Un festival para tres dramaturgas (I)

La quinta edición del Festival Teatral de Autor (FESTEA) se ha venido desarrollando en el Teatro San Martín de Caracas como sede principal. En esta ocasión, la dramaturgia femenina latinoamericana es la homenajeada con tres figuras representativas: la mexicana Elena Garro, la argentina Griselda Gambaro y la venezolana Mariela Romero. Pathmon producciones, organizador del festival, inauguró la muestra con Decir sí de Gambaro, dirigida por Carlos del Castillo y producida por Maigualida Gamero, directora general de este evento. Un atmósfera de extrañeza y perturbación se observó en la representación, lo que se reforzó con la música que acompañó toda la acción hasta casi el final, presentó una puesta en escena limpia y precisa, además del acertado diseño de iluminación que se concentra en todos los objetos presentes en el escenario. En la trama, un peluquero, interpretado excepcionalmente por Frank Silva, manipula con gestos mínimos y lenguaje fragmentado a un cliente hasta asesinarlo. Aunque este personaje lució más impreciso y desdibujado en la actuación de Max Coloma, se logró el ambiente opresivo propio de esta autora. Desde México, Baalit producciones presentó un montaje de El árbol de Garro. En él, una mujer pobre huye de su marido y llega a la casa de otra de clase alta, sucediendo un juego de dominación entre ellas hasta que una decide asesinar a la otra. La dirección de Gabriela Chapa crea una puesta en escena desigual con algunas propuestas acertadas, como reflejar la sumisión al sentar un personaje en el piso, pero sin materializar nada. La acción se desarrolló con un ritmo escénico lento, contrario al requerido, asimismo que las interpretaciones de Iris Gómez y Wendy Chapa no favorecen totalmente, la primera se muestra rígida y la segunda matiza muy uniformemente, aunque muestra mayor empeño al actuar. Las propuestas de iluminación y música no concuerdan con lo que quieren lograr, no obstante el grupo está consciente de que poco a poco van entendiendo el sentido de todas las ideas que maneja la autora. Kabré teatro concluyó la primera semana del festival con una versión de El juego de Romero, realizada y dirigida por Wilfredo Tortosa. El argumento original posee dos personajes llamados Ana, que en esta versión son asumidos por dos hombres y dos mujeres, haciendo que se diluya más su constante intercambio de roles. Estos personajes realizan acciones lúdicas de tortura, que en este montaje se desenvuelven con un ritmo escénico trepidante y una cuidada puesta en escena que desplaza con minuciosidad a los actores. Las actuaciones de Zammy Giménez y Carlos Ortega alcanzan mayor intensidad y manejan mejor las intenciones que Nadeska Armao y Karlina Fernández, entretanto ellas van acoplándose a la energía de ellos. Los cuatro se integran cabalmente cuando están en escena al mismo tiempo, sin embargo deben cuidar la dicción y precisión en el uso de los objetos en los momentos más intensos. La imagen de la madre, desarrollada por Eliseo Pereira, funciona salvo cuando ingresa al público. El vestuario y ambientación en estilo japonés es interesante porque reinterpreta la pieza, aunque en el segundo acto no se relacione totalmente. Este festival apenas comienza.
Funciones: 7, 8 y 9 de Agosto de 2008

