Desde oriente (y II)

El segundo y tercer día del XXXIV Festival Internacional de Teatro de Oriente presencié una obra de teatro y asistí a una conferencia del maestro Gilberto Pinto.

En Sala Ricardo Lombardi del Complejo Puerto Teatro en Puerto La Cruz se presentó el grupo La Barraca de Ciudad Bolívar con el montaje: Padre Pedro de José Ignacio Serralunga, dirigido por Juan Pagés. En este montaje, el monaguillo de una parroquia viene a confesarse con el padre Pedro para contarle que su mujer está embarazada y que él no puede haber concebido a su hijo debido a que es estéril, de esta manera se da un juego del gato y el ratón para descubrir la verdad acerca de la paternidad del hijo. La puesta en escena propone un desplazamiento equilibrado en todo momento y con un ritmo continuo que mantiene el interés del público, sin embargo la forma en que se proponen los personajes rompe con varios aspectos. Los personajes del monaguillo y del padre son creados a partir de la farsa con vestuarios que acentúan una expresividad corporal cercana a la técnica del “clown” y un maquillaje es este estilo, sin embargo la escenografía y la utilería tiene una estética que claramente se acerca al realismo. Aunque la composición de los personajes funciona porque el público observa de manera crítica el argumento, esto podría reforzarse más sin los elementos realistas. En la interpretación, Eduardo Palacios como el monaguillo tiene una acertada expresión corporal y capacidad para manejar los matices del personaje, además de alcanzar el equilibrio entre la forma farsesca y el contenido orgánico. Lo anterior contrasta con el trabajo de Luis Gabriel Ramírez como el Padre Pedro porque la excesiva impostación vocal le resta credibilidad, de igual forma requiere más concentración cuando escucha a su compañero para que evite repetir el texto de éste con los labios, ya que esto demuestra que mecaniza su actuación. Pese a los contrastes en estética y actuación, la obra se mantiene, divierte y hace pensar en torno a las relaciones humanas.

La conferencia de Gilberto Pinto fue realizada en un salón de la sede de FUNDESBA. Su tema principal fue acerca del teatro artístico social. Al inicio hizo un resumen acerca del teatro que se hacía en la Venezuela desde los 40 hasta la actualidad. Su discurso tomó en cuenta a figuras representativas del teatro venezolano como: Alberto de Paz y Mateos, Jesús Gómez Obregón y Horacio Peterson. De esta forma, relata como en las 40 se pasó del teatro que realizaban las compañías españolas a piezas que rompían el criollismo o localismo, se buscó mejorar el repertorio y se inició una formación en todos los ámbitos. Luego, en los 50, se comienza una dramaturgia propia con César Rengifo y a partir de los 60 se defiende el texto teatral significante con el trabajo de Rodolfo Santana, Isaac Chocrón, Román Chalbaud, José Gabriel Nuñez y el mismo Pinto. Dijo que en la actualidad es cada vez más importante tomar en cuenta que “el teatro es un componente de la salud social y no comercial”, al contrario de como se percibe en la cartelera caraqueña actual. A mi pregunta de cuál es la dramaturgia necesaria, el maestro respondió: la que interpreta la historia.

Por último, no puedo dejar de comentar que queda de parte de las autoridades regionales del Ministerio de la Cultura y de la misma Dirección de Cultura de la Gobernación del Estado Anzoátegui apoyar con mayor rigor al festival con más tradición en el país. Sé que hubo muchas complicaciones para recibir el aporte necesario, lo que hizo que las fechas antes pautadas se cambiaran y que la muestra se redujera.

Es muy fácil dar la cara y decir que se apoya la cultura cuando la realidad es otra, como hizo la encargada de dicho Ministerio en Anzoátegui, además mencionó una frase de Juan Carlos Gené que, seguramente extraída de cualquier publicación de Celcit, fue expresada fuera de contexto. Lo difícil es el trabajo continuo que realizan los creadores, como lo hace Kiddio España al frente del festival cada año.

