Blog de Crítica Teatral. Anteriormente, fue una columna publicada en el Diario Tal Cual de Venezuela (Febrero 2011 - Febrero 2015), en la sección CRÍTICA TEATRAL de la web del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral "CELCIT", sede Venezuela, y en el Cuerpo ESCENAS del Diario EL NACIONAL de Venezuela (Septiembre 2007 - Septiembre 2009)
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Un breve receso (II)
Un breve receso
Asistía a una nueva graduación de Taller Nacional de Teatro (TNT) de Rajatabla, agrupación que después de dos años de formación presenta un trabajo que permite acercarse a posibles nuevas figuras del quehacer teatral. Un grupo nutrido de participantes de este programa llevó a escena Ubú rey de Alfred Jarry, bajo la dirección de Rufino Dorta. En escena se destacan los trabajos de Jean Franco De marchi como el Padre Ubú, si bien debe tratar de romper un poco con las intenciones planas en algunos momentos, y Danique Weill como la Madre Ubú, quien ofrece el tono grotesco que posee el personaje. El resto del elenco debe equilibrar más su trabajo de organicidad y veracidad si desea forjarse una carrera en este difícil medio. La puesta en escena se vale de muchos recursos de la comedia física y coloca a dos personajes como tragedia y comedia para que narren la acción, otro personaje que representa las pausas caminando con un paraguas abierto por el escenario y detiene la acción para que los personajes realicen los apartes. Considero que estos recursos son totalmente efectistas y desvían la atención hacia símbolos que no representan nada. Otra propuesta más al estilo Rajatabla.
En la Sala de conciertos de Unearte presencié un homenaje a Elizabeth Schon, a cargo de Guarro teatro, denominado Lo importante es que nos miramos que incluía tres piezas de su autoría: Al unísono, Jamás me miró y la homónima que da nombre a la propuesta. Con Alama Blanco y Jesús Sosa en las actuaciones de estas obras de dos personajes y la dirección de Humberto Ortiz, la primera de ellas se desarrolla dentro de los términos del texto, no obstante las otras dos se perciben mal trabajadas debido a que no ofrecen una comprensión clara de sus premisas. Cabe destacar el acompañamiento en vivo de Kenny Riera al piano porque crea varias atmosferas en cada pieza, además del video que precede a la representación que se constituye en el verdadero homenaje a esta escritora venezolana.
En el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, Hebu teatro presentó La noche de la tríbadas del sueco Per Olov Enquist, dirigida por Costa Palamides. Esta obra pone en escena un ensayo de la compañía del dramaturgo August Strinberg que junto a su esposa Siri y la amante de ésta: Marie David, acompañados del actor Viggo Schiwe, pretenden ensayar La más fuerte, escrita por él y que se convertirá en el detonante de varios resentimientos guardados. Este trabajo se constituye como el más acabado que se ha presentado en la ciudad durante lo que va de año debido a su equilibrio e integración de la propuesta escenográfica, de vestuario, de iluminación, de dirección y especialmente de actuaciones. El trío de actores que desarrollan el conflicto demuestra organicidad, manejo de las intenciones y habilidad para componer y mantener su personaje con Ludwig Pineda a la cabeza como el perturbado Strinberg, Diana Volpe como Siri y Diana Peñalver como Marie David. Elvis Chaveinte como Viggo ofrece una candida y sentimental interpretación. El desplazamiento, utilización del espacio escénico y ritmo apropiado presentan una pertinente puesta en escena. En definitiva, un trabajo muy bien logrado.
En la Sala experimental del Centro Cultural Chacao, el grupo Teatro del Laberinto presentó un espectáculo escénico – musical llamado Segismundo somos todos, (per) versión [como lo denominan en el programa de mano] de La vida es sueño de Calderón de la Barca. En el mismo estilo desmitificador de su anterior trabajo, Ignacio Márquez en la dirección combina la música Rap y la cultura Hip Hop con los versos del texto y convierte al personaje Segismundo, preso en un cárcel por ordenes de su padre el rey, en símbolo de la opresión que podemos sufrir todos por causa de la alineación que impone la sociedad actual. La propuesta se percibe interesante, en especial por la forma en que los versos y el ritmo de este estilo musical son combinados, sin embargo el texto del barroco español es un simple pretexto para presentar, sobre todo como símbolo más alienante, a la comida rápida con la identificación la cadena más importante en el país y su jingle. Arnaldo Mendoza representa al Poderoso, que sería el rey en la pieza original, una especia de alegoría de la alineación que no habla sino que hace los gestos mientras otro actor expresa su texto. Alexander Ramos es el oprimido Segismundo y Nacho Marx (seudónimo del director) da voz al poderoso. Los tres cantan Rap correctamente cargándolo de su léxico propio y están vestidos de manera neutral salvo cuando Mendoza y Ramos son el Poderoso y Segismundo, respectivamente. Además, se proyectan videos de comentarios acerca de la obra de Calderón que podrían calar y distanciar al espectador si no colocarán nombres y profesiones que rayan en lo ridículo y no en algo justificado para la propuesta. La primera media hora del trabajo se presenta bien logrado, pero considero que luego de ella se reitera sin plantear nuevas ideas, lo que puede cansar rápidamente al público. Otra forma de plantear el hecho escénico.