Inclinación femenina y Fidelidad masculina

Inclinación: En el Centro Cultural Escena 8 de Las Mercedes se ha venido presentando La culpa es de mi bautizo, escrita y dirigida por Sandra I. Corrales. La pieza desarrolla la historia de cuatro mujeres que se reúnen para un cumpleaños, que se convierte en el momento adecuado para revelar de la relación amorosa entre dos de ellas, hermana y amiga de la anfitriona, ocasionando una serie de enredos. Corrales como directora crea una puesta en escena equilibrada para su texto, con dinamismo en el desplazamiento y ubicando a los personajes en sitios de relevancia cuando es necesario acentuar algo. Como dramaturga estructura la obra en dos cuadros con presentación del conflicto en el primero y resolución en el segundo, maneja adecuadamente el desarrollo de los diálogos, aunque el final no convence totalmente porque parece abrupto al no plantear una solución definitiva entre las hermanas y apela al público para que decida si el nombre determina o no a las personas durante su vida. Marian Valero como María de las Angustias demuestra la contrariedad de quien se asume con gustos hacia su mismo sexo, no obstante el momento en que verdaderamente se revela y llora luce muy externo en la interpretación, más allá de exhibir el llanto. Yulika Krausz como Esmeralda, amiga y hermana traicionada, se conduce apropiadamente dentro las situaciones pero podría darle mayor intensidad a sus textos. Adriana Romero es Lesbia, quien enamora a María y se enorgullece frente a su hermana, construye físicamente a su personaje pero se queda a medio camino en sus intenciones. Verónica Arellano compone de manera relevante a Alexandra, amiga de las otras tres, cómplice, divertida y complicada en su relaciones amorosas que se gana el aprecio del público. Este montaje es significativo por el hecho de tratar el tema de la homosexualidad femenina dentro de la dramaturgia venezolana.
Función: 1 de Agosto de 2008
Fidelidad: Talento femenino presenta ¿Monogamia? del chileno Marco Antonio de la Parra con dirección de Javier Vidal en el Teatro Trasnocho. Esta pieza es un drama con visos de comedia en el que dos hermanos se reúnen porque el menor de ellos, que siempre se ha considerado monógamo, necesita del consejo del otro, debido a que está enamorado de una mujer joven y decide dejar a su esposa. La obra de este autor reflexiona sobre la fidelidad en la sociedad occidental y pone en escena muchas verdades de las relaciones amorosas al crear un diálogo que fluye con facilidad, centra el conflicto principal en las desavenencias entre estos hermanos para dejar al público la decisión final sobre el sentido de la monogamia en sus vidas. Vidal crea una puesta en escena en su mayoría estática al sentar constantemente a los personajes para enfocarse en la discusiones que se suceden, de tal forma que no haya desperdicio en los movimientos, salvo en algunos momentos en que ambos hermanos se impacientan. Además, interpreta a Felipe, el hermano mayor, ofreciendo una actuación cónsona con lo desenfadado, irónico y liberal que se muestra el personaje. Antonio Delli representa con convicción lo intranquilo y comedido que es Juan, el hermano menor, aquel que decide finalmente vivir a pesar de los problemas, algo que todos deberíamos hacer sin reservas.
Función: 10 de Agosto de 2008

¿Qué hará temblar al país?