Función: 14 de Noviembre de 2009

Conferencia: 15 de Noviembre de 2009

Desde oriente (I)

La edición XXXIV del Festival Internacional de Teatro de Oriente se celebró del 13 al 19 de Noviembre en las ciudades de Barcelona y Puerto La Cruz, Estado Anzoátegui. Además del acostumbrado teatro de sala, con tres espacios, se realizaron presentaciones en varios espacios abiertos que incluyeron a Guanta, Lechería y Anaco, junto a varias comunidades populares de la región. Tuve la oportunidad de estar durante los tres días iniciales para apreciar dos espectáculos y asistir a un conversatorio.

La inauguración estuvo a cargo del Teatro del Secadero, agrupación originaria de la ciudad de Mar de Plata, Argentina. Esta agrupación llevó a escena: Novia en rojo, escrita por Edgar Moreno Uribe y dirigida por Mónica Marchini. Con el monólogo como estructura predominante, salvo algunas interacciones entre los personajes, la pieza tiene como punto central a Esdras, un transexual que se siente perturbado porque no es aceptado después de haberse operado completamente para transformarse de hombre a mujer. A lo largo de varias escenas, el público descubre el pasado y presente del personaje, aunque este descubrimiento carece de progresión dramática, lo que no mantiene el interés en el relato. Cada escena empieza con la evidente perturbación del personaje porque no se acepta su condición, no solo sexual sino de preferencia hacia las mujeres, para luego pasar a un listado de recuerdos que no profundiza en sus planteamientos. Los recuerdos no hacen más que evidenciar los conflictos de Esdras y de ninguna forma el paso de uno a otro logra la necesaria ilación entre escenas, debido a esto el clímax luce artificial y no se resuelve el conflicto central. Por otro lado, queda sin resolución la constante referencia a Manuel que parece ser el interlocutor al que Esdras se dirige. Y, de igual manera, el final no termina de cerrar varios aspectos que se relacionan con la premisa que toma como punto de partida el desprecio hacia el otro, el diferente. ¿Se resuelve o no? ¿Es el pasado o el presente el que perturba? ¿Ambos? ¿Desde qué lugar presenta Esdras su relato? ¿Por qué alguien que conscientemente decidió su cambio de sexo, luego tiene conflictos con ello?

El desplazamiento escénico se presenta reiterativo y monótono. En varias ocasiones, Esdras se traslada y vuelve al mismo sitio restándole fuerza a la puesta en escena, además que dentro de cada escena se realizan blackouts (apagones) que no tienen justificación, ya que al volver la luz el personaje se encuentra en el mismo lugar y posición, no cambia tampoco su intención, por lo que no hay una verdadera transición. El marcado simbolismo del trabajo acrobático de telas con el que dos personajes femeninos acompañan el relato de Esdras se queda en el apropiado manejo de la técnica por encima de la correspondencia estética con el argumento. Solo el comienzo, en el que el público observa al personaje de espaldas sin saber quién y cómo es, sorprende porque cuando Esdras voltea apreciamos su manera de vestir y la importancia de su maquillaje.

En las actuaciones, Mario González propone una apropiada expresividad corporal y tono vocal para componer a Esdras, si bien rompe con los conceptos que van desarrollando la pieza cuando realiza pausas en momentos en los que gramaticalmente no deberían hacerse. Esto no permite al espectador seguir las distintas intenciones que se presenten. Mary Schulze y Claudia Mauriz crean sus personajes a partir de la tensión y distensión propia de la expresión corporal más que hacia lo vocal.

En definitiva, un extraño comienzo para el festival.

Función: 13 de Noviembre de 2009

Comprometidos con el teatro (y II)

