Exclusión y exterminio del otro

Escena de Caracas presenta Topografía de un desnudo de Jorge Díaz en la Sala Principal del Teatro San Martín. La dirección, ambientación escenográfica y musicalización son de Costa Palamides que propone el simbolismo como tendencia. Con influencias del absurdo y el distanciamiento, el texto pone en escena a varios mendigos, dos policías, un periodista, tres investigadoras forenses, una prostituta, una funcionaria pública y una mujer de clase alta.
La consecuencia mortal de un serie de situaciones relacionadas con el desprecio hacia los marginados va descubriéndose durante el desarrollo argumental. Cada personaje que ha tenido un destino fatal revive el pasado y reconstruye las circunstancias de su muerte.
La puesta en escena trabaja el cuerpo del actor como un símbolo que se traslada de un lugar a otro sin descanso y refleja lo que se expresa con él, como hacer que los personajes se conviertan en el perro de la trama. La idea escenográfica se percibe sencilla pero no por eso sin importancia. El uso de siluetas de metal que representan los bordes de un cadáver pintado con tiza puntualiza la estética simbolista. Esto se hace más evidente cuando cada actor las manipula y relata con ellas la vida de sus personajes o cuando se cuelgan sobre el escenario como cadáveres que observan sus historias.
La actuación se propone desde las acciones físicas. El cuerpo del actor es el medio de expresión de las emociones y la voz es apenas una consecuencia de la corporalidad. Por lo tanto, destacan la fuerza de Delbis Cardona como el contrariado protagonista Rufo que trata desesperadamente de comprender su muerte; la apropiada diferenciación que Arnaldo Mendoza hace de Abelardo Linares y el Comandante Blanco; la notable conjunción de cuerpo y voz que Betsabé Correa da a la Notario y Clemencia; además de la intensidad de Margarita Morales como la Topógrafa y Teo. En contraparte, Nadescha Makagonow puede profundizar más en la intenciones de Isabel “la monja” y la Gobernadora, de la misma manera que lo hace con su adecuada composición de la Meteoróloga; así como Khalil Gómez e Ignacio Marchena pueden progresar más en la búsqueda corporal de Juanelo y San Lucas, respectivamente.
El diseño de vestuario de León Padilla refleja el carácter de cada personaje, acorde con la propuesta, por lo que se convierte en un símbolo más para identificar las acciones de cada rol. No obstante, Clemencia lleva el traje más simple sin delinear cabalmente al personaje, al contrario de los evidentes y bien logrados trajes de la Topógrafa, la Meteoróloga y la Notario que concuerdan con su labor investigativa cargada de ironía, así como el traje de la Gobernadora que realza el sentido de ineptitud burocrática del personaje.
El diseño lumínico de Gerónimo Reyes refuerza todo a través de la iluminación lateral y uso de luces enfocadas en segmentos del escenario, que acentúan los rasgos de los actores y cargan la escena de un contraste de luces y sombras, aparte de emplear el color rojo para brindar rudeza a los rostros.
Por último, resalto el trasfondo del texto, donde el otro, el diferente, el extraño es excluido y asesinado por beneficios económicos o solo por ser así. ¿Quiénes serán los marginados actualmente por ser diferentes?
Función: 14 de Junio de 2009

¿El teatro es simple cotidianidad?