La primera parte de la trilogía “Revoluciones por minuto” de Ricardo Nortier: Parece que va a temblar se ha venido presentando en la Sala Horacio Peterson del Ateneo de Caracas con dirección de Orlando Arocha. Desde el punto de vista dramatúrgico, esta es una pieza dividida en dos partes. Al principio cinco personajes, miembros de una familia disfuncional, revelan sus diferencias en un soliloquio. La Abuela desea que su hijo se divorcie y la acompañe hasta su muerte, La Hija los desprecia a todos y critica los modelos impuestos por la sociedad debido a que sufre de sobrepeso, La Madre quiere divorciarse y se queja puesto que nadie comprende la depresión por su despido de una importante empresa petrolera, El Hijo se consume en las drogas y es detractor del capitalismo, El Padre solo se interesa por pescar y disfrutar de una cerveza cada vez que pueda. Luego todos los personajes interactúan como si fuera un típico domingo familiar en el que se reúnen a almorzar, aunque en realidad no pueden escapar de sus desavenencias y sus diálogos se hacen repetitivos. Esta forma de estructurar el texto teatral se muestra efectiva porque luego de planteamiento inicial de cada uno (donde el contexto familiar se vincula con el contexto exterior, a saber, el país), todo conduce a la interrelación grupal que profundiza en las situaciones conflictivas. Los personajes no poseen nombres propios sino generalizaciones, por lo tanto son un reflejo de las abuelas, padres, madres, hijos e hijas que tienen problemas parecidos y que conforman a la sociedad venezolana, incluso se podría decir latinoamericana. Arocha concibe el concepto escenográfico y de vestuario para concordar estéticamente las características de los personajes con la ropa que usan y los ubica en una habitación de paredes de cartón, imagen de una clase media venida a menos. Además, crea una puesta en escena sencilla que se concentra primero en aquello que se dice. Un personaje se dirige el público mientras los demás personajes escuchan y reaccionan pero no intervienen, están forzados a tolerar lo que se diga de ellos. En la segunda parte, el desplazamiento es constante para demostrar cómo se interrelacionan, lo que le da mayor dinamismo a la acción y alcanza el clímax necesario para que el público comprenda que no pueden huir de las circunstancias en que están inmersos; al igual que cualquier ciudadano por más que no quiera comprometerse con cualquier suceso del país, se ve afectado por éste. El trabajo actoral tiene tres pilares fundamentales con Antonieta Colón como La Abuela, Eulalia Siso como La Madre y Alberto Alifa como el Padre, ya que componen con certeza a sus personajes y manejan los propósitos del texto en su interpretación. En cambio, Gabriel Agüero como El Hijo y Arianna Savio como La Hija se muestran eficaces en la tipología de sus roles, aunque la manera en que matizan lo que dicen mantiene una misma formula al subir y bajar de intensidad en ciertos momentos sin descomponer totalmente las intenciones del personaje. Con la acertada coordinación de producción de Luisa Fernanda Mattía, el Teatro del Contrajuego nos demuestra que las familias son pilares de una sociedad a punto de temblar por la creciente conflictividad cotidiana.
Función: 2 de Agosto de 2008

Una obra que no embauca al público

En la sala experimental del Celarg, la agrupación Escena de Caracas presentó El alquimista, comedia original de Ben Jonson y escenificada a partir de una versión de Isaac Chocrón. Una historia donde el engaño, el robo y el aprovechamiento del otro es el punto de partida como muchas veces sucede en la vida diaria del venezolano cuando brujos, astrólogos, predicadores, mendigos y políticos mienten para alcanzar sus propósitos. El beneficio económico es la meta de Careta y Sutil, dos embaucadores que ofrecen curaciones, resolución de problemas, suerte y riqueza a su clientela. Acompañados de Muñecona, un mujer de poca clase, estafan a diversos personajes hasta que tratan de desenmascararlos. La dirección es de Juan José Martín, quien logra un sobresaliente montaje al darle mayor relevancia a la interpretación, en vez de una costosa escenografía, por ejemplo. Esto tiene su mérito, ya que el trabajo actoral sigue siendo la esencia del teatro por encima de la espectacularidad. Con una puesta en escena sencilla, Martín va desarrollando la trama en un creciente juego de entrada y salida de personajes, el uso de diversos atuendos por parte del trío de estafadores, de hilarantes rituales de engaño hasta el final en que los personajes convulsionan frente al espectador y todo termina con la acertada lectura de una carta escrita por una creyente de pseudociencias y un epílogo que busca la complicidad con el público. Delbis Cardona como Sutil y Rafael Gil como Careta demuestran su experiencia en la composición de los personajes con claro manejo de intenciones y de la corporalidad, en especial el primero que lleva el peso de la pieza y consigue gratos momentos. Por otro lado, no dudo de las habilidades de Nadeschda Makagonov, sin embargo asume a Muñecona con una caracterización vocal que impide comprender cabalmente lo que dice, más allá de su conveniente desempeño corporal. Juan Carlos Azuaje y Neirón Medina manejan con propiedad la expresividad corporal y vocal en sus dos roles. Betsabé Correa se convierte en una revelación por la ingeniosa manera en que construye a la monja Ananías. José Francisco Silva diferencia los dos personajes que interpreta pero luce un poco sobreactuado frente a la veracidad de sus compañeros, contrario a Luis Ernesto Domínguez que delinea a su personaje Kastril y Dalia Castellanos como la Dama Dócil que quedan en fuerza por debajo de los demás. El diseño de vestuario de Raquel Ríos luce acorde con el sentido de venezolanidad que se le da a la pieza, resaltando los extravagantes trajes que Sutil usa para estafar. También la intervención escenográfica de Oscar Salomón adquiere este valor al crear un altar movible que incluye una variedad de íconos religiosos junto a la original mezcla de tratamientos y pócimas. La propuesta de iluminación de Darío Perdomo aprovecha al máximo el limitado equipamiento de la sala para crear diversas atmósferas y se vale también de una hilera de luces a nivel del piso (a manera de candilejas) que le permiten experimentar más, especialmente al acercarse al final, como la aparición en actitud de posesión de Ananías. Con la producción artística de Cocó Seijas, este montaje no embauca al público que desea disfrutar de buen teatro.
Función: 26 de Julio de 2008