La VIII Muestra Internacional de Teatro y Títeres en las comunidades de Caracas culminó con su variedad de presentaciones en las parroquias caraqueñas y la presencia de grupos nacionales y extranjeros.
La Compañía Regional de Teatro de Portuguesa presentó el monólogo Amalivaca, historia del sacerdote jesuita Felipe Salvatore Gilij versionada por Tomás Jurado Sabala. La puesta en escena recrea el relato de la leyenda de creación de “Los tamanacos” a través del uso de pequeñas figuras y objetos que bajan, aparecen en el suelo o son manipulados por una actriz. La interpretación de Edilsa Montilla ofrece la fuerza y el ritmo necesario para mantener el interés de la audiencia dentro de una ambientación que refleja la iconografía de estos indígenas, junto a un vestuario que se muestra acorde con lo anterior. Un articulado trabajo dirigido por Carlos Arroyo.
Desde México, la Compañía Teatral Creativa Autónoma trajo Hipótesis del sueño, adaptación del cuento “El fusilado” de José Vasconcelos; pieza escrita, actuada y dirigida por Marcos Pérez. Un director decide cambiar completamente su montaje porque piensa que debe realizarlo cómo lo soñó la noche anterior, posteriormente él mismo representa la historia de un soldado antes de morir. La dramaturgia se queda un poco en la narración por encima de la acción teatral, aunque la actuación maneja con propiedad el ritmo, intensidad y organicidad.
La Negra María Teatro de Chile presentó Historias minúsculas de la tierra, el cielo y el mar, inspirada en los cuentos de María José Ferrada. Un pez con luz propia en las profundidades del mar, varios objetos que cobran vida por el viento y una planta carnívora que se rebela en contra de su dueño son tres historias en las que una escritora es inmersa. Este espectáculo de teatro negro deslumbró por la sencillez del argumento, la calidad estética y el apropiado manejo de los recursos de esta forma teatral, lo que hizo que adultos y niños se conectaran totalmente.
La agrupación dancística CIANE, dirigida por Soraya Orta, sorprendió con su propuesta de “danza de altura” denominada Sueños trotantes. En ella, los intérpretes emplearon cargadas y se valieron de zancos tradicionales, junto a otros especiales por su capacidad de rebote, para ofrecer un trabajo donde la técnica de lo coreográfico se vinculó cabalmente con el contenido poético que evocan.
El grupo Oncativo de Argentina llevó a escena Por los peces y por los panes, en el que representan la historia real de dos monjas perseguidas, torturadas y desaparecidas durante la dictadura. La dirección de Mario Arietto propone al movimiento como punto de partida con pequeñas escenas en que el texto es el protagonista. La vinculación con la danza – teatro es evidente, si bien el trabajo corporal y coreográfico se percibe mejor logrado que la interpretación en las escenas.
Con Alberto Ravara a la cabeza, esta muestra contó con un equipo de jóvenes colaboradores que demostraron su compromiso con el medio teatral debido a que facilitan el trabajo a todos los grupos invitados. Además, la muestra amplía la oferta al público y acerca a los habitantes de las parroquias a las diversas manifestaciones del teatro.
Funciones: 11, 13, 16 y 17 de Octubre de 2009

Comprometidos con el teatro (I)

Desde la semana pasada se ha venido desarrollando la VIII Muestra Internacional de Teatro y Títeres en las comunidades de Caracas, organizada por IIAVE – Instituto de Investigaciones para el Desarrollo del Arte en Venezuela. Con entrada libre, las salas del grupo Altosf, Casa del Artista, Celarg, Teatro San Martín y Unearte han cedido algunos de sus espacios para las presentaciones, junto a un importante acercamiento a las parroquias capitalinas.

Guarro Teatro inauguró la muestra con El amante del inglés Harold Pinter, dirigida por Francisco Díaz. Un matrimonio plantea un juego psicológico en torno a la figura del amante de la esposa, lo que parece ser la única manera de mantener la relación. Estéticamente, la escenografía se percibe ajustada, lo que facilita el desplazamiento escénico, pero el vestuario rompe con esto. Además, no se logra la finalidad de la progresión dramática por el ritmo cambiante y las actuaciones superficiales.

La agrupación Aplaudid llevó a escena El mundo me queda pequeño de Bruno Mateo, dirigida por Carlos del Castillo. Una actriz en decadencia es acosada por la muerte, esto le hace recordar los errores de su vida y dialoga con ella para convencerla que no debe morir todavía. Con un texto débil por la forma en que no resuelve la situación dramática, la dirección propone diversas acciones que justifiquen la conducta del personaje y coloca en escena a una muerte seductora con gesticulaciones reiterativas. María Elena Duque como Lola se percibe externa al principio, pero luego se conecta completamente, mientras que Dayana López le da una imponente presencia a La Muerte.