El grupo Bagazos celebra 30 años de trayectoria con Historias de apartamento en la Sala de Teatro 1 del Celarg. Este montaje, dirigido por Gerardo Blanco, está constituido por 4 piezas que tienen un elemento en común: sus argumentos ocurren en el interior de un apartamento.
La pieza que abre, se desarrolla en el entreacto de las otras tres y culmina es La llamadita de Mónica Montañés. En ella, un hombre se comunica con un servicio de atención al cliente y es llevado al límite por la ineficacia y posterior interés amoroso de la operadora que lo atiende. Es interesante la forma satírica en que se trata a este tipo de servicios telefónicos, lograda gracias a las pertinentes interpretaciones de Geisy Rojas como Ella y Luis Andrés Figueroa como Él.
Atados por, escrita por Sandra Buzón, presenta la discusión que decidirá el futuro de un matrimonio desgastado por el paso del tiempo. La simple discusión resta acción teatral a un texto reiterativo sobre el deterioro de una relación, además que su desenlace es poco verosímil para la manera en que se desenvuelven los sentimientos de los personajes. La actuaciones de Francis Romero como Alicia y Elio Palencia como Carlos se perciben ajustadas.
La tercera es Tiempo rojo de Natalia Valecillos. Una joven, huérfana de madre, tiene que lidiar con los conflictos de su edad y la crianza de su padre. De todas la piezas es la más débil en su estructura y resolución debido a que cae en el uso excesivo de lugares comunes sin plantear un verdadero conflicto teatral. Erika Santiago saca provecho del personaje Zara y Elio Palencia maneja adecuadamente su rol como Miguel, el padre.
Por último, El marido de mi marido de Marcela Sánchez lleva a escena los desacuerdos de un matrimonio donde el esposo vive con la fantasía de vestirse y comportarse como mujer. Este original texto coloca al público frente a la tolerancia y aceptación de lo que una pareja puede considerar normal dentro de su relación. Los trabajos actorales de Francis Romero y de Elio Palencia son los mejores logrados del montaje porque proporcionan las intenciones y expresividad corporal que requieren Leticia y Alfredo, respectivamente.
La puesta en escena brinda uniformidad estética al espectáculo al emplear desplazamientos parecidos en todas las piezas, aprovecha una sencilla ambientación de paneles blancos y usa un mueble central distinto en cada una de ellas. La iluminación abusa un poco del uso de varios colores y el vestuario delinea sin mayor pretensión a los personajes, excepto la necesaria ropa íntima que usan los personajes de la última.
Salvo esta última pieza, las demás tratan de acontecimientos cotidianos. Entonces cabe hacerse la pregunta del título. ¿Por qué? Pareciera que las telenovelas hacen mucho daño a nuestra dramaturgia porque las situaciones cotidianas son transmitidas en la televisión como algo novedoso, como el contacto del espectador y su catarsis con el día a día. El teatro no es esto ni puede serlo debido a que la simple rutina de los seres humanos no es teatral. Si así fuera, mejor vamos a sentarnos en el sofá de la sala de una casa a ver cómo se desarrolla la jornada de la familia que ahí vive, volvamos al Living theater y no busquemos nuevas formas y temáticas que abarcar.
Función: 6 de Junio de 2009

