Clasicismo español e inclusión

El teatro del Gato Negro presentó De cornudos, rufianes y mujeres de la mala vida, basado en textos de Lope de Rueda y Miguel de Cervantes, en la Sala Juana Sujo de la Casa del Artista. El montaje incluye cuatro piezas cortas denominadas “pasos” y “entremeses” porque se representaban entre cada acto o al inicio y final de las obras más largas o “Comedias”, durante la época del teatro del “Siglo de Oro” en España. De Lope de Rueda se llevan a escena dos “pasos”, pequeñas representaciones donde personajes característicos de la clase social baja entablan una discusión por un sembradío en Las aceitunas o un hombre arrogante demuestra su verdadera aprensión en El rufián cobarde. Los dos “entremeses” o obras cortas de Cervantes demuestran su habilidad como autor dramático, más allá de su creación en prosa. Con El vizcaíno fingido muestra que aquellos que quieren jugar una broma son engañados por el que consideraban un tonto y en El viejo celoso, un marido desconfiado termina burlado por la mujer que considera fiel. Con ex alumnos, recién graduados y alumnos actuales de la Escuela municipal de teatro Porfirio Rodríguez, además de actores invitados, Paul Williams (director de este centro de formación) compone un sencillo espectáculo en el que se valoran los caracteres propios de los personajes, el texto cargado de palabras y modismos del español antiguo, junto a un coherente diseño de vestuario y zapatería que refleja la época en que fueron escritas las piezas. En el desempeño actoral resaltan aquellos interpretes que asumen hasta tres personajes porque son capaces de diferenciar a cabalidad cada uno de ellos. Como el apropiado trabajo de Roberto Linares, Alirio Aguilera y Daniel Landa. De igual manera se encuentran Adalhiza Herrera y Yudith Morán con dos divertidos personajes para cada una, la franqueza de Aleida Rodríguez y Ana González, la eficacia de Matilde León; entre tanto Francisco Madueño se presenta tímido y Yiovanni Araujo, pertinente en su trabajo como presentador. Williams como director se concentra en la interpretación como lo más importante, de esta manera los “pasos” tienden hacia la farsa y exageración de los caracteres, debido a que los “entremeses” se orientan más hacia el realismo a pesar de que sus situaciones parezcan insólitas o inverosímiles. Asimismo, logra atractivos resultados en la estética y confección del vestuario y zapatería, especialmente en los trajes de época de los caballeros y damas de clase alta que deslumbran en el escenario. No se puede dejar de nombrar el dispositivo escenográfico, propuesta de Armando Yanes, en que la transparencia adquiere relevancia para la entrada y salida de los personajes; y la producción a cargo de Luis Eduardo Santiago que articuló todos los detalles. Por último, es importante comentar que hace algún tiempo la Casa del Artista poseía una programación cultural estable, mientras que en la actualidad carece de la apertura y verdadero sentido de inclusión que logró su anterior administración. Esta es la única causa que encuentro para justificar que el montaje se haya presentado por tres días y no durante una temporada decente como ocurriría en cualquier otra institución cultural que ofrezca espacios para las artes escénicas.
Función: 27 de Abril de 2008