El grupo Prometeo representó la versión del cubano Héctor Quintero de Los cuentos del Decamerón, original de Boccaccio, dirigida por Noel de La Cruz. En ella, varios personajes deciden irse de Florencia para escapar de la peste y refugiarse en una villa donde cuentan historias para pasar el tiempo. El montaje es un trabajo honesto por parte de un grupo de participantes de un taller de formación teatral. A través del desparpajo y la irreverencia logran la risa del público, aunque deben ser más rigurosos en la dicción, proyección de voz, expresión corporal y composición del personaje, con algunas excepciones, si su interés es dedicarse al teatro profesionalmente.

El Teatro Estable de Villa de Cura presentó Por el norte con el mar de las Antillas, escrita y dirigida por Orlando Ascanio. Una familia se confiesa frente al público, habla de su vida y de recuerdos con varias referencias históricas de Venezuela. Con una puesta en escena limpia y equilibrada, la dramaturgia no conecta realmente los relatos de cada rol con algunos textos más poéticos que teatrales, si bien las interpretaciones de Larry Castellanos y Luis Enrique Torres poseen la veracidad e intensidad necesaria frente a la exteriorización del resto del elenco.

En el teatro de títeres, los colectivos Babalawos de Perú, el Teatro Nacional de guiñol de Cuba y Don Quijote del Estado Barinas hicieron lo suyo para divertir a adultos y, especialmente, a niños y niñas con la técnica depurada del primero, la sencillez del segundo y la visión estética del tercero.

El compromiso de los organizadores y la receptividad del público han permitido que la muestra continúe.

Funciones: 5, 6, 7, 8, 9 y 10 de Octubre de 2009

Una mujer en una época

En el Teatro Trasnocho se presentó la agrupación Water People con La peor de todas de Iraida Tapias, dirigida por Juan José Martin. La pieza trata de varios momentos de la vida de Sor Juana Inés de la Cruz, poetisa mexicana que vivió a finales del siglo XVII, considerada como una mujer adelantada para su época. Este extracto de la vida de un personaje real toma como conflicto la creciente incomodidad que ella producía a la iglesia católica por la manera en que interpretaba la biblia, en que opinaba sobre los sermones de otros y en que escribía sus creaciones en diversos géneros literarios. De ahí, que se critique la amistad entre ella y la Virreina María Luisa, relación que pasa de la solidaridad y admiración al amor sugerido entre dos seres del mismo sexo, y se muestre la forma en que el Padre Núñez de Miranda, su confesor, debe lidiar con ella. Con un adecuado manejo de la dramaturgia, la premisa de que viejos paradigmas se imponen por encima de cualquiera que intente romper con ellos se transmite claramente.

La puesta en escena aprovecha la escenografía diseñada por el mismo director en la que Sor Juana se encuentra encerrada en una especie de claustro, construido de madera, por el que se asoma al mundo y desde donde escribe lo que resulta molesto a la iglesia. En este lugar solo interactúan la protagonista y la Virreina, mientras que afuera encontramos a su confesor y al Arzobispo de México. Estos últimos se desplazan alrededor y hasta emplean la parte superior de la gran caja de madera como símbolo del poder que pretende denigrar a una mujer que libera su alma a través de la escritura. El empleo de elementos anacrónicos brinda un aire de contemporaneidad a la estética como una caja de cartón para recoger las creaciones de Sor Juana o micrófonos que permiten dar un tono apacible a la actuación. Asimismo, el diseño lumínico crea las atmósferas que resalta cada escena, en especial durante el efecto de lluvia final que acentúa la emoción de la protagonista.

El diseño de vestuario de Raquel Ríos delinea con certeza a cada personaje, apoyado en el anacronismo de la puesta. Por ejemplo, viste a la Virreina con pantalones y blusas con cierto estilo antiguo, salvo el imponente traje de época que simboliza su estancia en España. Por otro lado, los dos religiosos llevan trajes con varios elementos que destacan su labor y estatus como las estampas de santos para el Padre y un incensario para el Arzobispo. Solo la protagonista lleva el hábito que la caracteriza y, debajo de él, la bata que emplea en la escena culminante.