Abismos poéticos, reinos soberbios

Poesía: La Agrupación Teatral Coordinación del Estado Yaracuy presenta El jardín de los abismos (Safo o el suicido), basado en un texto de Marguerite Yourcenar y dirigido por Armando Holzer, en la Sala Rajatabla. El texto tiene como base la vida de la poetisa griega Safo que se convierte en una metáfora de los intentos y fracasos de las relaciones amorosas en la actualidad.
Como parte del proyecto “Voces potenciales” que aborda el trabajo del actor en solitario, la actriz Elsy Goyo realiza este segundo unipersonal. Representa a una acróbata que recrea los idilios que ha tenido mientras se balancea en un trapecio. Al bajarse de él, sigue el relato rodeada de una atmósfera circense y se acompaña de varias maletas de madera. Cada maleta es un abismo dentro del cual Safo cae en ese juego de escape y enfrentamiento con la imagen de un amor que la persigue. La interpretación muestra un fuerte contenido interno que se refleja en los diferentes matices que ofrece. Poco a poco se exterioriza a través de los gestos e invade todo el cuerpo para evidenciar las marcas obsesivas del fracaso amoroso. El concepto general de escenografía, vestuario, iluminación, música y maquillaje es del director, logrando articular todos estos elementos para ofrecer un depurado trabajo.
Es necesario destacar la producción general de Lusvio Ramírez en la realización de este montaje y el apoyo del Instituto de Artes Escénicas y Musicales (IAEM), que permite que las funciones se ofrezcan con entrada libre.
Función: 30 de Mayo de 2009
Soberbia: El Instituto de Investigaciones para el Desarrollo del Arte en Venezuela (IIAVE) presenta el montaje infantil Un día en el reino de Bambina de Alberto Ravara, dirigido por Nino Villezuá, en la Sala Doris Wells de la Casa del Artista. El reino de Bambina es controlado por la Reina Glotona que maltrata a su sirvienta Anita, pero todo cambia cuando un monstruo de otro reino invade el lugar y la fiel criada sea quien debe defenderlo. Con una puesta en escena sencilla de movimientos puntuales para contar la historia, la música de Leonardo Maldonado resalta cabalmente las características de cada rol.
Las actuaciones se proponen desde la caracterización hasta llegar al arquetipo. La Reina, interpretada con veracidad e hilaridad por María Elena Duque, es malvada hasta el extremo pero cobarde en el fondo; Anita siempre será humilde y así lo refleja la actuación de Mailyn Maurera; Lilybell Trejo se vale de la expresividad corporal para dar forma a la pintoresca Juglara; el Monstruo de Cobalandia demuestra su soberbia a través de la capacidad vocal que brinda Tomás González; el Pichón de monstruo elogia a su amo y se muestra divertido gracias al trabajo de Alejandro Maurera; y Rommel Martínez como el Guardián de Fronteras puede ofrecer mayor veracidad sin perder la fuerza, aunque la interpretación sea más externa en este tipo de teatro. La ambientación escenográfica de cubos de colores, escudos y el trono movible de la reina se observa original y funcional, además del vestuario que refuerza el carácter de cada personaje. Ambos son diseños de Héctor Becerra.
Este Instituto sigue creyendo en el “Teatro de los invisibles” de agrupaciones desconocidas pero con una gran labor dentro de las comunidades.
Función: 31 de Mayo de 2009

Juventud, violencia y lágrimas

La Fundación Rajatabla presenta Cuando quiero llorar no lloro, adaptación de la novela homónima de Miguel Otero Silva, en la Sala Anna Julia Rojas del Ateneo de Caracas. La historia de los tres Victorinos: uno de clase baja, otro de clase media y el último de clase alta, es adaptada y dirigida por José Domínguez con muchos altibajos. La propuesta de llevar a escena esta novela crea personajes que narran los sucesos y se desvían de la ineludible demanda de acción teatral que requiere. Parece más adecuado que la trama se concentre en la acontecimientos de la vida de cada uno de los protagonistas y así lograr la teatralidad a través de las acciones y no de las palabras, no obstante se comprende la importancia que posee el manejo del lenguaje en la novela y el humor que surge durante la representación lo corrobora.
En el trabajo actoral, Abilio Torres como Victorino Pérez, el joven pobre condenado a ser delincuente, logra la interpretación más convincente en todos los aspectos. Gabriel Agüero como Victorino Perdomo, el estudiante comunista de sociología que cree en la violencia para lograr un cambio, expresa sus textos de manera plana sin la variedad de matices necesaria. Elvis Chaveinte como Victorino Peralta, el chico acostumbrado a recibir todo y que disfruta de la violencia gratuita, ofrece un trabajo adecuado sin una búsqueda psicológica de las motivaciones del personaje. Por la estructura de la novela, es poco factible que, además de los Victorinos, algún otro personaje tenga mayor peso escénico y pueda desarrollarse actoralmente. En este caso, el manejo correcto de la proyección vocal, las inflexiones y la expresividad corporal garantizarían que cada pequeño rol no pase por debajo de la mesa en cada segmento, lo que se puede apreciar en las actuaciones de Francisco Alfaro, Rolando Giménez, Rossana Hernández y Demis Gutierrez. El resto del elenco que posee experiencia cumple en mayor o menor grado, mientras que los integrantes y ex integrantes de los diferentes niveles del Taller Nacional de Teatro, programa de formación actoral de Rajatabla, tratan de que sus textos sean comprendidos y escuchados con mayor impostación vocal que otra cosa.
La escenografía diseñada por Armando Zullo está constituida por tres grandes tarimas movibles que son desplazadas constantemente para simbolizar los distintos espacios de la acción según la manera en que éstas se disponen, sin embargo se presenta muy plana en su cromatismo y el recurso tiende a agotarse cuando disminuye el ritmo escénico sin demostrar una verdadera justificación. Las coreografías de Rolando Giménez complementan algunas escenas, pero en general se alargan innecesariamente, al igual que la música original de Jerry Maneiro que tiende a romper en ciertos momentos la época.
La excelente novela de Miguel Otero Silva todavía tiene mucho que decir al país, aunque la adaptación teatral se queda a medio camino entre la acción, la narración y el homenaje. Cada vez se hace más pertinente decir: “El país no ha cambiado nada”, frase trillada pero que representa cabalmente lo que varios de nosotros sentimos cuando leemos una novela como ésta o vemos este montaje sin percatarnos de los casi 40 años que nos separan desde su primera edición.
Función: 20 de mayo de 2009

