mantiene su actuación cabal como El escritor y Patricia Pacheco proporciona una pertinente interpretación cargada de sentimientos como Nina.

Por su parte, la comedia “El oso” es el trabajo menos logrado. La sutileza de las situaciones debe trabajarse mejor, al igual que los matices, las pausas y la intensidad de cada rol.

En general, la dirección conduce cabalmente la narrativa corta teatralizada y la representación de las piezas. Equilibra el escenario y determina con habilidad los desplazamientos de los personajes. Esto se complementa con una coreografía que marca el inicio y en la que los actores se dejan guiar como marionetas dispuestas a interpretar sus roles.

Con una ambientación e iluminación sencillas, el montaje adquiere consistencia gracias al diseño y realización de vestuario de Joaquín Nández que da el tono justo a cada personaje con el empleo de colores y estilos que diferencian a cada clase social, aparte de ataviar a Chéjov con un fino traje a modo de presentador.
 
Con este espectáculo, el grupo ha conseguido el apoyo del público. Esto demuestra que es el más completo que ha presentado en su corta trayectoria y, además, le indica el camino que debe seguir hacia la consolidación de una estética propia.

Función: 21 de octubre de 2011

Canibalismo dorado y sabores agridulces

Canibalismo: En la Sala Anna Julia Rojas de Unearte, la agrupación Río Teatro Caribe presenta Machete caníbal con dramaturgia de Francisco Denis y Arved Schultze, producción de Susana López y dirección de Francisco Denis. El mito de “El Dorado” es el punto de partida para la interrelación entre cuatro historias en las que una campesina es raptada por indígenas, el alemán Felipe Von Hutten se lanza a la tarea de encontrar la famosa ciudad de oro, el tirano Lope de Aguirre habla de los excesos que cometió y una periodista descubre la verdad acerca de la planta de procesamiento del caucho llamada Fordlandia.

El barroco y realismo mágico, estéticas propias de Latinoamérica, se hacen presentes para vincular épocas, espacios y personajes. Dividido en dos actos, el montaje está cargado de intensidad y ritmo gracias a la expresividad corporal, el empleo de diversos objetos, lo audiovisual y la música del grupo Quinto Aguacate. Sin embargo, la energía se pierde con la extraña y poco original parte final dedicada a Fordlandia, el único punto débil. Por su parte, las interpretaciones de Susana López, Vera Linares, Osleida Pérez, Dixon Dacosta, Mauricio Gómez y Pastor Oviedo demuestran veracidad y compromiso.

En definitiva, un interesante experimento teatral como acostumbra presentar este colectivo.

Función: 7 de Octubre de 2011 

Sabores: En su sala homónima, el grupo Rajatabla presenta Agridulce de Glener Morales con producción general de Williams López y dirección de Rufino Dorta como parte de la Segunda Muestra de Dramaturgia Nacional en homenaje a Rodolfo Santana. Con una historia discontinua, se habla de una época pasada donde “el sabor de las querencias”, como indica el subtítulo de la pieza, es agridulce debido a los conceptos morales que se poseían.

Un hombre que recibe una petición, otro de conceptos rígidos, una mujer que sufre porque no ha tenido hijos, otra cuyo matrimonio se he desmoronado y una joven que pasa de niña a mujer son los personajes de un drama inconcluso. No se comprenden las razones, solamente hay consecuencias en un texto sin acción escénica y tan codificado que limita la función comunicacional propia del teatro.

Al partir de esta limitación, la dirección hace poco al proponer una puesta en escena simbólica que no decodifica el texto y, por lo tanto, no resuelve sus problemas estructurales. Con el uso desigual de una escenografía de desniveles y un apropiado vestuario de época, los actores se limitan a decir con intensidad lo que le corresponde. 

Me pregunto, ¿por qué esta agrupación escoge un texto desvinculado de su línea de trabajo y que podría perjudicar la asistencia del público a su sala? 

Función: 8 de Octubre de 2011

Noviciado musical venezolano

En la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, Escena Plus producciones, Showcenter e Interart presentaron el musical La novicia rebelde con producción ejecutiva de Luis Bravo, producción general de Claudia Salazar y dirección general de Vicente Albarracín. A partir de la música, letra y libreto original de The sound of music (El sonido de la música), la producción venezolana cuenta la historia de la novicia que fue enviada a trabajar como institutriz de siete hijos de un capitán de marina y encontró el amor.

La dirección general propone una adecuada puesta en escena que integra cada elemento, desplaza de forma lógica a los actores y crea una sorprendente composición de movimientos para los cambios de ambientación que suceden frente al público, junto a la eficaz dirección coreográfica de Luz Urdaneta.