El trabajo actoral se percibe equilibrado. Rebeca Alemán como Sor Juana demuestra una fuerza contenida en lo vocal y corporal, por la represión que interna y externamente se le impone, y que libera al final, logrando una ajustada composición del personaje. Andreína Blanco como la Virreina y Gerardo Soto como el Padre Nuñez crean con veracidad sus personajes apoyados en las intenciones. Giovanni Reali ofrece una encomiable interpretación en la que la sutilidad de los matices vocales y de los gestos refleja el poder que posee como el Arzobispo de México.

En definitiva, una propuesta que acopla todos los elementos para exhibir, hasta ahora, el mejor trabajo de este grupo.

Función: 27 de Agosto de 2009

Despojados del pasado

En la Sala de Teatro 1 del Celarg se presenta Imaginarios de Venezuela con El jardín de los cerezos, versión de la obra de Anton Chejov, escrita y dirigida por Juan Carlos Souki. La pieza trata del regreso de Liubov Andreyevna, una mujer de clase alta venida a menos, a la casa donde vivió su infancia y que debe vender para recuperar su estatus. Su antiguo empleado Lopakhin, ahora rico, está dispuesto a comprarla para talar el jardín de cerezos que está en el patio y construir una urbanización. Las hijas de Liubov, su hermano, una amiga y varios criados viven de cerca los acontecimientos con sus conflictos personales.
La versión se divide en 5 cuadros que representan 5 días, no sucesivos, en los que se desarrolla la acción. El lenguaje se actualiza con modismos propios del venezolano, lo que erróneamente haría pensar que todo se desarrolla en el país. Por otro lado no se indica la ubicación geográfica del lugar mientras se hace referencia a Moscú y Paris. De igual manera, luce injustificado el empleo del Rublo como moneda junto a varias referencias en Dólares o el uso del correo como medio de comunicación si lo que se quiere es actualizar el texto.
La puesta en escena propone dos sectores en el escenario. En el fondo se ubica la sala de la casa, un despacho, la sala privada de un restaurant y el cuarto de Liubov. En el proscenio se ubica el cuarto de Anya, el baño y un sitio indefinido donde interactúan Yasha, Dunyasha y Yepikhodov. Por lo tanto, existen dos niveles estéticos. En el primero, los espacios ya preparados se descubren al espectador cuando se levanta una pantalla blanca y, en el segundo, se revela la teatralidad cuando otros personajes colocan los objetos frente a la mirada del público. Además, la pantalla se utiliza para proyectar unas diapositivas que indican cada día de la acción, junto a imágenes que pretenden reforzar la intención de algunas escenas, como el hijo muerto de Liubov o el ecosonograma de un bebé cuando Petya y Anya tienen relaciones, lo que no tiene mayor justificación. Lo mismo sucede con los desnudos que intentan cargar de sensualidad a la propuesta, especialmente en la violación de Liubov por parte de Lopakhin cuando el hecho por sí solo se interpreta de otra forma.
En las actuaciones existe mucha disparidad. Marialejandra Martín como Liubov Andreyevna y Adolfo Cubas como Lopakhin se perciben exteriores. En ambos no se observa la fuerza de las intenciones y el subtexto que lleva cada frase de los personajes. Gabriel Blanco como Petya y Virginia Lancaster como Anya lucen inverosímiles en su interpretación y sin la intensidad necesaria. El mayor logro se encuentra en los personajes secundarios con la veracidad, matices y energía juvenil que Adriana Romero, Giovanny García y Víctor Romero le imprimen a Dunyasha, Yasha y Yepikhodov, respectivamente. Asimismo, Reynaldo Rivas maneja correctamente las intenciones de Gayev, Nathalia Paolini propone la rigidez corporal y vocal que requiere Varya y Carmen La Roche saca provecho de Pishchik con hilaridad y fuerza.
Para finalizar, el paralelismo que se pretende con la realidad del país no es tan claro, si bien se comprende la intención de reflejar la manera en que nos han despojado de algunos símbolos de nuestro pasado cultural.
Función: 30 de Agosto de 2009