Temáticas del pasado y presente

Del pasado: Una de las veinticuatro coproducciones que realizará la Compañía Nacional de Teatro se estrenó en el Teatro San Martín de Caracas. Junto al Teatro de Repertorio Latinoamericano (Teatrela) produjeron Barranca abajo de Florencio Sánchez, con una acertada adaptación dramatúrgica de Elio Palencia. La pieza posee una estructura tradicional de tres actos para desarrollar la historia de una familia campesina que debe abandonar las tierras que poseían debido a los intereses latifundistas de aquellos que ostentan mayor poder económico. La dirección de Costa Palamides aprovecha las habilidades interpretativas del elenco para crear una puesta en escena realista apoyada en el apropiado diseño de vestuario de Lina Olmos que refleja el estilo del llano venezolano y la propuesta escenográfica de Rafael Sequera con elementos decorativos y utilitarios de los habitantes llaneros que complementan la atmósfera del montaje. En la labor actoral, Germán Mendieta como Don Zoilo, el hombre del llano traicionado, logra un emotivo y eficaz trabajo, acompañado de la pertinencia de Virginia Urdaneta, Mariela Reyes y José Gregorio Martínez, el cabal manejo de intenciones de Norma Monasterios y Nirma Prieto, además de la destacadas interpretaciones de William Escalante y Emily Mena que conmueven al público. No puedo dejar de nombrar el siempre el impecable trabajo de producción de Coco Seijas y Juan Carlos Azuaje. No obstante, quizás el texto se siente envejecido, es una pieza de un momento de la memoria campesina latinoamericana, una indagación histórica más que algo de interés en la actualidad.
Función: 12 de Julio de 2008
Del presente: El grupo Rajatabla presentó Cont@cto de Carmen García Vilar, continuando con su Primera Muestra de Dramaturgia Nacional. El montaje incluye dos piezas que tratan sobre la incomunicación entre los seres humanos. Serenísimo Chacaito es un diálogo entre un taxista que lidia con los problemas del tráfico y un vendedor de soluciones tecnológicas que ofrece acercarse al mundo a través de cámaras, aunque siempre prevalecerán los intereses de cada uno. Gerardo Luongo como el taxista brinda un apropiado tono realista a la interpretación, en cambio Jean Carlos Rodríguez como el vendedor ofrece una actuación muy externa. En Auxilio, cuatro mujeres quedan atrapadas en un ascensor inteligente. El encierro termina por hacer que ellas revelen sus problemas con los hombres, convirtiendo al ascensor en el símbolo del hombre como represor de la mujer. Loly Sánchez, Dora Farías, Yuhary Castro y Tatiana Mabo se muestran al principio desconectadas con el conflicto que las ocupa, pero se van vinculando con él para alcanzar un intenso final. La dirección, a cargo de Rufino Dorta, presenta las dos piezas al mismo tiempo, en paralelo, logrando interrelacionar su desarrollo hasta llegar al punto culminante de la representación. Esta interesante propuesta conecta la premisa de incomunicación de las piezas y le da mayor fuerza a la primera que luce en su desarrollo más simple que la segunda. Además, Dorta diseñó el vestuario y la escenografía que armonizan estéticamente en color negro y plata, resaltando esta última por su manejo del espacio. En definitiva, una visión de las relaciones en tiempos de comunicación global.
Función: 19 de Julio de 2008