Apariencia y realidad de la locura

En el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, KJCP producciones presenta Geranio de Xiomara Moreno, dirigida por Javier Vidal. Geranio, un hombre perturbado porque no sabe si lo que deseaba se hizo realidad o fue producto de su mente, es dejado en el ala de un sanatorio donde conoce a Nicolás, Guy y Guillermo, tres internos que seguirán su juego para demostrar que él no debe estar ahí y que ellos son los verdaderos locos.
La propuesta de puesta en escena equilibra el desplazamiento de los personajes a través del espacio. Cuando dos de ellos están en escena, buscan los extremos y cambian constantemente de lugar entre uno y otro. Esto se hace más dinámico con la entrada de un tercero, cuando se emplea el centro y los extremos, hasta que los cuatro están en escena con dos en los extremos y dos trasladándose entre ellos. En otras ocasiones se refuerza la trama cuando se hace necesario que se reduzca el ritmo y hay mayor interés en lo que se dice, al punto que los personajes se sientan en un banco para tratar de comprenderse o en espera que otro relate su historia. Lo anterior demuestra la claridad de la dirección a la hora de resolver cada escena y darle sentido a la premisa de la obra, algo que también se observa en el acertado interés de enfocar el trabajo en las actuaciones.
Esta pieza requiere de un alto nivel de compromiso actoral y el montaje realizado logra este cometido. La interpretación que Nacho Huett realiza de Geranio se muestra intensa y mantiene un ritmo interno vertiginoso que se percibe en la manera en que exterioriza corporalmente los estados por los que pasa el personaje sin nunca perder las intenciones de la perturbación que expresa. Antonio Delli revela a través de voz y cuerpo las actitudes de Nicolás, además de permitirse disfrutar de la excentricidades que puede tener. Por su parte, Gerardo Soto demuestra un admirable manejo de los matices de Guy y una apropiada moderación en como va desarrollando su rol. Raúl Hernández como Guillermo se plantea jugar con diferentes acentos y registros vocales, sin embargo varios de ellos se quedan en exteriorizar sin la intención requerida en el momento.
La dirección de arte, a cargo de David Silva, propone un espacio escénico minimalista con una tarima y el banco en color blanco, lo que permite concentrar la atención en las actuaciones, aunque la realización de la tarima no presenta un buen acabado. El vestuario para los tres internos del sanatorio también posee como base el blanco en una braga que se complementa con un suéter para Nicolás y un sobretodo con sus mangas cortadas para Guy y así reflejar el carácter de cada uno de ellos, al contrario de Guillermo que lleva camisa de fuerza y de Geranio que viste un traje gris para contrastar con los otros y evidenciar la vida que ha llevado. De igual forma, el diseño de iluminación de Martín Flores se muestra sencillo en casi toda la pieza para seguir reafirmando la idea de que lo más resaltante son las actuaciones, si bien apoya el momento climático al oscurecer la escena y demostrar el nivel de locura al que se llega. Esta producción de Kelvis Martínez y Juan Carlos Pabón hace evidente que con textos bien escritos y bien dirigidos puede lograrse un excelente producto.
Función: 17 de Mayo de 2009