Comedia humana de despedida

El Grupo Theja se despide del Teatro Alberto de Paz y Mateos con la primera parte de La divina comedia, poema original de Dante Alighieri, versionado, producido y dirigido por José Simón Escalona. Con este montaje, la agrupación deja las instalaciones del espacio que fue su sede por más de veinte años, debido a la salida exigida por el Ministerio de la Cultura que se une a la falta del presupuesto necesario para mantener las instalaciones.
El infierno, primera parte de esta obra maestra, es presentado dentro un proyecto que también pretende llevar a escena las otras dos cantigas del poema. La versión trata de darle una estructura teatral a la creación lírica, pero no logra su cometido. El argumento posee un conflicto evidente que es la necesidad de Dante de encontrarse con su amada Beatriz que está en el Paraíso. Para ello, debe ir del vicio, del pecado a la vida virtuosa y su primer obstáculo es el paso por el infierno. En la versión, este paso es un simple paseo con poca teatralidad. Dante es guiado por Virgilio, el antiguo poeta latino al que considera su maestro, por los círculos que conforman el lugar sin más acciones que reconocer a cada personaje y el pecado que lo condena. Trasladarse de un círculo a otro no lleva mayores problemas, ya que el enfrentamiento con cada condenado no se siente como una prueba a superar ni sus almas parecen cargadas de los sentimientos que producen estar en aquel sitio.
La puesta en escena se vale de varios andamios en diferentes niveles. Los protagonistas juegan en su mayoría al estatismo, siendo los personajes secundarios los que se trasladan constantemente para aprovechar el desnivel y así representar cada círculo del infierno. A veces, esto cambia la perspectiva sobre quiénes son en realidad los que caminan para salir de allí. La iluminación se propone con un persistente contraste de luz y sombra, sin embargo podría mostrar mejor los rostros de los actores que se pierden por momentos y hacen imperceptibles sus gestos. El vestuario se percibe ajustado al estilo medieval que procura reflejar, de igual manera la música, si bien las dos canciones usadas se alargan sin necesidad porque rápidamente se comprende su propósito.
El trabajo actoral se percibe desacertado y contrastante con la necesaria veracidad que requiere la propuesta. Eben Renán como Dante se muestra plano de intenciones y con una rigidez corporal que le impide acompañar el texto con la expresión de sus manos. Alonso Santana como Virgilio asume una excesiva impostación vocal que no le permite ofrecer la variedad de matices que posee el personaje.
El resto del elenco exacerba las emociones de sus personajes para quedarse en lo externo. Con interjecciones, gemidos y gritos trata de reflejar el sufrimiento del infierno sin ningún contenido orgánico que lo haga creíble, además solapan el texto de los protagonistas en algunas escenas, mientras que en otras es casi incompresible lo que dicen, tanto en intención como en dicción, cuando se dejan llevar por la exageración y por la impostación de voz.
Pese a los desaciertos, el Theja no traiciona su estética, especialmente en la propuesta visual del montaje, aunque ahora va en búsqueda de nuevos espacios que le permitan continuar con su trayectoria.
Función: 13 de Septiembre de 2009