Por su parte, el diseño de escenografía de Edwin Erminy sirve para diferenciar apropiadamente cada espacio de la acción con el uso de módulos que se trasladan de un lado a otro y se complementan con la tramoya. Sus colores en tonos pasteles ofrecen un fondo propicio para distinguir el vestuario diseñado por Raquel Ríos. Cada traje diferencia correctamente a cada personaje en su forma y empleo de la tonalidad. En cambio, el diseño de iluminación de Ángel Ancona luce tímido y plano para un musical.

La música es ya clásica dentro del género y, en este caso, mantiene la energía necesaria gracias a la dirección musical de Elisa Vegas y el acompañamiento de la Orquesta sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho.

Las actuaciones están equilibradas y correctas para representar a personajes claramente definidos dentro de la trama. Mariaca Semprún como María Rainer aprovecha al máximo sus dotes vocales y da el tono justo a la hora de manejar las intenciones. Rolando Padilla, Gustavo Rodríguez y Julio Alcázar son pertinentes en sus roles del Capitán Von Trapp, Max Detweiler y el mayordomo Franz, respectivamente. De igual manera, Fanny Arjona como la Baronesa Elsa Schraeder y Maritza Briceño como Frau Schmidt, el ama de llaves, se perciben acertadas. Se destaca Lucy Ferrero que ofrece una emotiva interpretación como la Madre superiora. El más débil de la función fue Lester Arias como Rolf Gruber que lució desconcentrado y sin los matices requeridos. Por otro lado, la historia no tuviera razón de ser sin los hijos del Capitán Von Trapp que brindan inocencia y veracidad con Natalia Román, Emily Caraballo y Cristian Quintana a la cabeza.

Con todo el esfuerzo y costos que implica la realización de una producción como esta, siempre se agradece la presencia de un musical en la cartelera teatral venezolana.

Función: 2 de Octubre de 2011

Dominación lúdica y divinidad actoral

Dominación: En el teatrino del Laboratorio Anna Julia Rojas, la agrupación Horus Teatro presentó El juego de Mariela Romero con producción ejecutiva de Orlando Alfonzo y dirección de Jaime Feliu Cervi. Como parte del ciclo aniversario “Se ve solamente lo que tú quieras ver, 5 años, 5 obras”, se presenta este montaje de un texto ya clásico para el teatro venezolano en el que dos mujeres de nombre Ana crean juegos de dominación y dependencia.

La dirección da la importancia a cada escena de juego, aunque el espacio no ayuda para ello. Hay situaciones que se pierden debido a la cercanía del público y al trabajo frontal de las actrices, además de no aprovechar el fondo del escenario.

Por otro lado, la estética no se acopla a las situaciones. El uso de retazos de tela y pinturas no adquiere mayor relevancia, así como el vestuario desaliñado. Solamente, la ambientación de hilos cruzados simboliza la imposibilidad de escapar.

En las actuaciones, Patricia Ramírez como Ana I ofrece buenos momentos de desenfado, aunque debe matizar mejor porque se percibe plana en su mayoría. En cambio, Stephania Nevado como Ana II matiza cabalmente sin perder la intención de su personaje.

Como se ve, un trabajo con altibajos de un grupo joven que poco a poco gana terreno en el panorama teatral.

Divinidad: En la sala Luis Peraza, sede del Taller Experimental de Teatro, se presentó Divino Pastor Góngora, producción mexicana de La Coperacha y El Arte de los Títeres A.C. con dramaturgia de Jaime Chabaud y dirección de Javier Serrano. El espectáculo es un unipersonal cuyo título alude al nombre de un actor ficticio de La Nueva España del siglo XVIII. Divino interpreta, narra y canta su vida y su arte mientras está encerrado en una mazmorra y en espera de ser ejecutado por llevar una vida licenciosa y, supuestamente, apoyar la independencia.

La dramaturgia maneja cabalmente el lenguaje de la época en las situaciones que presenta y que van aumentando en tensión. Cada situación posee un tiempo y espacio determinado que adquiere sentido con el ir y venir de las divagaciones del personaje, causadas por su destino inminente y en las que se utiliza la metateatralidad.

La dirección se encarga de remarcar cada acción dramática y equilibrar el paso de una a otra. Para ello, se apoya en el diseño de iluminación del mismo director y la música original y escenofonía de Rommel Winkler.

Por supuesto, todo esto no tendría sentido sin la comprometida interpretación de Héctor Caro que da el tono justo a cada situación y aprovecha al máximo cada rol que asume. Su expresión del cuerpo es maleable y su voz ofrece una amplia variedad de matices.

En definitiva, un admirable trabajo teatral.

Funciones: 23 y 25 de Septiembre de 2011, respectivamente

Que así sea la discriminación

En la Sala experimental del Celarg, la agrupación Teatro Forte presenta Amen del catalán Carlos Be con adaptación y dirección de Vladimir Vera. La discriminación y la homosexualidad son el punto de partida para hablar de la falsa fe de la iglesia católica, la violación de menores, la manipulación de los medios, la no aceptación de la realidad y el fusilamiento de Federico García Lorca.