Varias propuestas de los últimos meses
En la Sala experimental del CELARG, el grupo Prometeo realizó el montaje de La boda de Virgilio Piñera, dirigido por Noel de la Cruz. Flora es una mujer que suspende su boda porque Alberto, su futuro esposo, le cuenta a su mejor amigo que el único defecto que ella tiene son la “tetas” caídas. A partir de esto, los contrayentes y sus mejores amigos desarrollan una serie de escenas en donde de diversas maneras disertan acerca de la suspensión de la boda y del problema físico de ella. Con una clara orientación hacia el teatro del absurdo, la puesta en escena mantiene un ritmo trepidante y de desplazamientos constantes para reflejar el estado interno de los personajes. Con una escenografía cercana al realismo, cada escena se desarrolla a partir de su significado pasando de la simple discusión al canto o de un programa de televisión a un funeral simbólico. Solamente, los actores requieren comprender un poco más acerca de las situaciones de las primeras escenas para que, por encima del simple decir del texto, el público entre de lleno en el conflicto. Posteriormente a esto, esta comprensión fluye más y poco a poco sale a flote la premisa de la obra. Destacan las actuaciones de Jorge Concha como Alberto, que posee una veracidad innata y Franca Peri como Julia, amiga de la protagonista, porque posee una bien manejada hilaridad y gestualidad. Aymara Ramia como Flora puede ofrecer más intensidad, si bien logra buenos momentos y Rogers Lombano como Luis, amigo del protagonista, mantiene una buena energía e intenciones, aunque imposta un poco la voz por momentos. Más allá de estos comentarios, la pieza se sostiene cabalmente y las risas de público no se hacen esperar.
En el Espacio Plural del Trasnocho Cultural se presentó Un día particular de Store Scolla, dirigida por Giovanni Reali. Una mujer y un hombre coinciden porque el ave que ella tenía en una jaula se escapa y llega al apartamento de él. De esta manera, estos seres opuestos se conectan y revelan sus verdaderos sentimientos en un contexto social que los diferencia porque ella cree en un régimen totalitario, mientras él debe salir del país por ser homosexual. La puesta en escena de carácter simbolista se percibe acorde con la atmósfera que posee la pieza, especialmente por la escenografía que representa a los dos apartamentos y que con paredes como rejas refleja la cárcel en la que simbólicamente viven de los personajes, asimismo los tonos grises, que también posee el vestuario, refuerza la melancolía. Se destaca el gran megáfono desde donde las voces del poder se expresan. El miedo a romper el orden establecido es evidente por la forma que se desplazan los personajes dentro de un espacio limitado con pequeños elementos de utilería que facilitan el desarrollo de la trama o que demuestran el tiempo perdido inútilmente, como los libros en el suelo, porque existe un Estado que desprecia al que es diferente. En las actuaciones, Roberta Zanchi sigue ofreciendo la veracidad que la ha caracterizado en otras producciones, en este caso se conecta más profundamente con el personaje. Por su parte, Antonio Urdaneta aprovecha la comunión que existe con su compañera, aunque por momentos su voz adquiere tonos graves que le restan a la naturalidad que requiere el personaje. En definitiva, un trabajo que integra todos los elementos para transmitir un claro mensaje hacia la intolerancia, el abuso del poder y el miedo.
En la Sala Horacio Peterson de Unearte, la agrupación Kayak llevó a escena: A palabras necias, bocas mudas de José Barrera, dirigida por Marco Caridad. Una gitana cuenta la historia de dos enamorados, pero la intervención de un mago torpe les crea más conflictos a ellos. Los enamorados solo viven de su apariencia exterior debido a las recomendaciones de un gucamayo que obliga a Yak a hacer ejercicios y una mariposa que critica a Kay por tener sobrepeso. Para demostrar sus supuestas habilidades, el mago Maximiliano o Max, como quieren que lo llamen, hace que los enamorados queden mudos y así evitar que discutan, de esta forma los convierte en dos autómatas que no son capaces de expresar bien lo que sienten hasta que descubren que el amor es el mejor lenguaje. La puesta en escena se vale de variados recursos para mantener la atención de los niños. Con la música en vivo, interpretada por la misma gitana, y el empleo de títeres y un monigote que son manipulados a la vista del público, los niños presencian los recursos propios del teatro y comprenden la historia que se desarrolla. De igual manera los enamorados se cambian en escena cuando se convierten en una especie mimos porque no pueden hablar. Resalta la claridad del recurso del títere porque el muñeco que es manipulado, como el guacamayo y la mariposa, a su vez manipula para lograr su fin. También Max se convierte en un títere por momentos y aparece Amorsote, un monigote que pretende enamorar a Kay, y al final, al igual que los dioses aparecen en las obras griegas, los padres de Max son dos grandes máscaras que lo ayudan a resolver los enredos que ha creado. Con una escenografía y un vestuario colorido, las actuaciones se presentan equilibradas en todos los sentidos dentro del elenco conformado por: Jeanleigh Fernández, José Barrera, Kellyns Herrera, Marco Caridad y Bárbara Soto. Un original, divertido y bien hecho trabajo para niños.
Funciones: 7, 30 de Noviembre y 5 de Diciembre de 2009 (Respectivamente)