Vivir de la apariencia

La Compañía Teatral Prometeo presenta el montaje de Contigo pan y cebolla escrita por el dramaturgo cubano Héctor Quintero. Bajo la producción y dirección general de Noel De la Cruz, esta agrupación adquiere relevancia en el medio teatral con la segunda temporada de esta obra, presentada en la Sala de teatro 1 del Celarg, ubicado en Altamira. Quintero crea una historia que refleja al latinoamericano que vive de la apariencia frente a los demás, representado en una familia cubana que trata de sobrellevar su depauperada condición económica. Lala, madre y cabeza de familia, no quiere que sus vecinos se enteren de lo poco con que sobrevive su familia, por eso presiona a su esposo Anselmo para que obtenga el aumento de sueldo que ha esperado por varios años mientras lo obliga a comprar una nevera para demostrarse a sí misma que puede vivir en mejores circunstancias. El aumento no llega y tampoco alcanzaría para los cursos y demás estudios a los que ella obliga a asistir a su hija Lalita y su hijo Anselmito, que han aceptado las decisiones de su madre. Todos conviven con la tía Fefa, una mujer mayor que se siente inútil y arrimada en la casa, pero quien se da cuenta realmente de lo que sucede, aunque lo único que desea en poder disfrutar de sus programas de radio. Al final, Lala se da cuenta de que es lo mejor para ella y su esposo, especialmente cuando sus hijos ya han realizado su vida, casándose y viviendo lejos de lo que fue su hogar. Los tres actos de la obra conforman la típica estructura teatral dividida en tres partes y que el autor maneja correctamente, con la presentación de los personajes y del conflicto, luego profundización de éste, hasta el clímax y posterior desenlace. El comienzo del montaje presenta una bien manejada estética totalmente realista, tanto en la interpretación como en la escenografía y el vestuario. La casa en donde se desarrolla la acción tiene todas sus paredes con cuadros, se observan muebles, mesas, sillas, puertas, el radio, la nevera, un teléfono y hasta un balcón; fiel propuesta escenográfica de Oscar Fernández y Carlos Rodríguez, sin embargo los detalles de acabado y solidez de las paredes podrían estar mejor trabajados. Cada personaje usa un vestuario distinto en cada acto en correspondencia con el paso del tiempo, todos con claro reflejo de la manera de vestir cubana. Las actuaciones buscan la verdad en el decir del texto por sobre todas las cosas, debido a que esto le da un verdadero sentido al drama propio de la obra con visos de comedia. Aunque destacan Marianela Oviedo porque mantiene siempre la fuerza de Lala frente al compromiso de ser la que lleva la historia, José Antonio Barrios que asume con credibilidad y energía a Anselmo, junto a Javier García que logra una genuina caracterización de Fefa. Asimismo, Lidsay López como Fermina y Alexander Rivera como Pepe se observan eficaces y con dinamismo en sus personajes, acompañados por las pertinentes interpretaciones de Germary Montilla, Francisco Gualteros y Jesús Delgado; Lalita, Anselmito y Alfredo, respectivamente. De la Cruz mueve cabalmente a sus actores por el espacio escénico, alcanzando con certeza el realismo propuesto. Al final, el público comprende que de la apariencia no se puede vivir.
Función: 20 de Abril de 2008