Ilusión y magia al doble

Ilusión: El grupo teatral Delphos presenta la pieza infantil El circo de madera de Irma Borges, dirigida por Luis Alberto Rosas, en el Teatro Luisela Díaz. Un niña que desea mantener vivo el recuerdo de su abuela decide esperar el circo para irse con él, pero su verdadera misión será contribuir a que dos niños crean en que éste existe, ayudada por la magia de otro personaje. Con una puesta en escena precisa que se preocupa por mantener siempre el equilibrio en el escenario, las canciones de Alan González complementan la historia para dar más énfasis en las características de los personajes que juegan a marchar durante cada música gracias a las coreografías de Ellavled Ascano. Los diseños de escenografía y vestuario de Robert Cardenas proponen una sencilla y colorida ambientación que ubica la acción en un parque con árboles de diferentes texturas, además de vestir apropiadamente a cada personaje. Las actuaciones logran acercarse a través de los gestos y la voz a los personajes de niños con Andrea Silva como Blanca, la protagonista, junto a Sandy González como Rosa y José Joaquín Araujo como Armando. De igual manera, hay veracidad en la caracterización que hace Erika Calderón de Fortunata, el personaje mágico, aunque puede afianzar más los conceptos que expresa para disfrutar mejor de la comicidad que posee. Este montaje tiene doble elenco, sin embargo pude apreciar a uno solo, por lo que puedo suponer que si el otro elenco se desenvuelve en los mismos términos que éste, el montaje ofrecerá el contenido de ilusión y amistad que hace que los niños se diviertan con él.
Función: 9 de Mayo de 2009
Magia: Horus Teatro presenta Entre hadas y duendes de Mario Errasmuspe en la sala principal del Teatro San Martín. Este montaje infantil, dirigido por Orlando Alfonzo, desarrolla la historia de un grupo de personajes mágicos que se consigue con que su bosque se ha vuelto oscuro porque el sol y la luna no alumbran debido al hechizo de una bruja; por lo tanto, deben unirse para resolver el problema. La versión realizada por el mismo director solventa varias inconsistencias sobre el conflicto principal, aunque existen personajes que se muestran de relleno porque no aportan nada para el desarrollo y resolución como el Hada Prana y la Princesa. La puesta en escena se encarga de resolver la entrada y salida de los personajes, si bien puede limpiar más el desplazamiento escénico al evitar que los personajes se solapen unos a otros y caminen hacia atrás, además de mantener el ritmo escénico que comienza ajustado pero baja en varios momentos que requieren más fluidez en el diálogo. En la actuación, el elenco masculino posee más fuerza y veracidad en las caracterizaciones que realizan Teo Gutiérrez (Puck), Carlos Enrique Vargas (Urisk), Jaime Feliú Cervi (El Maestro), Fernando Azpúrua (Elfo), Javier Contreras (Gogo) y Orlando Alfonzo (El Sol). El elenco femenino debe manejar mejor las intenciones en Gabriela Mata (Leanan) y Stephania Nevado (Prana), así como mayor intensidad en Ana Karina Terrero (Princesa) y Pilar Seijo (La Luna), igualmente debe trabajarse más a Amanda Gómez (Musa) quien se muestra más débil, al contrario de Ana María Áñez (Annis) que propone mejor su personaje. Una pertinente ambientación y conveniente vestuario de delinea cada rol integran este montaje de una agrupación que es producto de la autogestión y que ha mejorado mucho desde su primera temporada.
Función: 10 de mayo de 2009