Lejanos y cercanos a la guerra

Con Cuentos de guerra para dormir en paz, original de Karin Valecillos, el grupo Tumbarrancho teatro irrumpe en la escena ofreciendo un emotivo espectáculo que se presenta en los Espacios cálidos del Ateneo de Caracas. La propuesta dramatúrgica incluye cuatro obras cortas que tienen como premisa central las consecuencias de la guerra y acercarse a ella desde la mirada de sus víctimas. En la primera pieza llamada Grita Kassandra, dos mujeres de Yugoslavia se reúnen durante la guerra para contarse los capítulos de una telenovela venezolana, aunque el destino es lo que las une. Soraya Acosta y Patrizia Fusco logran conectar al público con el drama de estos personajes, debido a que transmiten el miedo, la incomprensión, el escape que les permite la ilusión de un programa televisivo y, especialmente, el desconsuelo que acarrea la guerra. Un chiste de Las Malvinas refleja las repercusiones de la guerra en la vida de sus veteranos. Julián y Martín, interpretados cabalmente por Giovanny García y Rober Calzadilla, respectivamente, ven como sus amigos y compañeros de batalla se han ido suicidando poco a poco, mientras la sociedad nunca les agradecerá haber luchado en una guerra sin sentido. El empleo del acento argentino y de un necesario realismo en la interpretación hace que alcancen el cometido de la pieza. La comedia se hace presente en El medio oriente es de Carúpano para allá, donde Modesta y Guaché creen que la Guerra del Golfo sucede en su pedazo del oriente venezolano. Así, en medio de la confusión, se puede comprender que por muy alejado que se esté del conflicto bélico, afecta de la misma manera. La hilaridad de las situaciones se consigue gracias a que Indira Jiménez y Jesús Carreño se valen de la manera de hablar propia de esa región del país y una bien manejada expresividad corporal. Por último, Madrake Copperfield, hijo de Houdini trata el tema de los desplazados colombianos que buscan mejores condiciones de vida en Venezuela, si bien no pueden olvidar su origen y sienten que los conflictos originados por la guerrilla no les ha permitido vivir como ellos desean. A través de la magia, Mandrake desea que su esposa Narda pueda evadir la depresiva realidad, pero siempre será un sueño. Giovanny García e Indira Jiménez dan vida con propiedad a estos personajes y hacen que el final de todo el espectáculo sea conmovedor. Acompaña a las cuatro piezas El brillo, un video proyectado a mitad del espectáculo, en el que dos seres humanos parecen dedicarse a recoger cadáveres en un lugar destruido, sin embargo su ritmo lento y falta de una historia sólida rompe con la propuesta . La atinada dirección de Jesús Carreño se concentra en el trabajo actoral y en los desplazamientos escénicos necesarios para resolver cada una de las circunstancias de las cuatro piezas. La música original de Abiram Brizuela crea diversas atmósferas, principalmente cuando acompaña a los actores en el decir del texto, además que - al ser ejecutada en vivo - se adapta al ritmo escénico en cada representación. Una sencilla producción, a cargo de Patrizia Fusco, presenta un montaje con pocos elementos escenográficos y un vestuario de carácter realista que se muestra acorde con los planteamientos de dirección.
Función: 13 de Julio de 2008