Acompañado se vive en pareja

A partir de textos de ocho autores, Giovanni Reali creó el espectáculo denominado: En compañía, en el que un actor y una actriz se pasean por distintas etapas de la relación de pareja. La Sala Experimental del Celarg en Altamira sirve como espacio para presenciar este montaje conformado por un prólogo y seis escenas entrelazadas con textos de Isadora Aguirre y Samuel Beckett que van desde la incomunicación propia de la dramaturgia de Elizabeth Schön, el crudo realismo de Jan de Hartog, la ironía de Silveira Sampaio, las ilógicas situaciones de Darío Fo, el acentuado romanticismo del mismo Reali que inicia y culmina la obra, hasta el acertado epílogo de Jorge Luis Borges. Al igual que el sentido de cada una de las cosas que los actores expresan en cada parte, el público va experimentando las emociones de los diferentes estados que suceden cuando se establece una relación amorosa entre dos seres humanos. Para empezar, el recuerdo de un momento en el que se fue feliz, luego comienza el argumento como tal de cómo sería conseguir esa felicidad, la necesidad de sentirse enamorado y encontrar a alguien que comparta nuestros intereses, posteriormente el compromiso matrimonial y la llegada de los hijos, más tarde aparecen los problemas, la infidelidad, la necesidad de escapar de la rutina, hasta que finalmente se cae en cuenta de que aquel que siempre te ha acompañado toda la vida es quien vale la pena y quien quiere como se debe querer. De esta manera, Roberta Zanchi y Antonio Urdaneta conducen al público con sus interpretaciones desde la juventud hasta la madurez de una pareja. Ella se convierte primero en la indecisa joven que quiere relacionarse pero tiene miedo, pasa a ser la esposa que cree en el amor, luego en la mujer agobiada por un marido infiel aunque todavía cree en que su matrimonio puede funcionar y al final siente que ha vivido con la necesidad de saber que ha sido amada. Logra manejar un marcado acento italiano que podría complicar el entendimiento del texto, presentando diversos matices en cada escena, no obstante ese acento la limita a la hora de asumir posteriormente otros personajes. Él pasa de su necesidad juvenil de establecer una relación a ser un esposo comprometido con su rol, que luego deja a un lado porque cree que con la infidelidad huirá de la rutina y finalmente cae en cuenta de que aquella que siempre estuvo ahí es la que vale. Con mucha energía delinea el personaje, mantiene el ritmo en su interpretación, sin embargo esto hace que muchas veces emplee una misma manera de matizar lo que dice. Ambos personajes se mueven alrededor de un baúl, símbolo de los recuerdos acumulados, que se constituye en un sencillo y funcional dispositivo escenográfico. Este objeto se abre entre una escena y otra para que cada actor tome varios elementos de vestuario que lo ubiquen en una nueva etapa de la relación. Reali sigue buscando una estética como director y la consigue al centrar la acción en la interpretación, con una puesta en escena limpia y precisa que entiende el hecho teatral a partir del actor, de su cuerpo, donde los elementos escenográficos o de vestuario le sirven para reinterpretar los textos que escogió, aunque algunos de ellos sean más narrativos que teatrales.
Función: 13 de Abril de 2008

Viajar con la imaginación

En el Teatro Escena 8 de Las Mercedes se presenta Venezia, pieza original del argentino Jorge Accame, en versión y dirección de Aníbal Grunn. El montaje trata la historia de La Tana, una prostituta vieja y ciega que desea viajar al lugar que da nombre a la pieza para poder conseguir el perdón del hombre que amó y traicionó al robarlo. Mary, Rita y Chela, prostitutas jóvenes que mantienen el burdel, deciden cumplir su sueño; sin embargo, no cuentan con los recursos económicos, por lo que se valen de la ceguera de la anciana para emprender el viaje junto a Cheo, cliente y amigo asiduo del lugar, quien las ayudará usando la imaginación e inventiva. Con la producción ejecutiva de Enrique Salazar y general de Cesar Sierra, una sencilla propuesta escenográfica constituye lo que podría ser el patio del burdel, en el que varias gaveras plásticas de cerveza y unas cuantas sillas sirven para recrear al avión que viaja a la ansiada ciudad italiana y que luego se convertirá en la góndola donde se producirá el encuentro de La Tana con su pasado. Las situaciones se acompañan por una selección musical que va del merengue, asociado a la manera de ser de las prostitutas, a la ópera, escogencia acertada por los sentimientos que inspira en el público. La dirección de Grunn delinea el espectáculo con un evidente estilo realista en la interpretación y puesta en escena, para luego convertirlo en simbolista cuando ocurre el viaje y se usan los elementos escenográficos antes nombrados. Posteriormente, el momento culminante de la pieza se caracteriza por la presencia de lo onírico, cuando La Tana siente que ha sanado la culpa que la ha acompañado toda su vida y los demás personajes creen que en realidad han viajado a Venecia. Esta escena es la mejor lograda debido a que permite al público establecer conexión con la necesidad de los personajes de escapar de la rutina, de creer los sueños y quizás de plantearse un mejor futuro. En la actuación, Elisa Stella compone a cabalidad una Tana sencilla y conmovedora, logrando un emocionante momento cuando se encuentra frente a su pasado. Mary, Rita y Chela son interpretadas por Virginia Urdaneta, Beba Rojas y Malena González, respectivamente; la primera con claro sentido de su personaje, las otras dos se dejan llevar por la falta de delicadeza para representar a sus prostitutas, algo válido pero que hace que los personajes tengan el mismo matiz siempre. Por su lado, Anthony LoRusso se distingue por la picardía y sinceridad con la que asume el personaje de Cheo. Es importante destacar que la mayor virtud del trabajo realizado está en la versión del texto hecha por el mismo Grunn, debido a que sitúa el lugar de la acción en un pueblo del llano venezolano, las prostitutas se expresan con el estilo coloquial usado en el país y cambia los nombres de los personajes para que tengan más sentido en nuestra cultura. La mayor debilidad está en la constante inclusión de textos improvisados que no parecen estar en la versión, esto es algo propio de la actuación para televisión que divierte al público por aquello que se dice, pero desvía la premisa del argumento y puede reflejar inseguridad por parte de los actores que se valen de este vicio sin confiar en su labor interpretativa.
Función: 6 de Abril de 2008