El texto es una muestra de la dramaturgia europea contemporánea en la que se deja de lado el modelo clásico por la fragmentación y desestructuración de las acciones. Por esto, la representación causa una sensación de extrañeza. Las situaciones se presentan pero no se desarrollan, los conflictos se presentan pero no se solucionan, los planteamientos comienzan pero no concluyen. Claro, las situaciones, los conflictos y planteamientos giran en torno a un solo tema: la discriminación y la homosexualidad; un tema en desarrollo, que aun no tiene solución, que no ha concluido.

La dirección aprovecha esta forma vanguardista del texto para hacer evidente la teatralidad. Los actores deambulan por la escena mientras ejecutan un rol, se cambian de vestuario o apoyan lo que sucede con acciones, gestos, sonidos e imágenes corporales que remiten a pinturas famosas. El paso de una acción a otra, de un personaje a otro es patente. No se abandona la idea de que se está haciendo teatro y no se pierde la condición de actor.

En lo estético, este grupo posee un estilo en el que lo audiovisual apoya la escena y se usa un vestuario de elementos reciclados, de trozos de tela y de formas asimétricas. Este caso no es la excepción. Las imágenes que presentan sirven para reforzar las visiones sobre el tema discriminatorio y el vestuario refleja a cuatro personajes homosexuales que se encargan de representar todos los roles del texto. Además de la edición de video de Wilmer Martus y del diseño y elaboración de vestuario de Fedora Freites, la dirección de arte e iluminación de Gala Garrido Lozada complementa lo anterior con un contraste de luces y sombras.

Los actores presentan los personajes, más que sentirlos o interpretarlos. Fedora Freites, Yuruby Soto, Elvis Chaveinte y Paul Gámez transitan entre cada rol y, por ende, entre cada situación mostrando las emociones necesarias sin dejarse llevar por ellas, salvo en dos o tres momentos que lo requieren como el relato de una violación o el asesinato de García Lorca. Todos manejan bien el cuerpo y la voz.

Una advertencia al público: no encontrarse con el típico teatro y la extrañeza que se siente puede llevar a la aceptación o al rechazo, aunque ambos le conducirán a una reflexión sobre el tema.

Función: 18 de Septiembre de 2011

Teatro en la Isla de Margarita

Aunque la mayoría del teatro venezolano se concentra en la Zona Metropolitana de Caracas, es bueno conocer y valorar aquel que se realiza en otras partes del país. Así que, por diversas razones viajeras y familiares, considero importante hablar del teatro en la Isla de Margarita. Destino turístico nacional e internacional por excelencia, en Margarita se presentan con regularidad los espectáculos más exitosos que se realizan en Caracas y que incluyen en sus elencos a actores que, en su mayoría, han trabajado en la televisión venezolana. Sin embargo, voy a comentar del otro teatro, del teatro que nace y se presenta en la isla.

Un sitio que ha cobrado importancia dentro del movimiento cultural y, por ende, teatral es la Casa de la Cultura Pueblo de La Mar Ramón Vásquez Brito en Porlamar. Para el teatro, esta casa cuenta con la Sala Inocente Carreño. Junto a ella, se encuentran dos salas de exposiciones, una de usos múltiples, una de conferencias y un salón de ensayo. Con el auspicio de esta fundación, se está celebrando actualmente el Segundo Encuentro Escenas que rinde homenaje a una figura importante del teatro margariteño: José Salas. Las agrupaciones participantes son: Nuevo Elenco, Reflejos, Pequeño Teatro de Los Robles, El murmullo de las venas y Las Ruinas del Teatro.

Otro lugar conocido es el Pequeño Teatro de Los Robles que se encuentra en el sector al que debe su nombre. Además de servir como espacio de presentación, esta institución tiene su agrupación estable y ofrece talleres.

De igual manera, el Complejo Cultural Teatro Simón Bolívar de Juan Griego es un punto tradicional en la región insular. Aparte de organizar un festival de artes integradas y de tener varias agrupaciones dancísticas y teatrales como residentes; el Museo de Arte Moderno de Margarita, el Fondo Editorial Los ojos de la lechuza y el Centro Internacional de la Imagen forman parte del complejo.

Por otro lado, se encuentra el Centro de Artes Omar Carreño de La Asunción. Este centro es la sede del Instituto Autónomo de Cultura de la Gobernación de Nueva Esparta y posee una sala de conciertos, una galería y un espacio alternativo para las artes.

Como se ve, Margarita ofrece una variedad de espacios con programación cultural que puede complementar las consabidas actividades playeras y de consumo. Una parte importante de esa programación es el teatro que se crea en la isla por encima del que viaja de Caracas. Queda de parte de los turistas y habitantes equilibrar entre lo local y lo foráneo. Lo que es indiscutible es el necesario apoyo del Estado, sin embargo éste todavía tiene una gran deuda con el sector teatral venezolano.