Codificando y decodificando la realidad venezolana

El Taller Experimental de Teatro ha venido presentando en su sede del Teatro Luis Peraza de los Chaguaramos, una reinterpretación de Marat – Sade, la famosa pieza escrita por Peter Weiss. Con versión y dirección de Juan Cordido, la representación hecha por los internos de un sanatorio de la muerte del revolucionario Jean Paul Marat y dirigidos por el Marqués de Sade es un acercamiento a la locura desde la contemporaneidad. La versión decodifica el texto original para solo mantener su premisa de que toda revolución posee una contrarrevolución, cada una con sus pro y contra, haciendo que cada ciudadano fije una posición y se identifique con alguna de ellas. Luego esto se codifica de nuevo para proyectar el suceso de Marat en la realidad actual del país en la que la palabra revolución posee diferentes connotaciones para cualquiera que la oiga o emplee. El montaje es el reflejo de una sociedad al borde de la locura, los actores se desplazan sobre un piso blanco de papel que transmite tranquilidad pero que es imposible de mantener impoluto, se mancha, se rompe, se convierte en otro lugar invadido de infantiles muñequitas hasta que se acaba con él, el papel se arranca violentamente; quizás las bases de la organización social ya no soportan el peso de lo que tienen encima. Coulmier, el director del sanatorio, advierte que la representación es hecha por internos, de esta forma el teatro les ofrecerá un poco de cultura, es decir ¿que es necesario ofrecer actividades artísticas para mantener satisfechos a los locos del país? (en este caso, los ciudadanos del país). Charlotte Corday, la asesina de Marat, es una figura con la cara cubierta con una máscara de gas, ¿acaso aquel que se oponga al líder revolucionario debe recibir bombas lacrimógenas y protegerse para poder acercarse? Sade se enfrenta al público que exige que se le satisfagan sus necesidades más ilógicas, es decir ¿el Estado debe complacer los deseos más mundanos de los ciudadanos sin nunca dejar atrás el paternalismo? La puesta en escena se desarrolla entre el dinamismo que invade todo el espacio cuando los actores no dejan de moverse mientras suceden acciones en primer plano hasta el estatismo cuando aparecen videos o ellos se ubican a ambos lados del escenario. Este último es cubierto solo por el piso blanco, al principio de papel y debajo de esté pintando del igual color, una acertada propuesta porque dependiendo de la iluminación, que en ocasiones se concentra en diferentes lugares y en otras juega con sombras, parece cada vez un ambiente diferente, así como sucede con la ubicación de los actores o uso de elementos como tiza y las muñequitas. El trabajo actoral está equilibrado al mantener siempre la conexión visual y energética entre los intérpretes, resaltando la labor corporal de Aurelena Pisani, la propiedad en el decir del texto de Carlos Sánchez Torrealba o la variedad intencional de Jesús Sosa, secundados por Guillermo Díaz Yuma, Ludwig Pineda, Ángel Ordaz, Dixon Dacosta y Alma Blanco. El uso de la técnica del distanciamiento brechtiano con videos o maneras de decir el texto pretenden una postura crítica del público hasta el maravilloso final especular en que todo se rehace de atrás hacia adelante y viceversa.
Función: 4 de Julio de 2008