Un maestro del teatro

Hace algunas semanas y en el marco del Festival de la Francofonía, se presentó en nuestro país un montaje dirigido por el reconocido director inglés Peter Brook. Con la Sala de Teatro 1 del Celarg totalmente llena, pude disfrutar de una de las cuatro funciones de Sizwe Banzi está muerto, la pieza escrita por tres surafricanos y producida por Theatre des Bouffes de Nord. El argumento central trata de Sizwe Banzi, un hombre que tiene problemas con el pasaporte que debían usar aquellos que vivían en el campo para trabajar en la ciudad durante la época de apartheid en Suráfrica. Una noche, él y Bantú, quien se ha ofrecido a ayudarlo, encuentran a un hombre muerto y roban su pasaporte. Asumir la identidad del muerto, entonces, se convertirá en la oportunidad esperada por Sizwe para lograr lo que quiere. Esta historia es en realidad la segunda parte de la obra, pues los autores ofrecen al principio un largo prólogo en el que Styles, un trabajador de una constructora multinacional de automóviles, relata la preparación y limpieza que hacen en espera de la visita del presidente de la empresa, sin embargo, decide seguir su verdadero sueño y se convierte en fotógrafo. Styles coincide con Sizwe que va a tomarse fotos nuevas para su pasaporte y se hace llamar Robert, como el hombre muerto. La estructura de la pieza permite situar al espectador en la situación de Suráfrica, de ahí el prólogo que indica como los verdaderos dueños de una multinacional no se interesan en aquellos que trabajan para ellos, además de la discriminación presente durante el apartheid, cuando la población de piel negra, que es mayoría en ese país, debía portar una identificación que le restringía sus derechos. Brook corrobora por qué es un gran director al crear una puesta en escena sencilla pero contundente: concentra la energía del espectáculo en sus actores que emplean la mímica, el gag y la caracterización corporal para darle al montaje un toque de comedia constante frente al drama de perder la identidad. Con pocos elementos escenográficos como cartones, bolsas y cuadrados rodantes construidos con tubos de metal, el público imagina puertas, calles, salones, máquinas mientras los actores emplean estos materiales. Habib Dembelé demuestra una impresionante capacidad interpretativa y una lograda expresividad corporal al asumir más de una decena de personajes que aparecen en escena por segundos. Uno de ellos es el hilarante trabajador y fotógrafo del prólogo, papel que alterna durante unos momentos en los que caracteriza a toda una familia que viene a tomarse una foto, para luego convertirse en Bantú, aquel que recomienda y entrena a Sizwe cuando pretende tomar la identidad del muerto. Sizwe es interpretado por Pitcho Wonba Konga, que se vale de su altura y robustez para transmitir con franqueza la situación desesperada en que se encuentra el personaje y su necesidad de aprovecharse de otra identidad para encontrar el trabajo que le permitirá mantener a su familia. En definitiva, un excelente trabajo que permite acercar al público y a los hacedores de teatro del país con otras propuestas escénicas, tomando en cuenta que no se realizará el Festival Internacional de Teatro planificado para este año.
Función: 13 de Marzo de 2008