Celebración, racismo y golpes

Teatro de Cerca celebra 6 años de trayectoria con la presentación de varios montajes, todos dirigidos por Oliver Loyo. Hace algunas semanas, presentaron Arcalion del criollo Stalin Gamarra Durán en la Sala Rajatabla. La pieza trata el tema del racismo a través de la historia de una mujer que reprime a sus hijas. Una de ellas se enamora de un poeta de raza negra con el nombre que da título a la obra y la otra busca en otro hombre el amor que no recibe de su esposo. El desarrollo de la acción presenta varios problemas debido a la mala resolución de la progresión dramática que salta sin razón de una situación a otra o de un personaje a otro sin claridad. Esto le crea problemas a la puesta en escena que se propone desde el expresionismo para reflejar las actitudes de los personajes. La escenografía parece un decorado sin uso, salvo en dos momentos, y el cambio de sitio de los muebles para representar otro lugar se agota rápidamente. Quienes se acercan más a la estética expresionista en la interpretación son Juliana Cuervos como Doña Lucinda con mucha intensidad y composición corporal, junto a Walter de Andrade como el ofuscado Cornelio, pero asume a Arterio de manera muy amanerada para la fama de seductor que tiene. María Alejandra Camacho se queda en la exteriorización emocional de Clarisa y Astri Guaiquirian se muestra inexpresiva como Odilia. Por último, Oliver Loyo como Arcalión adolece de la intensidad y veracidad necesaria, mientras Luis Malavé interpreta a un mayordomo sagaz, pero atropella el texto por su rapidez en la articulación y varios problemas de dicción.
En la sala Textoteatro del Teatro San Martín, exhiben Hijo del rigor del uruguayo Alvaro Ahunchaín. En esta obra simbolista, un hombre pasa por la vida como rounds de boxeo y revela los golpes que va recibiendo. Cada round es una escena que posee un nombre representativo como premisa con mucho dinamismo y buena ilación. Los nombres de los personajes son simbólicos, como Julio Filis que remite a hijo, Verónica que según su origen se relaciona con victoria e imagen y Cross que se constituye en las diferentes cruces que llevamos a cuestas, convirtiéndose en padre, madre, maestra, jefe y otras personas. La puesta en escena se percibe reiterativa y en muchas ocasiones desvinculada de la acción, como el monótono desplazamiento de lado a lado de Cross o el uso de dos sillas altas que, por momentos, parece injustificado. En las actuaciones, Jimmy Nunes como Filis posee la imagen física que podría tener el personaje, sin embargo carece de la conciencia necesaria para el manejo de las intenciones. Pasa indistintamente de un texto a otro, o más claramente, de una emoción a otra sin deglutir cada una, lo que no permite comprender las situaciones en las que está inmerso. Astri Guaiquirián no brinda la intensidad y matices que necesita Verónica, al contrario de Oliver Loyo que saca provecho de cada personalidad que asume Cross, si bien debe evitar la simple caracterización exterior para que sea más contundente.
El mejor trabajo de esta agrupación es Erase una vez un rey, vinculado con el teatro infantil, y que ahora presentan con un elenco renovado. Sin embargo, es necesario que reflexionen un poco más sobre el hecho teatral, ya que interés y compromiso tienen, aunque los buenos resultados no terminen de concretarse.
Funciones: 16 y 21 de agosto de 2009, respectivamente.

Del desamparo a la injusticia

En el Espacio Plural del Trasnocho Cultural se presenta en horario vespertino, los Sábados y Domingos, la agrupación Tumbarrancho Teatro con 29/10/88 de Karin Valecillos, dirigida por Jesús Carreño. A manera de teatro documental, el texto se ubica dentro de la investigación y recreación de la denominada “Masacre del Amparo”, en la que dos habitantes de ese pueblo, ubicado en el Estado Apure, sobrevivieron al asesinato de varios pescadores en el Caño la Colorada. Para la Fuerza Armada fue una operación en contra de un supuesto grupo subversivo, pero los dos hombres que escaparon revelaron al país lo que ellos vivieron.

Con mucha sutileza, la acción dramática pasa de una situación a otra para ir tejiendo los momentos previos, adentrarse dentro del imaginario llanero, presentar el momento del escape de los dos sobrevivientes, desmenuzar poco a poco las causas del suceso y sus consecuencias para un pueblo desconocido, hasta ese momento, por el resto de los venezolanos.

La puesta en escena se enmarca dentro del simbolismo en la ambientación que se complementa con el naturalismo de la propuesta actoral. El desenvolvimiento de los actores está delimitado con tres gigantografías como fondo y piso del espacio de representación que, difuminadas digitalmente, evocan el paisaje llanero. Este trabajo de imágenes, realizado por Carlos Riera, determina claramente la estética simbolista que se desarrolla en cada escena con la entrada y salida de los personajes, además del empleo de dos típicas sillas del llano para definir diversos lugares donde sucede la acción dramática. El empleo de videos con extractos de noticieros y entrevistas a los verdaderos protagonistas trae el peso de la realidad a la escena y sirve de enlace para dos momentos importantes de la historia.

El eficaz diseño de iluminación de Alfredo Caldera propone contrastes de luces y sombras que circunscriben a los actores en la escena, de resto la luz se enmarca dentro de la sutilidad del accionar y de la interpretación. Además, se experimenta con el uso de linternas para acentuar la perturbación y angustia de los personajes. No puedo dejar de mencionar la cabal dirección de arte de Omar Borges que logra integrar la ambientación con el vestuario.