Consecuencias reales de interacciones virtuales

El Teatro San Martín de Caracas presentó Chat de Gustavo Ott, dirigida por Luis Domingo González, en la Sala Principal de su sede. La pieza reúne cuatro historias sobre las interacciones que se pueden producir en el entorno de la “realidad virtual” a través de la herramienta de comunicación al instante denominada “chat”. Cada personaje parece destinado a la tragedia porque es conducido, como si no tuviera salvación, a su muerte. Una mujer que desea viajar al primer mundo y utiliza los servicios de un coyote, una joven que se relaciona en la web y es secuestrada por uno de sus contactos, un adolescente que demuestra su sexualidad a través de Internet y compra armas para asesinar a sus compañeros de colegio, y un hombre que reafirma su fe y es incitado a inmolarse con una bomba son los personajes de esta visión pesimista del uso de la tecnología. Las historias se desarrollan alternadamente para presentar cada trama, su desenvolvimiento y sus consecuencias, lo que se traduce en dinamismo para la representación. Sin embargo, al entrar de lleno en la originalidad del argumento, éste parece reiterativo y sin nada nuevo que ofrecer cuando se conoce suficiente acerca de la crueldad de los coyotes que transportan a personas para cruzar la frontera entre México y los Estados Unidos, el asesinato de jóvenes en colegios norteamericanos, los pedófilos que rondan las salas de conversación en busca de víctimas y los mártires musulmanes, sin tocar temas que podrían tener más repercusión en la sociedad venezolana como la creación de perfiles en redes sociales para decir que alguien posee VIH, el cambio constante del lenguaje que se observa en la web o la creciente búsqueda de información por parte de estudiantes para presentarla, como si fuera de su autoría, en las actividades académicas. La puesta en escena de González se propone desde una estética expresionista con desplazamientos precisos. El ánimo de los personajes y su destino se refleja en el dispositivo escénico de Domingo Cova que cubre el escenario de grandes franjas en blanco y negro que cruzan hacia un lado, como si la vida que iba por un rumbo se desvió hacia su final. El vestuario de Manuel González delinea a cada personaje con una imagen evidente de lo que simbolizan. La estética se distingue mejor con el acentuado maquillaje propuesto por los actores, aunque es muy exagerado en el personaje del adolescente, y la iluminación de Gerónimo Reyes que encierra por secciones cada escena y cada personaje con rudeza. Las actuaciones se observan con diferentes intensidades, cargadas de movimientos exagerados y simbólicos para mostrar el desasosiego de los personajes, para escenificar las conversaciones del chat y, a través del uso de varios recuadros, apoyar la trama que sea principal en ese momento. Por su organicidad y composición, destacan Rubén León, que asume cabalmente cuatro roles distintos, y Carolina Torres. En cambio, a Mariana Alviárez y David Villegas se les hace más cuesta arriba la interpretación de dos adolescentes debido a que la forma corporal y el trabajo vocal se quedan en exteriorizar emociones cuando la búsqueda para componer estos roles puede ser otra. En definitiva, un punto de vista sobre el uso de Internet.
Función: 2 de Mayo de 2009