Arrepentimiento tardío

Desde hace varias semanas en la sala experimental del CELARG, el Teatro de Repertorio Latinoamericano (TEATRELA) ha venido presentando: Penitentes, pieza escrita por Elio Palencia y dirigida por Costa Palamides. Comúnmente cuando el público se acerca a un espectáculo teatral centra su interés en la historia y las actuaciones, olvidando muchas veces que detrás está el trabajo del dramaturgo sobre el que se apoya luego el del director. En este caso, tengo que hablar de ambos como artífices de este extraordinario montaje teatral, sin por supuesto dejar de lado la historia que fue desarrollada precisamente por el dramaturgo y tampoco las actuaciones que fueron encauzadas por el director. Palencia se inspira en el suceso real del sacerdote hallado muerto en un cuarto de hotel y en base a éste crea una trama sobre lo que podría haber pasado en realidad, manteniéndose siempre en la ficción que desarrolla, pero haciendo reflexionar sobre la realidad. Existe una delgada línea en los límites entre ficción y realidad que este montaje nos hace cruzar. Comenzando con la consecuencia del suceso, es decir, la muerte del sacerdote, el texto va moviéndose entre el presente y el pasado hasta llegar a las causas de lo que sucedió. El presente es la conversación entre un tipo joven preso y un muchacho que viene a interrogarlo acerca de la muerte, el pasado es la conversación de este muchacho con el cura en un cuarto de hotel y luego el encuentro del cura con el tipo joven en una discoteca para irse al cuarto de hotel. Los personajes no tienen nombres comunes sino denominaciones: Muchacho, Tipo joven y Cura; de esta forma podría ser cualquier muchacho, cualquier joven, cualquier cura el que viva esto, incluso cualquier persona y no como los medios de comunicación hicieron ver lo que ocurrió cuando solo importó la condición religiosa del muerto y se empleó con desprecio la naturaleza homosexual de los implicados. Es por esto que Palencia es un excelente dramaturgo al estructurar con habilidad el texto y al profundizar en el tema, logrando que el espectador comprenda lo que plantea: la muerte de un ser humano que fue usada como emblema homofóbico por los medios y con mayor importancia que cualquier otra muerte acaecida un fin de semana en Caracas. Palamides propone con solidez una puesta en escena simbolista que se centra en la interpretación actoral, apoyado en una sencilla pero funcional escenografía de Valentina Herz constituida por un gran cuadrilátero con letras impresas a manera de periódico, que representa la cama del hotel, el espacio de la cárcel y la discoteca, rodeada por sus cuatro lados de público, además del interesante diseño de vestuario de Omar Borges que cubre la vestimenta de frases. Escenografía y vestuario se revisten de palabras, así como los medios cubrieron y catalogaron el caso que inspiró la obra. La actuaciones se presentan niveladas con la sensibilidad de Delbis Cardona como el Muchacho, la fuerza de Ludwig Pineda como el Cura y la veracidad de José Gregorio Martínez como el Tipo joven; los tres con claro manejo de las intenciones de los personajes que pagan penitencia por lo que han sido, al igual que deben hacerlo aquellos que no comprendieron el manejo de la muerte del sacerdote.
Función: 15 de Marzo de 2008