Desmitificando la historia

La agrupación Teatro del Laberinto presentó una original obra de teatro llamada Bolívar vs. San Martín: la revancha en la Sala José Ignacio Cabrujas de la Fundación Cultural Chacao, ubicada en Los Palos Grandes. La pieza, escrita y dirigida por Ignacio Márquez, toma como punto de partida las vidas de Simón Bolívar y José de San Martín para crear todo un relato en torno al mundo del boxeo. El enfrentamiento final, considerado como revancha, entre Simón “El libertador” Bolívar y José “El libertador” San Martín va a ocurrir en el Barrio el olvido, mientras sus vidas y hazañas deportivas son narradas como presentación previa por Infundio Vargas y Divino Moreno, dos cronistas, que van recreando los diferentes momentos históricos conocidos en el más puro estilo boxístico. De esta forma, aparecen varios personajes representativos de la vida de cada uno convertidos en entrenadores, promotores o compañeros de boxeo, al igual que el Reino de España se convierte en el Cartel Español o la campaña admirable se transforma en una serie de peleas que Bolívar ganó con habilidad. La originalidad reside en la adecuación hecha de la historia para convertirla en una fascinante fábula boxística, ocasionando gratos momentos de hilaridad y desenfado, tanto en la dramaturgia como en la interpretación. El relato avanza progresivamente de acuerdo a la cronología de la vida de ambos personajes, sin embargo se queda en la narración para dejar de lado la acción teatral que tiene su base en el diálogo, así que el accionar solo se logra con la puesta en escena. Esta última se constituye en el eje del montaje al valerse de un cuadrilátero marcado en el piso de la sala con cuatro recipientes de metal en cada esquina y dos bancos. La trama comienza con los dos cronistas narrando desde el centro del escenario para desplazarse a cada una de las esquinas y luego bordear el cuadrilátero, así, sucesivamente ocurre el movimiento escénico que logra interesar e integrar al público dentro de la historia porque mantiene el ritmo de la interpretación y permite seguir la acción desde varios ángulos debido a que el público se ubica rodeando los cuatro lados del espacio. Nacho Marx (seudónimo de Ignacio Márquez) y Arnaldo Mendoza son los actores encargados de representar hasta cinco personajes cada uno. Ambos diferencian cabalmente cada uno de ellos, tanto vocal como corporalmente, utilizando al máximo los diferentes elementos del vestuario deportivo que llevan. De Marx o Márquez resalta la energía que ofrece con Infundio Vargas, la pose reiterativa con que identifica a Bolívar, la exaltación de un excéntrico Simón Rodríguez y el habla coloquial de Sucre. Mendoza sobresale en la caracterización vocal de Divino Moreno, la vanidad que le infunde a San Martín y la afectación con que compone a María de los Remedios de Escalada, esposa devota de San martín. En definitiva, una interesante propuesta. Por otro lado, es conveniente destacar la importancia que ha cobrado esta sala porque ha servido, y seguirá haciéndolo, de espacio para el teatro, las lecturas dramatizadas, la danza, conferencias, charlas y talleres de formación; lo que demuestra el interés de la Fundación Cultural Chacao de ofrecer varias opciones culturales a los caraqueños.
Función: 28 de Junio de 2008

Es necesaria la amistad para cruzar la vida

El Grupo actoral 80 con el apoyo del CELCIT presentan el montaje El cruce sobre el Niágara del dramaturgo peruano Alonso Alegría. Nuevamente, esta agrupación da oportunidad a nuevos talentos en el área de las artes escénicas como lo hizo en Final de Partida, en la que varios jóvenes aceptaron el reto de interpretar esta reconocida pieza. Algunos de ellos son los creadores de este emocionante espectáculo como diseñadores y realizadores de la escenografía y vestuario, asistentes y hasta asumiendo la dirección. Aunque el compromiso mayor es de Melissa Wolf como directora de la obra, junto a su propuesta del espacio escénico. En esta pieza nos encontramos frente a la representación de varios momentos en la vida de Blondin, un equilibrista francés famoso por haber cruzado la cataratas del Niágara en distintas oportunidades, en cada una de las cuales inventó una nueva manera de hacerlo, como preparar un omelette en medio del trayecto. El argumento creado por Alegría nos presenta un Blondin solitario, a pesar de su fama, que es visitado por Carlo, un joven que critica lo comercial y repetitivo de su proeza, si bien realmente lo admira. Poco a poco se convierten en amigos cuando Carlo convence a Blondin para que cruce de nuevo con él en sus hombros. La estructura teatral se maneja correctamente, al desarrollar en seis escenas toda la historia, con planteamiento del conflicto en las dos primeras, desarrollo en las tres siguientes, clímax y resolución en la final. De esta manera, la premisa planteada se hace evidente cuando la solidaridad, la confianza, el saber que se puede poner la vida en las manos de alguien logra constituir una sólida amistad. La puesta en escena de Wolf invade todo el espacio y se vale del dispositivo escenográfico integrado por una puerta, un escaparate, en el centro una cama con mesita y silla a su lado, detrás un gran ventanal, rodeados de varios paneles blancos que a manera de paredes resaltan la sugestiva iluminación. En las primeras dos escenas los actores se desplazan constantemente en virtud del planteamiento señalado, usando todos los elementos de la escenografía, haciendo piruetas, subiéndose a los objetos o metiéndose en ellos, como es el caso del escaparate. En las siguientes escenas las acciones constantes buscan un sentido más preciso para el desarrollo de la trama, como es que Carlo logre convencer a Blondin que se puede cruzar con alguien en sus hombros. Luego todos los objetos desaparecen y quedan los paneles. De esta forma, sobre un gran columpio en constante balanceo se hace evidente que deben decidir si cruzan o no; hasta la escena final donde uno encima del otro, caminan frente al público, cruzando el Niágara. La puesta en escena va desde el desequilibrio hasta la precisión como se desarrolla la trama de la pieza, además que la selección musical deleita con las diferentes versiones de Stairway to heaven. Daniel Rodríguez demuestra nuevamente su talento al crear cabalmente un excéntrico Blondin que usa su habilidad corporal para moverse sin descanso y emplea una variedad de gestos faciales y corporales que cargan de hilaridad al personaje. Jesús Cova ofrece una interpretación suelta y pertinente como Carlo. El montaje, que logró superar a algunos problemas técnicos en la función que presencié, se venía presentado en la Sala Horacio Peterson con notable éxito, ahora se disfrutará en la Sala del Conciertos del Ateneo de Caracas.
Función: 22 de Junio de 2008