Las palabras seducen

El Teatro de la Noche y el Teatro del Contrajuego han venido presentando Port-Royal de Juan Martínez de la Vega, dirigida por Juan José Martín, en el Teatro Luis Peraza. A Port-Royal, una abadía de la secta religiosa de los jansenistas, llegan Juan e Isabel para descansar antes de continuar su viaje, sin saber que ese sitio será el último para uno de ellos y que su presencia servirá para que los habitantes del lugar se den cuenta realmente de sus conflictos con la fe. La construcción que hace el autor de la historia y los personajes se percibe desde lo que dicen, con un evidente contenido filosófico que deja de lado la acción teatral para darle mayor valor a la seducción de las palabras. De esta forma, el Padre Dufresne defiende la fe con el uso de la palabra, aunque al final se sienta afectado por las circunstancias; la Madre Ana de Jesús expresa su duda con palabras, pero mantiene sus creencias; Juan de Burgos demuestra soberbia y blasfema con palabras; Isabel se conecta con las palabras de las cartas de la Hermana Margarita, Carlos D’Ancy estudia las palabras y justifica su desesperanza con ellas, el Hermano Francisco obtiene sus conocimientos en las palabras de los libros, Monsieur Robert informa con ellas sus objetivos y la Hermana Beatriz manifiesta la consternación no solo con acciones, sino con palabras. Por esto, más allá de emplear apropiadamente a la expresión corporal en la actuación, es necesario que en ésta se maneje una adecuada técnica vocal a través de los matices, las intenciones y la modulación del lenguaje. Esto lo logra cabalmente Alfredo Sandoval en su sincera interpretación del Padre Dufresne, junto a Diana Volpe como la Madre Ana de Jesús. En el mismo nivel se encuentra Robert Chacón que, además de la voz, diferencia corporalmente los personajes del Hermano Francisco y Monsieur Robert, así como también la pequeña participación de Ana Melo como la Hermana Beatriz. Los tres trabajos actorales restantes deben reforzar la búsqueda de la voz como foco interpretativo en donde Alexander Leterni ofrezca mayor intensidad en su propuesta naturalista de Juan de Burgos, Adolfo Nittoli varíe las entonaciones sin perder el ritmo que le da a Carlos D’Ancy y Marialejandra Martín como Isabel descifre mejor el contenido de las palabras sin quedarse solo en lo exterior de la forma. La dirección se propone desde lo estático debido a que los personajes prácticamente no se mueven para apoyar la importancia que posee el texto, por eso muchas escenas comienzan y mantienen esa inmovilidad con sutiles desplazamientos que apenas acentúen lo que se expresa, al mismo tiempo que la iluminación refleja la atmósfera estática o enfoca los momentos en los que se enfatiza algo. Las mayores virtudes de la puesta en escena son la delicada musicalización y especialmente el trabajo de videoarte, ambos de Franca Franchi, que sitúa los espacios en donde se desarrolla la pieza, sirve para mostrar escenas que suceden fuera del escenario y crea nuevos significados con la proyección de pinturas, además de frases que aparecen hasta el punto de descomponerse y caer como una lluvia de letras. De igual manera, el minucioso vestuario de María Moschiano complementa la escena en esta disertación entre la fe y la razón.
Función: 26 de Abril de 2009

Historias entrelazadas para homenajear

La agrupación Art- Teatro se estuvo presentando en la Sala Textoteatro del Teatro San Martín con el montaje Seis historias para Emilio, dirigido por Luisa Maymó. Este trabajo es un homenaje al dramaturgo mexicano Emilio Carballido en el que se presentan seis obras cortas que tienen en común que la acción se ubique en un parque. Desde el día, pasando por la noche, hasta que amanece varios personajes deambulan por el lugar con argumentos que van de la comedia al drama y viceversa. En ¡Únete pueblo!, dos mujeres jóvenes apoyan un cambio que no comprenden realmente, destacan las interpretaciones de Patricia Romero y Antonieta Mendoza debido a que asumen cabalmente los roles de estas jóvenes estrafalarias, aunque es necesario manejar mejor el ritmo que requiere esta pieza. Solitario en Octubre presenta a un hombre melancólico que entabla un diálogo de aceptación y rechazo con una mujer dudosa de su compromiso matrimonial, lo que se desarrolla con sutileza y propiedad gracias a la adecuada composición de los personajes que hacen Robert Castro y Glennys Colina, junto a la pertinente caracterización de Juan José Guzmán como el prometido de la mujer. La siguiente obra es Tangentes que percibe como la más extraña en su desarrollo, cuando un hombre mayor, una pareja de estudiantes enamorados y una mendiga coinciden en una trama de nostalgia, decepción y pérdida en la que parecen conectarse y que se sostiene por la veracidad que ofrece Daniel Landa como el hombre y la acertada búsqueda orgánica de Mariafernanda Fuentes como la mendiga, para ésta y la siguiente obra. Una de las piezas mejor logradas en ritmo y especialmente por el manejo de los matices requeridos en la actuaciones es La miseria, donde una pareja entra en conflicto por la limosna que deben darle a una mendiga, resaltando una vez más el trabajo y la conexión que consiguen Robert Castro y Glennys Colina. La quinta historia es Dificultades, que casi a manera de monólogo muestra a un hombre perturbado que relata sus problemas familiares y de trabajo, de tal forma que lo narrativo se impone sobre lo teatral, a pesar de que Noel Quijada busca un contenido interno pero conduce el rol más desde lo externo. Por último, Delicioso Domingo manifiesta el espíritu humorístico del autor con dos hombres que tratan de pasar un día con dos prostitutas que les provocan más problemas que placer, donde Daniel Landa, Antonieta Mendoza, Robert Castro y Mariafernanda Fuentes aprovechan la comicidad de los personajes. Otro personaje que participa de la acción y le da continuidad al paso de una a otra es el periodiquero, interpretado por Jorge Martínez, que apoya con gestos y acentúa la hilaridad de las historias, alcanzando su mejor momento en Dificultades. Con esto, la dirección resuelve la ilación entre cada pieza, apoyada con la proyección de imágenes que refuerzan cada argumento, ubican al espectador en diversos ambientes del parque y se convierten en signos que cargan de otros significados a la escena. Por otro lado, se hace necesario plantear una mejor propuesta estética en el vestuario y el espacio escénico, si bien se comprende el enfoque de autogestión que posee este grupo que da con solidez su primeros pasos en la escena nacional.
Función: 18 de Abril de 2009