En las actuaciones, la moderación en los matices y en la expresividad corporal de los personajes se corresponde con el estilo de la pieza. A la cabeza, Robert Calzadilla y Giovanny García se perciben ajustados, intensos y emocionalmente comprometidos en su roles de Pinilla y Chumba, respectivamente. Israel Moreno como Tovar Araque ofrece naturalidad y veracidad, al igual que Vicente Peña profundiza en las intenciones de Hilario. José Manuel Vidal brinda una enérgica interpretación como José Indalecio, si bien puede cuidar un poco la dicción frente al tono llanero. Jesús Carreño posee un sentido claro de la simbología de su papel como La Autoridad que se evidencia con su cara deformada debido a un elemento que la cubre. Finalmente, Nathalia Paolini asume pertinentemente las emociones de La Rubita.

Este oportuno montaje sirve para recordar otros casos de injusticia que han sucedido en el país, de vieja o de reciente data, aparte de la necesidad de luchar para no sentir que se vive desamparado.

Función: 22 de Agosto de 2009

Efectiva ocurrencia y tolerancia mágica

Ocurrencia: Como parte de la programación que comenzó en la sede de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), se presentó en la Sala Horacio Peterson la agrupación Dramart de Mérida con Paglia, producido por Irina Dendiouk y dirigido por Gabriel Torres. El trabajo usa como base la técnica del Clown para desarrollar diferentes situaciones humorísticas durante tres escenas

En la primera escena, dos personajes se presentan al público sin comunicación verbal y con un evidente juego de poder que marca el tono de la propuesta. La segunda profundiza más en el humor físico por medio del manejo del equilibrio y el empleo de los objetos. Y en la tercera, los personajes aparecen maquillados de blanco y rojo, a la usanza más clásica del clown, con un brillante telón como fondo. Esta es la mejor escena por la forma en que se revelan los mecanismos teatrales, por la presentación del acto a través de un original juego lingüístico que se comprende con los gestos y por la divertida resolución final.

La puesta en escena utiliza cabalmente los códigos de este género teatral gracias a la extraordinaria composición de personajes que hacen Salvador Villegas y Leonidas Urbina. Para ello, aprovechan al máximo los gestos, las emociones y la expresividad de todo el cuerpo. Solo parece necesario manejar los tiempos de la comicidad en algunos momentos de la primera y segunda escena porque el chiste requiere de menor duración y reiteración para funcionar sin desgastarse completamente, al contrario de la tercera escena que se percibe bien ajustada. Sin embargo, lo anterior no le resta nada a este ameno trabajo.

Función: 19 de Agosto de 2009

Tolerancia: El Teatro San Martín presenta, en su sala principal, la pieza infantil De que vuelan, vuelan de la argentina María Inés Falconi, con producción y dirección general de María Brito. En ella, un hada y una bruja tienen una convivencia difícil como vecinas, por lo que deciden que Juan Juan, un joven que se muda al lugar para construir su casa, sea el que tome de la decisión de cuál de ellas debe marcharse. Al final, descubrirán que la mejor forma de convivir es tolerando las diferencias.

La puesta en escena equilibra el escenario con el desplazamiento de los actores para desarrollar cada situación. Se vale para ello de una sencilla pero pertinente escenografía que representa a ambos lados las entradas de las casas del hada y la bruja, con sus diferencias de carácter. Además, coloca al fondo la figura de un árbol y resuelve de manera inteligente la construcción de la casa de Juan Juan. Por otro lado, el empleo de la técnica de luz negra le da otro nivel a la propuesta debido a que aprovecha la magia que ésta produce en la imaginación del público infantil. La música de Maritza Briceño y Rafael Larez complementa el desarrollo del texto apoyada en las sencillas coreografías de Mariana Alviárez.

En las actuaciones, Jennifer Morales compone con actitud dulce, además de mucha fuerza corporal y vocal, al hada Lulú; e Ysandra González va sacando provecho de las acciones malvadas de la bruja Lilí, si bien solo requiere un poco más de intensidad. Por su parte, Zammy Jímenez demuestra veracidad y buena energía como Juan Juan. En definitiva, un divertido y bien logrado teatro infantil.

Función: 23 de Agosto e 2009