No se puede escapar del destino

El Grupo teatral Delphos trae de vuelta en la escena venezolana a la escritora criolla Mariela Romero con el montaje de su texto: El inevitable destino de la rosa de la noche, dirigido por Luis Alberto Rosas y que se viene presentando en el teatrino del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, cerca de la estación del metro Bellas Artes. La pieza trata la historia de dos indigentes: Pedro y Juan, que han establecido una relación de lealtad entre ellos para satisfacer su necesidad de compañía, hasta que una prostituta llamada Rosa se interpone en sus vidas. Rosa trata de cambiar la manera de vivir de Pedro y Juan, atrayendo romántica y sexualmente a este último, lo que trae terribles consecuencias para ambos. El texto de Romero demuestra vigencia porque refleja la vida de muchos venezolanos que viven en las calles o trabajan ofreciendo su cuerpo con la intención de sobrevivir dentro de una sociedad que se muestra indiferente o les expresa miedo cuando se acercan, una sociedad que a pesar de desarrollar programas de rescate o de incursión laboral, no ataca el problema de fondo sino de forma, lo que hace que estos seres humanos recaigan en el futuro. Todo esto se observa en el montaje cuando Juan siente esperanzas en el cambio que representa Rosa, mientras Pedro se percibe reacio al mismo, por lo que al final ambos no pueden escapar de lo que han sido y se presenta el inevitable destino que anuncia el título. Rosas crea una puesta en escena sencilla en la que mueve a los personajes lo necesario en beneficio del texto, usando en varias ocasiones una ubicación triangular de los actores como símbolo del trío de relaciones de los personajes, dando peso a la escena de trance profético que devela más rasgos del personaje Pedro. El espacio escénico fue cubierto de periódicos en las paredes, de sábanas colgantes, con cartones en el piso, un barril metálico y otros elementos que tratan de evidenciar las condiciones en que viven los indigentes; propuesta acertada pero que se presenta innecesaria cuando se encuentran otros objetos como restos de un baño que solo tienen un carácter decorativo y no se usan en el montaje. Una sencilla iluminación y un vestuario estilo naturalista funcionan a cabalidad, al igual que el ensuciamiento a lo que deben ser sometidos los actores que representan a los indigentes. En la actuación, Diego León como Pedro lleva el mayor compromiso sin que ello lo amilane, asumiendo con certeza, desenfado y claro manejo de las intenciones al personaje; siendo secundado por Karla Fermín como Rosa, quien cuida en no caer en el lugar común de interpretar a una prostituta, no obstante debe precisar más algunos textos, tanto en matiz como en memoria, para mantener siempre el tono del personaje. Javier Figuera como Juan logra notables momentos, pero mantiene un matiz único para cada parlamento y la emoción con que expresa algunas frases dificulta el entendimiento del texto. Por otro lado, es importante destacar el rescate de la dramaturgia de Romero que tenía años sin montarse en el país, además de la importante misión que cumple el Laboratorio teatral Anna Julia Rojas al ofrecer el teatrino como espacio a agrupaciones y propuestas distintas a las comunes dentro de la escena nacional.
Función: 9 de Marzo de 2008

Sufrimiento amoroso por partida doble

Desde hace varias semanas, ha vuelto a escena el espectáculo doble: Todos los hombres son mortales ...Y las mujeres también, escrito por Fausto Verdial. El montaje dirigido por Héctor Manrique y producido por Carolina Rincón para el Grupo teatral de Caracas y Grupo actoral 80 se presenta en la Sala Anna Julia Rojas del Ateneo de Caracas. En realidad, son dos montajes con cuatro actores y actrices que por separado, desde una óptica masculina en uno y femenina en otro, abordan las relaciones de pareja y los conflictos amorosos. Como bien advierte Fausto Verdial en el programa de mano (un texto escrito seguramente para el primer montaje realizado por él años antes de morir), la estructura dramática y los conflictos son los mismos, es decir, se presencian dos obras emparentadas por el tema, siendo esencialmente iguales en las que cambian algunas palabras y en escena se observa la energía masculina por un lado y la femenina por el otro. En ambas piezas, observamos cuatro generaciones de hombres y mujeres que van desde los 20 a los 40 años mostrando las diferentes perspectivas que sobre el amor y las relaciones de pareja se tienen con el paso de los años. La escenografía es la misma: la sala de un apartamento con un gran sofá y un pequeño bar, decorada al fondo con una gran imagen de Marilyn Monroe cuando es la obra de los hombres y de James Dean cuando es la de las mujeres, ambos trabajos plásticos propios del Pop Art que adquiere mayor sentido con el diseño de vestuario de Eva Ivanyi que usa colores puros y llamativos. El uso de estos símbolos sexuales que han atraído las miradas del sexo opuesto y que tuvieron un fin trágico, de cierta manera refleja las situaciones que se presentan en ambos montajes y el destino de alguno de los personajes. En ambas puestas en escena, los actores y actrices se mueven constantemente buscando la ubicación justa para lograr el sentido del texto y en correspondencia con el ritmo escénico que se presenta en los montajes. En la parte actoral, Todos los hombres son mortales se presenta más equilibrada en el nivel de interpretación. Destaca Héctor Manrique por la intensidad con que asume su personaje sin nunca perder la intención y el tono del texto, acompañado de Juan Manuel Montesinos que diferencia a cabalidad los dos momentos del personaje, pasando de la caricatura de hombre esperanzado por el amor de una mujer joven a la moderación de alguien que pasa de los cincuenta años. Carlos Cruz representa con certeza el prototipo del machista, aunque muchas veces hace que el ritmo escénico sea lento por la forma en que dice el texto y Héctor Palma mantiene la esencia del muchacho joven que todavía cree en el amor, sin embargo cuando los otros actores se valen de la improvisación, trata de incorporarse a ella sin mucho éxito. Y las mujeres también... tiene a la cabeza la matización precisa e interpretación cabal de Beatriz Valdés, además de la tranquilidad y justa decisión con que Marisa Román logra su personaje. Lourdes Valera y Fabiola Colmenares inyectan un ritmo trepidante a la pieza con mucha fuerza, no obstante esto algunas veces atropella la dicción, lo que hace difícil apreciar ciertas partes del texto. Doble reflexión sobre el sufrimiento causado por el amor.
Función: 1 de Marzo de 2008