Ritualidad y tragedia

En la Sala Horacio Peterson del Ateneo de Caracas se presenta ArteÚ con el montaje Señora de los ahogados del brasileño Nelson Rodríguez, bajo la producción general de Eliseo Pereira y la dirección de Costa Palamides. Esta agrupación está conformada por ex integrantes del Teatro Universitario de la UCV que ahora se dedican profesionalmente a la actuación. La pieza tiene como centro a una familia que se deja llevar por el odio, la envidia, la traición y la venganza como en una tragedia griega. Ésta ha quedado marcada desde el día de la boda de Eduarda y Misael, los padres que descubrirán las causas de sus acciones, los secretos de su hija Moema y las consecuencias para la vida de su hijo Paul, mientras son observados por los vecinos del lugar. La puesta en escena posee un carácter ritualista que se percibe desde el comienzo cuando dos actores en posición estática reciben al público con una postura que refiere a imágenes religiosas y luego se da inicio a la acción desde la primitiva forma teatral del círculo que se desarma para, en constante movimiento de lado a lado, aprovechar de la disposición bifrontal de la sala. Lo anterior se refuerza con el uso de la capoeria y la danza africana como técnicas para contar la historia y darle un estilo tradicional y mítico, al mismo tiempo, a las interpretaciones. Esto adquiere relevancia cuando los personajes se enfrentan y en el momento en que su pelea y muerte se resuelve simbólicamente. Cada personaje se delinea a través de la expresividad corporal y se desenvuelve hasta un nivel cada vez mayor de exteriorización por medio del cuerpo. El trabajo coral se muestra logrado y acoplado entre los actores para representar a los vecinos que rondan durante el desarrollo de la trama, lo que se observa en los textos que deben expresar en común y especialmente durante los cantos que realizan en portugués para reforzar la atmósfera de la propuesta escénica. Ésta se complementa con la ambientación en la que el piso y los bastidores son blancos, al igual que dos grandes telas que se utilizan y el vestuario con sus textiles ligeros, de esta forma la pureza que se le atribuye a este color contrasta con los desenfrenados conflictos de la pieza. Asimismo, el diseño de iluminación de Gerónimo Reyes fortalece el ambiente blancuzco y acentúa ciertas situaciones determinantes para la acción. En las actuaciones, Nakary Bazán como Eduarda y Carlos Maza como el Novio demuestran una coherencia clara entre voz y cuerpo, Dayana Caro como Moema saca provecho del personaje en las escenas más decisivas y Rogers Lombano como Paul ofrece el desempeño más convincente en todos los aspectos. Por su parte, Germán Manrique como Misael debe conectarse más con la propuesta actoral para dejar de lado una búsqueda naturalista en un personaje que logra por momentos y Alexandra López como Manuela podría dar mayor intensidad a su interpretación, además que ambos pueden cambiar la dureza de su cuerpo con el paso de las funciones. La pertinente participación especial de Nirma Prieto acompaña a esta joven agrupación que aparece en el contexto teatral venezolano de la mano de un productor que va ganando experiencia en su corta carrera y un director con varios montajes en su trayectoria.
Función: 8 de Abril de 2009