Lo que se considere marginal es lo más importante

En la Sala Texto Teatro del Teatro San Martín de Caracas ha venido presentándose El contrabajo, monólogo escrito por Patrick Süskind y llevado a escena por la agrupación Amarcorteatro. Bajo la dirección de María Teresa Haiek y la producción de Luis Mancera, se presenta un sencillo pero contundente espectáculo que conecta al público con las emociones de un músico encerrado física y mentalmente en su mundo. Este músico se encuentra en una habitación que ha insonorizado para aislarse de los sonidos del exterior, sin darse cuenta que el caos de afuera que quiere evitar es muy parecido al que tiene en su vida porque se siente decepcionado y cansado de la rutina, de su trabajo como contrabajista e imposibilitado de conseguir el amor. La culpa de sus males la tiene el instrumento que ama y odia con la misma intensidad, al que atribuye mucha importancia como parte de una orquesta y desprecia porque lo aleja del reconocimiento del público que asiste a los conciertos. Así entre música, historias de su vida y de la vida de grandes compositores, reconoce que su manera de escapar es la pasión que siente por una soprano y a quien le gritará su nombre en plena presentación como símbolo de la vida que desea para sí. El personaje interpretado por el joven actor Jesús Das Merces comenta a cada momento que aquello que nos parezca más trascendental en su relato es marginal, es decir, al margen de lo que aparentemente le interesa más. No obstante, lo marginal es lo que en realidad perturba en su vida. La interpretación hecha por este joven actor es el centro del montaje porque logra veracidad, manejo de las intenciones y claro sentido en el entendimiento del texto. Demuestra seguridad y tranquilidad al ir llevando poco a poco el discurso, emplear adecuadamente el instrumento musical, hablar directamente al público, interactuar con él y trasladarse por todo el espacio escénico para realizar las acciones del personaje. La dirección compone una sencilla puesta en escena que desplaza el actor por la escena siempre que sea necesario, aunque se enfoca en lograr cabalmente el desempeño actoral. Los elementos escenográficos permiten estructurar estos desplazamientos con la presencia de un equipo de sonido antiguo para discos de vinilo, una silla acompañada de una mesita con lámpara, un perchero, una ventana y el gran contrabajo. Solo la ventana rompe con la estética lograda porque posee soportes en el piso cuando solo colgada se vería más coherente, sin embargo el esfuerzo de producción es evidente al conseguir todos estos elementos que reflejan una época anterior a la actual. Al principio un pantalón negro y un suéter blanco componen el concepto de vestuario que luego el actor va enriqueciendo hasta vestirse con traje de cola para asistir a la presentación que cambiará su vida. Como aspectos contrarios a la propuesta estética se encuentra la iluminación que no sugiere nada con el uso del color ámbar a los lados, un simple ambiente blanco sería más apropiado, por otro lado el final debe acentuarse más para que quede la certeza de que el músico va a abandonar la vida que lleva cuando grite el nombre de Sara, la soprano de la que está enamorado, y que no es para nada marginal a él.
Función: 14 de Junio de 2008