Una noche de ilusión con ritmo

El Teatro la Bacante presenta Sueño de una noche de verano de Shakespeare en el Teatro Luis Peraza de Los Chaguaramos. La propuesta escénica incluye ritmos latinos que acompañan las acciones de Oberón y Titania, rey y reina de los duendes y hadas, de un grupo de actores cómicos que ensaya una pieza teatral y de dos parejas de enamorados que se persiguen a lo largo de una noche. En esta versión se sacrifican varias escenas, manteniendo la esencia del conflicto de los enamorados, de Oberón contra Titania y al final se concentra en la representación de los cómicos que luce un poco ajena debido a que elimina a los enamorados de esta escena; no obstante esto se comprende debido a que en el montaje varios personajes son interpretados por un mismo actor o actriz. La dirección a cargo de Marco Antonio Suniaga dispone sabiamente a los actores por el espacio escénico, descifrando con sus desplazamientos el desarrollo de la acción como en el inicio que ubica con precisión la importancia y relación entre los personajes, al igual que la distribución de los cómicos en sus dos primeras escenas, lo que aunado a la ubicación del público en lados opuestos del escenario permite apreciar claramente el espectáculo. Según el programa de mano, el punto de partida es acercar el texto a nuestras sonoridades, de relacionar su barroquismo con lo barroco de nuestra música, de ahí que el canto y el vestuario sea lo que más resalte. Los actores tocan instrumentos musicales e interpretan canciones con diferentes melodías latinas, demostrando un interesante juego armónico entre los cómicos y un acabado trabajo vocal como la escena en que Lisandro y Hermia expresan sus sentimientos en medio de la confusión generada por el juguetón duende Puck; todo gracias a los arreglos y el entrenamiento vocal dirigido por Diana Peñalver. De la misma Peñalver y Oswaldo Maccio es el diseño de vestuario que refleja el estilo tropical propio de los diferentes ritmos latinos, quizás discordante en el ropaje de las hadas con clara influencia griega o la propuesta del duende Puck sin ninguna estética definida hacia alguno de los lados. En la actuación sobresalen Jesús Hernández que interpreta a tres personajes diferenciados con propiedad en cuerpo y voz, Román Mendoza que logra mucha hilaridad como el cómico Bottom, además de la afinidad que alcanzan los cómicos de Hernández y Mendoza junto a Abel García, Ernesto Montero, Yara Daniela Suárez que debe aprovechar mejor a Tisbe y la acertada incorporación de Irene Vivas al final. En menor grado se encuentra el canto de Ana Gabriela Melo como Titania, la corporalidad de Roselyn Sosa como Puck, Vera Lucía Linares como Helena y Yazel Parra como Hermia que consiguen su mejor momento durante la pelea de los enamorados. Unas máscaras muy bien elaboradas y un trabajo corporal cargado de simbolismo son aspectos estéticos propios del grupo, sin que este último aporte nada para la representación. Por otro lado, considero que el sabor propio de lo latino y del Caribe que se disfruta en la selección musical y el canto, podría pasar al ritmo escénico que se siente aletargado por momentos y hace que la acción se desarrolle con lentitud, lo que afecta la comicidad de ciertas situaciones de la pieza.
Función: 23 de Febrero de 2008

Contracultura, ociosidad y homenaje

Dentro de la primera muestra del concurso de dramaturgia nacional, el grupo Rajatabla estrenó El peligroso encanto de la ociosidad de Gilberto Pinto, creador homenajeado con esta muestra. Esta agrupación da cabida a nuevas creaciones dramáticas de autores venezolanos, produciendo a lo largo del año cuatro piezas seleccionadas. El montaje dirigido por Germán Mendieta, que se presenta en la sala Rajatabla ubicada al lado del Ateneo de Caracas, está cargado del sentimiento de las décadas de los sesenta, setenta e incluso ochenta demostrando cómo la influencia extranjera y el intercambio cultural afecta a los jóvenes que no han conseguido un norte en su vida y viven en la búsqueda de un espacio donde sentirse seguros, mientras intentan sobrellevar el ocio que los agobia. El argumento trata de un grupo de hermanos y primos que viven sin futuro, ingeniando nuevas maneras de evadir la ociosidad, por lo que se graban, drogan, bailan, tienen relaciones sexuales entre ellos, es decir pasan por cada uno de los pecados capitales como sugiere el montaje, hasta el punto de crear una especie de secta que asesina a personas consideradas perjudiciales para la sociedad sin ninguna justificación moral, política o social más que el simple hecho de pasar el tiempo. De escena a escena, estos jóvenes de alta sociedad pasan de una situación a otra, lo que podría presentarse reiterativo debido a que parece una simple sucesión de momentos, no obstante esto finalmente adquiere sentido cuando el grupo trata de incluir dentro de su propósitos a aquel que siempre se ha mostrado crítico de las posiciones asumidas a pesar de participar en casi todas las prácticas que realizan. La interesante propuesta escénica es un largo pasillo con espectadores a ambos lados, una especie de sótano en el que una trampa colocada en el techo permite bajar y subir una escalera por donde sale y se refugia Yimmy cuando no está de acuerdo con algo, mientras Belkis, Flor, Ester, Carlos y Aurelio juegan a grabarse al mismo tiempo que las imágenes son proyectadas en una pantalla colocada a un lado o se trepan a un andamio donde diapositivas pasan una y otra vez como pasa la vida de ellos, lo audiovisual como icono claro de la influencia juvenil que se observa en la asociación con imágenes cinematográficas como Naranja mecánica de Kubrick, acompañados de una selección musical que se pasea por el fenómeno contracultural de origen norteamericano. Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte, Carolina Gentile y Rossana Hernández se presentan más delineados en el tono e intención de los personajes, sin embargo (aquí incluyo todo el grupo) considero que falta todavía un verdadero entendimiento del peso de la contracultura en el texto y los símbolos de la propuesta de dirección que permita una verdadera ilación entre escena y escena en beneficio del desarrollo de los personajes. Los jóvenes en la actualidad no escapan del espíritu que se percibe en la pieza, por eso se observan hiphoperos, emos, góticos, rockeros, tukis, homosexuales y cualquier cantidad de tribus urbanas conformadas por individuos que se interrelacionan para no sentirse solos, con ánimos de burlar la ociosidad o de hacerle frente en grupo, muchas veces con consecuencias inesperadas.
Función: 31 de Enero de 2008